FEVER RAY – “PLUNGE”

Un singular sencillo – “To The Moon And Back” – abre un misterioso video que furtivamente fue lanzado el viernes. Las primeras notas musicales de Fever Ray, ocho años después de haber lanzado su álbum homónimo, vuelven a converger con Karin Dreijer en el segundo disco de el proyecto independiente de la sueca. En Plunge, Karin esta transformada en una fiera en toda la extensión de la palabra. Su voz es cambiante y evoluciona dentro de un ambiente amenazante que lidia con el sexo y las relaciones, todo dentro de una fórmula de alquimia llena de un compromiso político casi inexistente. Al mismo tiempo, toda la atmósfera electrónica que llena a Plunge es implacablemente atractiva. “This Country” es errático y psicótico y por momentos nos recuerda a The Knife mientras que “IDK About You” se encapsula dentro de un jadeo femenino que se empareja con unas rítmicas percusiones que nos sugieren a Kraftwerk.

Plunge es como Fever Ray entra de nuevo al ojo del huracán, con esa manera peculiar de fabricar sonidos, dibujar emociones y desestabilizar el status quo con su aislamiento sonoro, sus letras llenas de detalles pequeños y preciosos y una paleta sónica muy temperamental que es discreta en comparación con su trabajo con The Knife.

Ocho años después, Plunge es una inmersión total al mundo de Karin fuera de The Knife, tal y como lo sugiere el título. Plunge es una arrolladora salida al mundo exterior de la intérprete. Rara vez un álbum ha sido tan adecuado para ser un lanzamiento sorpresa, y si uno pensaría que esto sacaría a cualquiera de su zona de confort, lo logra.

En sus letras, Dreijer aborda nuevos desafíos. A veces con gran alegría y a veces con precavida reticencia. Musicalmente ella mantiene el núcleo de su sonido, pero también, abraza nuevas oportunidades musicales que dan como resultado un álbum más ecléctico que viaja entre la extroversión e introversión, lleno de altos y bajos maravillosamente inquietantes.

Las canciones que abren Plunge – “Wanna Sip” y “Mustn’t Hurry” – son los primeros pasos en un baile incierto de ida y vuelta entre la curiosidad y la cautela. La tensión que se crea entre los temas expresa un anhelo lujurioso en la atmósfera que se energiza por los ataques sonoros de adrenalina y equilibrando esos momentos, nos envolvemos con “A Part Of Us”, tema que celebra la vida, el amor y la familia al paso que señala un cambio en las costumbres más arraigadas del ser humano social.

El oblicuo ensayo de Plunge va emparejado con la colaboración de la artista y escritora feminista, Hannah Black, junto a ella se crea un dúo que intenta reflexionar con el objeto de algunas de las canciones que es el amor mientras que el tema es la perdida. Estos chocan y dan como resultado este álbum. En “Falling”, una larga introducción atmosférica nos lleva a experimentar ritmos crujientes mientras que la voz de Dreijer se abre camino con incertidumbre sobre un lienzo oscuro y desconocido. Si este es el final de un viejo amor, o el comienzo de uno nuevo, o ambos, es una negociación emocional desencadenante y difícil, eso es lo maravilloso de Fever Ray, su filosofía llevada a la practica en cada canción.

En el corazón del álbum, hay una nueva energía alámbrica y orgánica. Una energía que es imposible de sofocar. Plunge se vuelve un instinto frenético, ansioso e inquieto. Se vuelve un nuevo ocupante de un nuevo cuerpo que busca encontrar la purificación emocional a través de las consignas potentes de una nueva voz. Esto es el cue para hacer inmersión en un nuevo amor liberador haca uno mismo, lleno de sonidos y artimañas que portan un brillo multicolor que no se escuchaba desde Deep Cuts (2003) de The Knife.

A partir de ese momento se produce una transición hacia un folclórico esfuerzo musical; entregándonos una desolada sensación que muta hacia un mensaje bastante simple que acompaña la gloria de Karin Dreijer. Alegría, miedo, humor, política, feminismo, sexo, lujuria, belleza y terror son esas características que hacen de Plunge una amenaza progresiva que sumerge a Fever Ray en el desorden del mundo para tratar de reorganizarlo y comprenderlo mejor.

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AROUND THE FUR (1997) by Deftones

Deftones es una de esas bandas que mantiene un sonido único y complejo que no solo se ve respaldado por gran música, pero también, por grandes emociones que enaltecen la forma que los de Sacramento, California tienen para reinventar su sonido. De esta forma, en cada uno de los discos de Deftones, podemos viajar entre enojo, ritmos cargados de sexo y un sonido primitivo que se transforma en sonidos atmosféricos oscuros que llegan a ser espeluznantes. Si juntamos esas ecuaciones como un absoluto, encontramos la convergencia de estilos que dieron como resultado (hace 20 años) el segundo álbum de la banda, Around The Fur (1997).

A diferencia de Adrenaline (1995), Around The Fur integraba más el sonido de la banda. Su dinámica potente se veía complementada por los momentos tenues que le daban más flujo a las canciones. Los inusuales momentos de la voz de Chino Moreno hacían mella en las atmósferas del recién llegado Frank Delgado, mientras que los surcos de la sección rítmica, creados por Abe Cunningham y Chi Cheng, complementaban la potencia de la guitarra de Stephen Carpenter.

También, Around The Fur es un álbum que ayudó a Deftones a definirse y redefinirse como una banda muy por encima del género del nü-metal, género en el que la banda casi durante casi toda su existencia, ha sido encasillada. Sus letras, sus ritmos y sus influencias son el claro ejemplo de que Deftones es una banda con otro pedigrí; es una banda que se formó a través de sonidos new wave, shoegaze con sus reminiscencias al hardcore de Washington, D.C. y al heavy metal de los 70s.

Around The Fur integra a la perfección tantos estilos y tantas maneras de abordarlos. Mientras que “My Own Summer (Shove It)” es un tema orgánico, potente y agresivo, no deja de demostrar la metáfora visual que Chino Moreno dibujaba en sus letras, mientras que en “Be Quiet & Drive (Far Away)” el amor es el tema principal como en más de una canción de Deftones. Junto a esto, una de las cosas “mágicas” de Deftones, es lo críptico que las letras de Moreno pueden llegar a ser. Esto les otorga una característica única que las hace destacar por sobre esas canciones que hablan del enojo de un adolescente con sus padres.

Si no han escuchado antes a esta banda (que sería muy raro), su sonido puede ser un poco desconcertante al principio. A diferencia de muchas bandas de la “escena” con las que Chino Moreno y compañía se relacionaban, Deftones realmente muestra un sonido muy reservado y diferente. Casi tan complejo y único como Tool, por lo que su música es un gusto adquirido. Around The Fur enaltece esas características con sus guitarras afiladas y potencia a la que la voz de Chino Moreno le entrega una suavidad calmante que, desde ese momento, se ha hecho una de las vertientes más clásicas en su música. También, Around The Fur, es un disco que ayudó al quinteto a entender como fluían como banda. En el disco lograron entender la luz y obscuridad de su música, dominando la forma en la que desbordan un balance en su sonido como pocas bandas han logrado.

“MX” es una canción en la que las voces de Moreno se ocultan detrás de numerosos tonos de distorsión pero esto no le quita preponderancia, mientras que “Around The Fur” suma las vibraciones inquietantes del álbum en un tema que va en crescendo, para el final, explotar en un cúmulo de potencia y distorsión creativa que permea la dirección del disco.

Deftones es una banda fuera de lo común, combina accesibilidad y complejidad con un sentido casi independiente de experimentación, y lo hacen de manera impecable. Casi todo fanático de la música podría encontrar algo que los haga disfrutar de esta banda que gracias a Around The Fur, cimentó la dirección con la que seguiría evolucionando y adaptando su sonido a lo que ellos, como banda, buscan. Su eclectisísmo hace que al analizar su discografía viajemos desde el metal, jazz, industrial, new wave y synth de una manera que nunca es forzada y si hay un álbum para comenzar a entender eso y apreciarlo, ese álbum es Around The Fur, el punto de inflexión de la banda que solo era una clara indicación de lo que estaba por venir.

FOO FIGHTERS – “CONCRETE & GOLD”

A lo largo de los últimos 22 años, Dave Grohl y compañía han demostrado que pueden transformar canciones simples en “himnos” del rock aptos para llenar arenas. Cada una de las presentaciones de la banda incluye esta formula, y al mismo tiempo, funciona como un reloj que marcha de forma perfecta al comenzar con multitracks como “This Is A Call” para llegar al arco completo de Sonic Highways (2014) que hace eco en su última producción, Concrete & Gold.

Sin embargo, semanas después del lanzamiento de su noveno álbum, alguno seguimos preguntándonos cuál es todo el alboroto que representa Concrete & Gold. Lo mejor que se puede decir a cerca de este álbum es, que bajo la superficie de “oro” y “concreto”, Grohl intenta desesperadamente resurgir para seguir autoproclamándose el “rockstar del pueblo”.

Concrete & Gold es un álbum lleno de reminiscencias de todas aquellas bandas a las que Grohl les ha profesado su amor alguna vez. “Dirty Water” resuena a la rutina musical que Mötorhead creó a través de sus riffs, mientras que el primer sencillo “Run”, suena a una versión para gente nice de crust punk.

También escuchamos golpes y acordes de guitarra precisos, casi como esos con los que Angus Young nos ha deleitado en más de una ocasión. “Make It Right” y “Arrows” son claro ejemplo de ello y se vuelven temas que acaparan la atención del escucha y, por momentos, nos hacen creer que Dave Grohl y compañía tienen un as bajo la manga.

Pero lo que enturbia las aguas de Concrete & Gold son sus “incursiones” en el pop. Motivos que podrían haber encajado en un álbum completamente diferente de una banda totalmente diferente a los Foo Fighters. En su eterno esfuerzo de querer ser el arquetipo del “rock”, Dave Grohl comete los pecados de querer empatar estilos que, durante gran parte de su historia, han sido como el agua y el aceite. “The Sky Is A Neighborhood” presenta arreglos y melodías parecidas a Prince. Taylor Hawkins en “The Line”, parece coverear a The Eagles en una canción donde Justin Timberlake y Shawn Stockman prestan su voz en un truco que solo demuestra la falta de compromiso profesional de una banda que intenta tener una atracción universal hacia todos los estilos musicales.

Tal vez, en parte, la responsabilidad de este “intento” de buscar converger estilos, formas y maneras la tiene el productor de Concrete & Gold, Greg Kurstin, quien ha producido discos de interpretes como Adele, Sia o Halsey. Esto únicamente logró que el álbum, en vez de transformar totalmente el sonido la banda, le aportó suficiente artificialidad y plasticidad para tener a Lemmy Kilmister y a los Hermanos Young pateándole los dientes a Dave Grohl durante horas.

Ultimadamente, Concrete & Gold es un álbum que si bien enaltece el aislamiento que Grohl decidió tener después de su pierna rota, carece de una forma definida. Si, tal vez tendrá grandes temas que harán cantar a más de un fan en una arena con capacidad para 200,000 espectadores, pero eso no deja que este LP se vaya quemando a fuego lento y que la energía de la que carece pudiese resurgir al intentar cosas realmente diferentes u osadas como el ex baterista lo hizo alguna vez en Nirvana. Dado el pedigrí de los Foo Fighters en acústica y entrega emocional, la banda podría haber hecho estallar el core del rock alternativo, en cambio, Concrete & Gold se torna una oportunidad perdida… Sin importar cuantos discos vendan o cuantos estadios llenen.

 

“HARD TIMES” by PARAMORE

Bienvenidos al mundo technicolor que Paramore dibuja en su nuevo sencillo “Hard Times”. Con este hito, la banda liderada por Hayley Williams, marca su regreso después de 4 años de ausencia para brindarnos una canción llena de sonidos ochenteros que viajan a través de referencias sonoras como The Bangles, Pretenders y Nena.

El track toma una tendencia synth-pop algo colorida y llena de una esencia muy chicle-de-tutti-frutti que se aleja mucho de su anterior producción del 2013, Paramore. Al mismo tiempo, el video del primer sencillo del álbum After Laughter, está lleno de colores pastel, neón y una estética que solo se podría encontrar en la portada de una Trapper Keeper.

También en esta nueva producción se marca el regreso de un antiguo integrante de la banda: Zac Farro, quien se une de nuevo a Williams después de haber dejado la banda, junto con su hermano, ya siete años atrás.

After Laughter será lanzado el próximo 12 de mayo y no podemos esperar más para escuchar más cortes ochenteros, coloridos y divertidos engalanados con la voz de Hayley Williams.

ROYAL THUNDER – “WICK”

Una llama se enciende en el bosque, un árbol incendiado es el pabilo que guía a los asistentes a este aquelarre que, hechizados por la voz de Mlny Parsons, se disponen a entregarse en cuerpo y alma a esta ceremonia llamada Wick, tercer LP de la banda, originaria de Atlanta, Georgia.

Viajando entre el hard rock y el stoner, Royal Thunder puede presumir que realmente nunca han caído dentro del estereotipo del metal o alguno de sus subgéneros. Han girado con bandas de corte duro y algunos de sus integrantes han estado en bandas de metal, pero como la tendencia actual lo establece, cada vez más bandas de sonido pesado se atreven a cruzar sus propios límites y atisbar su creatividad a través de lo que mejor saben hacer. Así, y dejando de lado la mayor parte de los elementos del metal, Royal Thunder amplía su sonido hacia creaciones más dinámicas y alternativas, tomando elementos desde el sonido clásico del rock clásico, pasando por el lúgubre ritmo del post-punk de los 80,s para al final, cerrar con ese toque alternativo de los 90s. Wick, sin duda alguna, cuenta con una ardiente sensibilidad y ganchos cuasi pop con los que logra alcanzar ese sonido que la banda logró con Crooked Doors (2015), pero a su vez, lo supera. Wick es un álbum cambiante, diverso y sigue tocando esa vena sensible de la banda. El álbum abre con “Burning Trees” un indicativo de la ruta que seguirá el disco. La canción parece  un rezo multitudinario en una misa negra, más romántica y muy despegada de una esencia pagana, pero manteniendo esa cohesión y coherencia que siempre ha destacado al cuarteto.

Si bien podría parecer que la banda ha perdido en el camino la dureza y la aspereza de su sonido, Wick no necesariamente indica el ablandamiento de su sonido, pero si el refinamiento de su ritmo y la ampliación de su paleta de sonidos, dando como resultado composiciones más ricas en diversidad y mejor ejecutadas.

“April Showers”, primer sencillo de este álbum, se jacta de tener un constante crescendo que causa tensión y ansiedad. Sus melodías inquietantes y su groove suenan como un primo cercano de “Time Machine”, corte incluido en su anterior producción, Crooked Doors. Mientras tanto, “We Slipped” destaca por sus brillantes versos y su producción casi “popera” pero que, dinámicamente, cambia su engranaje con un coro duro y sus adornos de producción.

La forma en la que Roya Thunder varía su música en Wick es el punto fuerte del disco, y si las composiciones fueran un desastre, esto significaría poco. Por fortuna, la manera en la que la banda escribe es consistente (como siempre) y a pesar de tomar otra dirección con el álbum, la banda sigue teniendo muchas agallas. “The sinking Chair” y “Turnaround” son poderosas. La primera es un golpe lleno de tono y distorsión; mientras que la segunda, reinventa los elementos más clásicos de Royal Thunder para renovar su sonido aguardientoso con unos riffs coloridos y potentes que hacen temblar el suelo.

“Plans” es un vals que podría sonar en un oscuro y olvidado bar de blues, mucho dolor y mucha emoción en esas palabras y en esas notas. La antesala a la muerte, tal vez. Al mismo tiempo, “Push” ofrece otro ejemplo de la dinámica magistral de la agrupación. Es exuberante e hipnótica, en ella, como es costumbre, percibimos el rango vocal más delicado de Parsonz.

Wick tiene un sonido de grandes estándares y provoca que se entienda que Parsonz es el punto focal de la banda al ser una de las mejores voces y bajistas de la escena del rock. Sin embargo, el resto de la banda (Josh Weaver, Evan Diprima y Will Fiore) complementa a la vocalista con sus imaginativas plataformas melódicas, otorgándole mayor textura a la creatividad de Parsonz.

Si Crooked Doors fue un cambio en otra dirección para Royal Thunder y sus seguidores, Wick hace hincapié en la manera en la que una banda de rock debe hacer rock. Así, y de forma muy admirable, Royal Thunder confía en mantener la alta calidad que le ha implicado alzar sus estándares y rebasar sus propias expectativas.

ADVENTURES

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Abogando a la nostalgia, Adventures es una banda que revive esos momentos de banda de garage, viejos converse rojos y la esencia de la eterna juventud que pululaba la Generación X. Con su álbum debut, Supersonic Home (2015), la banda liderada por Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan (miembros también de Code Orange) se complementa con Kimi Hanauer y Dominic Landolina para desplegar texturas melódicas que a más de un seguidor de Code Orange incomodaría.

Adventures, a través de Supersonic Home, dibuja colores y melodías llenas de un agridulce sabor a melancolía juvenil con potencia a medio pedal, pero que hacen vibrar a aquellos que buscaban un escape a esas épocas en las que Billy Corgan y compañía transitaban las carreteras en un camión de helado.

A pesar de ser la otra cara de la moneda en cuanto a lo que musicalmente Code Orange es, Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan entregan a través de Adventures esa infecciosa energía compartida con Code Orange. Y si bien el sonido de Adventures es más pegajoso, es igual de arriesgado que el de Code Orange únicamente por la razón de salir de esa zona de confort que les ha brindado el hardcore logrando un sonido fresco y muy diferente.

“Heavenly” es el primer sencillo del disco debut de está banda y contiene todos esos elementos musicales, visuales y emocionales que caracterizaban la música alternativa de los noventa: Riffs edificantes y brillantes, y una letra emocionalmente filosa.

Adventures hace que al menos tres de los pilares de Code Orange se alejen de esa brutalidad y agresividad que los caracteriza en su banda de hardcore, logrando que los escuchas se den cuenta que no todo es violencia y estruendos en los originarios de Boston, pero que son capaces de estar en contacto con todas sus emociones, influencias y proyecciones personales para expresar un espectro de colores que con apenas un álbum promete entregar un respiro a la aún existente, y cada vez más agónica, Generación X.