WARPAINT – “WARPAINT”

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Warpaint ha sido una de esas bandas que le han dado otro toque al femrock. Ni tan rudas para que su música sea riot grrrl ni tan melosas como para ser rockpop. Rozando el rock alternativo, Warpaint ya sorprendió con su primer álbum, The Fool (2010), en el que demostró un estilo diferente que las puso en el mapa mundial del rock. Con una oscuridad sutil y una cadencia que derrocha pura sexualidad; el cuarteto integrado por Emily Kokal, Theresa Wayman, Jenny Lindberg y Stella Mozgawa, nos entrega su segundo álbum homónimo en el que, la banda, intenta demostrar el pedigrí del que esta hecho.

En este álbum, Warpaint, demuestra un sonido sutil y calmado que no llega a despegar del todo. Pareciera que en si, el disco, es un intro de 51 minutos. Sin embargo hay momentos en los que el disco demuestra la calidad histriónica que el cuarteto tiene.

El álbum comienza con “Keep It Healthy”, tema que se asemeja al momento en el que uno despierta de un gran letargo. La canción es cadenciosa y el bajo de Jenny Lindberg se lleva la canción con un toque que atisba los oídos. Poco a poco esta canción construye la tónica de todo el álbum. Más adelante encontraremos “Teese”, tal vez uno de los temas más  melosos del disco. Una voz dulce y un ritmo que te lleva de la mano a recorrer un campo de estrellas. Para aquellos que aún buscan al antiguo Warpaint en esta placa tenemos “Disco//Very”, tal vez el tema más upbeat del álbum. Un bajo casi disco y coros cercanos al witch house hacen de esta canción el único tema que regresa a la esencia medular que hizo a Warpaint lo que era en su primera producción.

A pesar de una gran producción y esa estética que Warpaint imprime a todo lo que son, en este disco definitivamente se convirtieron en una cosa más cuadrada. La emoción de verles interactuando entre ellas en el escenario es lo único que queda de una banda que conjugaba de manera perfecta su música  y estilo. Warpaint dejó atrás la evocación que su música provocaba para transformarse en un seductor espejismo del rock que más que llenar el oído busca llenar el alma.

 

LONG DISTANCE CALLING

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El post-rock es una herramienta para aquellas agrupaciones que no cuentan con un vocalista que complemente su intención musical. En la mayoría de sus formas, este usa la instrumentación del rock para motivos musicales que distan del rock cómo tal; y le dan un ímpetu distinto que se carga de texturas, formas y colores que componen una orquestación que ultimadamente se transforma en la voz de la banda.

Dentro de esta beta tan popular como desconocida, habita Long Distance Calling, banda que ha sabido llevar su rock instrumental de una manera distinta al desafiar el “reglamento” con el que se hace el post-rock. Este quinteto, oriundo de Münster, Alemania, es una banda que asume gran responsabilidad al estar parada en la frontera del post-rock y del metal instrumental. Sin embargo, sabe viajar entre ambas ramas y nutrirse de lo mejor de cada una de ellas.

Long Distance Calling es la abreviatura de la sorpresa. Tiene atmósferas, colores, fuerza, intensidad, oscuridad y luz. En cada uno de sus álbumes hay algo que es ya el trademark de la banda: La construcción de la belleza a partir de crescendos explosivos y un enfoque obsesivamente estructurado hacia su música.

En su haber, la banda, cuenta con cuatro LPs. Su primer placa, Satellite Bay (2007), es el preámbulo al discurso de Long Distance Calling. Este álbum, tal vez, sólo es comparable con un viaje que se haría a través de las entrañas de la tierra. Salvaje pero relajado, sutil pero potente; una fórmula que podría asimilarse a Helmet o Tool y que se ve complementada por un tecnicismo musical que se aleja de lo “pesado” para ser más maduro. En este disco se hace un esbozo de lo que más adelante, Long Distance Calling, haría en futuras producciones al invitar a Peter Dolving (The Haunted) a colaborar con su voz en el track “Built Without Hands”. A este álbum le sigue Avoid The Light (2009), placa que cuenta con un sonido más melancólico y alternativo. De nueva cuenta, encontramos un tema con voz, en esta ocasión es Jonas Renkse (Katatonia) quién presta su voz a “The Nearing Grave”. En general, este álbum tiene una tónica más experimental y trabajada que hace de la banda algo comparable a Mogwai y Saga.

Después de Satellite Bay y Avoid The Light, el quinteto alemán lanzó su álbum homónimo Long Distance Calling (2011), disco que esta más acerca de la creación de paisajes sonoros y texturas a través de su música. Este, sin duda, empuja al escucha a apagar las luces, cerrar los ojos y dejarse llevar en el viaje que este disco evoca. Este tipo de disco es una composición única. Una pieza sólida de trabajo, creado sin la intención de tener una o dos canciones que destaquen por encima de cualquier otra. Un álbum como este está destinado a envolver al oyente y mantener un ambiente constante. Aquí, otra vez, encontramos el ya clásico track con voz en el que John Bush (Anthrax) hace su esfuerzo vocal al ser el plus en “Middleville”, tema que enaltece el sonido del rock alternativo de los 90s con un toque que le quita el post al post-rock.

Cerrando la discografía de la banda; llega Inside The Flood (2013), álbum que presentó cambios trascendentales con la salida de Reimut Von Bonn y la inclusión permanente de Martin Fischer como vocalista. Inside The Flood es el trabajo más ambicioso de la agrupación ya que hay un cambio dinámico y continuo en su sonido. Pueden ir de lo pesado a lo suave sin mayor esfuerzo y en esta placa lo demuestran cabalmente. Se nota que la banda pasó mucho rato afinando los detalles de su sonido y mutando hacia algo más prog-rock dotado de la esencia del post-rock. Este disco, sin duda, es una de las placas más importantes de la banda, no solo por la inclusión de elementos que habían dejado atrás, pero también, por el hecho de que la banda encontró un sonido más puro en comparación a lo que ya venía haciendo anteriormente.

No cabe duda que Long Distance Calling seguirá innovando en su música. El hecho de que estén abiertos a ser influenciados por otros estilos musicales sólo demuestra que no tienen miedo en buscar inspiración en otras partes, y con ellos, seguir siendo una de esas bandas suficientemente conocidas sin ser “más de lo mismo”.

OATHBREAKER

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Es raro encontrar bandas dentro de la escena del “metal” que estén lideradas por una mujer; y es aún más raro encontrar una banda de ese estilo que tenga más pelotas que cualquier acto heavy que presume de ser la banda más ruda de la orbe… Desde Bélgica, con ustedes, Oathbreaker.

Este cuarteto oriundo de Gent, Bélgica es una de las propuestas más estridentes de la actualidad. La agrupación no trata de esconder nada detrás de la sonrisa dulce de su vocalista, por el contrario, ella junto al resto de la banda insisten en llevar su sonido y acto al extremo. Viajando desde los riffs más oscuros; hasta gritos que podrían asemejar la muerte de una bruja en la hoguera, Oathbreaker logra una amalgama perfecta entre el hardcore, punk, black metal y thrash obteniendo un crossover que va más allá de lo común de la música “pesada”, desdoblando ritmos y notas que contagian a cualquiera de la energía que esta banda transmite.

Con dos producciones en su haber ( Mælstrøm, 2011 y Eros/Anteros, 2013) Oathbreaker se ha posicionado como una de esas bandas que rompe esquemas tanto de género como al mezclar un sinnúmero de estilos musicales que en un principio se percibían como contrarios. Mientras que Mælstrøm, siendo la tarjeta de presentación de la banda, es oscuro y crudo y se posiciona como una placa única en cuanto a su sonido; Eros/Anteros; su segunda producción, es un álbum más ambicioso al explorar más y mejores formas de acercarse a los procesos de composición de su música.

Cada canción de Oathbreaker es diferente. Cada una de ellas trae nuevas ideas a la mesa entregando calidad, tecnicismos musicales y actitud. El bajo de Gills es potente mientras que la batería de Ivo es una pieza de escuela que sobresale por su virtuosismo. Al mismo tiempo, la guitarra de Lennart, demuestra que puede mezclar diferentes estilos musicales en una sola canción. Esto sólo perfecciona el rango vocal de Caro; llenándolo de fuerza y en otros momentos, de una pasividad que, por extraño que parezca, da una tranquilidad única.

Lo que Oathbreaker tiene que decir y proponer no deja de sorprender de manera auténtica y loable. En cada uno de sus álbumes se arriesgan al mezclar todos los géneros que los han influenciado para crear algo que estremece al escucha. Caos y progreso, eso es Oathbreaker.

ANIMALS AS LEADERS – “THE JOY OF MOTION”

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Desde su debut en 2009, Animlas As Leaders ha redefinido las fronteras del metal progresivo. Carentes de un vocalista, sus dos asombrosos guitarristas y sus instrumentos de 8 cuerdas, toman un papel preponderante que se complementa con la complejidad sónica que su baterista le da a sus composiciones. Inmersión total en las capas de jazz que existen dentro de un espectro más espeso, más “pesado” y que va más allá de la experimentación e improvisación. En esta ocasión, con The Joy Of Motion, Animals As Leaders ha expandido su sonido a la par de que han reinventado lo que, de entrada, ellos ya habían inventado.

Lo que resalta de The Joy Of Motion es que Animals As Leaders continua creando secciones sonoras que transgreden el ruido y lo transforman en algo que no cansa el oído, por lo contrario, lo empuja a descubrir sus millones de capas y colores que se rediseñan una y otra vez. Al mismo tiempo, The Joy Of Motion tiene movimiento y luz, siendo a la fecha, uno de los discos más “lights” de la agrupación. Esto no significa que hayan dejado atrás su sonido original, simplemente fueron más intrínsecos en la composición de los temas del disco para hacerlo más dinámico, dotándolo de texturas que hacen ver a cada canción como un mundo independiente.

“Lippincott”, “Tooth & Claw” y “Mind-Spun” no son temas ligeros, son canciones que asemejan el sonido de un mundo colapsando. Riffs complejos y el tempo más agresivo que la banda ha desplegado en cualquiera de sus placas anteriores. Mientras tanto “Another Year” es vivaz y cuenta con un vibe que transmite una sensación de tranquilidad que se nota en su galope, en sus notas y en los arpegios que van y vienen, al parecer, sin ningún orden lógico. De manera contraria; encontramos en “The Future That Awaited Me”, un sonido incómodo, bizarro, que sube su poder con la distorsión que tiene mientras que la batería pareciera haber salido de una banda más de death metal que de progre… Y de la nada nos adentramos en el cuasi-flamenco de “Para Mexer”, tema que le da una nueva dimensión al sonido de Animals As Leaders y que le añade tonos y ánimos que fluyen lentamente hacia un clímax inesperado.

En definitiva, Animal As Leaders constituye una pieza clave en el metal progresivo de la actualidad.  Tosin Abasi y Javier Reyes se han convertido en el mejor maridaje del metal que existe y  que perfecciona por el dominio rítmico de Matt Garska y su batería.

Con bandas cómo Periphery, Born Of Osiris y Veil Of Maya que continuamente están contribuyendo al tech-metal no es fácil sorprenderse; sin embargo, Animals As Leaders es una banda que es difícil de superar, y que por fortuna, tiene mas de un as bajo la manga para sorprendernos; siendo The Joy Of Motion, una pieza clave que reafirma la capacidad musical del trío.

DyE – “COCKTAIL CITRON”

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En la tradición de Air y Yelle, nos encontramos con un receptor de avanzada tecnología que logra traducir los anhelos de una joven generación a través de melodías y sonidos que viajan a través de él. Cómo si se tratase de procesadores de computadora, maquinas vivientes y órganos mágicos, Juan De Guillebon, mejor conocido como DyE; llega desde Francia para describir el futuro a través de su música y cómo se acerca a las estrellas y al futuro.

DyE ya había sido capaz de demostrarnos esa tendencia en su producción Taki 183, disco de 2011 que plantea la transición de la infancia a la adultez. En esta producción se incluye la ya afamada “Fantasy”, tema que le diera un posicionamiento en la escena del electro pop internacional tanto por su video musical así como por su sonido de caja musical.

Independientemente de aquel corte visual y sus millones de reproducciones, el sonido que DyE evocaba en Taki 183 se ve replicado de mejor manera en Cocktail Citron, segunda producción del interprete.  En esta ocasión la música no solamente esta cargada de sonidos melosos que a momentos rozan el dream pop, también, tienen una producción más cuidada que le da una calidad mayor y que, sin mucho esfuerzo, logra despojarlo de la sombra de su primer corte.

Algo a detallar en Cocktail Citron es que DyE, a pesar de ser un proyecto individual, cuenta con colaboraciones que logran expandir los espectros creativos y musicales de este disco. En “Cocktail Citron”, tema que da nombre al disco, está la voz de Angie David, entregándole un toque más emotivo a la canción sin alejarla de esa raíz bailable y electrónica. Mientras tanto en “She’s Bad”, nos encontramos con la contribución de Egyptian Lover, que logra darle un ritmo oscuro y casi de high energy a esta canción.

En general, Cockatail Citron, replantea la manera en la que DyE se acercó a su propia música y en cómo la interpreta y logra reinventarla. Se nutre de influencias más directas y logra, de manera imponente, un sonido único que poco a poco se abre paso en el mundo. También, hay que destacar que Cocktail Citron es el álbum más bailable de DyE, probablemente a consecuencia de su corta edad.

Convertirse en mago a través de la música es una elección justa. Es una odisea que plantea diversión y mucho trabajo. DyE lo logra en Cocktail Citron, álbum que se ha transformado en su nueva fórmula. Sin duda, este álbum remueve al escucha desde el interior y hace florecer al niño que todos llevamos dentro.

GWAR

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¿Qué sería de bandas cómo Slipknot, Ghost B.C. o Marilyn Manson sin un linaje? Linaje que se viene formando desde los 60s con New York Dolls y David Bowie; para más adelante, enriquecerse con esos actos llamados Alice Cooper, Kiss y hasta The Addicts. Todas estas bandas entran en esa categoría llamada shock rock. Actos que se destacan por incomodar, por ser contestatarios, por decir la verdad y sobretodo por una sola cosa que los une: Se esconden detrás de un velo que representa sus miedos más personales, sus emociones más viscerales, y sobretodo, la exacta representación de su psique. Pero ¿Qué sería del shock rock sin Gwar?

Gwar nace en Richmond, Virginia en 1984 con la conjunción de dos proyectos: Death Piggy, banda de punk en la cuál Dave Brockie era el vocalista; y The Slave Pit, espacio dirigido al cine serie B en el que Hunter Jackson y Chuck Vargas fungían cómo las mentes creativas. Dave Brockie, al crear los props para los shows de Death Piggy, se interesó en ayudar con los trajes de las creaturas de la producción de Jackson y Vargas llamada Scumdogs Of The Universe. Dave Brockie sugirió que los props que el creó para la película se utilizaran cómo una banda ficticia que fuese la abridora de Death Piggy. A este grupo ficticio lo llamaron Gwaaarrgghhlllgh. Después de varias presentaciones en las cuales la banda abridora obtuvo mayor notoriedad; Dave, Hunter y Chuck, decidieron acortar el nombre y unificar esfuerzos para transformarse en Gwar… Aunque en realidad, la versión oficial del origen de Gwar, los describe cómo una raza extraterrestre confinada en la Tierra que tiene como único objetivo la destrucción de la raza humana… Además de que son la única banda abiertamente de otro mundo que toca metal. Tomando esto en cuenta no es raro que toda la alineación use seudónimos para representar el humor negro y la sátira que Gwar, desde sus inicios, quiso manifestar.

Todo esto le dio a Gwar una identidad única. Imaginen a un grupo de personas llenos de prostéticos tocando sobre un escenario atiborrado de utilería que lo harían lucir como un rito pagano. Cuerpos mutilados, fluidos de origen desconocido y un gusano gigante que se tragaba a más de un asistente eran solo algunas de las situaciones que podían encontrarse en un concierto de Gwar.

La banda es un conglomerado de arte, marketing, sátira, escatología y temas tabú. Proclives a criticar la política de los EE.UU. e incluir el sexo cómo asunto de todos los días en sus presentaciones, Gwar es un acto que no solo se caracteriza por su comedia negra, si no por su temática social que representa la doble moral de la sociedad nortemaericana. Tan odiados cómo amados, Gwar es una banda que por más de 30 años ha hecho las cosas a su manera, haciendo de cada disco un concepto y de cada presentación algo único. Esta esencia le ha permitido a esta agrupación sobrevivir los múltiples cambios de alineación que ha sufrido a través de los años.

Gwar esta conformada por Oderus Urungus en la voz (Dave Brockie), Balsac The Jaws en la guitarra (Steve Douglas), Flattus Maximus también en la guitarra (Peter Lee), Beefcake The Mighty en el bajo (Michael Bishop) y Jizmak The Gusher en la batería (Brad Roberts)… A ellos, como soporte escénico, se les une Techno-Destructo en los coros (Hunter Jackson), Slymenstra Hymen (Danyelle Stampe), The Sexecutioner (Charles Vargas) y Sleazy P. Martini (Don Drakulich). Todos estos personajes representan un compendio actoral de todo lo que una sociedad abiertamente repudia pero secretamente ama. Cada uno de estos personajes ha forjado una personalidad que tiene un motivo único en la música de la banda así cómo lo que teátricamente buscan representar.

Gwar en su haber tiene 13 LPs, de los cuáles, Scumdogs Of The Universe es el más representativo. Poderoso y con una carga musical muy peculiar. Metal de mediados de los 80s cargado de un comedy rock que roza el opera rock para adentrarse en lo más crudo del punk. Otra de las obras más clásicas de esta agrupación es This Toilet Earth, álbum en el que la banda demostró un carácter musical más trabajado indicando que no sólo son un acto histriónico. En este disco, la banda no solamente se acercó a sonidos más industriales y experimentales, si no que también fue el primero de sus álbumes conceptuales. También, este LP, fue el primer álbum de la banda que sufrió censura.

Tal vez Gwar sea más recordado por su estética visual que por su música, sin embargo, no hay que olvidar que es una banda que se ha nutrido de glam, de heavy metal, de punk y que eso le ha dado un sonido único y representativo. Si bien la música de Gwar ha sido tachada de ridícula, absurda, obscena e irreverente, también habría que resaltar que si algo le sobra a esta banda y a su música, son agallas y honestidad.

Tristemente para Gwar hace algunos días, Dave Brockie mejor conocido cómo Oderus Urungus, partió de este mundo para unirse a ese club de leyendas del rock que han dejado huella. El era la mente principal detrás de la visión de Gwar y su manera de llevar a este acto siempre será recordada. Algunos pensarán que murió… Otros pensaremos que solo regresó a su lugar de origen a reinar alguna lejana galaxia.