TOOL – “FEAR INOCULUM”


Llega un punto en el que los fanáticos de algo simplemente dejan de preocuparse. Crecen, maduran, siguen adelante y se convierten en alguien diferente. Sin embargo, la enigmática y legendaria banda californiana Tool, nunca ha tenido que enfrentarse a ese problema. Han pasado trece años desde que la banda lanzó su última producción – 10,000 Days – titulada de esa manera por el tiempo que la madre del frontman, Maynard James Keenan, sufrió de parálisis antes de morir. Han pasado trece años en los que la ausencia de la banda ha hecho mella en sus más radicales fanáticos y curiosos que buscan cualquier pretexto para escrutinar las razones de por qué un artista se toma el tiempo que considera necesario para diseñar, construir y perfeccionar su siguiente obra.

A decir verdad, Maynard James Keenan podría haberse puesto en cuclillas frente a una cámara web, defecar un huevo dorado y decir: “Ahí tienen, el quinto álbum de Tool”, y los fanáticos lo celebrarían y lo tildarían de “genio”. Esto es lo que sucede cuando eres una banda que importa, que influencia y que tiene un mensaje diferente, pero relevante.

Así, trece años de espera han rendido frutos incuantificables para que la banda originaria de California nos entregue Fear Inoculum, primer álbum de Tool en trece años y que nos presenta un sonido que sigue siendo desafiantemente contrario al mundo autoajustado y cuantificado digitalmente en el que ahora vivimos. La banda continua desdibujando la líneas entre el arte, la psicodelia, el metal, la música alternativa y el rock progresivo con una curiosidad y habilidad ilimitada. Aquellos que han esperado desde 10,000 Days encontrarán en este nuevo álbum mucho para deleitarse.

Tool nunca ha seguido las estructuras o restricciones de la música popular, pero aún así, hay algo sorprendentemente accesible en esta nueva producción. “Fear Inoculum”, la canción con la que abre el álbum del mismo nombre, comienza con un patrón repetitivo de tres notas, casi como si la banda intentara evocar a Phillip Glass, convirtiéndose lentamente en una obra de sombría belleza y grandeza. Sí, hay drama, hay oscuridad, es una canción que se convierte en la antesala del Apocalipsis mientras los mortales lo esperan con el rostro en alto con una sonrisa pintada en el rostro.

La pasión por los viajes musicales de la banda es evidente no solo a través del interior de cada uno de sus temas. Por ejemplo, “Pneuma”, sigue de manera similar esta temática con un acorde portentosamente limpio que nace de la guitarra de Adam Jones y que se expande antes de que Maynard James Keenan entre con un patrón vocal rítmico y punzante. Nuevamente el sonido de Tool se teje hacia todas direcciones, como si estas fueran patrones aleatorios de respiración, como un organismo vivo en lugar de una canción. Más adelante el bajo de Justin Chancellor te golpea el pecho al resonar junto a la compleja secuencia con la que Danny Carey toca la batería. Sin duda, una fórmula orgánica que pinta nuevas formas de acercarse a cualquier manera de hacer y experimentar la música.

Al igual que en producciones anteriores, en Fear Inoculum la composición que utiliza Tool puede parecer un enigma, desafiando al escucha al empujarlo a una eterna confusión para descubrir lo que esta sucediendo con exactitud. “Invincible” es un equivalente matemático sonoro de una ilustración de M.C. Escher donde resaltan una serie de notas que se organizan en un prototipo de proporción áurea sonora. El tema comienza con una guitarra a la que la voz de Maynard James Keenan le hace eco para amalgamar potencia y melodía, solo para que inesperadamente el bajo y la batería se unan para dar una sensación de belleza sorprendente, es como toparse de frente con un oasis en medio de un árido desierto.

Fear Inoculum también encuentra a Tool explorando algunos temas musicales familiares. “Descending”, por ejemplo, edifica la tensión que caracteriza a la banda. La canción tiene capas y capas de detalles que viajan en disímiles direcciones armónicas y rítmicas. Pero en lugar de caos, hay una sensación de complejidad cuidadosamente controlada. Es una experiencia multivalente, como si habláramos de “cubismo sonoro”, casi como si se pudiese mirar las diferentes perspectivas de una canción.

Pero si hay un tema general en el álbum ese es que las cosas no son lo que parecen ya que la realidad cambia constantemente. “Culling Voices” encuentra a Maynard James Keenan cantando una melodía que desafía todas las reglas escritas y conocidas del sistema tonal occidental. La canción se desnuda lentamente, como una serpiente mudando de piel. “Legion Inoculant”, una de las pistas adicionales, es una pieza corta y diseñada para crear una atmósfera fantasmal, con bajos graves y una creciente masa de voces humanas que transporta al oyente pero no a un lugar específico. Igualmente misterioso es “Chocolate Chip Trip”, una experiencia cinemática que desafía la categorización. Si este tema fuera una película sabrías que algo horrible esta por suceder.

Mientras que Tool es experto en evocar momentos cinematográficos épicos, la banda demuestra que aún pueden dar sorpresas. En “7empest”, un pequeño arpegio de guitarra muta a un poderoso riff lleno de angustia e ira incipiente, una espiral para tomar el control en lugar de perderlo.

Cerrando el álbum, “Mockingbeat” actúa casi como un cierre hermético del disco. Es una invitación a notar los sonidos que nos rodean cuando la música se detiene, es un camino sin mapa que conduce a cualquier parte.

Fear Inoculum tiene tantas capas y tan profundas que aún si se escucha muchísimas veces seguirá siendo prematuro hacerlo. Lo que no se puede negar es que este enigma llamado Tool y que había permanecido en una caja de Pandora durante tanto tiempo, se siente como una justificación de por qué el mundo nunca se cansó de la idea de tener música nueva de la banda.

Y tal vez ese es el punto. La vida no es lo que parece; hay más debajo de la superficie de lo que uno alcanza a comprender. El don de Tool para el mundo no es una ecuación matemática que resolver, mas bien es una invitación a pensar y sentir, no a seguir el consejo de otra persona. En ese aspecto, Fear Inoculum, es un laberinto musical que te invita con una vaga promesa a conocer algo desconocido en el otro extremo de la vida, de la muerte, del cielo, del infierno y de ti mismo… Es por eso que después de este viaje, una vez más, esperaremos con la respiración contenida hasta 2032 a que nos llegue una nueva dosis de esa experiencia llamada Tool.

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SILVERSUN PICKUPS – “WIDOW’S WEEDS”

La mayor fortaleza de Silversun Pickups siempre ha sido convertir la ansiedad en algo consumible y que representa catarsis. Eso los ha hecho ser un extraño híbrido nacido en la costa Californiana pero que cuenta con esa nostalgia pseudo urbana que tantas bandas de los lagos del noroeste de los EE.UU. tienen en su sonido. Sus canciones son lo suficientemente subversivas para crear un encanto radical hacia ellas ,pero al mismo tiempo, son un reconocimiento general del “teenage angst” de finales de la década de los 90s.

Sus dos canciones más conocidas, “Lazy Eye” incluida en su álbum del 2006, Carnavas y “Panic Switch” que forma parte de Swoon, lanzado en el 2009; dividen la diferencia entre la angustia subestimada e incendiaria – por momentos dentro de una sola estrofa – y en cuanto a lo que se refiere a la experiencia auditiva, ambas canciones son un emocionante ataque melódico. ¿Fueron estos dos temas los que iniciaron un nicho muy particular dentro de la escena indie que únicamente ocupaban ellos? Tal vez no, pero más de una década después, el poder de la permanencia de Silversun Pickups a través de esas dos canciones no se ha agotado.

Sin embargo, Silversun Pickups, no cuenta con tanta suerte en Widow’s Weeds, su más reciente producción, ya que parece un disco que parece haber sido escrito después de una larga siesta. En lugar de repetir esa fórmula que los posicionó como uno de los actos más representativos de la escena alternativa de principio de milenio, ellos junto a Butch Vig, prefirieron hacer un sonido “cálido” que se disuelve poco a poco mientras el disco avanza. “It Doesn’t Matter Why”, el primer sencillo del álbum, pisotea casi por completo todo lo que la escuela post-punk le pudo haber enseñado al cuarteto. El sonido es demasiado refinado, herméticamente sellado y transitado por una zona absurdamente “segura”.

“Neon Wound”, canción que abre el disco, carece de toda esa tensión dinámica que caracteriza(ba) a la banda. Desperdiciando espacio sónico, fricción dinámica y una mayor idea de cómo empezar un álbum. La pista podría pasar como un lado b de Neck Of The Woods (2012). “Songbirds” y “Straw Man” no son tan diferentes, esfuerzos plásticos que tienen arcos melódicos telegrafiados, pianos sin alma y unas percusiones que, muy a pesar de ser de las mejores que les hemos escuchado a la banda, son predecibles y sin mucha idea de la dirección que deben tomar.

Su afición por el melodrama también permanece intacta en Widow’s Weeds. La mayor parte aparece en ciertas secciones de cuerdas, salpicando al álbum con colores que se van desgastando mientras el disco avanza.

En consecuencia, los mejores momentos del álbum son aquellos en los que Silversun Pickups sacude su malestar, abandona la pose y se vuelve real. Christopher Gunalo trae el caos que tanto se necesita al frente en “We Are Chameleons”, sus estallidos de staccato perforan el paisaje grunge, deformándolo hacia una vertiente de sonido alternativo que pareciera haber sido concebida por Billy Corgan y que logra que sus compañeros de banda sublimen ese sonido – aunque sea temporalmente – en algo más grande.

Widosw’s Weeds contiene poco del electrizante suspenso que había hecho que Silversun Pickups fuese una de las bandas más complejas y prometedoras del nuevo milenio. En este álbum internalizan demasiado sus ideas, las ocultan y solo tienen gestos vacíos llenos de ejecuciones perezosas. 20 años después, los vemos por lo que son, una banda un poco más grande, un poco más melancólica, pero también, un poco más aburrida.

THE BEST OF 2018

Cada año, religiosamente, nos damos a la tarea de escuchar atentamente las propuestas musicales más novedosas; así como las producciones más recientes de un sinnúmero de artistas y géneros. Con cierto atraso – pero con mucha convicción – les entregamos (como cada año) el top 100 de lo que nosotros consideramos han sido los mejores álbumes del año. Con esto empezamos el 2019 para seguir compartiendo con ustedes – muchos o pocos lectores – lo que más nos apasiona: Mucha música.

1.- “On Dark Horses” by Emma Ruth Rundle

2.- “Time & Space” by Turnstile

3.- “Alive In New Light” by IAMX

4.- “Catharsis” by Machine Head

5.- “I Loved You At Your Darkest” by Behemoth

6.- “Boundless” by Long Distance Calling

7.- “Everyone Afraid To Be Forgotten” by IONNALEE

8.- “Muerte” by Will Haven

9.- “Achromata” by Aesthesys

10.- “Epitaph” by God Is An Astronaut

11.- “Vortex” by Toundra

12.- “Prequelle” by Ghost

13.- “The Sciences” by Sleep

14.- “So Sad So Sexy” by Lykke Li

15.- “En Cas de Tempête…” by Cœur De Pirate

16.- “Beautiful Ruin” by Converge

17.- “Ordinary Corrupt Human Love” by Deafheaven

18.- “Thank You For Today” by Deathcab For Cutie

19.- “Time Will Die & Love Will Bury It” by Rolo Tomassi

20.- “Is This Thing Cursed?” by Alkaline Trio

21.- “Palms” by Thrice

22.- “Alysu” by Anatomy Of The Bear

23.- “Infinite Games” by The Black Queen

24.- “Infections Of A Differentiations Kind (Step 1)” by Aurora

25.- “Dark All Day” by Gunship

26.- “A Patient Man” by Cult Leader

27.- “Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures” by Coheed & Cambria

28.- “All This Will Be” by Closer

29.- “Northern Chaos Gods” by Immortal

30.- “Alba – Les Ombres Arrantes” by Hypno5e

31.- “Jord” by Møl

32.- “The Laurels Of Serenity” by Red Apollo

33.- “Lush” by Snail Mail

34.- “Through The Void” by Garganjua

35.- “Room Inside The World” by Ought

36.- “Tü” by Alien Weaponry

37.- “In The Blood” by Marvelous Persona

38.- “Black Wash” by Pagan

39.- “Drift” by The Men

40.- “Desierte” by Serpyants

41.- “The Green Lodge” by Laika

42.- “The Lamb” by Lala Lala

43.- “We Already Lost The World” by Birds In Row

44.- “We All Know” by Talons

45.- “Bareback” by Throat

46.- “Where We Were Together” by Say Sue Me

47.- “The Bluest Star” by Free Cake For Every Creature

48.- “White Noise & Black Metal” by Craft

49.- “Head Cage” by Pig Destroyer

50.- “Love In Shadow” by Sumac

51.- “A Productive Cough” by Titus Andronicus

52.- “Im All Ears” by Let’s Eat Grandma

53.- “Acid Dad” by Acid Dad

54.- “Only Love” by The Armed

55.- “Too Far Gone” by Cane Hill

56.- “The Hurt Will Go On” by Code orange

57.- “Street Safari” by Public Access TV

58.- “Firepower” by Judas Priest

59.- “Crush Crusher” by Ian Sweet

60.- “Would You Rather” by Thick

61.- “Moaning” by Moaning

62.- “Quit The Curse” by Anna Burch

63.- “You Wont Get What You Want” by Daughters

64.- “Phanerozoic I: Palaeozoic” by The Ocean

65.- “Strange Fruit” by Zeal & Ardor

66.- “Nightstand” by Tancred

67.- “The Worm’s Heart” by The Shins

68.- “Ion” by Portal

69.- “Sweall” by Tiny Moving Parts

70.- “Sunset Blush” by Kississippi

71.- “Book Of Bad Decisions” by Clutch

72.- “Be The Cowboy” by Mitski

73.- “High As Hope” by Florence + The Machine

74.- “Only Love” by The Armed

75.- “Dear Nora” by Skulls Example

76.- “Dove” by Belly

77.- “Heir To Despair” by Sigh

78.- “Licancabur” by Red Sun Arcana

79.- “Burnt Sugar” by Gouge Away

80.- “Life On Ares” by Plainride

81.- “21st. Century Liability”

82.- “When My Heart Felt Volcanic” by The Aces

83.- “It’s To Hard To Have Hope” by Svalbard

84.- “Ruiner” by Nothing, Nowhere

85.- “Errorzone” by Vein

86.- “Golden Serpent God” by Akhenaten

87.- “The Sea” by Somali Yacht Club

88.- “Bought To Rot “ by Laura Jane Grace & The Devouring Mothers

89.- “Foiled” by Temple Of Angels

90.- “Butterflies Drink Turtle Tears” by Human People

91.- “Calm Black Water” by REZN

92.- “Alta Montaña” by Ultra

93.- “Stella” by Super Unison

94.- “Full Bush” by Full Bush

95.- “Stop Pretending” by Convenience

96.- “Feast For Water” by Messa

97.- “Fortress of Primal Grace” by Vallendusk

98.- “Superorganism” by Superorganism

99.- “RAUSCH” by Gas

100.- “We Will Rise Again (Far Cry 5 OST)” by Hammock

A PERFECT CIRCLE – “EAT THE ELEPHANT”

En el mundo creativo que engloba tantas cosas cómo el cine, los libros, los cómics, las pinturas y la música – por solo mencionar algunas disciplinas – frecuentemente nos encontramos con la dualidad que representa el que un artista o creativo construya una obra nueva en la que los críticos, los seguidores o los conocedores más puristas fungirán como jueces al evaluar su trabajo de manera subjetiva u objetiva. Esto siempre pasa y seguirá pasando. Siempre habrá personajes que alaben los trabajos menos creativos u otros que demeritarán verdaderas obras maestras que pueden cambiar la percepción de las cosas. Frecuentemente esto sucede con artistas que se toman su tiempo para labrar su obra a su gusto y esto, regularmente, le otorga a un proyecto una madurez muy particular que da como resultado un cúmulo de; en este caso, canciones que enaltecen las emociones, las cimbran y narcotizan al oído logrando que el sonido se plasme de forma física o las imágenes se puedan saborear.

De esta manera A Perfect Circle intenta entregarnos más motivos y distintas direcciones creativas para que entendamos un mensaje que, para algunos, puede resultar ambiguo o confuso mientras que para otros, Maynard J. Keenan reafirma su calidad como Dios-Artista al tener las agallas de hacer las cosas a su manera, por y para el.

En Eat The Elephant, Maynard James Keenan, junto a Billy Howerdel, James Iha, Matt McJunkins y Jeff Friedl intenta reflejar sus opiniones ante una realidad que dejó de ser la que percibía hace 14 años; y si bien para el líder de la banda puede ser un momento indicado para criticar la gratificación instantánea, la falta de comunicación directa con otras personas o al bufón que su país tiene como presidente, entonces esperamos que sea de una manera que rinda tributo a la historia que, principalmente Keenan, se ha encargado de forjar.

“Eat The Elepanth” es la canción que abre el álbum destacando la voz de Maynard junto a un piano. Esta es la primera capa musical que resalta en el tema. Una sutileza que el vocalista ya demostró en 1996 al hacer un dueto con Tori Amos y cantar a lado de la pianista uno de sus más emblemáticos temas. En “Eat The Elephant” la sutileza regresa y hace que la canción fluya suavemente con una sinapsis sonora que hipnotiza pero que de pronto parece forzada y nos enreda en circunstancias que nos evocan al sonido de Mazzy Star.

A continuación nos tropezamos con “Disillusioned”. En este momento musical notamos la deconstrucción musical que Keenan ha hecho con las melodías de Howerdel ; dejando de lado todo aspecto del rock, del metal y del rock alternativo sacrificando no sólo un aspecto muy relevante de la personalidad de la banda, si no a uno de los músicos más característicos del rock como lo es James Iha, utilizándolo solamente por su capacidad técnica e interpretativa, sin embargo el resultado no es del todo malo… ni bueno.

En este álbum no hay equivalencias a tracks clásicos de la banda como “The Hollow” o “Weak & Powerless”. El mensaje ha cambiado, ¿ha evolucionado?, por momentos se extraña esa oscuridad que permeaba a Mer de Noms (2000) o la conexión directa a Tool que canciones como “Pet” o “The Outsider” ostentaban en su ADN. Mientras canciones como “Hourglass” tienen un sonido muy drone y que parece totalmente alejado y atípico de los gustos de la agrupación, temas como “The Doomed” insinúa pesadez pero parece ser sólo un crescendo de 4 minutos y 42 segundos que cuando al fin parece va a explotar en una sección potente llena de riffs y embates de batería, esta se acaba.

Luego nos topamos con un momento cinemático y diversamente visual en “So Long And Thanks for All The Fish”, que es un hint directo al título del tercer libro de la trilogía de The Hitchhiker’s Guide To The Galaxy escrita por el novelista británico Douglas Adams. Esta frase – que le da el título y parte de su temática a la canción – es el mensaje dejado por los delfines al huir de la tierra cuando estos se enteran que esta será destruida para dar paso a la construcción de una carretera intergaláctica. De manera irónica, la canción también funciona para rendir tributo a David Bowie, Gene Wilder, Carrie Fisher y Muhammad Ali en un tema que a pesar de sonar más pop que rock nos da a entender que Howerdel sigue siendo un talentoso escritor de canciones pegajosas en las que Maynard James Keenan sabe hacer un excelente trabajo vocal.

Pero no todo es ambigüedades, amargura o dulzor. Existe un balance y una respuesta directa a lo que A Perfect Circle representa y al momentum que dejó en pausa hace 14 años. “TalkTalk” es la canción que da continuidad a ese proyecto que se destacaba por la manera en la que creaba música a través de las mentes más creativas y poco comunes del rock alternativo. En esta canción, A Perfect Circle, ha sabido capitalizar la historia que le precede como banda y a los proyectos a los que cada uno de sus integrantes pertenecen. Todo en esta canción encaja; logrando que toda esa creatividad que ostenta la agrupación, se canalice y evolucione al llevarnos por un camino más interesante sin olvidar de dónde vienen.

Y ese recordatorio viene en forma de “By & Down By The River”, canción originalmente lanzada en 2013 y que fue una muestra de que la banda trabajaba en algo nuevo. En esta ocasión, a pesar de que la canción mantiene el core de lo que en realidad fue un demo, podemos notar un mayor trabajo y desarrollo en las capas que componen el track. De nueva cuenta un piano se mezcla con la voz de un Maynard realmente apasionado acompañando a esos riffs distorsionados, que en su momento, nos daban a entender que lo que se venía sería algo mejor de lo que, para muchos, esta siendo Eat The Elephant.

El resto de Eat The Elephant es un tanto o un poco olvidable o ridículamente electrónico a excepción de “Feathers”, la pieza más hermosa del álbum y que coexiste en un universo balanceado que “TalkTalk” se encargó anteriormente de crear. Esta canción captura más de la sensación que la banda trata de despertar a través de este álbum, solo que con más representación visual y acercándose a lo logrado en “TalkTalk”… Es más, si se escucha con cuidado, podemos encontrar puntos de convergencia con “The Grudge” (Tool, Lateralus, 2001).

Eat The Elephant es, muy probablemente, el álbum que no estabas esperando por 14 años. Es más, francamente, parece más un álbum de Puscifer que de A Perfect Circle, sin embargo teniendo en cuenta cuánto tiempo ha estado gestando, es notable que el álbum sea multifacético. Ciertamente los elementos más esperados de A Perfect Circle se han diluido un poco pero el énfasis de los estímulos clásicos de la banda, los revestimientos atmosféricos y el intelectualismo desgarrador, están ahí, escondidos en capas de ambigüedad y experimentación, y se pueden encontrar si saben cómo y dónde buscarlos.

“TALKTALK” by A PERFECT CIRCLE

Como es costumbre con Maynard J. Keenan y cualquiera de sus proyectos musicales (Puscifer, Tool o A perfect Circle) la espera para que compartan nueva música es agónicamente larga. 14 años tuvieron que pasar para que A Perfect Circle sacara nuevo material con los sencillos “The Doomed” y “Disillusioned”, que para la calidad a la que la banda nos tiene acostumbrados, dejaron un poco que desear. Ambos sencillos carecen de esa mística que la banda siempre ha manejado, y aunque suenan potentes, bien producidos y obviamente musicalmente bien ejecutados, les falta esa “alma” que la “superbanda” siempre ha presumido.

Sin embargo, A Perfect Circle, sabe repuntar de maneras inesperadas y con “TalkTalk”, tercer sencillo de Eat The Elephant (próximo a lanzarse el 20 de Abril), demuestran por que son una de las bandas más propositivas desde su concepción. Y si se lo preguntan, no, la canción no es un tributo a la banda Talk Talk si no más bien una reprimenda mordaz de la postura del cristianismo estadounidense sobre el control de armas, que se acompaña de riffs potentes, un crescendo prodigioso y una oscuridad que permea la situación actual de los Estados Unidos y que no hay mejor manera de proyectar.

“TalkTalk” abre con un teclado que abraza el metódico tempo y que resalta la manera en la que “enmudecieron” gran parte de la estructura de la canción para enaltecer su forma más orgánica a través del beat principal y su melodía. De esta forma todo se acomoda en este imaginario musical. La forma y cómo fluye con en cada segundo, contando una historia visual y sónica de manera inmejorable nos muestra que A Perfect Circle sigue siendo una banda viable a la hora de escribir y ejecutar, y que teniendo a grandes músicos en su ADN, es capaz de seguir sorprendiendo y evolucionando a través de lo que mejor sabe fabricar: Música.

 

THE BEST OF 2017

 

Cada año nos llenamos de nuevas letras, nuevas melodías y ritmos  que llenan nuestros oídos de nuevas emociones e intenciones. Cada año, la música, se renueva y  nos da la oportunidad de volvernos a emocionar con una de las formas de expresión más puras que el hombre tiene. Una vez más, otro año, nos entregó lo mejor de lo mejor en canciones y álbumes que nos da placer escuchar; por ello a continuación, compartimos un resumen en 100 canciones de lo que fue lo mejor en cuanto a canciones/álbumes del 2017.

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FEVER RAY – “PLUNGE”

Un singular sencillo – “To The Moon And Back” – abre un misterioso video que furtivamente fue lanzado el viernes. Las primeras notas musicales de Fever Ray, ocho años después de haber lanzado su álbum homónimo, vuelven a converger con Karin Dreijer en el segundo disco de el proyecto independiente de la sueca. En Plunge, Karin esta transformada en una fiera en toda la extensión de la palabra. Su voz es cambiante y evoluciona dentro de un ambiente amenazante que lidia con el sexo y las relaciones, todo dentro de una fórmula de alquimia llena de un compromiso político casi inexistente. Al mismo tiempo, toda la atmósfera electrónica que llena a Plunge es implacablemente atractiva. “This Country” es errático y psicótico y por momentos nos recuerda a The Knife mientras que “IDK About You” se encapsula dentro de un jadeo femenino que se empareja con unas rítmicas percusiones que nos sugieren a Kraftwerk.

Plunge es como Fever Ray entra de nuevo al ojo del huracán, con esa manera peculiar de fabricar sonidos, dibujar emociones y desestabilizar el status quo con su aislamiento sonoro, sus letras llenas de detalles pequeños y preciosos y una paleta sónica muy temperamental que es discreta en comparación con su trabajo con The Knife.

Ocho años después, Plunge es una inmersión total al mundo de Karin fuera de The Knife, tal y como lo sugiere el título. Plunge es una arrolladora salida al mundo exterior de la intérprete. Rara vez un álbum ha sido tan adecuado para ser un lanzamiento sorpresa, y si uno pensaría que esto sacaría a cualquiera de su zona de confort, lo logra.

En sus letras, Dreijer aborda nuevos desafíos. A veces con gran alegría y a veces con precavida reticencia. Musicalmente ella mantiene el núcleo de su sonido, pero también, abraza nuevas oportunidades musicales que dan como resultado un álbum más ecléctico que viaja entre la extroversión e introversión, lleno de altos y bajos maravillosamente inquietantes.

Las canciones que abren Plunge – “Wanna Sip” y “Mustn’t Hurry” – son los primeros pasos en un baile incierto de ida y vuelta entre la curiosidad y la cautela. La tensión que se crea entre los temas expresa un anhelo lujurioso en la atmósfera que se energiza por los ataques sonoros de adrenalina y equilibrando esos momentos, nos envolvemos con “A Part Of Us”, tema que celebra la vida, el amor y la familia al paso que señala un cambio en las costumbres más arraigadas del ser humano social.

El oblicuo ensayo de Plunge va emparejado con la colaboración de la artista y escritora feminista, Hannah Black, junto a ella se crea un dúo que intenta reflexionar con el objeto de algunas de las canciones que es el amor mientras que el tema es la perdida. Estos chocan y dan como resultado este álbum. En “Falling”, una larga introducción atmosférica nos lleva a experimentar ritmos crujientes mientras que la voz de Dreijer se abre camino con incertidumbre sobre un lienzo oscuro y desconocido. Si este es el final de un viejo amor, o el comienzo de uno nuevo, o ambos, es una negociación emocional desencadenante y difícil, eso es lo maravilloso de Fever Ray, su filosofía llevada a la practica en cada canción.

En el corazón del álbum, hay una nueva energía alámbrica y orgánica. Una energía que es imposible de sofocar. Plunge se vuelve un instinto frenético, ansioso e inquieto. Se vuelve un nuevo ocupante de un nuevo cuerpo que busca encontrar la purificación emocional a través de las consignas potentes de una nueva voz. Esto es el cue para hacer inmersión en un nuevo amor liberador haca uno mismo, lleno de sonidos y artimañas que portan un brillo multicolor que no se escuchaba desde Deep Cuts (2003) de The Knife.

A partir de ese momento se produce una transición hacia un folclórico esfuerzo musical; entregándonos una desolada sensación que muta hacia un mensaje bastante simple que acompaña la gloria de Karin Dreijer. Alegría, miedo, humor, política, feminismo, sexo, lujuria, belleza y terror son esas características que hacen de Plunge una amenaza progresiva que sumerge a Fever Ray en el desorden del mundo para tratar de reorganizarlo y comprenderlo mejor.