GOLDFINGER- “THE KNIFE”

Cuando una banda se convierte en uno de los grupos más representativos de un género, esto les brinda un derecho único a hacer las cosas como quieran. John Feldmann ha llevado eso al siguiente nivel al cambiar, en más de una ocasión, la alineación de Goldfinger. Y bueno, tal vez su estatus como uno de los líderes de una de las bandas de punk más grandes de los 90s, le da el derecho de hacer de Goldfinger casi un solo-project, pero en realidad lo que Feldmann ha hecho en esta ocasión es hacer de Goldfinger algo así como una supera banda al incluir a Mike Herrera de MxPx, Phillio Sneed de Story Of The Year y a Travis Barker en su más reciente producción, The Knife,

The Knife es un disco que suena más pop que otras producciones de Goldfinger pero eso no le quita calidad. Tal vez ese sonido sea por que en los nueve años que Goldfinger estuvo en stand-by, John Feldmann se dedicó a producir bandas del género y lo más “punk” que hizo fue la producción de el regreso de Blink 182 con California (2016).

Uno de los puntos fuertes de The Knife es la inclusión de Travis Barker. Sus arreglos en esta producción son inmejorables y su adaptación al core del disco hace que las canciones funcionen de otra manera al ser más rítmicas y tener cambios de tiempo que satisfacen el oído. A pesar de que el aparece como artista invitado, su adaptación e integración a la banda y al disco, lo hacen sonar como si llevara toda la existencia de Goldfinger tocando con ellos.

Hay un juego musical divertido en The Knife, mientras John Feldmann no puede evitar a momentos sonar pop por su relación con producciones del género, Herrera y Sneed lo traen de vuelta al mundo del punk demostrando que esta respaldado por dos veteranos del punk que se aseguran que el sonido siga dentro de la línea correcta.

En cuanto a las letras del disco, Feldmann claramente ha madurado. Antes, muchas de sus letras, eran muy literales y carecían de metáforas y estilo, especialmente cuando quería escribir una letra que reflejaba, por ejemplo, enojo. En The Knife, aprendió la gracia de usar la metáfora de una manera que se ha adaptado a su particular forma de escribir que expone en canciones como “Am I Deaf?” o “Tijuana Sunrise”, que funge como una balada llena de sonidos ska y reggae.

El primer sencillo, “Put The Knife Away”, es una maravillosa opción para que los “nuevos” miembros de la banda muestren realmente sus habilidades, haciendo un corte dinámico y asombroso que se adapta a lo que Goldfinger siempre ha sido. “Orthodontist Girl” es exactamente lo que se esperaría de Goldfinger al ser una canción con doble sentido a cerca de la ortodoncia.

The Knife cierra con “Milla”, un homenaje a la hija de Feldmann que juega con las múltiples formas en las que el vocalista puede hacer rimar el nombre de su pequeña, haciendo de la canción, un corte entrañable.

En general, The Knife es un disco muy versátil. Suena menos como un disco clásico de Goldfinger y más como el álbum solitario de Feldmann. Eso no le quita calidad ni diversión. Es perfecto para un crucero, un día de playa, manejar con las ventanillas del auto abajo en un día caluroso de verano o simplemente para hacer de un momento complicado algo sencillo.

 

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ULVER – “THE ASSASSINATION OF JULIUS CAESAR”

 

Si algo se puede decir de Ulver es que es una banda en constante cambio, evolucionando dentro de un constante flujo que le da la capacidad de transformar su identidad de maneras insospechadas. La última vez que escuchamos de la manada de lobos noruega fue con aquel álbum de nombre impronunciable en el 2016. Un disco psicodélico y meditativo que, si conoces a la banda, sabrás que lo que muestran los noruegos en su paleta de colores y formas musicales es siempre inesperado. Y de hecho, si tenemos en cuenta su producción anterior, para Ulver, The Assassination Of Julius Caesar, es una parábola muy amplia en la evolución de su sonido.

Musicalmente esta tan lejos de su producción anterior, qué en lugar de ese sonido, el escucha es hipnotizado con una especie de synth-pop encaminado a dibujar parajes celestiales con cada nota, mientras que la increíble voz de Kristoffer Rygg hace de las suyas para envolvernos en una cálida frazada.

Lo que obtenemos al escuchar The Assassination Of Julius Caesar es un trayecto musical que de manera más preponderante se enfoca en la voz de Rygg. Y bueno, en Shadows Of The Sun (2007) o Wars Of The Roses (2011) ya existía tal, pero es justo en esta producción dónde la presencia vocal es la que comanda esta entrega al mezclar ese sonido con letras épicas y momentos de una solidez musical sin igual que se nota en la estructura de temas como “Nemoralia” o “Southern Gothic.

Una presencia mayor en la voz significa una menor presencia musical, o mejor dicho, un manejo más equilibrado de esta. En The Assassination Of Julius Caesar hallamos capas constantes de sintetizadores que se amalgaman con la vocales. Sampleos simples que acentúan las letras de cada una de las canciones y ritmos cadenciosos que seguramente podrían hacer de este álbum el preferido de muchos para ese momento íntimo. Pero aquí lo importante es que Ulver tiene un número aparentemente infinito de formas en las que puede hacer que su estilo cambie y aún funcione. La música es a menudo minimalista y recuerda a la estructura básica de la canción pop, pero de alguna manera lleva un distintivo que la hace hipnótica, relajante y espiritualmente edificante. Esto es la alegría real del álbum, ese sentimiento que Ulver ha inventado para ir hacia un estilo musical más convencional, pero haciéndolo suyo. Si lo quieren constatar solo escuchen “So Falls The World”.

En The Assassination Of Julius Caesar, Rygg es quien lleva el peso de la música en sus hombros. Con su voz, conduce todo hacia un destino indefinido, dándole un impulso único lleno de un aspecto que Ulver había dejado atrás en otras producciones. Pero está bien, perfectamente bien, ya que con ese enfoque uno realmente no puede quejarse y decir que Ulver nos tiene acostumbrado a más de lo mismo. Todo este álbum es una alteración para Ulver, una alteración de lo que la banda representa como tal ya que la instrumentación compleja cambia por una más sencilla y digerible, pero sin restringirla. Desde cierta perspectiva este disco significa un periodo diferente de Ulver, uno lleno de sorpresas y expectativas que hasta a la banda está sorprendiendo.

RIDE – “WEATHER DIARIES”

Para un género que se había alejado del spotlight a mediados de los 90s, el shoegaze está retomando una preponderancia importante en el 2017. Siendo este año que ha marcado el regreso de varios actos clásicos del género como Lush con Blind Spot o Swervedriver con I Wasn’t Born To Lose, el cuarteto de Oxford, Ride, no podía quedarse atrás para entregarnos Weather Diaries, álbum con el que la banda británica rompe 21 años de silencio.

En el transcurso de dos años la banda se dedicó a tocar, girar y recibir elogios de todos los medios especializados posibles para, consecuentemente, retirarse a los confines sónicos de Vale Studios para cumplir las expectativas propias y de sus seguidores que clamaban por un nuevo disco.

Las expectativas acumuladas durante el proceso de reunión dieron como resultado Weather Diaries, un disco que no sólo representa una ventana al pasado, pero también, un update y upgrade a los componentes de la banda que en algún momento los convirtieron en los favoritos de los críticos. En el álbum nos volvemos a encontrar con esas capas tridimensionales de ruido brillante que envuelve las melodías en una cápsula que provoca viajes inimaginables una vez que se ingesta.

Ride debe parte de este viaje al personal que colaboró en la producción de Weather Diaries. Alan Moulder (The Jesus & The Mary Chain, Nine Inch Nails, Puscifer, etc.) se encargó de la mezcla mientras que la producción corrió a cargo de DJ Erol Alkan. La contraparte de este trabajo viene a través de la agenda de la banda, que más que en cualquier disco busca expresar y extremar sus opiniones personales a través de sus complejos sonidos que se enriquecen por la crisis política que ataña a Gran Bretaña.

Con estas estrategias inundando el proceso creativo de Ride, Weather Diaries despega con una nueva estrategia musical en la que los resultados son fructíferos. “All I Want” se despliega en una advertencia seductora que podría ser una transmisión de radio perdida en el tiempo, influenciada directamente por las propuestas de inmigración de Theresa May.

Las preocupaciones políticas de Ride también toman una curva sutilmente ambiental y ese canon le da un toque más ligero y le funciona para el desarrollo del disco. Así en “Weather Diaries” encontramos una pieza central en el álbum que se transforma en un cúmulo melódico que habla de la paranoia existencial que trae día con día el cambio climático. Al final, la canción desciende en un remolino de guitarras y distorsión que nos recuerda esas épocas en las que la banda estaba en todo su apogeo. Después, “Cali”, dibuja un verano encantador con un sonido power pop con el que Ride se aleja de esas capas atmosféricas distorsionadas, para dibujar una vereda solar en un país que pocas veces al año conoce el sol.

De manera abrupta, la banda opta por la introspección y zozobra a través de “White Sands”, una canción que rompe el momentum de Wheater Diaries pero lo manda a ese lugar al que los ingleses ya nos tienen acostumbrados.

A pesar de que las fortalezas y complejidades de Wheather Diaries se hacen más evidentes al escuchar el disco un par de veces, probablemente esta placa no convertiría a ningún escucha poco familiarizado con el shoegaze o la banda en un ferviente creyente de ambos, sin embargo, el álbum representa un regreso prometedor que fluye más allá del tiempo, de la banda o su sonido para convertirse en un momento que apuntala la inventiva y la creatividad revitalizada del grupo.

THE BIRTHDAY MASSACRE – “UNDER YOUR SPELL”

Imagínense mezclar el sonido qué en los ochentas Limahl (recordado por su hit “Neverending Story”) componía, con una versión “gótica” de Rainbow Brite. Si a eso le sumamos una base rítmica llena de sintetizadores, sampleos y sonidos etéreos, nos da como resultado a The Birthday Massacre. La banda, oriunda de Toronto, Canadá, es un acto que se formó en 1999 y desde su origen se concibió como un proyecto totalmente independiente. De esa forma lanzaron Nothing And Nowhere (2002) y Violet (2004), dos de sus álbumes más representativos.

Cinco años después, su álbum más popular, Walking With Strangers, vio la luz. No quedaba duda que con el paso de los años The Birthday Massacre conseguía más fuerza y se consolidaba como una banda que aseguraba un sondo único dentro de la industria.

Quince años y 6 discos después, los canadienses nos entregan lo que tal vez es uno de sus discos más crudos y vulnerables, proporcionando más profundidad a ese universo que a través del tiempo la banda ha creado: Under Your Spell.

A diferencia de su predecesor, Superstition (2014), el sonido de la banda en esta producción es más tenue y oscuro. Los sonidos electrónicos son espeluznantes y los sintetizadores tienen un color vanguardista que nos recuerdan la década de los ochentas. “All Of Nothing” nos da una sensación de estar atrapados en una habitación enorme y oscura, mientas algo rasca el interior de las paredes. “No Tomorrow”, que es sin duda la pista más pesada del disco, nos arrastra a la oscuridad con unos sintetizadores desconcertantes y unas guitarras que rujen mientras se amalgaman con la voz tétrica de Chibi. A lo largo del álbum, esa oscuridad se espesa con el sonido de las guitarras distorsionadas y los teclados que a momentos nos recuerdan el soundtrack de Blade Runner.

En cuanto a la atmósfera, un ambiente de pesadilla permea todo el disco, haciendo que el sonido de Under Your Spell sea profundo, casi abismal. Si a esto le sumamos que el orden de las pistas es menos cohesivo en esta ocasión, se favorece una sensación de escuchar el álbum “canción-por-canción” en vez de tener un paisaje sonoro continuo que hile una historia que se une track por track.

“Counterpane” es un tema increíble. Un sonido “industrial pop” inunda toda la canción mientras que el tempo es constante y provoca entregarse al ritmo y al pegadizo coro; un track que es potente y refinado que, en definitiva, es uno de los mejores del álbum.

Para cerrar, escuchamos “Unkind”, track en el que disminuye el ritmo y el color del disco se vuelve más etéreo. Esta canción, en la que Chibi logra usar los tonos más dulces de su voz y les da una proyección dentro de una pieza que encaja los mejores elementos del synth de los ochentas, se vuelve un clásico instantáneo.

La percepción general de Under Your Spell es la de un álbum en donde la banda ha superado sus propias expectativas al utilizar tonos únicos y hacer sus letras más crudas. Hay una buena cantidad de pistas con un sonido excepcional a pesar de que algunas suenan a que ya se han hecho en otras producciones, Under Your Spell sigue la misma línea de la banda al ser un disco macabro y oscuro, pero definitivamente con él, los canadienses logran conectar en otro nivel con sus escuchas más aguerridos.

MASTODON- “EMPEROR OF SAND”


Mastodon, siempre progresista y conceptual, se atreve a desafiar su vigencia como banda a través de Emperor Of Sand, su más reciente producción. En este álbum en el que la banda ha tomado una lección del tiempo; la visión de la impermanencia los ha hecho canalizar su aprendizaje como banda en un disco que, sin duda, podría considerarse una obra maestra.

Emperor of Sand nos cuenta la historia de un hombre condenado a morir a manos del Rey del Desierto. Forzado a vagar por las dunas dónde la sequía lo asola, el personaje cuenta cómo va luchando, entendiéndose y aprendiendo antes de que llegue su fin. Eventualmente, este sucumbe a la mano fría de la muerte, emprendiendo un viaje al que todos, al final de nuestra vida, nos enfrentaremos. Emperor Of Sand es una procesión lógica al catálogo de Mastodon ya que de cierta forma se une a Leviathan (2004) y Crack The Skye (2009) al compartir un concepto que provoca que la audiencia procese el mensaje del álbum desde otra perspectiva. Esto no es algo nuevo para los originarios de Atlanta, GA. Cada uno de sus discos lleva su propia historia sin dejar de lado el core que hace que toda la discografía de la banda converja. Colectivamente, los 7 álbumes que tiene la banda forman una historia global, una progresión tanto musical como temática y en Emperor Of Sand, se siente como si estuviésemos presenciando el final de la historia.

Musicalmente, Emperor Of Sand, es un disco pesado pero que presenta las variantes complejas a las que Mastodon nos tiene acostumbrados. También hay algo desgarrador en el álbum, un “quinto e imperceptible integrante” que de forma invisible añade una belleza intensa al álbum. No hay una derivación fundamental de los elementos sónicos que caracterizan al grupo, sin embargo, este álbum se siente como otra dimensión que hace simbiosis con el universo conocido del grupo.

Hay momentos en este álbum que realmente captan nuestra atención. En “Precious Stones” lo primero que resalta es la batería de Brann Dailor; una adición sutil pero clara de una pandereta, ilumina toda la canción. Parecería un pequeño detalle, pero esto le da una nueva profundidad a la canción.

“Roots Remain” es una canción embrujada, el comienzo abre con el sonido conmovedor de una guitarra con cuerdas de acero, que se complementa con una brisa sonora y distorsionada que resuena en paneo en los audífonos. Estos detalles son solo el indicativo de la mano del productor Brendan O’Brien, que se vuelven más protagonistas en el trayecto del álbum. La guitarra acústica de repente cesa para repentinamente, ser reemplazada por guitarras explosivas y la voz de Troy Sanders rasgando un momento muy introspectivo. A medio camino, la cadencia y el ambiente nos dejan ver que Sanders ha escrito las letras más emotivas que hemos escuchado en un disco de Mastodon. Parecería una carta de despedida, mientras que lo progresivo del momento hace la música más pesada. Momentos emotivos como este, están enredados en el tejido de la canción, añadiendo más complejidad a medida que el track progresa.

“Clandestinity” es un punto culminante en el álbum, esta canción presenta una cadencia urgente. Al llegar al coro, esta toma un giro más lúgubre agregando una sensación de desesperación al personaje de la historia que cuenta el álbum, como si este se diera cuenta que el tiempo se le termina. Justo a la mitad de la canción hay un cambio que a través de los sonidos nos lleva a recorrer las pléyades que Crack The Skye (2009) ya había trazado en un mapa estelar. La canción cierra con enorme solo de guitarra mientras las voces se desvanecen.

Después nos vitoreamos con “Andromeda”, track en el que participa Kevin Sharp de Brutal Truth. Esto, provoca un balance entre las voces de Troy Sanders y Brent Hinds, dando colores más armónicos a pesar de lo áspero de la voz del frontman de la banda neoyorkina. A este momento le sigue “Scorpion Breath”, una canción que podría ser un lado B de Crack The Skye (2009) y que se engalana con la voz de Scott Kelly, vocalista y guitarrista de Neurosis. El tema es potente, balanceado y en él se dibuja el vórtice de la caída del personaje de la historia, su sucumbir y su ascenso a los dioses.

Emperor Of Sand cierra con “Jaguar God, una hermosa introducción acústica permea el camino de lo que será esta canción. Voces armónicas y una batería dramática van creciendo poco a poco hasta volverse un track más pesado. El bajo se convierte en el punto focal de la canción, aquí resalta el hecho de que “Jaguar God” destaca la mezcla clásica de cambios de tiempo y musicalidad de Mastodon, haciendo que el álbum cierre de manera ostentosa. Así, el disco cierra tal y cómo empezó, con un ritmo lento y un solo de guitarra que ve al guerrero del desierto desvanecerse en las arenas del tiempo.

PARAMORE – “AFTER LAUGHTER”

Hablar de Paramore es centrar nuestra atención en Hayley Williams, vocalista del trío originario de Tennessee. Una vocalista con actitud, con presencia y que trayendo un background musical nutrido principalmente por hardcore y punk, ha enfocado sus esfuerzos creativos en erigir un sonido que va del pop al punk o del rock al emo y al final, como un simple conglomerado de estilos musicales que han hecho del sonido de la banda algo totalmente identificable. Gracias a esto, Paramore se ha transformado en una banda que más que establecerse como un típico acto de pop o punk o rock, avanza en la manera en la que hace su música, todo adornado con la inconfundible e inmejorable voz de Williams que hasta ha engalanado un dueto con Chino Moreno al interpretar “Passenger” juntos en vivo.

En After Laughter, su más reciente producción, en la que se marca el regreso de Zac Farro en la batería, Haley Williams, Taylor York y el mismo Farro, toman un camino inspirado totalmente en la década de los ochentas para crear un sonido lleno referencias a la cultura pop de esa época, el new wave y las giras musicales en centros comerciales en las que artistas como Tiffany o New Kids On The Block desfilaron más de una vez.

El primer sencillo de After Laughter es “Hard Times”, una alegoría sonora que hace tributo a Duran Duran con ese requinto inconfundible de guitarra y que se complementa con un video que pareciera haber sido filmado en technicolor y que se satura con colores neón y el look de la banda que podría haber salido de la caricatura Kidd Video.

“Rose-Colored Boy” abre con un intro que nos remite a “Girls Just Wanna Have Fun” de Cindy Lauper, sin embargo, la canción toma un giro para hacerla algo diferente pero dentro de la misma línea ochentera en la que After Laughter avanza canción por canción. El tema tiene arreglos dignos de The B52’s que le dan un tono fresco a pesar de que las canciones, en esta ocasión, no le exigen mucho vocalmente a Williams.

Justo a la mitad del álbum nos topamos con “26” una de esas baladas a las que Paramore ya nos tiene acostumbrados, sólo que esta vez el tema podría formar parte del momento romántico de alguna película como The Karate Kid (Dir. John G. Avildsen, 1984) o Say Anything (Dir. Cameron Crowe, 1989).

Una de las cosas que hay que resaltar del álbum, es que a pesar de que todas sus canciones suenan similares, esto nos remite totalmente a los 80’s, cuando las bandas tomaban una dirección diferente para inventar un nuevo álbum y sí, tal vez After Laughter carece de balance o creatividad al 100%, pero le sobra diversión y frescura, recordándonos una vez más, que lo viejo vuelve (aunque sea en forma de ficha, como Alf).

Si en Paramore (2013) la banda logró encontrar un camino alterno a lo que siempre habían hecho, tomando en cuenta todas las alternativas que la música implica, con After Laughter, lo único que Paramore está buscando es recalar en esos 13 años de carrera que tienen encima y seguir divirtiéndose haciendo música.

CHRIS CORNELL †

Una de las cosas que más me emocionaba en la adolescencia era la de ir todos los sábados a comer a casa de mi abuela Lucha solamente para tener la oportunidad de escuchar algún nuevo disco que mi tío Lalo me presentaría. Él ha sido, y sigue siendo, una de las mayores influencias musicales en mi vida, quien más me ha enseñado, compartido y empujado a siempre encontrar nuevas formas de entender y aprender a través de la música. Una de esas tardes de comida familiar en la que había casa llena y comida deliciosa como cada sábado, me dirigí a su cuarto esperando encontrarlo pero ese día Lalo no estaba, sin embargo, sobre su escritorio encontré dos discos y una nota que decía: “Escucha, y luego platicamos”. Uno era Superunknown (1994) de Soundgarden y el otro era el homónimo de Temple Of The Dog. Primero escuché el de Soundgarden y lo que más me sorprendió de los dos discos fue la voz del Cornell, que era y siempre será única. En Temple Of The Dog me pareció familiar una de las voces, después me sorprendió descubrir era la de Eddie Vedder y sin embargo la voz de Chris Cornell tenía una preponderancia única, parecía deshacerse con cada grito, con cada nota alta, sin que esto le requiriera ningún tipo de esfuerzo.

Esos dos álbumes me han seguido por mucho tiempo. Son discos a los que, junto a muchos más, regreso para recordar buenos momentos, analizarlos otra vez, estudiarlos o simplemente por el gusto que significa escucharlos. Pero a partir de este 17 de mayo estarán empapados de una melancolía indescriptible para todos aquellos que crecimos y vivimos esa etapa en la que muchos estábamos dejando de ser niños con ellos como soundtrack.

Yo le agradezco a Chris Cornell su “Blackhole Sun” y la tristeza que se encontraba camuflageada en su simpática melodía, le agradezco su “Can’t Change Me” que me hizo aprender que uno puede cambiar dentro y fuera de una relación (para bien o para mal), le agradezco su “Seasons” y ese sentimiento que para mí representaba un período de reencuentro a pesar de sentirme perdido, pero lo que más le agradezco, son esas notas, esas letras, esas canciones sentidas en lo profundo y ese protagonismo de ser el director de una escena a la que le dio forma sin recibir ningún tipo de crédito en aquella época.

Soundgarden, Temple Of The Dog, e inclusive Audioslave, son herramientas que Chris Cornell utilizó para edificar una parte única de la música, ya que el grunge, de entrada, ha sido el último movimiento musical en el llamado mundo del rock que realmente significó un cambio trascendental y El Señor Cornell fue y es parte fundamental de él.