“RATS” by GHOST

Ghost es una banda – o más bien acto – que a más de un extremista del metal incomoda por la forma en la que su creador, Tobias Forge, logra romper el status quo de la música pesada al dotar a su grupo con una carga teatral, que a muchos, les podrá parecer ridícula ignorando el sonido que esta tiene. En más de una ocasión han sido comparados con King Diamond por la estética que maneja, por la forma conceptual en la que cada uno de sus álbumes ha sido concebido o simplemente para restarle importancia a un esfuerzo que sobresale por ejecución y creatividad; pero sobretodo, por arriesgarse a hacer algo totalmente diferente a lo que usualmente tiene satisfecho al fanático de pelo largo que ama el headbanging mientras se hacen pedacitos al escuchar un face melting solo.

Ghost se ha dedicado a desestigmatizarse a través de su música, reclutando lo mejor de lo mejor de la escena musical sueca para integrarlo en un conglomerado con el que han logrado canalizar sonidos que viajan desde lo “satánico” hasta un heavy metal clásico que, por momentos, se empapa de esfuerzos poperos y enganches musicales de easy listening que le permiten llegar a una audiencia más grande. Junto a todo esto, el también líder de Magna Carta Cartel, Repugnat y Subvision, incluye esfuerzos artísticos que toman influencia de cine clásico o de culto para adaptarlas, a manera de tributo, al ADN de la banda. Tal es el caso de cada una de las portadas de su álbumes que van alineadas con una filme clásico: Opus Eponymous (2010) con Salem’s Lot (Dir. Tobe Hopper, 1979), Infestissumam (2013) con Amadeus (Dir. Milos Forman, 1983), Meliora (2015) con Metropolis (Dir. Fritz Lang, 1927) y el EP If You Have Ghosts (2013) con Nosferatu (Dir. F.W. Murnau, 1922).

El día de hoy; y después de haber recibido varias señales misteriosas por parte de la banda, esta lanza “Rats”, nuevo sencillo que se desprende de su próxima producción Prequelle y que no solo nos trae nueva música, si no también, un nuevo frontman llamado Cardinal Copia que deja atrás la ya tradicional cónclave para escoger al nuevo Papa Emeritus.

“Rats” esta cargado de un sonido más oscuro y más pesado. Tiene un solo de guitarra filoso y riffs que parecen haber estado empolvándose en el sótano de Ozzy Osbourne desde los años ochenta, además de una batería potente que engloba al tema de manera única.

Aunado a todo esto, el video que acompaña a la canción es una alegoría al cine clásico de horror, inclusive podría decirse que por momentos, hace tributo a Thriller de Michael Jackson. En este encontramos similitudes visuales a The Crazies (Dir. George A. Romero, 1973), Rats!: Night Of Terror (Dir. Bruno Mattei, 1984), Phantasm (Dir. Don Coscarelli, 1979) y texturas visuales que nos recuerdan a Dario Argento junto a un Cardinal Copia, que con su danza, parece un Fred Astaire de ultratumba.

Seguramente el nuevo álbum de Ghost, Prequelle, estará rodeado de controversias, críticas y demás. Eso no le quita que la banda este llena de una producción magnífica y un talento espectacular que pocas bandas saben capitalizar y exteriorizar sin miedo a las críticas dentro de un medio tan cerrado como lo es el metal.

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AESTHESYS – “ACHROMATA”

Si algo falta, a momentos, dentro del post rock es la adición de sonidos progresivos que complementen la diversidad de sonidos experimentales que habitan la sonósfera del rock instrumental, por ello, encontrarse con un álbum como lo es Achromata (escrito por los moscovitas de Aesthesys) representa un aliciente único y exquisito dentro de la experiencia musical que simboliza la música instrumental.

La banda conformada por Sasha Coudray (bajo), Victor Krabovich (guitarra), Eldar Ferzaliev (guitarra) y Nik Koniwzki (violín y teclados) a través de Achromata dibujan un estilo de sonido un poco difícil de precisar. Tiene toques de rock progresivo aunque no es la veta principal del álbum; y si bien esta presente, el intrincado sonido de este álbum conceptual esta impulsado por el violín y los teclados, instrumentos que le otorgan una atmósfera diferente que envuelve las voluptuosas baterías y las guitarras que se llenan de una intención salida del shoegaze; y también, hay una gran cantidad de música electrónica que se mimetiza en las capas de cada track, logrando una enorme mezcla de géneros que se sienten clásicos y modernos al mismo tiempo.

La ejecución musical en Achromata es única. El violín de Nik se destaca por sobre todo el armado del disco. Este se abre paso en cada fragmento del álbum. Mientras tanto, la batería de Max, le da un gran impulso a la complejidad con la que Achromata esta escrito. El bajo de Sasha establece un gran tono para cada canción y Victor Y Eldar proporcionan guitarras llenas de emoción y dinamismo. Finalmente, los exuberantes teclados de Victor se vuelven la pieza final de este rompecabezas, dándole a Achromata un sentido fuera de este mundo.

Achromata es más que un álbum de paisajes instrumentales. Aquí hay un significado real y una narración profunda. El disco se acompaña con una historia exuberante y mágica en la que se cuenta la historia de un niño que busca aventuras dentro de un mundo gris. Este se encuentra con un pájaro mágico que acompaña por todo este paraje carente de color para encontrar los colores perdidos, tesoros que nunca supo que existían. En un giro de la historia, el pájaro intenta llevar al pequeño a descubrir la oscuridad, pero esta, emerge del pájaro mismo. Sin dar más detalles, al final el niño percibe todos los colores de su mundo y esto se traduce a la hermosa portada que engalana a este disco.

Es así como la historia emparejada con el contenido de la música, hacen un trabajo maravilloso al llevarnos en un viaje emocional. Sin embargo, algunos de los temas están por encima de otros. “Grauer Wald” es un comienzo fantástico, se siente bastante pesado y esto lo logra sin riffs, puramente con el sonido del violín. “Marea” tienen un ambiente folclórico, espacial y termina con una atmósfera única para terminar.

Dos de los temas más intrincados son “Melanocardia” y “Eosfyllon”. El primero se construye con momentos melancólicos y oscuros, en su trayecto va agregando más instrumentos para edificar una torre hacia el cielo. El segundo cierra el álbum con un genio que culmina con la naturaleza de la historia y mientras la canción se acerca a su cierre dibuja momentos que son atractivos y que complementan la experiencia emocional de descubrir los colores de este mundo a través de este disco.

Aesthesys en Achromata ha producido un álbum maravilloso que se enreda con una historia fantástica, haciendo un esfuerzo intrincado de sonidos y texturas que nos lleva a otro mundo. Sin duda una pieza maravillosa de arte creado a través de múltiples plataformas y perspectivas.

WILL HAVEN – “MUERTE”

En lo más profundo de mi mente tengo a Will Haven archivada como una banda ruidosa, potente y en dónde convergen el hardcore, el sludge y muchas agallas. Sin embargo, una descripción tan incipiente como esa es obsoleta, considerando que el acto; originario de Sacramento, California, elimina las cualidades menos deseadas de los subgéneros antes mencionados para crear una fusión extremadamente satisfactoria.

Debido a la mezcla de subgéneros que Will Haven representa, y que a momentos parecen tan opuestos, la banda nunca se estableció como un acto meramente dentro del mainstream, por el contrario, siempre se mantuvo como una banda que era sólo para aquellos “conocedores” que sabían cómo desenterrar las joyas más míticas del sonido Californiano de mediados de los 90s. Sin embargo, la producción musical de Will Haven se mantuvo consistente y con calidad hasta estos momentos en los que la banda nos entrega Muerte – su séptimo álbum – en dónde a pesar de seguir ostentando un sonido áspero y provocativo, también redujo lo obtuso de su sonido para conceder una producción más refinada.

El álbum abre con la siniestra introducción “Hewed With The Bran”, un tema sutil y que en su crescendo choca con la disonancia del hardcore avivado por la violencia del metal. La batería que comanda Mitch Wheeler se matiza con los gritos de Grady Awenell, que con astucia, turban los riffs de Jeff Irwin y Anthony Paganelli contrastándose con la métrica del bajo de Adrien Contreras.

Otras canciones como “Kinney”, “43” o “Unit K” se embarcan en un camino rítmico contundente y decidido. Estas dan más color a Muerte mientras que piezas como “The Son” y “Ladwig No.949” se mezclan con la estructura dinámica del disco, logrando que cada canción incluya una gran cantidad de energía que se capitaliza de manera notable.

La crítica más evidente a Muerte, es el hecho de que muchas de las canciones se mezclan entre si y no hay melodías que enreden al escucha. Si bien existe una variedad de secciones rítmicas, el rango tonal del álbum permanece relativamente dentro del mismo espectro al que Will Haven nos quiere acostumbrar en este disco. Para contrarrestarlo hay un par de colaboraciones que hacen que el estado de ánimo del disco sea más inquietante. Stephen Carpenter, guitarrista de Deftones, agrega algunos riffs en “El Sol”, tema que cierra el álbum; mientras que Mike Scheidt, guitarrista y vocalista de YOB, añade drama con su voz en “No Escape”, haciendo que el territorio del hardcore se vuelva ecléctico y mucho más interesante.

Otro componente importante que permite que estas canciones sobresalgan es el uso de sintetizadores atmosféricos y una alta carga de noize, casi todas las canciones en Muerte tienen in momento o visualización consistente de esto. Los tracks que más notablemente usan estos elementos son “Winds Of Change” y “Now In The Ashes” En ambas canciones no pasa más de un minuto cuando el paisaje se llena de una energía fantasmal que agrega una capa adicional al sonido de estas, dibujando un paisaje sonoro que se detalla con sonidos atmosféricos que parecen haber salido de una película.

Si comparamos Muerte con el trabajo anterior de la banda – Open The Mind Discomfort (2015) – no suena estilísticamente diferente. Sin embargo, los detalles más finos como el uso de la voz, la producción y el manejo de atmósferas hacen que este álbum sea el disco más importante de Will Haven hasta el momento.

“CAN’T DENY ME” by PEARL JAM


Cinco años después del agradable y complejo Lightning Bolt (2013), Pearl Jam vuelve con nuevo material a cuestas. Dado el clima político actual, no es de sorprender que Eddie Vedder haya estado afilando sus letras pero, en esta ocasión, su vehículo lírico lleno de desdén puede sorprendernos. “Can’t Deny Me” es un sencillo veloz, con toques “pop”, momentos que enganchan y un sonido de guitarra “limpio” para los estándares de Pearl Jam.

A pesar de ello, ninguna cantidad de indignación o ira puede cambiar el espíritu creador que los de Seattle invocaron en Lightning Bolt, sin embargo, su sonido sigue fiel a esos momentos que “Bushleaguer” invocaba. El protagonista de la canción podría ser humillado, despojado de su economía; y en esta narrativa, la voz de Vedder sirve como vehículo para hacer entender que muy a pesar de los que ignoran a la clase trabajadora, estos no pueden negarlos o su existencia o su preponderancia en un sistema que, día con día, se resquebraja más.

El impacto de “Can’t Deny Me” viene con el bombardeo directo de riffs y ritmos que hacen del tema un aullido que, inherentemente, parece de principio un completo desastre. Pero ya que uno se enfoca en su sonido, en cómo transita y en cómo comienza y termina, encontramos un estribillo estruendoso y un puente absolutamente fantástico que le dan magia a un conjunto irregular de elementos que entregan muchísima coherencia a la hora de comprender el track, que va mejorando gracias a esos múltiples giros que lo hacen ser más rimbombante.

Al final, lo que al principio parecería ser demasiado de muy poco, rápidamente se convierte en un grito de guerra rebelde e hiperactivo. “Can’t Deny Me” es una exhibición visceral y directa que engloba el sentimiento generalizado de repudio hacia un líder escueto por parte de una población diezmada por la incompetencia de este, y Pearl Jam lo resume de maravillosa manera.

“BULLETPROOF” by GODSMACK


Cuatro años después de 1000hp (2014), los bostonianos de Godsmack están por lanzar el próximo 27 de Abril When Legends Rise, álbum que marca el regreso del cuarteto de hard rock y que por 20 años ha logrado hacerse de un nombre dentro de la escena del rock duro, permitiéndoles alternar con bandas como Metallica o Judas Priest.

De esta próxima producción se desprende “Bulletproof”, primer sencillo con el que Godsmack pretende mostrar algo del nuevo sonido con el que When Legends Rise vendrá cargado.

La canción, en gran medida, es un clásico de Godsmack. Guitarras potentes, riffs sencillos e interludios que hacen que la voz de Sully Erna se mezcle con las capas melódicas de un corte; que si bien no es áspero o demasiado blando, es un balance particular entre el pasado de la banda y su actualidad que promete poner a más de uno a hacer headbangging.

En “Bulletproof” se nota una evolución en las letras. Sully logra abrir un poco más el abanico de oportunidades que tiene al escribir sus letras, y sobretodo, al experimentar con diferentes tipos y estilos de música; encontrándo la manera perfecta de introducir un sonido más maduro, fresco y diferente al ADN de Godsmack.

Mientras que Sully Erna hace su parte, Tony Rombola complementa una letra directa con acordes de guitarra que hacen que el tema fluya como comúnmente cada canción de Godsmack hace. Mientras tanto, Robbie Merrill emula su bajo con la batería de Shannon Larkin, creando una canción que engloba la nueva (y la vieja) etapa de Godsmack.

“Bulletproof”, para los más acérrimos fans de la banda, seguramente sonara como un tema que se aleja totalmente de la esencia de Godsmack. Seguro le encontrarán un aspecto más “comercial” y un sonido más digerible. A pesar de ello, la banda ha asegurado que su séptimo álbum, tendrá un sonido balanceado entre sonidos más digeribles y otros más duros, llenando las expectativas del fanbase más aguerrido de la banda y de igual forma las de nuevos seguidores.

When Legends Rise será lanzado el próximo 27 de Abril y comenzará un nuevo capítulo dentro de la historia de Godsmack, banda que intentará reencontrarse y reivindicarse a través del sonido que ya podemos percibir a través de su nueva canción, “Bulletproof”.

TURNSTILE – “TIME & SPACE”

Cuando hablamos de hardcore, Turnstile se ha convertido en la comidilla de toda plática a cerca del género en la actualidad. Con lazos directos con pesos pesados del género como Trapped Under Ice, que es el proyecto alterno de Brendan Yates, la banda ciertamente tiene ese pedigrí de estar haciendo uno de los mejores trabajos dentro de la escena. Con Time & Space, su más reciente álbum, la banda originaria de Maryland emula un sonido directamente de los 90, añadiéndole complejidad, variedad, melodía y sobretodo experimentación. A menudo descrito como el hijo bastardo de Rage Against The Machine, y que a veces suena a Snapcase, Turnstile mezcla esas voces aguardientosas con un enfoque instrumental que ha hecho que la banda doble y cruce los límites del hardcore, produciendo uno de los estilos más distintivos y únicos de los últimos años.

Para aquellos que temen que tal experimentación y diversidad puedan haber contaminado el sonido volátil de Turnstile, no teman: Time & Space contiene una buena cantidad de embates rítmicos y potentes. Desde el arrebato frenético de “Big Smile”, hasta el estremecedor riff de“I Dont Wanna Be Blind”, Turnstile dibuja un montón de momentos energéticos y llenos de adrenalina a lo largo del tracklist. Canciones como “Moon”, con la colaboración de Tina Halliday de Sheer Mag, respaldan las melodías vocales lisas y suaves que contiene el álbum, demostrando la habilidad de Turnstile no únicamente de convertir su sonido en una masa de agresión retorcida, pero también de crear melodías pegadizas que se asemejan un poco a Fugazi. Estos interludios armónicos en el transcurso de Time & Space provocan que este disco sea diferente y sobresalga. Desde la inquietante introducción a “I Do Not Wana Be Blind”, hasta la tensión y la inclinación melódica de “Cannot Get Away”, podemos percibir la variedad de sonidos presentes que se mantienen dentro del maravilloso sonido característico de Turnsitle logrando que la creatividad musical de la banda no canse y se perciba como una variación, o inclusive, una reinvención de sí mismos.

La segunda mitad del álbum continúa con los puntos fuertes del disco. “Come Back For More” proporciona una ráfaga desenfrenada de energía antes de acercarse demasiado al final manteniendo la progresión del disco. “Right To Be” presenta probablemente el mejor riff de todo el disco, respaldado con una cadencia en la batería que es constante, alegre y que combina su sonido groove con su dinamismo y lo hace una canción articulada y elocuente.

Para Turnstile, Time & Space representa una diferencia entre el hardcore de antaño y el moderno. El álbum se presenta como un estandarte que se aleja de los purismos y la banda se permite el acercamiento a otros géneros para incluirlos en su repertorio de coraza dura. “Bomb” y “Disco”, que podrían sonar a música de elevador distorsionada, son el resultado de empujar sus propios límites y cruzar sus fronteras para crear interludios deliciosamente suaves en que se transforman en una colisión fúrica entre el sonidos más old school del hardcore y sonidos que jamás podrían haber orbitado alrededor del género.

Lo que es más notable es que Time & Space es un parte aguas de la banda para desviarse de su sonido original hacia un éxito creativo que les permite usar una paleta de sonidos y colores totalmente diferente a lo usual, manteniendo la pesadez e intensidad, mientras perfeccionan los intentos de incorporar melodías más maduras dentro del estilo de una banda que busca hacer el hardcore más accesible sin poner en riesgo la integridad de ellos mismos.

Si son fans de las épocas de Nonstop Feeling (2016) o Pressure To Succeed (2011), encontrarán en Time & Space “algo” que cualquier amante del quinteto ama de la banda y si el hardcore nunca fue un género al que te hayas querido arriesgar, prueba este álbum, te darás cuenta que se mantiene fiel a su estilo mientras fusiona tantos géneros que creías era imposible de mezclar. Turnstile, con Time & Space, ha creado un álbum increíblemente fuerte, instantáneamente accesible para cualquiera e infecciosamente pegajoso.