GHOST – “PREQUELLE”

Sabemos que hay un gran grupo de personas que tienen reservas a cerca de Ghost. Esas reservas seguramente muchos las tuvieron con Kiss, o en algún otro momento con Cradle Of Filth. Estas tres bandas – si tienen algo en común – es ser la antítesis dentro de lo que es “políticamente correcto” dentro del estrecho y restrictivo mundo del metal. ¿Dónde esta escrito con letras de oro que el metal, la música dura o cómo quieran llamarla, debe seguir ciertas reglas para ser aceptada por una comunidad que se caracteriza por estar integrada por parias e inadaptados que se han encargado de crear su propio mundo a través de la música? Pues bien, Prequelle, nueva producción de la banda, es un álbum que es capaz de hacernos creyentes y seguidores del culto al fantasma.

Con cada nuevo álbum de la banda originaria de Suecia, hay una evolución de su imagen y sonido amalgamados con una progresión de su argumento teatral. En Prequelle no sólo estos elementos integran un álbum rico e interesante, también hacen un momento especialmente transformador en la carrera de la banda dónde Tobias Forge públicamente ha admitido ser el alma creativa detrás de la mitología de Ghost en medio de una demanda presentada por algunos Nameless Ghouls sobre las regalías de discos anteriores.

A pesar de ello, con Prequelle, Ghost ofrece la muestra más sólida de maestría musical que la banda posee. Con influencias que van desde el disco hasta la nueva ola del heavy metal británico, Ghost parece haber dejado atrás los días del occult rock para inyectar su sonido característico a inspiraciones que vienen de bandas como Mötley Crüe, Saxon, Kiss y sus compatriotas de Abba. Así, este álbum es ambicioso, es Ghost entrando a un época pseudo ochentera en la que sus himnos radio friendly hablan de las edades oscuras y la peste bubónica, temas que se desenvuelven en riffs afilados y secciones de sintetizador que nos recuerdan a Van Halen.

La pista que abre el álbum es ominosa y ayuda a establecer el tono para cómo se desarrollara este tema llamado “Ashes”, pequeño intro que en realidad es una canción de cuna que se originó a mediados de la década de 1340 cuando la epidemia de la peste negra devastó a la humanidad. Sin embargo, el estado de animo cambia rápidamente a medida que la banda se adentra en el mundo de “Rats”, canción que es una apología hacía la cultura pop underground de la década de los 80s, el cine de horror, el cine serie b y que no solo habla de la muerte pero también de celebrar la vida.

La primera mitad de este álbum realmente muestra la habilidad que tiene la banda para integrar una tónica más pesada (aunque usted no lo crea) a su idiosincrasia melódica. En “Faith” nos topamos con una canción viciosa y que tiene un sonido demoniaco que engancha inmediatamente al escucha. Incluso la melodiosa balada “See The Light” compensa su armonía con un estribillo que se enraíza profundamente en el hard rock.

De tajo chocamos con “Miasma”, tema que abre como si se tratase de un score escrito por Basil Poledouris (Conan The Barbarian, Dir. John Milius, 1982) y este va progresando para hacer pininos dentro del espectro operático de A Night At The Opera (1975) de Queen mientras mantiene ese sonido instrumental y casi post-rock que Tobias Forge nos regala con otro de sus proyectos: Magna Carta Cartel. Al mismo tiempo, “Miasma” parece un lado b del tema “Majesty” (Meliora, 2015), por eso esa leve reminiscencia de que este álbum sea considerado una continuación de dicho álbum. La canción cierra con un inesperado saxofón que demuestra que Ghost puede ver más allá del campo instituido, salir de su zona de seguridad y arriesgarse dominando verdaderamente la experimentación musical.

El cénit de Prequelle se llama “Danse Macabre”. Cualquier banda con éxito en el mainstream de la escena musical de los ochentas tenía esa power ballad que los llevaba al número uno de las listas de popularidad. Para Ghost capturar esa estética glamorosa le es sencillo con esta canción y su sensacionalmente enfermizo ritmo. Es la canción de amor perfecta dónde la banda se pone en contacto con su lado disco (cómo alguna vez lo hizo Kiss con “I Was Made For Loving You”) pero acatando las reglas del rock n’ roll. “Danse Macabre” es un tema de rock pop sin disculpas que seguramente jugará un papel importantísimo en el floreciente legado que la banda esta construyendo.

Sin embargo, las canciones que siguen a “Danse Macabre” se convierten en un campo minado. “Pro Memoria” simplemente falla y peca de ser demasiado simple. Es casi exagerado y a propósito. Aún así Ghost cierra de manera afortunada el álbum con “Life Eternal”, una conclusión musicalmente compleja – a pesar de que parece sencilla – al otorgarle todo el dramatismo que pose Ghost y que logra capturar en la totalidad de este disco. Si bien Prequelle tiene sus errores, hay más aciertos que se transforman en temas pegadizos y prácticamente en clásicos instantáneos. Esta es una banda que, por la manera en la deciden realizar su música, se encontraran aún más dificultades en su trayecto pero ello, más que restarle valor a la banda, le da un extra para sobrevivir a lo largo del camino hacía la supremacía del rock.

Advertisements

TURNSTILE – “TIME & SPACE”

Cuando hablamos de hardcore, Turnstile se ha convertido en la comidilla de toda plática a cerca del género en la actualidad. Con lazos directos con pesos pesados del género como Trapped Under Ice, que es el proyecto alterno de Brendan Yates, la banda ciertamente tiene ese pedigrí de estar haciendo uno de los mejores trabajos dentro de la escena. Con Time & Space, su más reciente álbum, la banda originaria de Maryland emula un sonido directamente de los 90, añadiéndole complejidad, variedad, melodía y sobretodo experimentación. A menudo descrito como el hijo bastardo de Rage Against The Machine, y que a veces suena a Snapcase, Turnstile mezcla esas voces aguardientosas con un enfoque instrumental que ha hecho que la banda doble y cruce los límites del hardcore, produciendo uno de los estilos más distintivos y únicos de los últimos años.

Para aquellos que temen que tal experimentación y diversidad puedan haber contaminado el sonido volátil de Turnstile, no teman: Time & Space contiene una buena cantidad de embates rítmicos y potentes. Desde el arrebato frenético de “Big Smile”, hasta el estremecedor riff de“I Dont Wanna Be Blind”, Turnstile dibuja un montón de momentos energéticos y llenos de adrenalina a lo largo del tracklist. Canciones como “Moon”, con la colaboración de Tina Halliday de Sheer Mag, respaldan las melodías vocales lisas y suaves que contiene el álbum, demostrando la habilidad de Turnstile no únicamente de convertir su sonido en una masa de agresión retorcida, pero también de crear melodías pegadizas que se asemejan un poco a Fugazi. Estos interludios armónicos en el transcurso de Time & Space provocan que este disco sea diferente y sobresalga. Desde la inquietante introducción a “I Do Not Wana Be Blind”, hasta la tensión y la inclinación melódica de “Cannot Get Away”, podemos percibir la variedad de sonidos presentes que se mantienen dentro del maravilloso sonido característico de Turnsitle logrando que la creatividad musical de la banda no canse y se perciba como una variación, o inclusive, una reinvención de sí mismos.

La segunda mitad del álbum continúa con los puntos fuertes del disco. “Come Back For More” proporciona una ráfaga desenfrenada de energía antes de acercarse demasiado al final manteniendo la progresión del disco. “Right To Be” presenta probablemente el mejor riff de todo el disco, respaldado con una cadencia en la batería que es constante, alegre y que combina su sonido groove con su dinamismo y lo hace una canción articulada y elocuente.

Para Turnstile, Time & Space representa una diferencia entre el hardcore de antaño y el moderno. El álbum se presenta como un estandarte que se aleja de los purismos y la banda se permite el acercamiento a otros géneros para incluirlos en su repertorio de coraza dura. “Bomb” y “Disco”, que podrían sonar a música de elevador distorsionada, son el resultado de empujar sus propios límites y cruzar sus fronteras para crear interludios deliciosamente suaves en que se transforman en una colisión fúrica entre el sonidos más old school del hardcore y sonidos que jamás podrían haber orbitado alrededor del género.

Lo que es más notable es que Time & Space es un parte aguas de la banda para desviarse de su sonido original hacia un éxito creativo que les permite usar una paleta de sonidos y colores totalmente diferente a lo usual, manteniendo la pesadez e intensidad, mientras perfeccionan los intentos de incorporar melodías más maduras dentro del estilo de una banda que busca hacer el hardcore más accesible sin poner en riesgo la integridad de ellos mismos.

Si son fans de las épocas de Nonstop Feeling (2016) o Pressure To Succeed (2011), encontrarán en Time & Space “algo” que cualquier amante del quinteto ama de la banda y si el hardcore nunca fue un género al que te hayas querido arriesgar, prueba este álbum, te darás cuenta que se mantiene fiel a su estilo mientras fusiona tantos géneros que creías era imposible de mezclar. Turnstile, con Time & Space, ha creado un álbum increíblemente fuerte, instantáneamente accesible para cualquiera e infecciosamente pegajoso.

WARPAINT – “HEADS UP”

warpaint_headsup

Utilizar la palabra “maduro” para describir el nuevo álbum de cualquier banda es un eufemismo para quitarle cualquier tipo de característica que lo haga resaltar y minimiza su potencial y el interés que pueda crear y a pesar de que Jenny Lee Lindberg, bajista de Warpaint, ha etiquetado a Heads Up como un disco “maduro”, el cuarteto californiano dista mucho de haber dejado la diversión de lado en esta producción.

Mientras que The Fool (2010) y Warpaint (2014) se centraron en construir un sonido que abogara a un estado de ánimo intenso, Heads Up se siente más espontáneo y relajado. Esto inmediatamente se siente en su sencillo “New Song” que brilla por tal vez ser su mejor tonada hasta el momento. Euforia, baile y una persistente energía es lo que la línea de bajo expresa a través de notas similares a The Cure, mientras que el resto de la melodía, se tensa con las guitarras post-punk de Emily Kokal y Theresa Wayman.

En Heads Up, Warpaint se ha propuesto incluir en su ADN musical aquellas influencias más bailables y dinámicas que las han nutrido a través de los años. Así, dejan de lado esas atmósferas oscuras y drónicas para hacer del bajo de Lindberg una herramienta elástica que brilla por su versatilidad en canciones como “So Good”.

No hay duda que en este álbum persistieron los ganchos adictivos que podrían hacer sonar al disco como algo “pop”, sin embargo, todas las canciones no tienen una estructura tan lánguida, por el contrario, son canciones complejas y con arreglos que sutilmente hacen brillar casi a cada track.

“Don’t Wanna” es una canción que retoma un poco ese sonido estilizado y clásico de Warpaint. Un tema un poco más oscuro y que repite “…why’s the story gotta be about being sad?…” que hace eco en la voz de Emily Kokal, como si esta reprochara ese momentum del pasado que como banda les provocó entregar estados de ánimo que parecían una estasis en lo más profundo del espacio en comparación con la luminosidad que identifica a Heads Up.

Uno de los puntos más interesantes de este disco es que la banda lo compuso prácticamente separada. Cada una desde su lugar, y a menudo, trabajando en parejas junto al productor Jake Bercovici que logró que la primera mitad del álbum tuviese esa actitud relajada al escucharse como un trabajo de improvisación comunal.

Cuando escuchamos “Don’t Let Go”, las cosas parecen salirse del axis primordial del álbum. Guitarras acústicas que aparecen por primera vez, un profundo embate de la batería y una rítmica pausada y sensual, un sonido muy a-la-warpaint y muy nuevo que, por segundos, nos recuerda a Babes In Toyland.

En “Dre” Warpaint hace de nueva cuenta un tributo a una de las leyendas del hip hop (anteriormente lo hicieron en “Biggie”). Stella Mozgawa continua ese ascenso a la prominencia detrás de la batería al entregar una base rítmica única que provoca  que el tema brille por si solo mientras que “Heads Up” es una canción sombría que se aísla con un piano para momentos después sumergirse en un collage pulsante de funk, rock, post-punk y disco.

Afortunadamente Heads Up es un álbum que sincroniza, de manera perfecta, esa actitud solemne y sombría que ha caracterizado a Warpaint, junto a esa inesperada sensación de satisfacción que la banda está experimentado en este momento de “madurez”.