THRICE – “PALMS”

Abre tu mente y acepta las posibilidades que se encuentran fuera del espectro del blanco y negro. Abre tus brazos en un abrazo cálido y unificador, abre tus oídos en nombre de Palms, el décimo álbum de Thrice.

Thrice es una banda que, como un gran surfista, ha recorrido muchas olas a lo largo de sus veinte años de carrera. Formados durante la preparatoria, para el año 2000, estaban lanzando su álbum debut – Identity Crisis – Sin embargo fue su tercer lanzamiento, The Artist In The Ambulance (2003), que los colocó en las listas de popularidad y los hizo ser un foco de atención por su innegable talento. En 2005, Vheissu continuó consolidando su reputación musical, junto con cinco álbumes más en los once años consiguientes, que van desde la oferta conceptual de 2007, The Alchemy Index Vol.I & II, hasta To Be Everywhere Is To Be Nowhere (2016) que está lleno de tintes políticos. Entre toda esa marabunta musical, hubo paréntesis, EPs, sencillos, álbumes en vivo y canciones poderosas, regalos gloriosos por parte de la banda que se ha encargado de ofrecer música de primer nivel a lo largo de toda su existencia.

Con Palms, que también marca su debut en Epitaph Records, el vocalista Dustin Kensrue, el guitarrista Teppei Teranishi, el bajista Eddie Breckenridge y el baterista Riley Breckenridge presentan una colección de 10 canciones realmente potentes y extraordinarias. Curiosamente, en esta producción, el cuarteto optó por dividir la producción; colocando los deberes vocales y de percusión en manos de Eric Palmquist (Mute Math, Bad Suns), las guitarras y cuerdas ellos mismos y entregando la mezcla del álbum al ganador del Grammy, John Conlgeton (St. Vincent).

El álbum abre con sonidos de Moog ochenteros sintonizados con la voz de Kensrue, mientras la banda lanza un apasionado recordatorio de lo que significa ser humano a través de “Only us”… No importa qué tan diferente quieras hacerte, todos somos uno y lo mismo. Al igual que con todo lo que Thrice toca, hay una intensidad y una fuerza sincera en esta canción, una abrumadora profundidad de sonido y una pasión febril en su intención artística. Sin duda, no se puede cuestionar su franqueza.

A continuación explotan con “The Grey”, una canción que habla a cerca del abrazo de esa zona gris que se encuentra más allá de las divisiones sociales, mientras que con “The Dark” la guitarra de Kensrue lidera la lucha personal contra nosotros mismos por el bienestar y la conservación del planeta. En este tema se cuenta con un coro de más de mil voces, fanáticos de todo el mundo que enviaros sus propios videos para ser incluidos en la canción.

En “Just Breath” hallamos un sonido más orgánico y de penumbra que se complementa con la bella y delicada voz de fondo de la cantante y compositora Emma Ruth Rundle. Así, este pequeño gran círculo, se expande hacia niveles inesperados haciendo del track algo totalmente atípico para la banda. Un sonido poco prolijo pero no por menos asombroso. Al mismo tiempo, “Everything Belongs” es un magnífico respiro del rock que permite a la banda deleitarse con una epifanía sonora verdaderamente brillante.

Con nuestras almas reabastecidas, comenzamos el viaje serpenteante hacia “My Soul”. Aquí, Thrice, produce un sensual blues que flota sobre los tímpanos como nubes en un cielo otoñal justo antes de que amplíen su sonido y lo lleven a través de la distancia que marca “A Branch In The River”. De forma distinta “Hold Up The Light” tiene algo sucio y fangoso en sus capas musicales que invita a sacudir las caderas, hacer headbanging y a llenar estadios.

Paralelamente la brillante acústica comienza con “Blood On Blood”, un fino vino que se desliza por el paladar con sus capas de sonido deliciosamente envejecidas. En última instancia, van por el gran final con el barrido cinematográfico de “Beyond The Pines”, un conjunto único que reúne esas guitarras maduras que brillan como diamantes junto a las escofinas filosóficas de Kensrue.

Algunas bandas disfrutan de reputaciones legendarias que nos dejan aturdidos, mientras que otras transitan ciegamente a través de distintos géneros para llamar la atención continuamente con su dominio técnico y su conocimiento sincero. Thrice se encuentra en esta última categoría ya que todo lo que tocan es digno de un estatus dorado. Palms, por lo tanto, no es diferente. Existe una vulnerabilidad espiritual en este disco y en Thrice también; una banda que posee la habilidad de poner todo en la línea lírica mientras que pone capas de musicalidad extravagante a través de su campo de vibrante unificación creativa.

Si bien en Palms no hay un grandilocuente himno al rock, el disco es una mirada limpia al espíritu de una banda que desea transmitir un mensaje de unidad en nombre de la música, de la humanidad y de ellos mismos.

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ALKALINE TRIO – “IS THIS THING CURSED?”

Dejemos de lado todas las ideas preconcebidas, los prejuicios y el esnobismo indie por un minuto. En los últimos 20 años, la amalgamación impía de Jawbreaker-Misfits-The Ramones llamada Alkaline Trio, ha sido una de las voces más consistentes dentro de toda derivación del punk. Encuentren una banda contemporánea que, entre Maybe I’ll Catch Fire (2000) y Crimson (2005), haya lanzado cuatro discos que eclipsen a los otros lanzados por los oriundos de Chicago… Es imposible.

Is This Thing Cursed? Viene con el argumento de que fue un álbum escrito en el estudio, por ello las comparaciones con Maybe I’ll Catch Fire (2000) se desvanecen en un instante; no se trata de composiciones sencillas, llenas de enojo post-adolescente e instintivamente labradas en una habitación diminuta. En cambio, lo que tenemos es un retorno de la banda en toda la extensión de la palabra, además de que para el trío ha sido un paso completamente natural. Un detalle en esta nueva era que es importante resaltar es que, por primera vez la voz de Dan Andriano bajista de la banda, es más socorrida y utilizada a lo largo de todo el álbum.

“Is This Thing Cursed?” abre el disco y da nombre al álbum. Tiene un inicio con un suave piano, sencillo y que envuelve la estructura del intro de la canción antes de estrellarse con los galopes de Derek Grant y los acordes rítmicos de Matt Skiba. Al mismo tiempo, Skiba y Andriano intercambian versos y armonías de coro (una cosa nueva y rara para Alkaline Trio) y que vuelve más interesante la nueva tendencia musical que la banda esta tomando.

Esa noción de asociación es la clave de Is This Thing Cursed?: Cada músico ha tenido el tiempo necesario para construir su dirección en la producción del disco. “Demon In Division”, por ejemplo, comienza con algunos acordes de bajo por parte de Adriano que parecen haber sido escritos en los 90s y desempolvados para este disco, pero Skiba toma el core de la canción para llevarla a otro nivel. En producciones anteriores esa mecánica habría sido la regla en casi todas las canciones, pero en su lugar la banda ha funcionado como eso, repartiendo responsabilidades y siendo más abierta a la creatividad de sus propios integrantes. Esto es muy notorio al encontrar teclados sutiles, guitarras acústicas y al trío empujando las canciones a ángulos oblicuos para refrescar su ya clásico sonido. Mientras tanto, la batería de Grant, mantiene la energía en todo momento y es una presencia estimulante en todo el álbum. Que una banda de 20 años de existencia todavía encuentre nuevas formas de colaborar es inmensamente gratificante.

A lo largo de la primera década del siglo XXI, las letras de Skiba tuvo un declive, por lo que la banda se apodero de las letras de Andriano. Pero Skiba comenzó a redescubrir su toque en My Shame Is True (2013) y para cuando llegó a Is This Thing Cursed? el dominio de la creación de canciones lo regresó totalmente al vocalista. “I Can’t Believe” presenta el mejor coro que la banda ha logrado desde “Sadie” de Crimson (2005), mientras que “Sweet Vampires” y “Goodbye Fire Island” unen sus letras macabras y oscuras con un humor y comprensión de la melodía que no se escuchaba desde Good Mourning (2003).

Andriano también recurre a algunas de sus composiciones más fuertes en este disco. “Little Help” nos trae reminiscencias a Green Day y a “Im Dying Tomorrow”, canción de Alkaline Trio que describe la depresión, la apatía y la autodestrucción inducida por el alcohol y que se incluye en su álbum del 2001, From Here To Infirmary. “Worn So Thin” esta cortado de una tela similar, pero su narrador reconoce propia parte en la espiral inevitable hacia la ira. En medio de todo este nihilismo se encuentra “Stay”, su conmovedora admisión de culpa y deseo de reparación que actúa como un respiro y un recordatorio de que, el trío, ya no son las mismas personas que nos invitaron a meternos en una tina… con un radio.

En Is This Thing Cursed? No hay una disminución de calidad musical y creativa. En los 40 minutos que dura el álbum se van revelando pequeños toques que agregan profundidad a la experiencia auditiva. Desde las cuerdas del coro final en “Goodbye Fire Island” hasta los arpegios de “Heart Attacks” y la distorsión de “Throw Me To The Lions”, Is This Thing Cursed? Es una colección de temas sutilmente gratificante. Se puede argumentar que no se trata de un terreno musical nuevo, pero el estatus que Alkaline Trio ha cimentado a través de su reputación, como unos de los mejores compositores de este género, es más que evidente.

GOD IS AN ASTRONAUT – “EPITAPH”


God Is An Astronaut es considerado uno de los líderes del post-rock. Desde su formación en el 2002, la banda ha mantenido consistentemente un sonido distintivo en la escena de la música instrumental. Impulsados por la música electrónica y los momentos atmosféricos del rock, la banda ha sabido construir una reputación a través de actuaciones increíbles tanto en el estudio como sobre el escenario y en 2018 la banda nos marca su regreso con su álbum Epitaph.

El post-rock es uno de los géneros más versátiles de estos tiempos modernos. Puede ser oscuro y pesado o extremadamente etéreo y ambiental. Esto no sólo permite a las bandas cubrir grandes opciones sonoras al hilar su música, sino también construir una plétora de emociones dentro de esta. Sin embargo, la mayoría de las bandas al obtener el sonido correcto, apenas tocan el aspecto emocional del género. Afortunadamente para God Is An Astronaut esta fórmula siempre ha sido sencilla de entender y se han asegurado que su música no solo tenga la dinámica rica que permite su estilo, sino también la respuesta emocional que requiere. Epitaph no es diferente, el álbum comienza con ”Epitaph”, una canción atmosférica relajante que nos describe lo que el álbum quiere ser y como el track se vuelve meditativo antes de tambalearse en un cúmulo de melancólicos riffs que gritan pesadumbre y desesperación.

“Mortal Coil” cambia las cosas y se basa en una fantástica contribución rítmica con un teclado glorioso. La pista fusiona elementos de música clásica, metal, lo-fi, synth-wave y los amalgama de manera perfecta. Por otro lado, “Seance Room” es una bestia completamente diferente; casi quimérica, que aporta una vibra mucho más oscura a la música. Esta canción esta impulsada por la reverberación de los riffs distorsionados de las guitarras y un ambiente shoegaze. Si Deafheaven alguna vez se aventurara en el territorio del post-rock, sin duda, esto sería lo que uno esperaría.

“Medea” y “Oisin” elevan Epitaph con una nota muy fuerte. El primero tienen una de las atmósferas más livianas de la primera mitad del álbum para, al final, evolucionar y ser el parte aguas de la segunda mitad del disco que es mucho más oscura y cargada de horror. El concepto de monismo dualista se comprende mejor con el ejemplo citado de yin y yang, pero “Medea” sirve como un ejemplo igualmente bueno. Los opuestos, que a primera vista parecen totalmente independientes, pero en realidad son complementados e interconectados. La felicidad y el dolor y, e una nota mucho más sombría, la vida y la muerte son las dos facetas que uno debe aceptar como interconectadas y la pista refleja eso en su sonido. “Oisin”, una canción compuesta en memoria del primo de 7 años de uno de los integrantes de God Is An Astronaut, muestra el dolor de perder a un ser querido de principio a fin. Es un homenaje apropiado en el que cada nota representa la tristeza y el dolor dando al álbum un cierre perfecto.

Sin embargo, la pregunta principal sigue siendo, ¿cómo se compara Epitaph con el material más antiguo de la banda? God Is An Astronaut es una banda que por muchos destellos que tenga no suele evolucionar de producción a producción. Desde All Is Violent, All Is Bright (2005) la banda ha tendido a repetirse un poco, como si esta hubiera preferido mantener su sonido seguro. Es decir, Epitaph se convierte en una verdadera delicia, ya que muestra los signos de una banda lista para experimentar con nuevos sonidos e ideas. Pero al mismo tiempo, la composición y estructura carecen del flujo cohesivo que se espera de un álbum de post-rock. Nunca logra crear la atmósfera absorbente por la cual las primeras obras de God Is An Astronaut son conocidas.

De todas formas, Epitaph es un disco que ve a God Is An Astronaut finalmente saliendo de su zona de confort, ya que la banda trae un amplia variedad de influencias que van desde shoegaze hasta doom e incluso synth-wave. La experiencia de los músicos hace que el álbum brille y que uno se embarque en un viaje lleno de un equilibrio inmaculado de dolor, ira y paz.