GRAVE PLEASURES – “MOTHER BLOOD”

La amenaza de una guerra nuclear vuelve a surgir mientras dos egocéntricos pseudo líderes en extremos opuestos se enganchan con ridículas amenazas. Si el final de los tiempos esta realmente cerca y no tenemos control sobre él, ¿deberíamos simplemente surfear el Apocalípsis? El segundo álbum de Grave Pleasures (antes Beastmilk), Mother Blood, ofrecería una tétrica banda sonora para bailar mientras el mundo arde y los cuerpos se calcinan manteniendo una sonrisa perversa a medio derretir.

Mother Blood está cargado de imágenes apocalípticas en medio de un romanticismo salido de un oscuro corazón. “Doomsday Rainbow” es un moderno himno post-punk que gotea nihilismo que se intensifica cuando Mat McNerney repite una y otra vez su frenético coro “Our time is up!, Our time is up!, Our time is up!” mientras que los tímidos riffs que componen el track se vuelven paranoicos, el bajo y la batería permanecen firmes y precisos como un reloj atómico.

“Be My Hiroshima” es una canción pegadiza llena de adrenalina, death-rock y una cadencia digna de haber salido del BatCave de Londres en la década de los 80s. La canción aboga al amor que se desvanece en una nube con forma de hongo mientras que los amantes disfrutan ver al mundo destruirse.

El debut post-punk con el que Grave Pleasures se dio a conocer fue Climax (2013) mientras aún se llamaban Beastmilk. Esta banda, en aquel álbum, lograba una mezcla perfecta entre Danzig, The Chameleons, Gang Of Four, The Sisters Of Mercy y Bauhaus. Con todo este antecedente la banda logro melodías infecciosas y el mainstream presenció el nacimiento de una banda que ganó, casi instantáneamente, un centenar de seguidores. Poco después, Beastmilk, se transformó en Grave Pleasures y ahora que tenemos el beneficio de la retrospección, podemos darnos cuenta que el debut de Grave Pleasures ha sido como una transición para reajustar su sonido y volverse más honesto. Su sucesor, ciertamente, demuestra grandes referencias a Beastmilk e innegablemente la misma calidad de composición y corazón existen en esta nueva etapa de Grave Pleasures. “Joy After Death” es el claro ejemplo de esta etapa, un esfuerzo sonoro lleno de tintes clásicos del post-punk mientras que a la canción la rodea una esencia salida de la película Death Proof (Dir. Quentin Tarantino, 2007).

La yuxtaposición entre oscuridad y luz que se percibe en Mother Blood es esencial para la música de Grave Pleasures, detalle que se distingue en las letras y también en su diseño de portada donde divisamos a la Diosa hindú Kali, dadora de vida y de muerte.

Mother Blood es exactamente el tipo de álbum que Grave Pleasures necesitaba. El atractivo de Beastmilk esta de regreso, y pesar de que algunas canciones utilizan la misma fórmula para existir, el sonido de Grave Pleasures es más preciso, mejor trabajado y más uniforme hacia la dirección que la banda quería tomar, logrando que cualquiera de nosotros dance con los esqueletos siendo Mother Blood la droga de elección para disfrutar todos los placeres nihilistas que bailar sobre las tumbas puede ofrecer.

 

 

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