PALLBEARER – “HEARTLESS”

Con nueve años de existencia, Pallbearer ha impulsado una propuesta musical que si bien tiene como núcleo el doom metal, incluye sonidos que enriquecen su estructura musical. Así viajan a través del prog, el sludge hasta llegar al stoner metal. Esta mezcla de géneros han provocado que los originarios de Arankansas, más allá de sonar como un acto amateur, suenen como una banda veterana desde su primer álbum Sorrow & Extinction (2012). Para su segundo lanzamiento, Foundations of Burden (2014), reclutaron a Billy Anderson quién acentuó la manera en la que componen, y de repente, el grupo tuvo un avance notorio que hizo brillar más su sonido.

Si bien podemos considerar los dos primeros discos de Pallbearer como clásicos, Heartless, su tercer álbum, hace que la banda suene mejor que nunca. La producción independiente de Heartless le ha permitido al cuarteto proyectar su vena creativa de manera libre, evitando los manierismos típicos del metal a favor de notas más experimentales que enriquecen en su totalidad la médula del disco. La voz de Brett Campbell nunca ha sonado mejor, mientras que Devin Holt pareciera haber tenido unas largas cátedras de guitarra bajo la tutela de David Gilmour para mejorar su técnica.

Todo esto hace que Pallbearer, sobre todo en Heartless, se arriesgue a sumar nuevas cosas a su sonido en vez de quedarse tocando lo mismo de siempre como el común de las bandas de su género. Digamos que Pallbearer tiene ese descaro, al igual que Deafheaven, de enfrentar a los fans más arraigados de cualquier género pesado para introducir una dicotomía entre la intensidad del metal y sonidos más melancólicos como el shoegaze.

En Heartless la melodía lo es todo. Campbell y Holt son los guías en ese viaje lleno de ambición musical que ha hecho que el álbum resalte por sus momentos únicos. “Dancing In Madness” es uno de ellos. Una escalofriante suite de 12 minutos que probablemente seguirá siendo la opera magna de Pallbearer durante mucho tiempo. El track va de menos a más. Mark Lierly en la batería marca el tempo, tranquilo y preciso; a su vez Devin Holt empieza a tirar esbosoz de guitarra, mientras sonidos atmosféricos complementan la canción y Holt, una vez más, entra con un solo muy blusero, de esos filosos que solo se pueden comparar con los de de David Gilmour. De pronto, la canción cambia a ese tempo lento y familiar al que Pallbearer ya nos tiene acostumbrados, para después transformarse en un inesperado himno stoner-doom antes de que explote por completo. Toda la canción se vuelve un microcosmos fenomenal, además de ofrecer una desconcertante variedad de vertientes musicales que están pavimentando el futuro de la banda.

“A Plea For Understanding”, otro track largo y el que cierra el álbum, es más fácil de digerir pero no tan ambicioso. Eso si, presenta las voces más impresionantes de Campbell, a lo largo de casi 13 minutos, dónde nos llenamosde una melancolía que quema y enamora. Pero no hay por qué preocuparse, el viejo Pallbearer esta ahí, en el ADN del disco y se puede percibir perfectamente en “I Saw The End” o “Thorns”. Riffs potentes y una estructura fácil de reconocer.

Heartless, sin duda, ofrece una maravillosa adición a la brillante y ambiciosa carrera de Pallbearer. Sus cambios en el tono y el anhelo de ser más creativos puede alejar a los seguidores más fundamentalistas del género, pero ese es el riesgo que toman los artistas que están destinados a convertirse en leyenda.

GHOST – “POPE STAR”

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De la manera en la que Papa Emeritus III y compañía nos tiene acostumbrados, hoy nos regalan Pope Star, un EP que dentro de la vena de Meliora (2015), nos conecta con una nostalgia ochentera muy entretenida y una constante a ese sonido que viaja entre el heavy meta y melodías pop para entretener a nuestros oídos.

Pope Star es un EP que reúne las cualidades características de Ghost. Esa arquitectura musical, que si bien tiene toques de heavy metal, no se esperaría encontrar en una banda que, peca o presume, del talento de sus músicos para envolver melodías clásicas de pop ochentero en un velo siniestro muy bien producido e inverosilmente histriónico.

El EP nos regala al inicio “Square Hammer”, canción que se presenta como el sencillo de Pope Star y que incluye todos los por menores y por mayores de una canción de rock pop. El corte tiene un coro pegajoso, que si se le pone atención, resalta por su lírica abiertamente satánica, mientras que su composición musical sobrepasa los límites de Meliora (2015) y se desvía para convertirse en algo único.

A este track le sigue “Nocturnal Me”, un duro acercamiento a una canción casi olvidada de Echo & The Bunnymen. Al escucharla uno se pregunta el por qué Ghost no hizo esta canción antes. Es pesada, inteligente y muy bien producida. Cuenta con capas y capas de teclados que le dan una atmósfera vampírica y, que sin tener los arreglos pertinentes, suena como si esta estuviera dirigida por músicos de orquesta.

“I Believe” es un alejamiento total de la dirección que Ghost siempre mantiene y nos hace entender que bandas como esta (no todas, seguramente) escuchan música actual. Esta canción es original de Simian Mobile Disco, dúo indie londinense, del cuál Ghost toma esta canción y le da un twist oscuro y etéreo para hacerla una versión más decente y que funge, casi sin querer, como un intermedio para atar las canciones más pesadas.

Una de las canciones más anticipadas de Pope Star es “Missionary Man”, original de Eurythmics. La canción esta a la altura de lo que se espera de una banda como Ghost. La banda le logra dar un toque más pesada sin perder de vista las similitudes, que en lo profundo, hacen que ambas bandas tengan afinidad. Mientras que Annie Lennox y Dave Stewart se adelantaron a su tiempo para romper los paradigmas de la narrativa musical de los años ochenta, Ghost, hace lo propio a su manera al reinventar en este tema la forma armónica que Pope Star tiene en su sonido.

Pope Star cierra con “Bible”, canción que data de 1986 y es original de la banda pop sueca Imperiet. La canción es gloriosa y definitivamente trae una vibra llena de sintetizadores y que se acerca casi a ser una power-ballad.

Así, una vez más, Ghost se transforma en un grupo que a pesar de ser tan amado como odiado se mantiene fiel a su estilo y a sus formas de rendir tributo, tal vez, a esas bandas que a lo largo de su existencia ayudaron a formar una mezcla tan particular de satanismo, metal, teatralidad y mucha nostalgia por los ochentas.

WITCHCRAFT – “NUCLEUS”

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4 años después, muchas giras y muchos aquerrales fueron los necesarios para que Witchcraft regresara y nos entregara en Nucleus, una producción que retoma los aspectos más básicos del doom metal y lo baña en reminiscencias de stoner, sludge y hard rock muy a la Black Sabbath o Goatsnake. En otras palabras, esta amalgama de sonidos y estilos logra que Witchcraft, a través de Nucleus, encuentre mayor cohesión como banda a pesar de sus múltiples cambios de alineación a través de los más de 10 años de existencia que tiene.

Una diferencia notable entre Nucleus y su álbum anterior, Legend (2012), es que en Nucleus la banda tiene un sonido más tradicional y con ello canciones más largas y más oscuras. El álbum abre con un tenue sonido acústico en “Malstroem” antes de que esta canción se transforme en un esfuerzo old-school que nos deleita con los riffs más pesados que Witchcraft nos ha presentado hasta la fecha.

Sin embargo, al más puro estilo de Witchcraft, las canciones toman varios giros inesperados, lo que hace que Nucleus sea un individuo totalmente diferente a la persona que Witchcraft se ha transformado a lo largo de su carrera. “The Outcast” es la canción más accesible en este disco: Un sonido heroico en la guitarra, en su solo y en esa cadencia de la batería y el pandero, que a momentos, podría recordarnos a Led Zepellin y que terminan por pavimentar el camino de una canción que, en su intermedio y en sus arpegios, encontramos uno de los highlights más destacables del álbum.

“Nucleus” se aventura en ese sonido doom antes mencionado, y con 14 minutos de duración, convierte este pasaje en un sombrío himno; al mismo tiempo, “An Exorcism of Doubts” parece ser destinado, inconscientemente, a ser un homenaje casi directo a Black Sabbath que hace de esta canción algo maravilloso en contraste con con los riffs malditos y épico sonido de “Helpless”, canción que se aleja del estilo clásico de Witchcraft, pero al mismo tiempo, lo refresca.

Nucleus es definitivamente un paquete convincente en el que el nuevo estilo de la banda y el clásico se pueden unir en armonía para lograr un esfuerzo dinámico. Cada pista está escrita con memorable maestría y la ejecución de cada instrumento es perfecta, y a pesar de que se necesita un par de escuchadas para comprender lo que la banda plantea a través de Nucleus, el álbum termina por convertirse en una pieza clásica de la discografía de la banda.

GHOST – “MELIORA”

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El ocultismo de Ghost aboga a un espectáculo de proporciones bíblicas. En su show encontramos varios paralelismos como su look carnavalezco, su extravagancia exuberante y su narrativa lírica, todo esto se une dentro de una representación teatral apasionante que le da una frescura a su núcleo musical y hace que, tanto su show como su música, se vuelvan un mundo. Pero dejando de lado la estética, enfoquémonos en el contexto en el que Meliora, su más reciente álbum, ha roto esquemas y ha reafirmado lo que esta banda sueca puede hacer sobre el escenario y fuera de él.

Meliora es una progresión lógica en el mundo de Ghost. Después de que Opus Eponymus (2010) se centrara en el nacimiento del anticristo e Infestissumam (2013) en la presencia de este en el mundo, Meliora ocupa menos relación con la percepción espiritual de la humanidad con el diablo y habla de cómo ésta trata de conciliar o resignarse a la ausencia del amor o de un dios benevolente.

La mayor fortaleza de Meliora es que todo el complejo trasfondo de Ghost armoniza con el efusivo sonido de la banda, todo conjugado dentro de una producción maravillosa que vuelve a este disco algo monumental. Desde el opening con “Spirit”, Ghost aspira a paisajes urbanos distópicos, como si la banda estuviera tocando dentro de una estructura arquitectónica abandonada y profesara su misa desde las ruinas de una ciudad post-apocalíptica. En este álbum, los suecos que visualmente a veces han sido comparados con Alice Cooper, King Diamond, GWAR y Kiss, logran amalgamar ese sonido único que han labrado en tres LPs y un EP.

“Majesty” y “Deus in Absentia” son destacables en el sentido de cómo la banda hace un poco de alusión a sus influencias más preponderantes, sin embargo, Meliora se ve reforzado por la copiosa cantidad de riffs que se encuentran en el álbum, algo que relativamente fue ausente en Infestissumam. Por ejemplo, “From The Pinnacle to the Pit” y su línea de bajo nos remonta al álbum Opus Eponymus pero con más potencia en sus acordes, mientras que “Cirice” y “Mummy Dust” se adornan con el asombroso sonido de un moog. Al mismo tiempo, “Absolution” es una de las piedras angulares de este disco con un drive meramente sacado de la esencia más pura del rock que, sin duda, la hubieran hecho ocupar cualquier lista de popularidad en la década de los 70s.

De hecho este formato es lo que mejor le sienta a Ghost, a pesar de su lúgubre apariencia. “Absolution” es claramente el ejemplo a seguir, suena como si el tecladista de Kansas formara parte de King Diamon y Kim Bendix Petersen escribiera para REO Speedwagon. No obstante ese sonido de heavy metal lo encontramos en “Majesty”, riffs similares a los profesados por Angus Young y esa grandilocuencia de Papa Emeritus convergen en este track que demuestra la obstinación de los suecos de integrar elementos del doom metal y rock progresivo con brillantes sensibilidades orientadas al pop.

Instrumentalmente, Meliora es impecable. Su sección rítmica hace énfasis en un galope de guitarras constante que nunca llega a empalagar. Su batería y bajo le dan una base firme a las melodías del disco y la voz de Papa Emeritus nunca para de brillar. Y si a esto le sumamos lo prevalentes e imaginativos que se han vuelto los teclados y sintetizadores dentro de Meliora, encontramos un balance harmónico entre estos y las guitarras que hacen del disco algo excepcional.

Meliora es más que un anticuado retroceso al sonido de los 70s. La atmósfera del álbum que se centra en un futuro distópico, los coros gigantescos y la fascinante voz de Papa Emeritus, lo convierten en una joya, incluso si el tema del diablo que ocupó sus anteriores producciones ha quedado fuera a favor de explorar temas más complejos.

La intención de Ghost con la accesibilidad de Meliora se centra en el híbrido que en este disco han creado, tal vez sus detractores centren sólo su sonido en el EP If You Have Ghosts (2013), pero este sería el presagio que acabaría de formar al sexteto sueco, haciendo de lado la estética oculta para enfocarse en la música de Meliora y que les representa su mejor disco hasta el momento.

CHELSEA WOLFE – “ABYSS”

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Si el dolor es belleza, entonces el abismo es el cénit de esta, la cúspide de la belleza idealizada que se observa al caer a través del abismo: Un agujero de ideas y sentimientos que se transforma en un vórtice que lo consume todo y que lo hunde en una enredadera de sonidos que se inundan de una variedad de estilos sonoros que resaltan la estructura de Abyss, la más reciente producción de Chelsea Wolfe.

Wolfe es una creatura bizarra, con una dirección musical que nos adentra en las profundidades de la intersección entre el doom metal y sonidos electrónicos experimentales que influencian la manera en la que la artista construye su música. Sludge, stoner, trip hop, folk y más son algunos de los estilos que brindan una textura única que se puede saborear en este material discográfico que no dista de ser bizarro, pero al mismo tiempo, melódico y, por momentos, muy “luminoso”.

Pain Is Beauty (2013) hablaba del amor idílico y Abyss habla de vivir en el abismo, en el olvido o en limbo. No hay arriba ni abajo, no hay emociones ni nada realmente fincado al realismo de la vida terrenal, sobretodo por que durante el proceso de grabación de este LP, la intérprete, sufrió de parálisis nocturnas; ese fenómeno que impide moverse, hablar o reaccionar, una experiencia que tal vez se asemeje a estar flotando en la inmensidad de un abismo letárgico que provoca la introspección.

El primer sencillo que se desprende de esta producción es “Carrion Flowers”, un engendro oscuro y anormal que se ve adornado por la dulzura de la voz de Chelsea Wolfe pero que tiene cambios erráticos en su rítmica y melodía; haciendo de esta canción, una oda a la desesperación y a la angustia. A este track le sigue “Iron Moon”, un tema que esta cargado de un stoner metal que casi llega a southern rock sin dejar de lado esos sonidos drone y folk que han caracterizado a la cantante a lo largo de su carrera. En este tema encontramos una influencia cercana al sonido de Neurosis, cosa que es lógica si consideramos que integrantes de la banda Russian Circles participaron en la grabación y producción de este álbum.

“Maw” es un tema que viene a cortar de manera tajante la dirección abismal que lleva Abyss en su ADN, con sonidos inquietantes, esta canción nos recuerda a esa forma en la que Chelsea Wolfe se expresaba en su anterior producción, Pain Is Beauty (2013), sin embargo esto no le quita el mérito a esta placa que logra ser la catarsis de una intérprete que se caracteriza por su peculiar creatividad. Pero una de las canciones que más destacan de Abyss es “Grey Days”, un tema que cuenta con una prodigiosa instrumentación y vocalización que funge como piedra angular del álbum, delimitando las propias fronteras que la intérprete se había marcado para darle cohesión y coherencia al color que el álbum lleva en toda su estructura.

No cabe duda que Chelsea Wolfe procura reinventarse en cada producción, y aunque Abyss no es mejor que Pain Is Beauty (2013), este logra destacarse por la madurez y la manera diferente en la que la cantante, ya de manera extraña, se acercaba a la manufactura de su música.