AURORA – “INFECTIONS OF A DIFFERENT KIND – STEP 1”

En algún momento de este año – se especulaba que en otoño – se esperaba que Aurora Aksnes lanzara un segundo álbum una vez que escuchamos “Queendom”, un sencillo que abraza el empoderamiento femenino a ritmo de beats y sonidos atmosféricos que hacen a más de uno mover la cabeza. Sin una fecha exacta, sorpresivamente, la cantante de origen nórdico nos regaló la primera parte de Infections Of A Different Kind el pasado septiembre, insinuando que el próximo año tendremos la parte complementaria de este álbum.

Infections Of A Different Kind cuenta con 8 tracks de los cuales se desprenden dos singles – “Queendom” y “Forgotten Love” – como transición para que el público se adapte a su nuevo sonido. Ambos temas tienen una sensación distintiva en comparación con lo que ella hizo en su álbum debut, Running With The Wolves (2015). “Forgotten Love” es un clásico instantáneo con un coro pegajoso que funge como gancho para aquellos que no entienden la transición de Aurora. Mientras tanto, “Queendom”, cuenta con una producción electro-pop que podría describirse como uno de los momentos más optimistas del disco, ya que la canción es un himno incluyente dirigido a toda minoría sin importar, raza, credo, preferencia sexual, estrato, etc.

¿Y qué hay del resto del álbum? Líricamente y en aspectos de sonido, Aurora lleva a Infections Of Another Kind a niveles inesperados. Mientras que en su producción anterior los temas oscuros y sombríos eran la médula de su creatividad, en este álbum, ella explora el folk de su natal Noruega y lo mezcla con inspiradores momentos pop que se ven claramente influenciados por Tori Amos o Kate Bush.

“Churchyard” es una de las canciones mas destacadas del álbum. Es un canto lúgubre con porciones de pop electrónico y un ambiente siniestro. La pista aborda de forma poética como las personas con poder, a menudo, abusan de él. “Soft Universe” describe lo dolorosa que puede ser la vida en este planeta mientras ese dolor se diluye sobre los sintetizadores filosos y gélidos que hacen que los coros del tema se vuelvan instantáneamente temporales.

“All Is Soft Inside” es la pieza central del disco. La canción cuenta el por qué las emociones humanas son la raíz de todo, pero también, como nos cuesta entenderlas. En cuestión de producción, práctica y teoría, esta canción es el cénit más creativo de Aurora hasta la fecha. La canción se construye lentamente para dejar una sensación etérea con reminiscencias pop, techno y new wave que caen en capas para poder saborear cada aspecto de la canción.

“It Happened Quiet”, es una balada que nace en las notas de un arpa. Pareciera que la canción habla de un evento traumático con una esencia meramente vengativa en el último coro de la canción. La voz de Aurora cautiva por durante lo largo y ancho del tema y su inocencia casi infantil se mezcla con los tonos oscuros del fondo de la canción.

Aurora cierra la primera parte de Infections Of A Different Kind con la canción que da nombre al álbum. Sin duda es la canción más tranquila del disco. En ella cuestiona todas las preguntas importantes que uno puede hacer a cerca de Dios, la vida y la fe. Haciendo que la interprete tome una postura cuestionante – y hasta desafiante – a temas que para muchos son sensibles. Con este sonido expande su poesía hacia algo más experimental y que le permite abarcar mas influencias, más capas, más sonidos y más herramientas para crear.

Infections Of A Different Kind es un álbum que suena como si alguien mayor y más maduro hubiese lo hubiera construido. Es raro que un artista sea tan articulado líricamente dentro de un paisaje sonoro como este y Aurora sabe balancear su madurez y su ímpetu juvenil de una manera única.

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EMMA RUTH RUNDLE – “ON DARK HORSES”

El nuevo álbum de Emma Ruth Rundle, On Dark Horses, no pudo haber salido ni en otro año ni en otro momento más que en éste. Si bien muchas personas recurren a la música para escapar, no cabe duda de que el mundo que nos rodea se siente cada vez más amenazante y caótico; y On Dark Horses, es un intento por parte de la cantautora para describir esa sensación. El álbum es un ensayo de cómo coexistir con nuestros miedos, cosa que para Rundle, simplifica el vivir luchando de manera precisa, hermosa y destructora.

Los caballos, en forma metafórica y literal, forman parte intrínseca del disco. La dimensión visual que toman en el título del álbum y en sus letras es única. Rundle los describe a lo largo de sus canciones como bestias poderosas y hermosas, pero sin libertad. Así que “el caballo negro” (Darkhorse) trabaja de forma visual como una representación de una fuerza contenida que ganará la carrera o superará las expectativas de la sociedad y de ella misma.

On Dark Horses es demoledor y más que eso. Rundle ha construido paisajes sonoros titánicos que le permiten a sus emociones tomar todo el espacio que se merecen. Sin embargo, hay una sensación de control allí también. Estas canciones son catárticas, permiten que el miedo, la ira, y la soledad fluyan a través de ti en vez de controlarte. Mientras las canciones son meticulosamente construidas, la voz de Rundle es cruda y filosa, y ello ayuda a que sea lo que sea que hemos pasado, estemos pasando o estemos por pasar, sea más llevadero, sencillo y mucho menos explosivo.

Y así, mientras el último álbum de Emma, Marked For Death (2016) fue una pieza de arte excepcional que dictó el nivel al que la cantante quiso llegar, intentar hacer un seguimiento de un LP generacional es una tarea desafiante que muchos no logran, pero ella iguala el fervor e intensidad de ese disco con el igualmente temible pero devastadoramente hermoso On Dark Horses.

“Fever Dreams” abre el camino de la vereda del caballo oscuro. En este tema se revela la desesperanza de la mortalidad y como los sentimientos de desesperación y pérdida se transforman en una sensación de perpetua confusión. La atmósfera es austera pero apasionante, y a través de la densidad de los ritmos y las guitarras abrazadoras, Rundle llora sombríamente.

Sin embargo, a diferencia de Marked For Death, Rundle no permanece estática. La mayor parte del álbum relata la inquietud de los diferentes personajes y la búsqueda constante de encontrar un escape o, como se dice en “Control”, tomar posesión de lo que se puede. Un misticismo del desierto envuelve la pista, mientras un momentum musical y guitarras reverberantes llenan el espeso y cálido aire.

Después, Rundle arroja a los oyentes a los confines del Desierto de Mojave con el agotador pero impresionante tema “Darkhorse”. En lugar de un solitario vagabundo, Rundle dibuja en esta canción a dos viajeros cansados. Son hermanas que están buscando encontrar sus piernas nuevamente y superar el “horizonte de aguas oscuras” que se traduce a buscar la salida de un pasado traumático compartido. La composición de Emma – y las imágenes que crea – es magnífica, ya que mezcla la poesía con el cine.

“Races” es la canción más solemne. Esta ofrece un leve respiro de esa sinergia del folk y goth rock convergiendo en una hermosa sintonía. Un tono inquietante que coexiste junto a la guitarra cristalina y disonante zumbando en el fondo, y al mismo tiempo, la voz de Rundle se desgarra de una manera metódica e introspectiva. La historia del tema es aquella que habla de un amor que se ahoga en la noche, un amor olvidado y antiguo entre un hombre y una mujer que hacen de sus palabras, balas.

Incluso cuando Rundle aborda un tema común, lo pone de cabeza, lo deconstruye y le da muchos significados. En “Light Song” lo hace. Una balda de amor como ninguna otra. Rundle desencadena una aventura escabrosa, cinemática y legendaria. En esta canción la vocalista se ve acompañada de Evan Patterson, frontman de Jaye Jayle, dando un contraste vivaz a una danza musical que pretende describir un baile de cortejo entre el sol y la luna.

“Apathy On The Indian Border” es un himno político que comienza con un sonido pletórico que dibuja paisajes desconocidos e angustiosos. La voz y la letra están llenas de desesperación, furia y memoria. Esta historia recuerda a las familias que fueron desmanteladas recientemente por lo agentes de ICE y les da voz, forma, color y rostro a todas esas personas que han llenado de sufrimiento su sueño de tener una vida mejor.

El álbum llega a su fin con la emotiva “You Don’t Have To Cry”. La instrumentación es ligera y delicada, con la excepción del ocasional brillo de la guitarra. El remordimiento y la reflexión llenan la voz de Rundle, mientras conmemora a todos los jóvenes que fueron tomados demasiado pronto por se diferentes. Rundle, también, es diferente. Ella está creando un arte audaz, sombrío y meditabundo, pero al mismo tiempo, hermoso. Y aún más importante, ella esta contando historias que deben ser contadas, escuchadas y visibilizadas. Incluso en los momentos más terribles y en el más oscuro de los tiempos, ella encuentra algo de lo que se puede obtener fortaleza o aprender. Ella encuentra el dolor que nos inflige a todos, pero nos alienta a no simplemente huir, sino también, ser el remedio para la imposición para creer que no solo estamos montando un caballo negro si no que somos esa bestia.

“DARKHORSE” by EMMA RUTH RUNDLE


Educada en los caminos de Nocturnes mientras transitaba en vuelo con Red Sparowes y terminaba de madurar en las vicisitudes de Marriages, Emma Ruth Rundle se ha posicionado como una artista multifacética que logra, a través de cualquier disciplina artística que utilice, proyectar un mensaje claro, pero que en otros momentos toma un tenor enigmático, demostrando que es en la simpleza de su trabajo donde recae su complejidad.

La Emma de Marked For Death (2015) ha muerto, y después de explorar en total solitud aquel álbum, la intérprete prepara On Dark Horses, álbum que esta por ser lanzado el próximo otoño. Mientras tanto, la cantante nos deja una pequeña muestra de su próxima producción y que lleva por título “Darkhorse”.

En la canción, la cantante de construye su sonido anterior optando por brindarle a su sonido folk una oscuridad que desde sus inicios la ha caracterizado; sin embargo, es hasta la construcción de este nuevo álbum que esta característica circunda por toda la columna vertebral del disco.

“Darkhorse” cuenta con esa parte reflexiva e introspectiva de la oscuridad personal. La canción actúa sobre acordes menores simplistas y corrientes eléctricas que enlazan la suntuosa voz de Emma con un peso emocional que se percibe a lo largo de toda la canción. Al mismo tiempo, esta toca el tema de la superación, el cómo y el porqué comprender y abrazar las situaciones paralizantes que nos hacen ir más allá o retroceder a un espacio personal alienado, introspectivo y aislado en el transitar de superarse… O hundirse un poco más.

La letra es una dimensión visual que se torna un himno vigoroso y divino, aunque no necesariamente enalteciendo la libertad que cualquier persona podría – o debería – ostentar. De esta forma, “Darkhorse”, es una manera visual de representar la fuerza contenida que implica la presión de superar la expectativa de la sociedad.

Por otro lado, el sonido de “Darkhorse” se inclina hacia el aspecto del post-rock, insistiendo en la parte cinemática de su sonido al capturar la esencia más personal de la intérprete y proyectándola a lo largo de sus notas, extrapolándolas con una ominosa batería que se transforma en un muro alrededor de la voz de Rundle, que en vez de aprisionarla, le da más brillo. El sonido resultante es el de un rico esplendor “gótico” que viaja por atmósferas desconocidas para, una vez más, demostrar que Emma Ruth Rundle es muy buena en lo que crea e inventa.

CHELSEA WOLFE – “HISS SPUN”

Como una hechicera renaciendo de las cenizas donde fue quemada, Chelsea Wolfe emerge de las profundidades de la oscuridad en su nueva producción Hiss Spun. El sonido que envuelve este álbum es una transición natural y fluida de la ominosa tormenta sonora que su anterior álbum (Abyss, 2015) fue. En Hiss Spun, Chelsea se acerca lo más que puede al metal como un elemento fundamental en su música, al punto de sonar como una versión gótica de principios de los 90s de PJ Harvey.

De hecho, en Hiss Spun, Chelsea Wolfe hace notar que ha adquirido la sabiduría necesaria para incluir ritmos pesados y riffs complejos a su repertorio musical, todo esto a través de las manos de colaboradores de la talla de Troy Van Leeuwen (QOSTA), Aaron Turner (Isis) y por supuesto Kurt Ballou (Converge), quien no solo produjo el álbum, si no que también se encargó de su grabación.

Hiss Spun es la pieza musical más pesada y conmovedora que Chelsea Wolfe tiene en su repertorio. Temas como “16 Psyche”, “Strain” y “Particle Flux” son cortes que incluyen toda la idiosincrasia del doom, aderezándolo con toques folk y momentos de armonías erráticas que establecen un claro romance entre la interprete y la música extrema.

En “Vex”, primer sencillo que se desprende de este álbum, Wolfe se acerca más que nunca a la esencia espiritual del Black Metal, un sonido con el que ha coqueteado en más de una ocasión, pero en el que jamás se había sumergido totalmente. Esta canción, inspirada en un extraño zumbido de las profundidades del océano es, en palabras de la propia cantante, una guía para descubrir las bestias que ahí habitan. En esta versión personal de ese sonido, se percibe un repunte de la emoción traducida en sonidos que se ven complementados con la guitarra estridente de Troy Van Leeuwen mientras que la voz de Chelsea Wolfe se cierne en el aire con melódicos falsetes que se quiebran con los bramidos guturales de Aaron Turner, creando una cacofonía equilibrada en la que Chelsea Wolfe parece estar en casa.

Así, los mejores momentos de Hiss Spun son aquellos que se refieren a las interesantes mezclas que Chelsea inventa en cada track junto al énfasis de transportar a los escuchas a los rincones más oscuros de su espectro musical, aliándolo con sus más inspiradas y desafiantes incursiones instrumentales.

Hiss Spun es un disco complejo y a momentos difícil. Tiene un sonido abrasivo que emana de los altavoces y que pocos se atreven a enfrentar; pero si lo hacen, tendrán la seguridad de descubrir momentos increíbles y música pensante que llena la atmósfera con la voz surrealista de la interprete norteamericana. Hiss Spun crea un ambiente que se relaciona directamente con las emociones mas fútiles y la lucha interior desesperada a la que todos nos hemos visto expuestos, lucha que se ilumina con densas historias y un imaginario único que solamente Chelsea Wolfe sabe dibujar a través de su música profética.

 

EMMA RUTH RUNDLE – “MARKED BY DEATH”

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Baladas incendiarias y un lánguido llanto melódico es lo que caracteriza a Marked For Death, segundo LP de Emma Ruth Rundle dónde la multinstrumentista encuentra más y mejores formas para crear un acercamiento versátil a la manera en la que, normalmente, se fabrica la música. Similar a su disco debut, Some Heavy Ocean, Emma utiliza en Marked By Death una presencia transformadora que hace de cada canción un respiro significativo y  altamente adictivo.

Marked By Death podría describirse como una “herida fresca”. Este ofrece más emociones en la superficie de su sonido, lo que le ayuda a establecer un sentido de urgencia musical y de actitud, en comparación a trabajos anteriores de la intérprete. Esto, sin duda, expone al escucha a todo aquello que atormenta a Rundle: Muerte, tristeza y un sentimiento corrupto de mártir.

Hay momentos en Marked By Death dónde existe tal agonía auditiva que puede ser complejo encontrar la belleza en la manera en la que Emma escribe, pero incluso envuelta en las profundidades de su sufrimiento, Rundle encuentra elasticidad en su paleta creativa para describir la grandeza en la destrucción emocional, situación que le ha ayudado a engendrar ocho canciones que describen  el abrazo de la muerte que a todos nos acecha.

Marked By Death fue un álbum escrito en el desierto, lugar dónde la cantante se refugió en su soledad para capturar de manera precisa todas esas emociones que desprende su aura. Y a pesar de que sus canciones son bastante simples, la progresión de sus acordes dibujan melodías distintivas que denotan que cada nota, cada tesitura y cada tónica de cada canción han sido perfectamente planeadas. Son las estratificaciones musicales las que Rundle parece haber dominado y que permiten que su música tengan un golpe contundente al ser escuchadas.

En “Protection” canta “… I’am worthless in your arms…” justo antes de desatar una detonación de guitarras distorsionadas que hacen vacío en los oídos, después una pausa a la devastación y cambios en la textura que demuestran la capacidad de Rundle de hacer caso a su instinto musical. “Hand Of God” es una Rundle desnuda donde las guitarras y percusiones desmenuzan a la interprete mientras que la canción mantiene la capacidad de barrer a los oyentes con la calidez de sus notas.

Algo que caracteriza de manera muy loable a Marked By Death (y es algo a lo que Emma Ruth Rundle ya nos tiene acostumbrados) son las entregas vocales que únicamente logran que nos preguntemos cuanta cantidad y potencia de su voz está usando, todo esto acompañado de arreglos de cuerdas y una composición diferente.

En “Medusa” ella se desliza sobre la música que cuenta con un espíritu campirano mientras que en “Furious Angel” se transforma en un susurro incrustado en el tejido de la melodía.

Rundle tiene un talento innato para crear fuertes dinámicas que construyen un golpe directo al escucha. Si no fuera por estas, las canciones no se escucharían de la forma en la que se escuchan, y vaya, no son malas canciones, pero el hecho de la manera en la que Rundle interpreta y concibe la música le da una oportunidad de inventar una narrativa auditiva que sobresale en el mundo de las solitas femeninas.

Pero dónde realmente Rundle deja el corazón es en el tema que cierra Marked By Death: “Real Big Sky”. Una canción plagada del abrazo de la muerte que se vuelve una guitarra acústica que encarna la estructura de un cuerpo que está muriendo.  También, el tema, es el punto más alto y el más bajo de Marked By Death. Es íntima, es la oscuridad absoluta que nos rodea, pero también, tiene una belleza fascinante.

Así cierra Marked By Death. Más que como un álbum, como una referencia para dejar a la muerte como un mero pensamiento que nos afecte, pero que nos enseñe y nos de satisfacciones creativas y artísticas cómo las que Emma Ruth Rundle ha sabido “pintar” en este álbum.

PJ HARVEY – “THE HOPE SIX DEMOLITION PROJECT”

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The Hope Six Demolition Project es un álbum que viene con una historia adjunta. La preparación de este álbum tiene como ingrediente principal el viaje de Polly Jean a Afganistán, Kosovo y a las partes más lúgubres de Washington D.C. en compañía del cineasta/fotógrafo Seamus Murphy para hacer una crónica visual de los efectos de la pobreza y la guerra.

Este viaje dio cómo resultado un libro llamado El Hueco de la Mano, una recopilación de fotos y poemas que el cineasta y la intérprete construyeron. Este esfuerzo creativo sólo ayudo a galvanizar musicalmente a Harvey. En contraste con Let England Shake (2011), The Hope Six Demolition Project es un álbum simple y estridente. Incluye guitarras distorsionadas, percusiones más rítmicas y veloces, grandes coros cargados de melodías afiladas y una producción eficiente que hacen ver esta nueva producción como un compilado sonoramente abundante para el oído.

El sonido entero de este disco logra direccionarse en diferentes trayectorias, desde el garage de los 60s hasta el blues y el glam, haciendo que el sonido de bandas cómo The Sonics o T-Rex se evoquen a lo largo del álbum. Todo este conjunto de influencias logran un fantástico sonido que a momentos se enturbia con el sobresentimentalismo lírico de Harvey al haberse abrumado con todo lo que presencio en ese viaje. “The Wheel” describe a un grupo de niños en tremenda alegría, mientras que su felicidad contrasta con fotos de niños asesinados por la limpieza étnica, pegadas en un edificio aledaño. “The Ministry of Defence” describe un inmueble en ruinas en Afganistán y cómo los restos fueron vandalizados para simplemente luego descubrir entre los escombros restos humanos.

Y de esta forma The Hope Six Demolition Project se llena con momentos así, dónde el experimento social inequívocamente funciona de una manera sencilla pero devastadora, dónde la música es la cronista y PJ Harvey se convierte en un artífice de protesta y juicio. Aún así el álbum brilla por su simpleza musical que es dónde recae si complejidad. Es un triunfo musical que, de nuevo, demuestra la visión que Polly Jean Harvey a amasado con el tiempo y ha sabido madurar de una forma fuera de lo común.