THE BEST OF 2018

Cada año, religiosamente, nos damos a la tarea de escuchar atentamente las propuestas musicales más novedosas; así como las producciones más recientes de un sinnúmero de artistas y géneros. Con cierto atraso – pero con mucha convicción – les entregamos (como cada año) el top 100 de lo que nosotros consideramos han sido los mejores álbumes del año. Con esto empezamos el 2019 para seguir compartiendo con ustedes – muchos o pocos lectores – lo que más nos apasiona: Mucha música.

1.- “On Dark Horses” by Emma Ruth Rundle

2.- “Time & Space” by Turnstile

3.- “Alive In New Light” by IAMX

4.- “Catharsis” by Machine Head

5.- “I Loved You At Your Darkest” by Behemoth

6.- “Boundless” by Long Distance Calling

7.- “Everyone Afraid To Be Forgotten” by IONNALEE

8.- “Muerte” by Will Haven

9.- “Achromata” by Aesthesys

10.- “Epitaph” by God Is An Astronaut

11.- “Vortex” by Toundra

12.- “Prequelle” by Ghost

13.- “The Sciences” by Sleep

14.- “So Sad So Sexy” by Lykke Li

15.- “En Cas de Tempête…” by Cœur De Pirate

16.- “Beautiful Ruin” by Converge

17.- “Ordinary Corrupt Human Love” by Deafheaven

18.- “Thank You For Today” by Deathcab For Cutie

19.- “Time Will Die & Love Will Bury It” by Rolo Tomassi

20.- “Is This Thing Cursed?” by Alkaline Trio

21.- “Palms” by Thrice

22.- “Alysu” by Anatomy Of The Bear

23.- “Infinite Games” by The Black Queen

24.- “Infections Of A Differentiations Kind (Step 1)” by Aurora

25.- “Dark All Day” by Gunship

26.- “A Patient Man” by Cult Leader

27.- “Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures” by Coheed & Cambria

28.- “All This Will Be” by Closer

29.- “Northern Chaos Gods” by Immortal

30.- “Alba – Les Ombres Arrantes” by Hypno5e

31.- “Jord” by Møl

32.- “The Laurels Of Serenity” by Red Apollo

33.- “Lush” by Snail Mail

34.- “Through The Void” by Garganjua

35.- “Room Inside The World” by Ought

36.- “Tü” by Alien Weaponry

37.- “In The Blood” by Marvelous Persona

38.- “Black Wash” by Pagan

39.- “Drift” by The Men

40.- “Desierte” by Serpyants

41.- “The Green Lodge” by Laika

42.- “The Lamb” by Lala Lala

43.- “We Already Lost The World” by Birds In Row

44.- “We All Know” by Talons

45.- “Bareback” by Throat

46.- “Where We Were Together” by Say Sue Me

47.- “The Bluest Star” by Free Cake For Every Creature

48.- “White Noise & Black Metal” by Craft

49.- “Head Cage” by Pig Destroyer

50.- “Love In Shadow” by Sumac

51.- “A Productive Cough” by Titus Andronicus

52.- “Im All Ears” by Let’s Eat Grandma

53.- “Acid Dad” by Acid Dad

54.- “Only Love” by The Armed

55.- “Too Far Gone” by Cane Hill

56.- “The Hurt Will Go On” by Code orange

57.- “Street Safari” by Public Access TV

58.- “Firepower” by Judas Priest

59.- “Crush Crusher” by Ian Sweet

60.- “Would You Rather” by Thick

61.- “Moaning” by Moaning

62.- “Quit The Curse” by Anna Burch

63.- “You Wont Get What You Want” by Daughters

64.- “Phanerozoic I: Palaeozoic” by The Ocean

65.- “Strange Fruit” by Zeal & Ardor

66.- “Nightstand” by Tancred

67.- “The Worm’s Heart” by The Shins

68.- “Ion” by Portal

69.- “Sweall” by Tiny Moving Parts

70.- “Sunset Blush” by Kississippi

71.- “Book Of Bad Decisions” by Clutch

72.- “Be The Cowboy” by Mitski

73.- “High As Hope” by Florence + The Machine

74.- “Only Love” by The Armed

75.- “Dear Nora” by Skulls Example

76.- “Dove” by Belly

77.- “Heir To Despair” by Sigh

78.- “Licancabur” by Red Sun Arcana

79.- “Burnt Sugar” by Gouge Away

80.- “Life On Ares” by Plainride

81.- “21st. Century Liability”

82.- “When My Heart Felt Volcanic” by The Aces

83.- “It’s To Hard To Have Hope” by Svalbard

84.- “Ruiner” by Nothing, Nowhere

85.- “Errorzone” by Vein

86.- “Golden Serpent God” by Akhenaten

87.- “The Sea” by Somali Yacht Club

88.- “Bought To Rot “ by Laura Jane Grace & The Devouring Mothers

89.- “Foiled” by Temple Of Angels

90.- “Butterflies Drink Turtle Tears” by Human People

91.- “Calm Black Water” by REZN

92.- “Alta Montaña” by Ultra

93.- “Stella” by Super Unison

94.- “Full Bush” by Full Bush

95.- “Stop Pretending” by Convenience

96.- “Feast For Water” by Messa

97.- “Fortress of Primal Grace” by Vallendusk

98.- “Superorganism” by Superorganism

99.- “RAUSCH” by Gas

100.- “We Will Rise Again (Far Cry 5 OST)” by Hammock

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GOD IS AN ASTRONAUT – “EPITAPH”


God Is An Astronaut es considerado uno de los líderes del post-rock. Desde su formación en el 2002, la banda ha mantenido consistentemente un sonido distintivo en la escena de la música instrumental. Impulsados por la música electrónica y los momentos atmosféricos del rock, la banda ha sabido construir una reputación a través de actuaciones increíbles tanto en el estudio como sobre el escenario y en 2018 la banda nos marca su regreso con su álbum Epitaph.

El post-rock es uno de los géneros más versátiles de estos tiempos modernos. Puede ser oscuro y pesado o extremadamente etéreo y ambiental. Esto no sólo permite a las bandas cubrir grandes opciones sonoras al hilar su música, sino también construir una plétora de emociones dentro de esta. Sin embargo, la mayoría de las bandas al obtener el sonido correcto, apenas tocan el aspecto emocional del género. Afortunadamente para God Is An Astronaut esta fórmula siempre ha sido sencilla de entender y se han asegurado que su música no solo tenga la dinámica rica que permite su estilo, sino también la respuesta emocional que requiere. Epitaph no es diferente, el álbum comienza con ”Epitaph”, una canción atmosférica relajante que nos describe lo que el álbum quiere ser y como el track se vuelve meditativo antes de tambalearse en un cúmulo de melancólicos riffs que gritan pesadumbre y desesperación.

“Mortal Coil” cambia las cosas y se basa en una fantástica contribución rítmica con un teclado glorioso. La pista fusiona elementos de música clásica, metal, lo-fi, synth-wave y los amalgama de manera perfecta. Por otro lado, “Seance Room” es una bestia completamente diferente; casi quimérica, que aporta una vibra mucho más oscura a la música. Esta canción esta impulsada por la reverberación de los riffs distorsionados de las guitarras y un ambiente shoegaze. Si Deafheaven alguna vez se aventurara en el territorio del post-rock, sin duda, esto sería lo que uno esperaría.

“Medea” y “Oisin” elevan Epitaph con una nota muy fuerte. El primero tienen una de las atmósferas más livianas de la primera mitad del álbum para, al final, evolucionar y ser el parte aguas de la segunda mitad del disco que es mucho más oscura y cargada de horror. El concepto de monismo dualista se comprende mejor con el ejemplo citado de yin y yang, pero “Medea” sirve como un ejemplo igualmente bueno. Los opuestos, que a primera vista parecen totalmente independientes, pero en realidad son complementados e interconectados. La felicidad y el dolor y, e una nota mucho más sombría, la vida y la muerte son las dos facetas que uno debe aceptar como interconectadas y la pista refleja eso en su sonido. “Oisin”, una canción compuesta en memoria del primo de 7 años de uno de los integrantes de God Is An Astronaut, muestra el dolor de perder a un ser querido de principio a fin. Es un homenaje apropiado en el que cada nota representa la tristeza y el dolor dando al álbum un cierre perfecto.

Sin embargo, la pregunta principal sigue siendo, ¿cómo se compara Epitaph con el material más antiguo de la banda? God Is An Astronaut es una banda que por muchos destellos que tenga no suele evolucionar de producción a producción. Desde All Is Violent, All Is Bright (2005) la banda ha tendido a repetirse un poco, como si esta hubiera preferido mantener su sonido seguro. Es decir, Epitaph se convierte en una verdadera delicia, ya que muestra los signos de una banda lista para experimentar con nuevos sonidos e ideas. Pero al mismo tiempo, la composición y estructura carecen del flujo cohesivo que se espera de un álbum de post-rock. Nunca logra crear la atmósfera absorbente por la cual las primeras obras de God Is An Astronaut son conocidas.

De todas formas, Epitaph es un disco que ve a God Is An Astronaut finalmente saliendo de su zona de confort, ya que la banda trae un amplia variedad de influencias que van desde shoegaze hasta doom e incluso synth-wave. La experiencia de los músicos hace que el álbum brille y que uno se embarque en un viaje lleno de un equilibrio inmaculado de dolor, ira y paz.

CHELSEA WOLFE – “HISS SPUN”

Como una hechicera renaciendo de las cenizas donde fue quemada, Chelsea Wolfe emerge de las profundidades de la oscuridad en su nueva producción Hiss Spun. El sonido que envuelve este álbum es una transición natural y fluida de la ominosa tormenta sonora que su anterior álbum (Abyss, 2015) fue. En Hiss Spun, Chelsea se acerca lo más que puede al metal como un elemento fundamental en su música, al punto de sonar como una versión gótica de principios de los 90s de PJ Harvey.

De hecho, en Hiss Spun, Chelsea Wolfe hace notar que ha adquirido la sabiduría necesaria para incluir ritmos pesados y riffs complejos a su repertorio musical, todo esto a través de las manos de colaboradores de la talla de Troy Van Leeuwen (QOSTA), Aaron Turner (Isis) y por supuesto Kurt Ballou (Converge), quien no solo produjo el álbum, si no que también se encargó de su grabación.

Hiss Spun es la pieza musical más pesada y conmovedora que Chelsea Wolfe tiene en su repertorio. Temas como “16 Psyche”, “Strain” y “Particle Flux” son cortes que incluyen toda la idiosincrasia del doom, aderezándolo con toques folk y momentos de armonías erráticas que establecen un claro romance entre la interprete y la música extrema.

En “Vex”, primer sencillo que se desprende de este álbum, Wolfe se acerca más que nunca a la esencia espiritual del Black Metal, un sonido con el que ha coqueteado en más de una ocasión, pero en el que jamás se había sumergido totalmente. Esta canción, inspirada en un extraño zumbido de las profundidades del océano es, en palabras de la propia cantante, una guía para descubrir las bestias que ahí habitan. En esta versión personal de ese sonido, se percibe un repunte de la emoción traducida en sonidos que se ven complementados con la guitarra estridente de Troy Van Leeuwen mientras que la voz de Chelsea Wolfe se cierne en el aire con melódicos falsetes que se quiebran con los bramidos guturales de Aaron Turner, creando una cacofonía equilibrada en la que Chelsea Wolfe parece estar en casa.

Así, los mejores momentos de Hiss Spun son aquellos que se refieren a las interesantes mezclas que Chelsea inventa en cada track junto al énfasis de transportar a los escuchas a los rincones más oscuros de su espectro musical, aliándolo con sus más inspiradas y desafiantes incursiones instrumentales.

Hiss Spun es un disco complejo y a momentos difícil. Tiene un sonido abrasivo que emana de los altavoces y que pocos se atreven a enfrentar; pero si lo hacen, tendrán la seguridad de descubrir momentos increíbles y música pensante que llena la atmósfera con la voz surrealista de la interprete norteamericana. Hiss Spun crea un ambiente que se relaciona directamente con las emociones mas fútiles y la lucha interior desesperada a la que todos nos hemos visto expuestos, lucha que se ilumina con densas historias y un imaginario único que solamente Chelsea Wolfe sabe dibujar a través de su música profética.

 

PALLBEARER – “HEARTLESS”

Con nueve años de existencia, Pallbearer ha impulsado una propuesta musical que si bien tiene como núcleo el doom metal, incluye sonidos que enriquecen su estructura musical. Así viajan a través del prog, el sludge hasta llegar al stoner metal. Esta mezcla de géneros han provocado que los originarios de Arankansas, más allá de sonar como un acto amateur, suenen como una banda veterana desde su primer álbum Sorrow & Extinction (2012). Para su segundo lanzamiento, Foundations of Burden (2014), reclutaron a Billy Anderson quién acentuó la manera en la que componen, y de repente, el grupo tuvo un avance notorio que hizo brillar más su sonido.

Si bien podemos considerar los dos primeros discos de Pallbearer como clásicos, Heartless, su tercer álbum, hace que la banda suene mejor que nunca. La producción independiente de Heartless le ha permitido al cuarteto proyectar su vena creativa de manera libre, evitando los manierismos típicos del metal a favor de notas más experimentales que enriquecen en su totalidad la médula del disco. La voz de Brett Campbell nunca ha sonado mejor, mientras que Devin Holt pareciera haber tenido unas largas cátedras de guitarra bajo la tutela de David Gilmour para mejorar su técnica.

Todo esto hace que Pallbearer, sobre todo en Heartless, se arriesgue a sumar nuevas cosas a su sonido en vez de quedarse tocando lo mismo de siempre como el común de las bandas de su género. Digamos que Pallbearer tiene ese descaro, al igual que Deafheaven, de enfrentar a los fans más arraigados de cualquier género pesado para introducir una dicotomía entre la intensidad del metal y sonidos más melancólicos como el shoegaze.

En Heartless la melodía lo es todo. Campbell y Holt son los guías en ese viaje lleno de ambición musical que ha hecho que el álbum resalte por sus momentos únicos. “Dancing In Madness” es uno de ellos. Una escalofriante suite de 12 minutos que probablemente seguirá siendo la opera magna de Pallbearer durante mucho tiempo. El track va de menos a más. Mark Lierly en la batería marca el tempo, tranquilo y preciso; a su vez Devin Holt empieza a tirar esbosoz de guitarra, mientras sonidos atmosféricos complementan la canción y Holt, una vez más, entra con un solo muy blusero, de esos filosos que solo se pueden comparar con los de de David Gilmour. De pronto, la canción cambia a ese tempo lento y familiar al que Pallbearer ya nos tiene acostumbrados, para después transformarse en un inesperado himno stoner-doom antes de que explote por completo. Toda la canción se vuelve un microcosmos fenomenal, además de ofrecer una desconcertante variedad de vertientes musicales que están pavimentando el futuro de la banda.

“A Plea For Understanding”, otro track largo y el que cierra el álbum, es más fácil de digerir pero no tan ambicioso. Eso si, presenta las voces más impresionantes de Campbell, a lo largo de casi 13 minutos, dónde nos llenamosde una melancolía que quema y enamora. Pero no hay por qué preocuparse, el viejo Pallbearer esta ahí, en el ADN del disco y se puede percibir perfectamente en “I Saw The End” o “Thorns”. Riffs potentes y una estructura fácil de reconocer.

Heartless, sin duda, ofrece una maravillosa adición a la brillante y ambiciosa carrera de Pallbearer. Sus cambios en el tono y el anhelo de ser más creativos puede alejar a los seguidores más fundamentalistas del género, pero ese es el riesgo que toman los artistas que están destinados a convertirse en leyenda.

GHOST – “POPE STAR”

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De la manera en la que Papa Emeritus III y compañía nos tiene acostumbrados, hoy nos regalan Pope Star, un EP que dentro de la vena de Meliora (2015), nos conecta con una nostalgia ochentera muy entretenida y una constante a ese sonido que viaja entre el heavy meta y melodías pop para entretener a nuestros oídos.

Pope Star es un EP que reúne las cualidades características de Ghost. Esa arquitectura musical, que si bien tiene toques de heavy metal, no se esperaría encontrar en una banda que, peca o presume, del talento de sus músicos para envolver melodías clásicas de pop ochentero en un velo siniestro muy bien producido e inverosilmente histriónico.

El EP nos regala al inicio “Square Hammer”, canción que se presenta como el sencillo de Pope Star y que incluye todos los por menores y por mayores de una canción de rock pop. El corte tiene un coro pegajoso, que si se le pone atención, resalta por su lírica abiertamente satánica, mientras que su composición musical sobrepasa los límites de Meliora (2015) y se desvía para convertirse en algo único.

A este track le sigue “Nocturnal Me”, un duro acercamiento a una canción casi olvidada de Echo & The Bunnymen. Al escucharla uno se pregunta el por qué Ghost no hizo esta canción antes. Es pesada, inteligente y muy bien producida. Cuenta con capas y capas de teclados que le dan una atmósfera vampírica y, que sin tener los arreglos pertinentes, suena como si esta estuviera dirigida por músicos de orquesta.

“I Believe” es un alejamiento total de la dirección que Ghost siempre mantiene y nos hace entender que bandas como esta (no todas, seguramente) escuchan música actual. Esta canción es original de Simian Mobile Disco, dúo indie londinense, del cuál Ghost toma esta canción y le da un twist oscuro y etéreo para hacerla una versión más decente y que funge, casi sin querer, como un intermedio para atar las canciones más pesadas.

Una de las canciones más anticipadas de Pope Star es “Missionary Man”, original de Eurythmics. La canción esta a la altura de lo que se espera de una banda como Ghost. La banda le logra dar un toque más pesada sin perder de vista las similitudes, que en lo profundo, hacen que ambas bandas tengan afinidad. Mientras que Annie Lennox y Dave Stewart se adelantaron a su tiempo para romper los paradigmas de la narrativa musical de los años ochenta, Ghost, hace lo propio a su manera al reinventar en este tema la forma armónica que Pope Star tiene en su sonido.

Pope Star cierra con “Bible”, canción que data de 1986 y es original de la banda pop sueca Imperiet. La canción es gloriosa y definitivamente trae una vibra llena de sintetizadores y que se acerca casi a ser una power-ballad.

Así, una vez más, Ghost se transforma en un grupo que a pesar de ser tan amado como odiado se mantiene fiel a su estilo y a sus formas de rendir tributo, tal vez, a esas bandas que a lo largo de su existencia ayudaron a formar una mezcla tan particular de satanismo, metal, teatralidad y mucha nostalgia por los ochentas.

GHOST – “MELIORA”

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El ocultismo de Ghost aboga a un espectáculo de proporciones bíblicas. En su show encontramos varios paralelismos como su look carnavalezco, su extravagancia exuberante y su narrativa lírica, todo esto se une dentro de una representación teatral apasionante que le da una frescura a su núcleo musical y hace que, tanto su show como su música, se vuelvan un mundo. Pero dejando de lado la estética, enfoquémonos en el contexto en el que Meliora, su más reciente álbum, ha roto esquemas y ha reafirmado lo que esta banda sueca puede hacer sobre el escenario y fuera de él.

Meliora es una progresión lógica en el mundo de Ghost. Después de que Opus Eponymus (2010) se centrara en el nacimiento del anticristo e Infestissumam (2013) en la presencia de este en el mundo, Meliora ocupa menos relación con la percepción espiritual de la humanidad con el diablo y habla de cómo ésta trata de conciliar o resignarse a la ausencia del amor o de un dios benevolente.

La mayor fortaleza de Meliora es que todo el complejo trasfondo de Ghost armoniza con el efusivo sonido de la banda, todo conjugado dentro de una producción maravillosa que vuelve a este disco algo monumental. Desde el opening con “Spirit”, Ghost aspira a paisajes urbanos distópicos, como si la banda estuviera tocando dentro de una estructura arquitectónica abandonada y profesara su misa desde las ruinas de una ciudad post-apocalíptica. En este álbum, los suecos que visualmente a veces han sido comparados con Alice Cooper, King Diamond, GWAR y Kiss, logran amalgamar ese sonido único que han labrado en tres LPs y un EP.

“Majesty” y “Deus in Absentia” son destacables en el sentido de cómo la banda hace un poco de alusión a sus influencias más preponderantes, sin embargo, Meliora se ve reforzado por la copiosa cantidad de riffs que se encuentran en el álbum, algo que relativamente fue ausente en Infestissumam. Por ejemplo, “From The Pinnacle to the Pit” y su línea de bajo nos remonta al álbum Opus Eponymus pero con más potencia en sus acordes, mientras que “Cirice” y “Mummy Dust” se adornan con el asombroso sonido de un moog. Al mismo tiempo, “Absolution” es una de las piedras angulares de este disco con un drive meramente sacado de la esencia más pura del rock que, sin duda, la hubieran hecho ocupar cualquier lista de popularidad en la década de los 70s.

De hecho este formato es lo que mejor le sienta a Ghost, a pesar de su lúgubre apariencia. “Absolution” es claramente el ejemplo a seguir, suena como si el tecladista de Kansas formara parte de King Diamon y Kim Bendix Petersen escribiera para REO Speedwagon. No obstante ese sonido de heavy metal lo encontramos en “Majesty”, riffs similares a los profesados por Angus Young y esa grandilocuencia de Papa Emeritus convergen en este track que demuestra la obstinación de los suecos de integrar elementos del doom metal y rock progresivo con brillantes sensibilidades orientadas al pop.

Instrumentalmente, Meliora es impecable. Su sección rítmica hace énfasis en un galope de guitarras constante que nunca llega a empalagar. Su batería y bajo le dan una base firme a las melodías del disco y la voz de Papa Emeritus nunca para de brillar. Y si a esto le sumamos lo prevalentes e imaginativos que se han vuelto los teclados y sintetizadores dentro de Meliora, encontramos un balance harmónico entre estos y las guitarras que hacen del disco algo excepcional.

Meliora es más que un anticuado retroceso al sonido de los 70s. La atmósfera del álbum que se centra en un futuro distópico, los coros gigantescos y la fascinante voz de Papa Emeritus, lo convierten en una joya, incluso si el tema del diablo que ocupó sus anteriores producciones ha quedado fuera a favor de explorar temas más complejos.

La intención de Ghost con la accesibilidad de Meliora se centra en el híbrido que en este disco han creado, tal vez sus detractores centren sólo su sonido en el EP If You Have Ghosts (2013), pero este sería el presagio que acabaría de formar al sexteto sueco, haciendo de lado la estética oculta para enfocarse en la música de Meliora y que les representa su mejor disco hasta el momento.

CALABRESE – “LUST FOR SACRILEGE”

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El Horror-Punk ha sido una vertiente del rock que se ha nutrido de la oscuridad, de esas películas clásicas de horror que atormentaron a más de uno, de todos esos monstruos clásicos que nos mantuvieron despiertos por la noche y de esa manera tan única en la que The Misfits supo traducir todo lo anterior a música y actitud. Sin embargo, en la actualidad, hay una banda que se ha convertido en el acto reinante del horror-punk, y este es Calabrese.

Dicho lo anterior, Calabrese nos trae en Lust for Sacrilege un álbum en el que se nota el crecimiento y la madurez que la banda sigue demostrando. Esta placa es más oscura, más triste y más desolada. Incluso canciones con una tónica más punk como “Gimme War” tienen un aire de severidad y madurez que le da un sabor diferente al disco. Atrás han quedado las líricas de órganos, vísceras, sangre y monstruos. Lust for Sacrilege es un álbum más duro y más amargo; transformándose directamente en el hermano bastardo de Born With A Scorpion’s Touch (2013) que simplifica un paso valiente en la dirección musical que Calabrese esta llevando.

“The Dark Is Who I Am” abre el álbum, y si uno no conociera a esta banda y a su ímpetu punk, cualquiera podría imaginar que esta agrupación es de doom o algo similar, sin embargo, todo el sonido del disco se empapa de un punk muy amigable y un horror-punk que nos recuerda la vieja guardia de bandas como The Misfits o The Damned.

“Lust For Sacrilege” es un tema que se empapa de death-rock, punk y una elegancia que este trío le aprendió a la perfección a Glenn Danzig, nutriendo este caldo de cultivo con guitarras precisas y un ritmo que pondría a cualquiera bajo un trance que lo llevaría al suicido.

En este álbum, Calabrese juega con tempos más lentos y líneas de bajo más rimbombantes, alejándose del punk y acercándose a estilos más clásicos del rock. “New York Ripper” y “Flesh & Blood” son dos temas que utilizan de manera única este acercamiento creativo de la banda mientras que “Serpentflame” es un claro ejemplo de lo que la escuela de Danzig le puede hacer, de manera positiva, a una agrupación.

No cabe duda que Calabrese sabe recoger el sonido que ha manejado en otras producciones y lo imprime en este nuevo disco, logrando que Lust For Sacrilege sea fresco y novedoso, lo que hace que cada track de esta placa sea digno de escucharse a detalle.