THE BIRTHDAY MASSACRE – “UNDER YOUR SPELL”

Imagínense mezclar el sonido qué en los ochentas Limahl (recordado por su hit “Neverending Story”) componía, con una versión “gótica” de Rainbow Brite. Si a eso le sumamos una base rítmica llena de sintetizadores, sampleos y sonidos etéreos, nos da como resultado a The Birthday Massacre. La banda, oriunda de Toronto, Canadá, es un acto que se formó en 1999 y desde su origen se concibió como un proyecto totalmente independiente. De esa forma lanzaron Nothing And Nowhere (2002) y Violet (2004), dos de sus álbumes más representativos.

Cinco años después, su álbum más popular, Walking With Strangers, vio la luz. No quedaba duda que con el paso de los años The Birthday Massacre conseguía más fuerza y se consolidaba como una banda que aseguraba un sondo único dentro de la industria.

Quince años y 6 discos después, los canadienses nos entregan lo que tal vez es uno de sus discos más crudos y vulnerables, proporcionando más profundidad a ese universo que a través del tiempo la banda ha creado: Under Your Spell.

A diferencia de su predecesor, Superstition (2014), el sonido de la banda en esta producción es más tenue y oscuro. Los sonidos electrónicos son espeluznantes y los sintetizadores tienen un color vanguardista que nos recuerdan la década de los ochentas. “All Of Nothing” nos da una sensación de estar atrapados en una habitación enorme y oscura, mientas algo rasca el interior de las paredes. “No Tomorrow”, que es sin duda la pista más pesada del disco, nos arrastra a la oscuridad con unos sintetizadores desconcertantes y unas guitarras que rujen mientras se amalgaman con la voz tétrica de Chibi. A lo largo del álbum, esa oscuridad se espesa con el sonido de las guitarras distorsionadas y los teclados que a momentos nos recuerdan el soundtrack de Blade Runner.

En cuanto a la atmósfera, un ambiente de pesadilla permea todo el disco, haciendo que el sonido de Under Your Spell sea profundo, casi abismal. Si a esto le sumamos que el orden de las pistas es menos cohesivo en esta ocasión, se favorece una sensación de escuchar el álbum “canción-por-canción” en vez de tener un paisaje sonoro continuo que hile una historia que se une track por track.

“Counterpane” es un tema increíble. Un sonido “industrial pop” inunda toda la canción mientras que el tempo es constante y provoca entregarse al ritmo y al pegadizo coro; un track que es potente y refinado que, en definitiva, es uno de los mejores del álbum.

Para cerrar, escuchamos “Unkind”, track en el que disminuye el ritmo y el color del disco se vuelve más etéreo. Esta canción, en la que Chibi logra usar los tonos más dulces de su voz y les da una proyección dentro de una pieza que encaja los mejores elementos del synth de los ochentas, se vuelve un clásico instantáneo.

La percepción general de Under Your Spell es la de un álbum en donde la banda ha superado sus propias expectativas al utilizar tonos únicos y hacer sus letras más crudas. Hay una buena cantidad de pistas con un sonido excepcional a pesar de que algunas suenan a que ya se han hecho en otras producciones, Under Your Spell sigue la misma línea de la banda al ser un disco macabro y oscuro, pero definitivamente con él, los canadienses logran conectar en otro nivel con sus escuchas más aguerridos.

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WHITE LUNG – “PARADISE”

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Al escuchar un álbum de exactamente 29 minutos de duración usar la palabra “expansivo” es la forma equivocada para describirlo, sin embargo, el cuarto disco de White Lung, Paradise, es una evolución expansiva en todas direcciones. El último esfuerzo discográfico de la banda de Vancouver compacta instrumentación cruda con melodías brillantes que son atravesadas por insinuaciones que le quitan un poco de punk y lo establecen un poco dentro del pop. Menos enojo y más música amigable. Pero no se equivoquen, White Lung dista mucho de haberse convertido en un acto pop. Mish Barber-Way aún mantiene en su voz ese seco desprecio por todo y en Paradise claramente lo detalla, haciendo referencia a este de distintas maneras.

Para la producción de Paradise, la banda eligió a Lars Stalfors, productor de Chelsea Wolfe y HEALTH, buscando un sonido más moderno y menos crudo; pero al mismo tiempo, estridente y pulido. Una dirección que tal vez, White Lung, necesitaba.

Kenneth Williams, guitarrista de la banda, se propuso componer cada una de las canciones de Paradise en una tonalidad diferente, reafirmando el ritmo del álbum completo sin sacrificar el momentum. “Below” es una “balada” que fácilmente podría encajar en lo indie, sobre todo por su trabajo de guitarra que brilla y zigzaguea a través de los acordes que presenta. De esta forma White Lung exhibe una variedad sonora que le da una faceta diferente y la aleja de sus momentos musicales más clásicos, haciendo que cada canción que constituye a Paradise suene como un eco único.

La producción hábil de Paradise y su arriesgada construcción, son dos aspectos que hacen que el álbum sea dinámico y diferente sin quitarle esa característica fuerza en la trayectoria emocional de sus letras. “Dead Weight”, tema que abre el disco, es un cúmulo de frustraciones reprimidas que va labrando el camino para llegar a “Narcoleptic”, un despertar brutal que le da energía al resto de las canciones que conforman el álbum.

No hay una manera “correcta” de escuchar, leer o acercarse a Paradise. Este es un disco que presenta varias facetas de Mish Barber-Way y de cómo ella las resuelve de maneras inesperadas. “Kiss Me When I Bleed” nos deja ver a una mujer sumida en circunstancias de pasión obsesiva y denigrantes, pero lo interesante es la manera en la que puede mimetizar esos distintos escenarios con su música, para darle un matiz totalmente característico al fluir del disco y de la banda, logrando explotar tabúes que se vuelven un coro intenso y melódico haciendo de Paradise un álbum que habla universal y explícitamente desde una perspectiva femenina, describiendo que la única cura para el dolor, son esas medicinas de amargo sabor y que nos recuerdan que la vida no es tan desolada como a veces podría parecer.

GRIMES – “ART ANGELS”

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Algunos artistas utiliza alter-egos para proteger su integridad personal y proyectar más de ellos a través de su arte. Sin embargo, artistas como Grimes, utilizan esa herramienta para convertirse más en ellos, para estar más en contacto con la forma en la que son y en la que crean. Es así como detrás de Grimes esta la productora canadiense Claire Boucher, que funge como un titiritero, que junto a su moda, proyecta en su música y su personalidad una persona maximizada, brillante, mutable y que es inexhaustivamente viva todo el tiempo.

Art Angels, el cuarto álbum de la canadiense, es al mismo tiempo su disco más accesible y también el menos personal de su carrera. Este disco es puro histrionismo, felicidad y beats que inundan los oídos de una manera muy peculiar.

Mientras que Visions (2012) tomaba de la década de los 80s ese sonido análogo, en Art Angels encontramos una fórmula curiosa que mezcla lo mejor del pop actual con matices de house, techno e inclusive dub. Todo este conjunto de ideas musicales y esfuerzos de maquetación se juntan con una producción rica y densa, meticulosa en cada detalle para optimizar ese sonido que es capaz de romper las ventanas de tu auto o volar las bocinas de tu laptot.

En el núcleo de Art Angels se encuentra actitud, no estética. En las letras de Grimes uno puede leer un grado de antagonismo bastante característico, especialmente en la melancólica y dinámica “California”, donde hace una crítica ante la forma en la que los medios de comunicación maquilan. Pero a pesar de ello, esta canción es la única que toma ese carácter de Grimes, el resto toma diferentes alter-egos para proyectar una personalidad diferente: “Kill V. Maim” es una alegoría cuasi-masculina para luego romper su estructura con un coro que parece un canto de porrista y seguir con un ritmo con reminiscencias al new wave y ebm… Sin duda la hipermasculinidad e hiperfemeneidad de Grimes colisionan en un solo ente donde Claire Boucher es la productora, directora y la protagonista.

Art Angels no es un disco hecho por alguien que esta tratando de convertirse en una figura decorativa, o de adoración, para una generación. Grimes no esta tratando de salvar la música. Ella está tratando de perderse en ella, de hundirse profundamente en lo que más le gusta.

Y las razones por lo que le gusta es por que, a través de su trabajo, puede explorar los sonidos a los que nos aferramos como preadolescentes. Es por ello que Art Angels esta en un lugar tan alto como esos sencillos pop que inadvertidamente habitan nuestro cerebro.

BRAIDS – “DEEP IN THE IRIS”

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Sonidos monocromáticos y mucha humanidad, esas características son las que destacan en la más reciente producción de Braids, Deep In The Iris, donde una vez más la agrupación canadiense implementa de manera muy eficaz loops de percusiones electrónicas junto a una voz elástica y atractiva que permea a todo el disco de una esencia que dista mucho de lo inorgánico y transforma el escuchar este álbum en una experiencia envolvente y notable.

Deep In The Iris, en su primera escuchada, se siente un álbum que gradualmente llena sus sonidos electrónicos con marcadas tonalidades humanas. Entre guitarras y secuencias electrónicas, y la voz de Raphaelle Standell-Preston, la banda logra crear un balance dinámico que logra desviar la atención de detalles para escuchar toda la totalidad de cada canción que constituye al disco.

Mientras que Rhapaelle brilla con ese timbre peculiar, Taylor Smith y Austin Tufts hacen lo propio al llenar el recorrido de la interprete con marcados ritmos que suben y bajan de manera homogénea creando sonidos metálicos, suaves y llenos de sintetizadores; que por momentos, le dan un sonido synth-pop a esta producción. “Letting Go” es un claro ejemplo de una gran armonía que se ve bañada de un ritmo cadencioso que hace de esta canción un momento importante en la producción ya que es el track que abre a Deep In The Iris. Y Braids hace alusión a su manera de crear música al utilizar plantillas de sonidos pop en “Blondie” que se extiende con bucles claves de batería y breakbeats que le dan una regla básica al disco.

Deep In The Iris se siente más accesible y reinventa los trucos del género electrónico de los que la banda ha gozado tanto. Las letras específicas y la claridad de la voz de Standell-Preston da a el álbum una tracción humana inmediata. Debajo de ese brillo inicial, Braids ha acumulado un gran cantidad de complejidades sonoras que se transforman en un rompecabezas que nos toca a nosotros, los escuchas, desenredar.

SEA OLEENA – “SHALLOW”

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Sueños enredados de una hermosa melancolía y sonidos que se traducen en imágenes a través de la sutil voz de Sea Oleena… Eso es Shallow, el primer LP de esta canadiense que después de haber lanzado dos EPs (Sea Oleena, 2010 y Sleplessness, 2011) Se aventura en un LP que evoca las emociones más básicas de la condición humana.

El álbum abre con “If I’m” que a la par es el primer sencillo de esta placa. El tema esta lleno de atmósferas somnolientas y lánguidas notas musicales que se asemejan al despertar de un eterno letargo. Mientras tanto, las armonías tejen la estructura musical del disco, dictando el ritmo que este lleva a lo largo de las 7 canciones que lo conforman.

“Shallow”, la canción que también da nombre a este disco, hace uso de esas armonías que de forma maravillosa le dan un toque cinematográfico a la esencia que la cantante pretende proyectar. Entre trémolos y percusiones, el sonido se acentúa, se hace más romántico y casi hipnótico, terminando con una simple línea de piano debajo de las voces, para dar un inolvidable final a esta canción de ensueño.

En el tercer track, “To Hold”, encontramos guitarras limpias y suaves, aquellas que nos recuerdan un poco más al indie folk y, a momentos, al pop. A pesar de ello, Sea Oleena logra revolucionar su sonido con pasajes de cuerda arriesgados y que pintan un sentimiento nostálgico pero esperanzador.

Sea Oleena presenta en Shallow, un álbum que hace revuelo con los corazones rotos, las emociones y los recuerdos que pinta con un millón de colores en cada tema. “Everyone With Eyes Closed” es claro ejemplo de ello con su ritmo que recuerda a los Cocteau Twins y que diseña una arquitectura minimalista en cada detalle de este álbum. Así; la canadiense, logra transmitir una epidemia de emociones, que por momentos, se hacen presentes todos al mismo tiempo, buscando una salida antes de que estallen a través de esos pequeños crescendos que habitan en el ADN de esta producción.

El álbum cierra con “Paths”, que dentro de un errático intro abre paso a una guitarra sutil que se empalma con la voz de Oleena, para una vez más, darnos un subi-baja musical que denota la calidad musical de la cantante y de esa hermosa música llena de anhelo.

COMEBACK KID – “DIE KNOWING”

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Al escribir una crítica de un nuevo álbum de Comeback Kid es fundamental hacer frente a lo obvio: Cuando la gente siente que la primera oferta de una banda es siempre la mejor; se cree que esta nunca puede ser superada. Para esa gente lo que es nuevo es algo que simplemente no captura la gloria original; y esta última instancia para cualquier banda, puede ser un reto complejo, especialmente si se trata de una banda de hardcore.

Para los canadienses de Comeback Kid, una banda que a través de los años ha sufrido numerosos cambios de integrantes, ha sido un desafío mantenerse dentro de la medula del género. En esta ocasión, en su nuevo álbum Die Knowing (2014), Comeback Kid trata no de recapturar el pasado pero si combinar todo lo que anteriormente la banda ha hecho.

Cómo ustedes pueden o no saber, Die Knowing (2014) es el quinto LP de los canadienses y su tercer álbum con Andrew Neufeld en la voz. Sin embargo; Comeback Kid ha sabido resistir el embate de la rotación de integrantes, para finalmente, encontrar la fórmula indicada para crear su música.

Die Knowing (2014) es un disco que va de menos a más, de intensidad a más intensidad. El track que abre el álbum y que también lo titula, “Die Knowing”, se transforma en una ruptura arriesgada y potente que abre puerta a temas más ásperos y dinámicos cómo lo son “Lower The Line” y “Wasted Arrows”. Este último logrando darle un tono más hardcore a este material de Comeback Kid.

La segunda mitad del álbum es un poco más variada en cuanto a su energía pero esto no le resta calidad al imaginario que la banda ha logrado crear en Die Knowing (2014). Se sigue con “Somewhere In This Miserable…” que nos remonta a ese hardcore de la vieja escuela mientras que “Beyond” tiene influencias más punk que resaltan el sonido del disco. Mientras tanto, “Full Swing”, marca el regreso de Scott Wade cómo vocalista invitado y no decepciona. Mientras que Wade consigue su propio momento para brillar en esta canción; Andrew Neufeld demuestra el dinamismo vocal que cómo frontman.

Finalmente llegamos a “Sink In”, un clásico instantáneo cómo esos que sólo Comeback Kid sabe escribir. Tan bueno para cerrar un álbum así como para cerrar una presentación en vivo. Es claro que los canadienses al cerrar Die Knowing (2014) con este tema han sabido hacer todo bien.

En Die Knowing (2014), Comeback Kid ha encontrado la manera de hacer más con menos. Este álbum es 10 minutos más corto que su anterior producción Symptoms + Cures (2010); sin embargo, esta lleno de más velocidad, más intensidad y más fuerza desde que Neufeld se convirtió en el nuevo vocalista.

No hay duda que todos aquellos que tomaron las últimas producciones de Comeback Kid con indiferencia encontraran en Die Knowing (2014) una gran sorpresa que los transportara a ese pasado que Comeback Kid construyo y ahora derriba, con creces, en esta nueva producción.