“HARD TIMES” by PARAMORE

Bienvenidos al mundo technicolor que Paramore dibuja en su nuevo sencillo “Hard Times”. Con este hito, la banda liderada por Hayley Williams, marca su regreso después de 4 años de ausencia para brindarnos una canción llena de sonidos ochenteros que viajan a través de referencias sonoras como The Bangles, Pretenders y Nena.

El track toma una tendencia synth-pop algo colorida y llena de una esencia muy chicle-de-tutti-frutti que se aleja mucho de su anterior producción del 2013, Paramore. Al mismo tiempo, el video del primer sencillo del álbum After Laughter, está lleno de colores pastel, neón y una estética que solo se podría encontrar en la portada de una Trapper Keeper.

También en esta nueva producción se marca el regreso de un antiguo integrante de la banda: Zac Farro, quien se une de nuevo a Williams después de haber dejado la banda, junto con su hermano, ya siete años atrás.

After Laughter será lanzado el próximo 12 de mayo y no podemos esperar más para escuchar más cortes ochenteros, coloridos y divertidos engalanados con la voz de Hayley Williams.

ROYAL THUNDER – “WICK”

Una llama se enciende en el bosque, un árbol incendiado es el pabilo que guía a los asistentes a este aquelarre que, hechizados por la voz de Mlny Parsons, se disponen a entregarse en cuerpo y alma a esta ceremonia llamada Wick, tercer LP de la banda, originaria de Atlanta, Georgia.

Viajando entre el hard rock y el stoner, Royal Thunder puede presumir que realmente nunca han caído dentro del estereotipo del metal o alguno de sus subgéneros. Han girado con bandas de corte duro y algunos de sus integrantes han estado en bandas de metal, pero como la tendencia actual lo establece, cada vez más bandas de sonido pesado se atreven a cruzar sus propios límites y atisbar su creatividad a través de lo que mejor saben hacer. Así, y dejando de lado la mayor parte de los elementos del metal, Royal Thunder amplía su sonido hacia creaciones más dinámicas y alternativas, tomando elementos desde el sonido clásico del rock clásico, pasando por el lúgubre ritmo del post-punk de los 80,s para al final, cerrar con ese toque alternativo de los 90s. Wick, sin duda alguna, cuenta con una ardiente sensibilidad y ganchos cuasi pop con los que logra alcanzar ese sonido que la banda logró con Crooked Doors (2015), pero a su vez, lo supera. Wick es un álbum cambiante, diverso y sigue tocando esa vena sensible de la banda. El álbum abre con “Burning Trees” un indicativo de la ruta que seguirá el disco. La canción parece  un rezo multitudinario en una misa negra, más romántica y muy despegada de una esencia pagana, pero manteniendo esa cohesión y coherencia que siempre ha destacado al cuarteto.

Si bien podría parecer que la banda ha perdido en el camino la dureza y la aspereza de su sonido, Wick no necesariamente indica el ablandamiento de su sonido, pero si el refinamiento de su ritmo y la ampliación de su paleta de sonidos, dando como resultado composiciones más ricas en diversidad y mejor ejecutadas.

“April Showers”, primer sencillo de este álbum, se jacta de tener un constante crescendo que causa tensión y ansiedad. Sus melodías inquietantes y su groove suenan como un primo cercano de “Time Machine”, corte incluido en su anterior producción, Crooked Doors. Mientras tanto, “We Slipped” destaca por sus brillantes versos y su producción casi “popera” pero que, dinámicamente, cambia su engranaje con un coro duro y sus adornos de producción.

La forma en la que Roya Thunder varía su música en Wick es el punto fuerte del disco, y si las composiciones fueran un desastre, esto significaría poco. Por fortuna, la manera en la que la banda escribe es consistente (como siempre) y a pesar de tomar otra dirección con el álbum, la banda sigue teniendo muchas agallas. “The sinking Chair” y “Turnaround” son poderosas. La primera es un golpe lleno de tono y distorsión; mientras que la segunda, reinventa los elementos más clásicos de Royal Thunder para renovar su sonido aguardientoso con unos riffs coloridos y potentes que hacen temblar el suelo.

“Plans” es un vals que podría sonar en un oscuro y olvidado bar de blues, mucho dolor y mucha emoción en esas palabras y en esas notas. La antesala a la muerte, tal vez. Al mismo tiempo, “Push” ofrece otro ejemplo de la dinámica magistral de la agrupación. Es exuberante e hipnótica, en ella, como es costumbre, percibimos el rango vocal más delicado de Parsonz.

Wick tiene un sonido de grandes estándares y provoca que se entienda que Parsonz es el punto focal de la banda al ser una de las mejores voces y bajistas de la escena del rock. Sin embargo, el resto de la banda (Josh Weaver, Evan Diprima y Will Fiore) complementa a la vocalista con sus imaginativas plataformas melódicas, otorgándole mayor textura a la creatividad de Parsonz.

Si Crooked Doors fue un cambio en otra dirección para Royal Thunder y sus seguidores, Wick hace hincapié en la manera en la que una banda de rock debe hacer rock. Así, y de forma muy admirable, Royal Thunder confía en mantener la alta calidad que le ha implicado alzar sus estándares y rebasar sus propias expectativas.

ADVENTURES

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Abogando a la nostalgia, Adventures es una banda que revive esos momentos de banda de garage, viejos converse rojos y la esencia de la eterna juventud que pululaba la Generación X. Con su álbum debut, Supersonic Home (2015), la banda liderada por Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan (miembros también de Code Orange) se complementa con Kimi Hanauer y Dominic Landolina para desplegar texturas melódicas que a más de un seguidor de Code Orange incomodaría.

Adventures, a través de Supersonic Home, dibuja colores y melodías llenas de un agridulce sabor a melancolía juvenil con potencia a medio pedal, pero que hacen vibrar a aquellos que buscaban un escape a esas épocas en las que Billy Corgan y compañía transitaban las carreteras en un camión de helado.

A pesar de ser la otra cara de la moneda en cuanto a lo que musicalmente Code Orange es, Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan entregan a través de Adventures esa infecciosa energía compartida con Code Orange. Y si bien el sonido de Adventures es más pegajoso, es igual de arriesgado que el de Code Orange únicamente por la razón de salir de esa zona de confort que les ha brindado el hardcore logrando un sonido fresco y muy diferente.

“Heavenly” es el primer sencillo del disco debut de está banda y contiene todos esos elementos musicales, visuales y emocionales que caracterizaban la música alternativa de los noventa: Riffs edificantes y brillantes, y una letra emocionalmente filosa.

Adventures hace que al menos tres de los pilares de Code Orange se alejen de esa brutalidad y agresividad que los caracteriza en su banda de hardcore, logrando que los escuchas se den cuenta que no todo es violencia y estruendos en los originarios de Boston, pero que son capaces de estar en contacto con todas sus emociones, influencias y proyecciones personales para expresar un espectro de colores que con apenas un álbum promete entregar un respiro a la aún existente, y cada vez más agónica, Generación X.

EMMA RUTH RUNDLE – “MARKED BY DEATH”

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Baladas incendiarias y un lánguido llanto melódico es lo que caracteriza a Marked For Death, segundo LP de Emma Ruth Rundle dónde la multinstrumentista encuentra más y mejores formas para crear un acercamiento versátil a la manera en la que, normalmente, se fabrica la música. Similar a su disco debut, Some Heavy Ocean, Emma utiliza en Marked By Death una presencia transformadora que hace de cada canción un respiro significativo y  altamente adictivo.

Marked By Death podría describirse como una “herida fresca”. Este ofrece más emociones en la superficie de su sonido, lo que le ayuda a establecer un sentido de urgencia musical y de actitud, en comparación a trabajos anteriores de la intérprete. Esto, sin duda, expone al escucha a todo aquello que atormenta a Rundle: Muerte, tristeza y un sentimiento corrupto de mártir.

Hay momentos en Marked By Death dónde existe tal agonía auditiva que puede ser complejo encontrar la belleza en la manera en la que Emma escribe, pero incluso envuelta en las profundidades de su sufrimiento, Rundle encuentra elasticidad en su paleta creativa para describir la grandeza en la destrucción emocional, situación que le ha ayudado a engendrar ocho canciones que describen  el abrazo de la muerte que a todos nos acecha.

Marked By Death fue un álbum escrito en el desierto, lugar dónde la cantante se refugió en su soledad para capturar de manera precisa todas esas emociones que desprende su aura. Y a pesar de que sus canciones son bastante simples, la progresión de sus acordes dibujan melodías distintivas que denotan que cada nota, cada tesitura y cada tónica de cada canción han sido perfectamente planeadas. Son las estratificaciones musicales las que Rundle parece haber dominado y que permiten que su música tengan un golpe contundente al ser escuchadas.

En “Protection” canta “… I’am worthless in your arms…” justo antes de desatar una detonación de guitarras distorsionadas que hacen vacío en los oídos, después una pausa a la devastación y cambios en la textura que demuestran la capacidad de Rundle de hacer caso a su instinto musical. “Hand Of God” es una Rundle desnuda donde las guitarras y percusiones desmenuzan a la interprete mientras que la canción mantiene la capacidad de barrer a los oyentes con la calidez de sus notas.

Algo que caracteriza de manera muy loable a Marked By Death (y es algo a lo que Emma Ruth Rundle ya nos tiene acostumbrados) son las entregas vocales que únicamente logran que nos preguntemos cuanta cantidad y potencia de su voz está usando, todo esto acompañado de arreglos de cuerdas y una composición diferente.

En “Medusa” ella se desliza sobre la música que cuenta con un espíritu campirano mientras que en “Furious Angel” se transforma en un susurro incrustado en el tejido de la melodía.

Rundle tiene un talento innato para crear fuertes dinámicas que construyen un golpe directo al escucha. Si no fuera por estas, las canciones no se escucharían de la forma en la que se escuchan, y vaya, no son malas canciones, pero el hecho de la manera en la que Rundle interpreta y concibe la música le da una oportunidad de inventar una narrativa auditiva que sobresale en el mundo de las solitas femeninas.

Pero dónde realmente Rundle deja el corazón es en el tema que cierra Marked By Death: “Real Big Sky”. Una canción plagada del abrazo de la muerte que se vuelve una guitarra acústica que encarna la estructura de un cuerpo que está muriendo.  También, el tema, es el punto más alto y el más bajo de Marked By Death. Es íntima, es la oscuridad absoluta que nos rodea, pero también, tiene una belleza fascinante.

Así cierra Marked By Death. Más que como un álbum, como una referencia para dejar a la muerte como un mero pensamiento que nos afecte, pero que nos enseñe y nos de satisfacciones creativas y artísticas cómo las que Emma Ruth Rundle ha sabido “pintar” en este álbum.

CHEVELLE – “THE NORTH CORRIDOR”

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En una época en la que las bandas van y vienen, es refrescante saber que una banda como Chevelle sigue existiendo fiel a su estilo y creativamente haciéndose un hueco en la escena de la música alternativa. Tal vez ese resultado sea la manera en la que han sabido formular sus discos sin necesariamente seguir un método exacto para cada uno de ellos, haciendo que el sonido de los de Chicago sea inmediatamente reconocible o simplemente es el hecho de que la banda ha logrado eclipsar y superar a varios de sus contemporáneos.

The North Corridor es uno de los trabajos más pesados y complejos de Chevelle. El álbum abre con “Door to Door Cannibals”, un tema en el que las guitarras crujen, la batería se aporrea y el bajo seduce con un grave sonido que adoquina el camino por lo que vendrá más adelante y a pesar de que The North Corridor representa un trabajo más enojado y agresivo, Chevelle selecciona los momentos para utilizar este elemento sin restarle fuerza al álbum.

“Joyride (Omen)” abre con un fuzz en el bajo que es la antesala del sonido en bruto de Chevelle. Las inquietantes voces de Pete Loeffler; que a momentos parecen susurros, la guitarra simple pero compleja y el ritmo de la batería y el bajo, hacen de este tema el perfecto sencillo.

Lo que hace a The North Corridor un álbum tan compacto es que mantiene un momentum muy particular. Nunca hay un solo momento en el que la banda baje el ritmo, Chevelle intenta y logra, mantener al escucha acelerado en un álbum que a momentos suena como el score de 2001: A Space Odyssey ( Dir. Stanley Kubrick, 1968) pero hecho por Trent Reznor y esto es más notorio en “Punchline”, canción que difiere del sonido del resto del disco y de su discografía, pero eso logra que nos embelesemos aún más con su sonido.

El secreto de Chevelle, su cohesión y su sonido es la excelente forma en la que combinan fuertes melodías vocales con ritmos y coros llenos de un gancho armónico que edifican un sonido insuperable. The North Corridor sobresale por su manera sencilla de escucharse a pesar de ser el álbum más pesado de la banda.

Así que, una vez más, Chevelle demuestra ser una de las bandas alternativas más consistentes que existen. Mientras que muchos grupos intentan ser algo que no son, Chevelle no solo se ubica dentro de su realidad, sino que también, ha sabido encontrar las formas para tomar riesgos creativos y enfrentar retos, que al final, les dan madurez con el pasar de los discos.

PJ HARVEY – “THE HOPE SIX DEMOLITION PROJECT”

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The Hope Six Demolition Project es un álbum que viene con una historia adjunta. La preparación de este álbum tiene como ingrediente principal el viaje de Polly Jean a Afganistán, Kosovo y a las partes más lúgubres de Washington D.C. en compañía del cineasta/fotógrafo Seamus Murphy para hacer una crónica visual de los efectos de la pobreza y la guerra.

Este viaje dio cómo resultado un libro llamado El Hueco de la Mano, una recopilación de fotos y poemas que el cineasta y la intérprete construyeron. Este esfuerzo creativo sólo ayudo a galvanizar musicalmente a Harvey. En contraste con Let England Shake (2011), The Hope Six Demolition Project es un álbum simple y estridente. Incluye guitarras distorsionadas, percusiones más rítmicas y veloces, grandes coros cargados de melodías afiladas y una producción eficiente que hacen ver esta nueva producción como un compilado sonoramente abundante para el oído.

El sonido entero de este disco logra direccionarse en diferentes trayectorias, desde el garage de los 60s hasta el blues y el glam, haciendo que el sonido de bandas cómo The Sonics o T-Rex se evoquen a lo largo del álbum. Todo este conjunto de influencias logran un fantástico sonido que a momentos se enturbia con el sobresentimentalismo lírico de Harvey al haberse abrumado con todo lo que presencio en ese viaje. “The Wheel” describe a un grupo de niños en tremenda alegría, mientras que su felicidad contrasta con fotos de niños asesinados por la limpieza étnica, pegadas en un edificio aledaño. “The Ministry of Defence” describe un inmueble en ruinas en Afganistán y cómo los restos fueron vandalizados para simplemente luego descubrir entre los escombros restos humanos.

Y de esta forma The Hope Six Demolition Project se llena con momentos así, dónde el experimento social inequívocamente funciona de una manera sencilla pero devastadora, dónde la música es la cronista y PJ Harvey se convierte en un artífice de protesta y juicio. Aún así el álbum brilla por su simpleza musical que es dónde recae si complejidad. Es un triunfo musical que, de nuevo, demuestra la visión que Polly Jean Harvey a amasado con el tiempo y ha sabido madurar de una forma fuera de lo común.