ROYAL THUNDER – “WICK”

Una llama se enciende en el bosque, un árbol incendiado es el pabilo que guía a los asistentes a este aquelarre que, hechizados por la voz de Mlny Parsons, se disponen a entregarse en cuerpo y alma a esta ceremonia llamada Wick, tercer LP de la banda, originaria de Atlanta, Georgia.

Viajando entre el hard rock y el stoner, Royal Thunder puede presumir que realmente nunca han caído dentro del estereotipo del metal o alguno de sus subgéneros. Han girado con bandas de corte duro y algunos de sus integrantes han estado en bandas de metal, pero como la tendencia actual lo establece, cada vez más bandas de sonido pesado se atreven a cruzar sus propios límites y atisbar su creatividad a través de lo que mejor saben hacer. Así, y dejando de lado la mayor parte de los elementos del metal, Royal Thunder amplía su sonido hacia creaciones más dinámicas y alternativas, tomando elementos desde el sonido clásico del rock clásico, pasando por el lúgubre ritmo del post-punk de los 80,s para al final, cerrar con ese toque alternativo de los 90s. Wick, sin duda alguna, cuenta con una ardiente sensibilidad y ganchos cuasi pop con los que logra alcanzar ese sonido que la banda logró con Crooked Doors (2015), pero a su vez, lo supera. Wick es un álbum cambiante, diverso y sigue tocando esa vena sensible de la banda. El álbum abre con “Burning Trees” un indicativo de la ruta que seguirá el disco. La canción parece  un rezo multitudinario en una misa negra, más romántica y muy despegada de una esencia pagana, pero manteniendo esa cohesión y coherencia que siempre ha destacado al cuarteto.

Si bien podría parecer que la banda ha perdido en el camino la dureza y la aspereza de su sonido, Wick no necesariamente indica el ablandamiento de su sonido, pero si el refinamiento de su ritmo y la ampliación de su paleta de sonidos, dando como resultado composiciones más ricas en diversidad y mejor ejecutadas.

“April Showers”, primer sencillo de este álbum, se jacta de tener un constante crescendo que causa tensión y ansiedad. Sus melodías inquietantes y su groove suenan como un primo cercano de “Time Machine”, corte incluido en su anterior producción, Crooked Doors. Mientras tanto, “We Slipped” destaca por sus brillantes versos y su producción casi “popera” pero que, dinámicamente, cambia su engranaje con un coro duro y sus adornos de producción.

La forma en la que Roya Thunder varía su música en Wick es el punto fuerte del disco, y si las composiciones fueran un desastre, esto significaría poco. Por fortuna, la manera en la que la banda escribe es consistente (como siempre) y a pesar de tomar otra dirección con el álbum, la banda sigue teniendo muchas agallas. “The sinking Chair” y “Turnaround” son poderosas. La primera es un golpe lleno de tono y distorsión; mientras que la segunda, reinventa los elementos más clásicos de Royal Thunder para renovar su sonido aguardientoso con unos riffs coloridos y potentes que hacen temblar el suelo.

“Plans” es un vals que podría sonar en un oscuro y olvidado bar de blues, mucho dolor y mucha emoción en esas palabras y en esas notas. La antesala a la muerte, tal vez. Al mismo tiempo, “Push” ofrece otro ejemplo de la dinámica magistral de la agrupación. Es exuberante e hipnótica, en ella, como es costumbre, percibimos el rango vocal más delicado de Parsonz.

Wick tiene un sonido de grandes estándares y provoca que se entienda que Parsonz es el punto focal de la banda al ser una de las mejores voces y bajistas de la escena del rock. Sin embargo, el resto de la banda (Josh Weaver, Evan Diprima y Will Fiore) complementa a la vocalista con sus imaginativas plataformas melódicas, otorgándole mayor textura a la creatividad de Parsonz.

Si Crooked Doors fue un cambio en otra dirección para Royal Thunder y sus seguidores, Wick hace hincapié en la manera en la que una banda de rock debe hacer rock. Así, y de forma muy admirable, Royal Thunder confía en mantener la alta calidad que le ha implicado alzar sus estándares y rebasar sus propias expectativas.

PALLBEARER – “HEARTLESS”

Con nueve años de existencia, Pallbearer ha impulsado una propuesta musical que si bien tiene como núcleo el doom metal, incluye sonidos que enriquecen su estructura musical. Así viajan a través del prog, el sludge hasta llegar al stoner metal. Esta mezcla de géneros han provocado que los originarios de Arankansas, más allá de sonar como un acto amateur, suenen como una banda veterana desde su primer álbum Sorrow & Extinction (2012). Para su segundo lanzamiento, Foundations of Burden (2014), reclutaron a Billy Anderson quién acentuó la manera en la que componen, y de repente, el grupo tuvo un avance notorio que hizo brillar más su sonido.

Si bien podemos considerar los dos primeros discos de Pallbearer como clásicos, Heartless, su tercer álbum, hace que la banda suene mejor que nunca. La producción independiente de Heartless le ha permitido al cuarteto proyectar su vena creativa de manera libre, evitando los manierismos típicos del metal a favor de notas más experimentales que enriquecen en su totalidad la médula del disco. La voz de Brett Campbell nunca ha sonado mejor, mientras que Devin Holt pareciera haber tenido unas largas cátedras de guitarra bajo la tutela de David Gilmour para mejorar su técnica.

Todo esto hace que Pallbearer, sobre todo en Heartless, se arriesgue a sumar nuevas cosas a su sonido en vez de quedarse tocando lo mismo de siempre como el común de las bandas de su género. Digamos que Pallbearer tiene ese descaro, al igual que Deafheaven, de enfrentar a los fans más arraigados de cualquier género pesado para introducir una dicotomía entre la intensidad del metal y sonidos más melancólicos como el shoegaze.

En Heartless la melodía lo es todo. Campbell y Holt son los guías en ese viaje lleno de ambición musical que ha hecho que el álbum resalte por sus momentos únicos. “Dancing In Madness” es uno de ellos. Una escalofriante suite de 12 minutos que probablemente seguirá siendo la opera magna de Pallbearer durante mucho tiempo. El track va de menos a más. Mark Lierly en la batería marca el tempo, tranquilo y preciso; a su vez Devin Holt empieza a tirar esbosoz de guitarra, mientras sonidos atmosféricos complementan la canción y Holt, una vez más, entra con un solo muy blusero, de esos filosos que solo se pueden comparar con los de de David Gilmour. De pronto, la canción cambia a ese tempo lento y familiar al que Pallbearer ya nos tiene acostumbrados, para después transformarse en un inesperado himno stoner-doom antes de que explote por completo. Toda la canción se vuelve un microcosmos fenomenal, además de ofrecer una desconcertante variedad de vertientes musicales que están pavimentando el futuro de la banda.

“A Plea For Understanding”, otro track largo y el que cierra el álbum, es más fácil de digerir pero no tan ambicioso. Eso si, presenta las voces más impresionantes de Campbell, a lo largo de casi 13 minutos, dónde nos llenamosde una melancolía que quema y enamora. Pero no hay por qué preocuparse, el viejo Pallbearer esta ahí, en el ADN del disco y se puede percibir perfectamente en “I Saw The End” o “Thorns”. Riffs potentes y una estructura fácil de reconocer.

Heartless, sin duda, ofrece una maravillosa adición a la brillante y ambiciosa carrera de Pallbearer. Sus cambios en el tono y el anhelo de ser más creativos puede alejar a los seguidores más fundamentalistas del género, pero ese es el riesgo que toman los artistas que están destinados a convertirse en leyenda.

DEPECHE MODE – “SPIRIT”

Depeche Mode es el astro rey que flota en el universo del synth-pop que se encargó de formar, casi en su totalidad, una vez terminada la era del post-punk. Desde que lanzaron Songs Of Faith & Devotion en el 93, Depeche Mode ha estado totalmente alejado de una búsqueda pop dentro de su sonido. En su lugar, se han dedicado a crear sonidos sombríos y sensuales de los que brotan elementos de rock, blues y hasta industriales.

Sin duda, la trayectoria de Depeche Mode, es admirable. Otro tipo de banda se atrevería a hacer una regresión creativa e intentar reproducir el sonido de sus éxitos pasados. Sin embargo, Dave Gahan, Martin Gore y Andy Fletcher, en Spirit, su más reciente álbum, mantienen su evolución sónica muy a pesar de que, por momentos, su sonido es algo liso.

En ese sentido, Spirit, integra los mejores momentos de Depeche Mode; amasando una colección de canciones que fluctúan a través de ritmos granulosos y atmósferas sensuales, estableciendo una ambientación nocturna que nos recuerda esos himnos de estadio que se encargaron de escribir a finales de los ochentas. Aunado a eso, Depeche Mode encuentra una veta política en canciones como “Where’s The Revolution?”, tema que enaltece el clima político mundial y que se complementa con “The Worst Crime” dónde Gahan habla de esos “líderes sin rumbo”.

Las oscilaciones de Spirit hacen que la banda a veces suene algo monótona, pero también, los regresan a un territorio más familiar. La primera parte del álbum los pone en el control del sonido y de ese fervor sexual que su música siempre ha tenido. “You Move”, es claramente una canción en la que se siente esa tensión sexual en la voz de Gahan, y como este la canaliza a través de la cadencia del tema que se va desenvolviendo suavemente en los oídos. Mientras tanto, “Cover Me”, tiene un sentimiento que dibuja una interminable carretera en un viaje infinito a través de un paisaje estelar.

Mucha gente pensaría que Spirit es un disco plano, pero más allá de ello, Depeche Mode ha intentado amalgamar ese sonido que los caracteriza, con temáticas radicales que les dan un acercamiento diferente a las masas, muy a pesar del tenor que incluye en sus letras, en sus ritmos y en su manera creativa de desplegar el talento del trío británico.

“APRIL SHOWERS” by ROYAL THUNDER

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En 2015, la banda sureña dedicada al sludge/metal, Royal Thunder, lanzó Crooked Doors, un álbum con el que decidieron arriesgarse y alejarse de toda la idiosincrasia que les representara un sonido áspero y duro para acercarse a un momento musical más maduro y más elaborado, pero sin dejar atrás esa grandilocuencia musical que los ha caracterizado desde CVI (2012).

Han pasado dos años desde Crooked Doors, álbum que en su entrega emocional y sincera proyecta un sonido ineludiblemente brioso y que aprovecha todo el talento de sus integrantes para convertirse en uno de los mejores discos del 2015 y que pavimentó el camino para que la banda nos regalara “April Showers”, sencillo que se desprende de su próxima producción Wick que será lanzada el 7 de Abril.

En “April Showers”, una vez más, Miny Parsonz nos demuestra por que es una de las mejores voces del rock moderno. Los arreglos que la canción incluye le dan un espacio para brillar increíble, pero también, complementan la estructura de la canción que dibuja un mundo totalmente nuevo para Roya Thunder. Un golpe de bajo casi imperceptible, sintetizadores que acentúan el énfasis de la canción y un crescendo que hace que nos preguntemos si esto es metal o no.

Cualquiera que sea el caso, lo que muestra Royal Thunder a través de “April Showers” es la capacidad que tiene para transmutar su propio sonido y enfocarse en una dirección en la que los arreglos más complejos no distraigan al escucha del motivo y corazón de la canción, mientras que nos percatamos, una vez más, de que este cuarteto esta conformado por grandes compositores, arreglistas e intérpretes.

THE XX – “I SEE YOU”

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The XX es el perfecto ejemplo de cómo una banda puede volverse instantáneamente famosa sin necesariamente ser una propuesta fresca y que destaque por la química que tienen sus integrantes. Siendo amigos desde siempre, Romy Madley Croft, Jamie Smith y Oliver Sim, encontraron en sus conversaciones personales la razón para formar un acto musical que se consumó como una mezcla de R&B y pop. A pesar de esta “cohesión”, el trío originario de Londres, carecía de esa química sobre el escenario que típicamente se traduce en éxito.

A pesar de esto, The XX son una banda que por momentos muy afortunados, ha logrado ser un signo revelador para el mundo de la música, siendo por instantes una banda inquietante que justifica el adjetivo con producciones lentas y atmosféricas que después de 20 minutos se tornan aburridas.

En I See You, su más reciente producción, la banda intentó crear períodos de disonancia musical que se notan en los ritmos y cadencias que, por ejemplo en “On Hold”, resaltan ese diálogo errático y casi provocativo que Madley Croft y Sim mantienen, llegando a un momento en el que se nota que esa “química” fue practicada mucho tiempo para crear un balance poco honesto y que no logra darle más ímpetu al álbum.

Escuchar varias veces I See You ayuda a darse cuenta de cómo una banda con gran talento lo desaprovecha y no capitaliza los momentos de grandilocuencia musical que tiene, tal y como se nota en “A Violent Noise”, tema que va de menos a más y logra envolver al escucha para que, justo en el momento en el que se cree el tema explotará, este termina.

Independientemente de los huecos de producción que The XX deja en I See You, hay sorpresas en este disco. Esos sonidos que en esta ocasión se atrevieron a integrar le dan una frescura al álbum. Por ahí encontramos ritmos tropicales y momentos mas upbeat que hacen de la experiencia de este disco algo un poco más disfrutable y que invitan a la misma banda a arriesgarse en el futuro.

Lo que si es un hecho es que The XX es el claro ejemplo de una problemática que constantemente encontramos en la música actual y que se ha instalado como una normalidad desde que el “indie” comenzó a ocupar un lugar preponderante dentro del mainstream. Bandas con talento optan por lanzar su material de forma independiente y al no haber una voz guía, una producción más rigurosa o simplemente un filtro que de más forma, cohesión y razón a su material, sobresaturan el mercado de música que dista mucho de ser propositiva para transformarse en productos con una caducidad muy corta.

“THE QUEEN’S CONSTELLATION” by JUNIUS

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2009 fue el año en el que los bostonianos de Junius lanzaron su primer LP, The Maertyrdom Of A Catastrophist, basado en el libro Mundos En Colisión (Immanuel Velikovsky, 1950), el cual intenta refutar (de manera muy acertada y científica) los orígenes de la tierra, el hombre, el clima y un sinnúmero de fenómenos terrestres y celestes que presenciamos todos los días. El álbum fue una experiencia musical maravillosa, sumándole el concepto que se escondía en sus notas y letras y que hizo de este el primer álbum en una trilogía de discos conceptuales que se complementan con Reports from the Threshold of Death (2011), álbum que habla de la muerte, la reencarnación y las experiencias cercanas a la muerte y Days of the Fallen Sun (2014) un EP pseudofinal que no puede ser mejor descrito como música que narra los últimos días del planeta.

Tres años y un integrante menos (Mike Nieves) después, la trilogía cierra con Eternal Rituals For The Accretion of Light, disco que está planeado para ser lanzado el 3 de Marzo y que esta basado en el libro Initation (Elisabeth Haich, 2000). El álbum toca temas como el trascender mental y espiritual, aprendiendo que el amor es crucial para ese viaje. En el primer sencillo, “The Queen’s Constellation”, podemos notar que la nueva producción cuenta con ese sonido clásico y grandilocuente que lleva a la banda a lugares aún más diversos.

“The Queen’s Constellation” abre con una filigrana en el teclado mezclando riffs sísmicos y melodías vocales que denotan la influencia vocal que tiene Joseph E. Martínez (Vocalista de Junius) de Chino Moreno y que perfecciona la maquetación a la que Junius nos tiene ya acostumbrados, para llenarnos de sonidos tan poderosos como sutiles, logrando un equilibro perfecto entre ambas dinámicas sonoras. De igual forma, “The Queen’s Constellation”, es una canción que sirve de perfecta introducción para lo que viene en Eternal Rituals For The Accretion of Light, digamos que es un intro de cinco minutos en los que podemos percibir las texturas, la calidez y la filosofía que Junius esta próxima a entregar.