LOS ATEOS – “NOT FROM THE RIBS OF MEN…”

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Tan sólo pasaron 10 meses para que Los Ateos reinventara su sonido y lograra con su segundo lanzamiento, Not From The Ribs Of Men But From The Stars Up In The Sky: The Magnificent Preparation For Death, provocarnos un suicidio inducido a través de su visceralidad; que sin duda, sorprende y deja un excelente sabor de boca al suponer, que gracias al trabajo de Raquel, Jerri y Rod, la escena del rock nacional no esta muerta y, por el contrario, crece y propone cada vez más fuera del ojo público.

Esta banda mezcla lo más sucio del garage, lo más errático del punk, lo más gamberro del shoegaze; y por momentos, alcanza a transformarse en un acto contestatario que emula el riot-girl de finales de los 90s. En sus notas vocales encontramos similitud con Julie Christmas, vocalista de Made Out Of Babies, sin embargo, Raquel le da un toque más inocente pero no por menos maduro a cada canción. Mientras tanto, Jerri en las guitarras, mezcla un combo de stoner pasando por punk y garage de ese que se hacía en Washington a mediados de los 80s, y remata con un sonido urbano que sólo se emula viviendo con la velocidad que se vive en el Distrito Federal. Rod, por su lado, parece un esquizofrénico detrás de su batería, pareciera tocarla sin conciencia o noción de lo que se debe hacer. El se dedica a cegarse para aporrear la batería cómo un tambor de guerra.

Este conjunto de detalles logra crear en Los Ateos, una banda que por mucho dista de sonar a lo que en la actualidad se hace en México. Podría ser una banda que nació en Nueva York o en la fría costa de Seattle. En este segundo lanzamiento dejan ese “experimento” llamado Paralysis (2013) que los dio a conocer y dan un paso adelante para redefinir y deconstruir un sonido que iba por buen camino pero que, por momentos, no acababa de cuajar.

Not From The Ribs Of Men But From The Stars Up In The Sky: The Magnificent Preparation For Death abre con “S.E.E.O. (Apparently)” que sirve de introducción para el resto de esta producción, se sigue con “Iñigo”, track que pareciera haber sido engendrado en alguna escena de Begotten (Dir. E. Elias Merhige, 1990)… Locura, psicosis y dinamismo, todo converge en esta canción.

Uno de los temas más interesantes de esta producción es “Fausto”. Retoma esos ritmos tribales del rock clásico mientras que Raquel tira líneas de frases y palabras que lo convierten en algo diferente, casi en un himno de brujería para traer al demonio a tomar el té con la banda.

El disco cierra con “Solar”; tema en el que riffs de death metal se aderezan con un poco de witch house para hacer un verdadero caldo de cultivo que dejará clamando por más a quién se arriesgue a hipnotizarse con Los Ateos.

KARMA TO BURN – “ARCH STANTON”

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Dicen que los cambios siempre son buenos, que hay que renovarse o caer en el olvido propio o de extraños. Y en el rock, de ello depende la permanencia y vanguardia de una banda. Para Karma To Burn esto no ha sido una lección fácil de aprender. Después de tirar la toalla después del lanzamiento de Almost Heathen (2001), la banda se reformó con Will Mecum al frente en 2009, prescindiendo de los servicios de Rob Oswald (batería) y Rich mullins (bajo).

Sin embargo, Will Mecum tuvo la brillante idea de reclutar a Evan Devine y Rob Halkett (The Exploited), para las presentaciones en vivo de Karma To Burn, para consecuentemente hacerlos parte de la banda y sacar a la luz el álbum Arch Stanton. En esta ocasión, la nueva alineación de Karma To Burn, entrega un disco que comparte la vitalidad que la banda de stoner había perdido. Cada corte retiene la energía y poder que caracteriza a los originarios de Virginia Occidental, EE.UU. Los mejores ejemplo de este arranque son los tracks “57” y “54”; ambos comparten una buena dosis de riffs sucios y sureñamente inspirados para sonar potentes y viscerales. Mientras tanto, cada corte del álbum se complemente por patrones de batería que alternan con líneas de bajo gruesas y potentes.

En “23” y “55” encontramos la diversidad que a Karma To Burn le hacía falta; con cambios de tiempo y un ritmo que parece crujir entre los dientes, la banda adquiere un mood cambiante, y por primera vez en su existencia, logran crear ritmos y cadencias pegajosas que harán repetirlas en la cabeza una y otra vez.

Otra cosa que hay que resaltar de Arch Stanton, es que en el cierre del disco con el track “59”, este abre con un extracto de la ya clásica frase “Do you know what you are?” extraída del filme The Good, The Bad & The Ugly, antes que el tema se inunde de una batería cruda y unas guitarras que hipnotizan.

Sin duda, Karma To Burn es una banda que se ha categorizado cómo doom, stoner o sludge, pero lo que queda claro es que en Arch Stanton, la banda, logró crear un disco entretenido que deja un excelente sabor de boca.

CATACOMBE – “QUIDAM”

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Al escuchar música con una gran capacidad de transmitir emociones y que ha sido magistralmente construida; es natural buscar a través de todas las pequeñas pistas de esa música, el sentido que la banda ha querido imprimir en su mensaje… Especialmente si este carece de palabras y/o líricas.

Hablando de los portugueses de Catacombe podría estarse buscando demasiado sin llegar a ningún lado, ya que a diferencia de el resto de las bandas contemporáneas de post-rock, la manera en la que Catacombe fabrica su música es más misteriosa y compleja. Y en su tercer álbum, Quidam (2014), lo demuestran en cada track que constituye al disco.

Todo en este álbum encaja a la perfección para dar un entendimiento más profundo de Catacombe. Desde su portada en sepia con una niña que denota curiosidad e inocencia, hasta la manera en la que el disco abre con “Zenith”, tema anacrónico que se vuelve una obertura acompañada de una cálida guitarra y nos lleva a un punto de reflexión dentro del formato básico del post-rock.

Catacombe, en este álbum, sabe tomar prestado de todas sus influencias los planos perfectos para reinventar su música, esto es claro en “Ninho de Vespas”, un track épico de ocho minutos que nos transporta a ambientes, atmósferas y humores que parecerían haber sido escritos con viento y nubes.

Quidam (2014) es un álbum que fluye de una manera perfecta, su estructura y precisión para deconstruir su propio sonido es tan sorprendente que, por momentos, el disco toma tintes de rock clásico que se adornan con momentos realmente heroicos con el dinamismo de su batería y sus guitarras; y al mismo tiempo, logran crear canciones dentro de canciones que le dan un tinte más grandilocuente a su trabajo cómo banda.

Sin duda Catacombe toma en este álbum un camino valiente al hacer música con la que busca no tener ningún single y darle más movimiento a la esencia primordial de su estilo. Entre ejecuciones magistrales y temas que van de menos a más; Quidam (2014), se vuelve un álbum lleno de contrastes y conceptos básicos de la instrumentación del rock. También, sirve cómo un asombroso disco introductorio para todos aquellos neófitos en el género del post-rock que buscan una nueva vertiente musical para experimentar.

Esperemos que Catacombe siga desarrollando esos experimentos instrumentales y que mantengan esas sabias decisiones de balancear su estructura musical con sus emociones, particularidad que ya se ha transformado en su sello distintivo.

JÓNSI

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De entre sueños, colores y un poco de melancolía; desde el armario de los juguetes viejos surge Jónsi, un individuo Islandés que ha sabido conjugar la complejidad de ser un multi-instrumentalista y la inquietud de un niño, para crear mundos surrealistas en bandas cómo Bee Spiders, Stoned y la más conocida y laureada, Sigur Rós.

La historia comienza en 1995 cuando Jónsi y su banda, Bee Spiders, son considerados la banda más interesante según el concurso local “Music Experimentations”. Pero la búsqueda de otras veredas creativas llevó a Jónsi a experimentar el camino del grunge en Stoned, banda que a diferencia de otros materiales, tenía un sonido más crudo, rudo y arisco. Sin embargo, el cuento de Jónsi y su esfuerzo creativo no pararía ahí, ya que desde antes que todo esto sucediera ya existía un preludio llamado Sigur Rós. Una banda que desde sus inicios abogaba a la melancolía, a los miedos infantiles y al idioma que Jónsi había creado únicamente para este acto. En la música de Sigur Rós encontramos esa sutileza de las emociones, largos momentos de cadencias post-rock y piezas que rozan lo teatral atisbadas de capas de instrumentos y texturas. Sigur Rós; cómo tal, representa el letargo de ir despertando de un profundo sueño poco a poco.

Pero Jónsi no es sólo eso, también es luminosidad, inocencia, fechoría y música que busca en lo más profundo del escucha lo que significaba ser un niño. Es así cómo en 2010, y poniendo en stand-by a Sigur Rós, decide emprender un camino solista. Esto le permite no necesariamente reinventarse, pero sí exteriorizar esas inquietudes musicales que a lo largo de su carrera, tuvo que ir coleccionando.

Finalmente Jónsi lanza Go en 2010, álbum que deja atrás el drama que Sigur Rós implica para traducirse en esa manera onírica en la que Jónsi quería crear música. Go (2010) es un disco más íntimo, más personal y con grandes momentos épicos que le dan más grandilocuencia a Jónsi y a las historias que cuenta en esta placa llena de mini-sinfonías pop. Go (2010) es dulce y musicalmente hablando es más amigable que cualquier trabajo de Sigur Rós, pero no por ello carece de calidad o producción. A momentos es energético, eufórico y con un sentimiento que contagia al escucha para querer salir a ver la puesta de sol.

Inventor de idiomas, creador de colores y cazador de notas; Jónsi es una versión adulta de Max, personaje principal del cuento de Maurice Sendak “Where The Wild Things Are” o también; podría describirse cómo un Peter Pan maduro y apasionado con la música que crea brindando una experiencia más afable y fácil de entender y escuchar.

COMEBACK KID – “DIE KNOWING”

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Al escribir una crítica de un nuevo álbum de Comeback Kid es fundamental hacer frente a lo obvio: Cuando la gente siente que la primera oferta de una banda es siempre la mejor; se cree que esta nunca puede ser superada. Para esa gente lo que es nuevo es algo que simplemente no captura la gloria original; y esta última instancia para cualquier banda, puede ser un reto complejo, especialmente si se trata de una banda de hardcore.

Para los canadienses de Comeback Kid, una banda que a través de los años ha sufrido numerosos cambios de integrantes, ha sido un desafío mantenerse dentro de la medula del género. En esta ocasión, en su nuevo álbum Die Knowing (2014), Comeback Kid trata no de recapturar el pasado pero si combinar todo lo que anteriormente la banda ha hecho.

Cómo ustedes pueden o no saber, Die Knowing (2014) es el quinto LP de los canadienses y su tercer álbum con Andrew Neufeld en la voz. Sin embargo; Comeback Kid ha sabido resistir el embate de la rotación de integrantes, para finalmente, encontrar la fórmula indicada para crear su música.

Die Knowing (2014) es un disco que va de menos a más, de intensidad a más intensidad. El track que abre el álbum y que también lo titula, “Die Knowing”, se transforma en una ruptura arriesgada y potente que abre puerta a temas más ásperos y dinámicos cómo lo son “Lower The Line” y “Wasted Arrows”. Este último logrando darle un tono más hardcore a este material de Comeback Kid.

La segunda mitad del álbum es un poco más variada en cuanto a su energía pero esto no le resta calidad al imaginario que la banda ha logrado crear en Die Knowing (2014). Se sigue con “Somewhere In This Miserable…” que nos remonta a ese hardcore de la vieja escuela mientras que “Beyond” tiene influencias más punk que resaltan el sonido del disco. Mientras tanto, “Full Swing”, marca el regreso de Scott Wade cómo vocalista invitado y no decepciona. Mientras que Wade consigue su propio momento para brillar en esta canción; Andrew Neufeld demuestra el dinamismo vocal que cómo frontman.

Finalmente llegamos a “Sink In”, un clásico instantáneo cómo esos que sólo Comeback Kid sabe escribir. Tan bueno para cerrar un álbum así como para cerrar una presentación en vivo. Es claro que los canadienses al cerrar Die Knowing (2014) con este tema han sabido hacer todo bien.

En Die Knowing (2014), Comeback Kid ha encontrado la manera de hacer más con menos. Este álbum es 10 minutos más corto que su anterior producción Symptoms + Cures (2010); sin embargo, esta lleno de más velocidad, más intensidad y más fuerza desde que Neufeld se convirtió en el nuevo vocalista.

No hay duda que todos aquellos que tomaron las últimas producciones de Comeback Kid con indiferencia encontraran en Die Knowing (2014) una gran sorpresa que los transportara a ese pasado que Comeback Kid construyo y ahora derriba, con creces, en esta nueva producción.

SNITE

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Hijos del aggro e hijos bastardos del Nintendo-Core, Snite es un grupo que lleva años madurando dentro de la difícil escena del “rock duro” mexicano. Con más de 12 años de existencia, Snite en un principio, formó parte de ese compilado de bandas que intentaban darle voz a una generación inconforme, enojada, llena de desasosiego y con algo que decir más que todo es feliz. Sin embargo, muy dentro de su ADN podemos encontrar influencias de Glassjaw, Saetia, Cave In, At The Drive In y Refused. Todo esto ha servido cómo caldo de cultivo para que Snite, desde su primera producción Más ADN (2002), de algo de qué hablar.

Entre cambios y crecimiento por parte de los integrantes de la banda; Snite logra labrar su sonido único, que si bien esta lleno de influencias y a momentos ha sido mal catalogado cómo screamo, realmente tiene mucho más de dónde cortar que una banda común y corriente. De entrada, sus producciones a pesar de ser DIY, distan mucho de tener ese sonido clásico en su producción que el común de este tipo de agrupaciones nacionales tiene. En si, podrían sonar como cualquier grupo de la costa este de California en el que a momentos se llenan de sonidos más rítmicos y experimentales.

Tiempo De Piratas (2004) es, sin duda, el disco que más impulso le dio a Snite. Siendo una piedra angular en su desarrollo musical y demostrando que a pesar de ser una banda underground, lograron posicionarse como un acto que mezclaba técnica en su ejecución, energía e interacción con el público; características que pocas bandas nacionales o extranjeras son capaces de unir.

Finalmente, después de estar luchando con la inestabilidad de algunos integrantes, de cambios y maneras en las cuales desarrollar su proceso creativo, Snite nos entrega Legado (2013), LP que ofrece ese sonido cosechado a través del tiempo. En este álbum, el sexteto, despliega todo lo aprendido en los años de carrera. Dejando atrás ese enojo adolescente, Snite se siente cómo una banda madura, una banda que la ha pasado tan mal cómo bien y que, finalmente, se rezarse y se reinventa con la alegría que implica formar parte de un acto tan dinámico como ellos. En Legado, Snite entrega al escucha un disco que incluye versiones mejoradas de algunos temas cómo “Capitán Morrigan” o “Herdoes” y también temas nuevos cómo “Puerco”, primer sencillo de esta producción en el que entregan potencia, visceralidad y crudeza; y al mismo tiempo, expanden todo su ímpetu creativo para demostrar que esta banda tiene un sonido complejo que se detalla en la simpleza con la que ejecutan todas sus canciones.

Si están ávidos de una banda que se rompe en el escenario, que lo entrega todo y que suena bien y potente, Snite es la opción. Hardcore, post-hardcore, screamo, sean lo que sean, al final, Snite sólo sigue siendo Snite.