JÓNSI

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De entre sueños, colores y un poco de melancolía; desde el armario de los juguetes viejos surge Jónsi, un individuo Islandés que ha sabido conjugar la complejidad de ser un multi-instrumentalista y la inquietud de un niño, para crear mundos surrealistas en bandas cómo Bee Spiders, Stoned y la más conocida y laureada, Sigur Rós.

La historia comienza en 1995 cuando Jónsi y su banda, Bee Spiders, son considerados la banda más interesante según el concurso local “Music Experimentations”. Pero la búsqueda de otras veredas creativas llevó a Jónsi a experimentar el camino del grunge en Stoned, banda que a diferencia de otros materiales, tenía un sonido más crudo, rudo y arisco. Sin embargo, el cuento de Jónsi y su esfuerzo creativo no pararía ahí, ya que desde antes que todo esto sucediera ya existía un preludio llamado Sigur Rós. Una banda que desde sus inicios abogaba a la melancolía, a los miedos infantiles y al idioma que Jónsi había creado únicamente para este acto. En la música de Sigur Rós encontramos esa sutileza de las emociones, largos momentos de cadencias post-rock y piezas que rozan lo teatral atisbadas de capas de instrumentos y texturas. Sigur Rós; cómo tal, representa el letargo de ir despertando de un profundo sueño poco a poco.

Pero Jónsi no es sólo eso, también es luminosidad, inocencia, fechoría y música que busca en lo más profundo del escucha lo que significaba ser un niño. Es así cómo en 2010, y poniendo en stand-by a Sigur Rós, decide emprender un camino solista. Esto le permite no necesariamente reinventarse, pero sí exteriorizar esas inquietudes musicales que a lo largo de su carrera, tuvo que ir coleccionando.

Finalmente Jónsi lanza Go en 2010, álbum que deja atrás el drama que Sigur Rós implica para traducirse en esa manera onírica en la que Jónsi quería crear música. Go (2010) es un disco más íntimo, más personal y con grandes momentos épicos que le dan más grandilocuencia a Jónsi y a las historias que cuenta en esta placa llena de mini-sinfonías pop. Go (2010) es dulce y musicalmente hablando es más amigable que cualquier trabajo de Sigur Rós, pero no por ello carece de calidad o producción. A momentos es energético, eufórico y con un sentimiento que contagia al escucha para querer salir a ver la puesta de sol.

Inventor de idiomas, creador de colores y cazador de notas; Jónsi es una versión adulta de Max, personaje principal del cuento de Maurice Sendak “Where The Wild Things Are” o también; podría describirse cómo un Peter Pan maduro y apasionado con la música que crea brindando una experiencia más afable y fácil de entender y escuchar.

COMEBACK KID – “DIE KNOWING”

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Al escribir una crítica de un nuevo álbum de Comeback Kid es fundamental hacer frente a lo obvio: Cuando la gente siente que la primera oferta de una banda es siempre la mejor; se cree que esta nunca puede ser superada. Para esa gente lo que es nuevo es algo que simplemente no captura la gloria original; y esta última instancia para cualquier banda, puede ser un reto complejo, especialmente si se trata de una banda de hardcore.

Para los canadienses de Comeback Kid, una banda que a través de los años ha sufrido numerosos cambios de integrantes, ha sido un desafío mantenerse dentro de la medula del género. En esta ocasión, en su nuevo álbum Die Knowing (2014), Comeback Kid trata no de recapturar el pasado pero si combinar todo lo que anteriormente la banda ha hecho.

Cómo ustedes pueden o no saber, Die Knowing (2014) es el quinto LP de los canadienses y su tercer álbum con Andrew Neufeld en la voz. Sin embargo; Comeback Kid ha sabido resistir el embate de la rotación de integrantes, para finalmente, encontrar la fórmula indicada para crear su música.

Die Knowing (2014) es un disco que va de menos a más, de intensidad a más intensidad. El track que abre el álbum y que también lo titula, “Die Knowing”, se transforma en una ruptura arriesgada y potente que abre puerta a temas más ásperos y dinámicos cómo lo son “Lower The Line” y “Wasted Arrows”. Este último logrando darle un tono más hardcore a este material de Comeback Kid.

La segunda mitad del álbum es un poco más variada en cuanto a su energía pero esto no le resta calidad al imaginario que la banda ha logrado crear en Die Knowing (2014). Se sigue con “Somewhere In This Miserable…” que nos remonta a ese hardcore de la vieja escuela mientras que “Beyond” tiene influencias más punk que resaltan el sonido del disco. Mientras tanto, “Full Swing”, marca el regreso de Scott Wade cómo vocalista invitado y no decepciona. Mientras que Wade consigue su propio momento para brillar en esta canción; Andrew Neufeld demuestra el dinamismo vocal que cómo frontman.

Finalmente llegamos a “Sink In”, un clásico instantáneo cómo esos que sólo Comeback Kid sabe escribir. Tan bueno para cerrar un álbum así como para cerrar una presentación en vivo. Es claro que los canadienses al cerrar Die Knowing (2014) con este tema han sabido hacer todo bien.

En Die Knowing (2014), Comeback Kid ha encontrado la manera de hacer más con menos. Este álbum es 10 minutos más corto que su anterior producción Symptoms + Cures (2010); sin embargo, esta lleno de más velocidad, más intensidad y más fuerza desde que Neufeld se convirtió en el nuevo vocalista.

No hay duda que todos aquellos que tomaron las últimas producciones de Comeback Kid con indiferencia encontraran en Die Knowing (2014) una gran sorpresa que los transportara a ese pasado que Comeback Kid construyo y ahora derriba, con creces, en esta nueva producción.

SNITE

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Hijos del aggro e hijos bastardos del Nintendo-Core, Snite es un grupo que lleva años madurando dentro de la difícil escena del “rock duro” mexicano. Con más de 12 años de existencia, Snite en un principio, formó parte de ese compilado de bandas que intentaban darle voz a una generación inconforme, enojada, llena de desasosiego y con algo que decir más que todo es feliz. Sin embargo, muy dentro de su ADN podemos encontrar influencias de Glassjaw, Saetia, Cave In, At The Drive In y Refused. Todo esto ha servido cómo caldo de cultivo para que Snite, desde su primera producción Más ADN (2002), de algo de qué hablar.

Entre cambios y crecimiento por parte de los integrantes la banda; Snite logra labrar su sonido único, que si bien esta lleno de influencias y a momentos ha sido mal catalogado cómo screamo, realmente tiene mucho más de dónde cortar que una banda común y corriente. De entrada, sus producciones a pesar de ser DIY, distan mucho de tener ese sonido clásico en su producción que el común de este tipo de agrupaciones nacionales tiene. En si, podrían sonar como cualquier grupo de la costa este de California en el que a momentos se llenan de sonidos más rítmicos y experimentales.

Tiempo De Piratas (2004) es, sin duda, el disco que más impulso le dio a Snite. Siendo una piedra angular en su desarrollo musical y demostrando que a pesar de ser una banda underground, lograron posicionarse como un acto que mezclaba técnica en su ejecución, energía e interacción con el público; características que pocas bandas nacionales o extranjeras son capaces de unir.

Finalmente, después de estar luchando con la inestabilidad de algunos integrantes, de cambios y maneras en las cuales desarrollar su proceso creativo, Snite nos entrega Legado (2013), LP que ofrece ese sonido cosechado a través del tiempo. En este álbum, el sexteto, despliega todo lo aprendido en los años de carrera. Dejando atrás ese enojo adolescente, Snite se siente cómo una banda madura, una banda que la ha pasado tan mal cómo bien y que, finalmente, se rezarse y se reinventa con la alegría que implica formar parte de un acto tan dinámico como ellos. En Legado, Snite entrega al escucha un disco que incluye versiones mejoradas de algunos temas cómo “Capitán Morrigan” o “Herdoes” y también temas nuevos cómo “Puerco”, primer sencillo de esta producción en el que entregan potencia, visceralidad y crudeza; y al mismo tiempo, expanden todo su ímpetu creativo para demostrar que esta banda tiene un sonido complejo que se detalla en la simpleza con la que ejecutan todas sus canciones.

Si están ávidos de una banda que se rompe en el escenario, que lo entrega todo y que suena bien y potente, Snite es la opción. Hardcore, post-hardcore, screamo, sean lo que sean, al final, Snite sólo sigue siendo Snite.

CASSIE – “OLD LIGHT”

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A veces la grandilocuencia de una banda no necesariamente se nota en la cantidad de canciones que escribe. Tal vez, a veces, es necesario que el esfuerzo creativo se limite a un puñado de canciones en vez de un volumen de tracks que saturen su creatividad y a sus seguidores. Menos es más.

Sin duda eso lo demuestra cabalmente Cassie en su más reciente EP titulado Old Light. Después de su EP introductorio Something You Always Wanted to Hear y de su LP Sing About Me, los finlandeses regresan con un EP de 3 canciones en el que logran reinterpretar lo que son cómo banda, desplegando un montón de emociones y sentimientos que hacen a las chicas bailar y a los hombres llorar.

Old Light es un EP que evoca la nostalgia, la melancolía y la dulzura de quién deja que las emociones fluyan. Escrito en tinta onírica y metáforas inermes, el EP abre con el tema que da título al disco. Un track de 8 minutos que invita a un recorrido en espiral a través de la voz de Sofia Thurén, que a momentos, hace alusión a esa dinámica que alguna vez Anneke Van Giersbergen desplegaba en The Gathering. Sin embargo, en “Old Light”, la banda logra detallar la condición humana a través de pensamientos y palabras sencillas y comprensibles, sin advocarse tantos adjetivos que harían de la banda un clishe de si misma. A la par, en este primer tema, Jani Ala-Hukkala; vocalista del acto de post-metal, Callisto, acentúa las guitarras de Valtteri Lahtela y Ville Kujansuu que van de menos a más para estallar con el bajo de Ville Yli-Knuutila y la batería de Mikael Ruoho.

Siguiendo la tonalidad melancólica del álbum, “Keep Your Kings In The Back Row”, es el tema que da seguimiento al crescendo que logra alternar entre el sentimiento instrumental y tonalidades más explosivas que le dan un alto contraste al EP entero.

Aunque típico del post-rock, este enfoque funciona muy bien con Cassie, especialmente por que tienen una cautivadora sensibilidad pop que ayuda a estirar los límites de su género. La canción es un matrimonio perfecto entre el libre fluir del carácter nostálgico y un up-tempo de naturaleza alternativa; y al mismo tiempo, es accesible al oído.

Old Light cierra con “White Waves”, tema en el que la música parece haber sido creada sin esfuerzo alguno. Lo destacable de este EP, es ese ímpetu casual y experimentado que le da más fuerza a Cassie y a la interpretación de cada uno de sus integrantes.

Cassie es de esas bandas a las que se les debe dar el tiempo y los recursos, para que musicalmente, sigan demostrando lo que han hecho en su corta discografía. Haciendo que Old Light y sus discos anteriores, y los que vienen, formen parte de cualquier biblioteca musical.

 

WARPAINT – “WARPAINT”

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Warpaint ha sido una de esas bandas que le han dado otro toque al femrock. Ni tan rudas para que su música sea riot grrrl ni tan melosas como para ser rockpop. Rozando el rock alternativo, Warpaint ya sorprendió con su primer álbum, The Fool (2010), en el que demostró un estilo diferente que las puso en el mapa mundial del rock. Con una oscuridad sutil y una cadencia que derrocha pura sexualidad; el cuarteto integrado por Emily Kokal, Theresa Wayman, Jenny Lindberg y Stella Mozgawa, nos entrega su segundo álbum homónimo en el que, la banda, intenta demostrar el pedigrí del que esta hecho.

En este álbum, Warpaint, demuestra un sonido sutil y calmado que no llega a despegar del todo. Pareciera que en si, el disco, es un intro de 51 minutos. Sin embargo hay momentos en los que el disco demuestra la calidad histriónica que el cuarteto tiene.

El álbum comienza con “Keep It Healthy”, tema que se asemeja al momento en el que uno despierta de un gran letargo. La canción es cadenciosa y el bajo de Jenny Lindberg se lleva la canción con un toque que atisba los oídos. Poco a poco esta canción construye la tónica de todo el álbum. Más adelante encontraremos “Teese”, tal vez uno de los temas más  melosos del disco. Una voz dulce y un ritmo que te lleva de la mano a recorrer un campo de estrellas. Para aquellos que aún buscan al antiguo Warpaint en esta placa tenemos “Disco//Very”, tal vez el tema más upbeat del álbum. Un bajo casi disco y coros cercanos al witch house hacen de esta canción el único tema que regresa a la esencia medular que hizo a Warpaint lo que era en su primera producción.

A pesar de una gran producción y esa estética que Warpaint imprime a todo lo que son, en este disco definitivamente se convirtieron en una cosa más cuadrada. La emoción de verles interactuando entre ellas en el escenario es lo único que queda de una banda que conjugaba de manera perfecta su música  y estilo. Warpaint dejó atrás la evocación que su música provocaba para transformarse en un seductor espejismo del rock que más que llenar el oído busca llenar el alma.

 

LONG DISTANCE CALLING

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El post-rock es una herramienta para aquellas agrupaciones que no cuentan con un vocalista que complemente su intención musical. En la mayoría de sus formas, este usa la instrumentación del rock para motivos musicales que distan del rock cómo tal; y le dan un ímpetu distinto que se carga de texturas, formas y colores que componen una orquestación que ultimadamente se transforma en la voz de la banda.

Dentro de esta beta tan popular como desconocida, habita Long Distance Calling, banda que ha sabido llevar su rock instrumental de una manera distinta al desafiar el “reglamento” con el que se hace el post-rock. Este quinteto, oriundo de Münster, Alemania, es una banda que asume gran responsabilidad al estar parada en la frontera del post-rock y del metal instrumental. Sin embargo, sabe viajar entre ambas ramas y nutrirse de lo mejor de cada una de ellas.

Long Distance Calling es la abreviatura de la sorpresa. Tiene atmósferas, colores, fuerza, intensidad, oscuridad y luz. En cada uno de sus álbumes hay algo que es ya el trademark de la banda: La construcción de la belleza a partir de crescendos explosivos y un enfoque obsesivamente estructurado hacia su música.

En su haber, la banda, cuenta con cuatro LPs. Su primer placa, Satellite Bay (2007), es el preámbulo al discurso de Long Distance Calling. Este álbum, tal vez, sólo es comparable con un viaje que se haría a través de las entrañas de la tierra. Salvaje pero relajado, sutil pero potente; una fórmula que podría asimilarse a Helmet o Tool y que se ve complementada por un tecnicismo musical que se aleja de lo “pesado” para ser más maduro. En este disco se hace un esbozo de lo que más adelante, Long Distance Calling, haría en futuras producciones al invitar a Peter Dolving (The Haunted) a colaborar con su voz en el track “Built Without Hands”. A este álbum le sigue Avoid The Light (2009), placa que cuenta con un sonido más melancólico y alternativo. De nueva cuenta, encontramos un tema con voz, en esta ocasión es Jonas Renkse (Katatonia) quién presta su voz a “The Nearing Grave”. En general, este álbum tiene una tónica más experimental y trabajada que hace de la banda algo comparable a Mogwai y Saga.

Después de Satellite Bay y Avoid The Light, el quinteto alemán lanzó su álbum homónimo Long Distance Calling (2011), disco que esta más acerca de la creación de paisajes sonoros y texturas a través de su música. Este, sin duda, empuja al escucha a apagar las luces, cerrar los ojos y dejarse llevar en el viaje que este disco evoca. Este tipo de disco es una composición única. Una pieza sólida de trabajo, creado sin la intención de tener una o dos canciones que destaquen por encima de cualquier otra. Un álbum como este está destinado a envolver al oyente y mantener un ambiente constante. Aquí, otra vez, encontramos el ya clásico track con voz en el que John Bush (Anthrax) hace su esfuerzo vocal al ser el plus en “Middleville”, tema que enaltece el sonido del rock alternativo de los 90s con un toque que le quita el post al post-rock.

Cerrando la discografía de la banda; llega Inside The Flood (2013), álbum que presentó cambios trascendentales con la salida de Reimut Von Bonn y la inclusión permanente de Martin Fischer como vocalista. Inside The Flood es el trabajo más ambicioso de la agrupación ya que hay un cambio dinámico y continuo en su sonido. Pueden ir de lo pesado a lo suave sin mayor esfuerzo y en esta placa lo demuestran cabalmente. Se nota que la banda pasó mucho rato afinando los detalles de su sonido y mutando hacia algo más prog-rock dotado de la esencia del post-rock. Este disco, sin duda, es una de las placas más importantes de la banda, no solo por la inclusión de elementos que habían dejado atrás, pero también, por el hecho de que la banda encontró un sonido más puro en comparación a lo que ya venía haciendo anteriormente.

No cabe duda que Long Distance Calling seguirá innovando en su música. El hecho de que estén abiertos a ser influenciados por otros estilos musicales sólo demuestra que no tienen miedo en buscar inspiración en otras partes, y con ellos, seguir siendo una de esas bandas suficientemente conocidas sin ser “más de lo mismo”.

OATHBREAKER

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Es raro encontrar bandas dentro de la escena del “metal” que estén lideradas por una mujer; y es aún más raro encontrar una banda de ese estilo que tenga más pelotas que cualquier acto heavy que presume de ser la banda más ruda de la orbe… Desde Bélgica, con ustedes, Oathbreaker.

Este cuarteto oriundo de Gent, Bélgica es una de las propuestas más estridentes de la actualidad. La agrupación no trata de esconder nada detrás de la sonrisa dulce de su vocalista, por el contrario, ella junto al resto de la banda insisten en llevar su sonido y acto al extremo. Viajando desde los riffs más oscuros; hasta gritos que podrían asemejar la muerte de una bruja en la hoguera, Oathbreaker logra una amalgama perfecta entre el hardcore, punk, black metal y thrash obteniendo un crossover que va más allá de lo común de la música “pesada”, desdoblando ritmos y notas que contagian a cualquiera de la energía que esta banda transmite.

Con dos producciones en su haber ( Mælstrøm, 2011 y Eros/Anteros, 2013) Oathbreaker se ha posicionado como una de esas bandas que rompe esquemas tanto de género como al mezclar un sinnúmero de estilos musicales que en un principio se percibían como contrarios. Mientras que Mælstrøm, siendo la tarjeta de presentación de la banda, es oscuro y crudo y se posiciona como una placa única en cuanto a su sonido; Eros/Anteros; su segunda producción, es un álbum más ambicioso al explorar más y mejores formas de acercarse a los procesos de composición de su música.

Cada canción de Oathbreaker es diferente. Cada una de ellas trae nuevas ideas a la mesa entregando calidad, tecnicismos musicales y actitud. El bajo de Gills es potente mientras que la batería de Ivo es una pieza de escuela que sobresale por su virtuosismo. Al mismo tiempo, la guitarra de Lennart, demuestra que puede mezclar diferentes estilos musicales en una sola canción. Esto sólo perfecciona el rango vocal de Caro; llenándolo de fuerza y en otros momentos, de una pasividad que, por extraño que parezca, da una tranquilidad única.

Lo que Oathbreaker tiene que decir y proponer no deja de sorprender de manera auténtica y loable. En cada uno de sus álbumes se arriesgan al mezclar todos los géneros que los han influenciado para crear algo que estremece al escucha. Caos y progreso, eso es Oathbreaker.