TIGER ARMY – “V ••• -“

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Tiger Army es una de esas bandas que a menudo pasan desapercibidas, pero merece mucho más atención y relevancia de la que se le da. Formada en 1996 en California, unen estilos que, desde los 50s, han estado intrínsecamente unidos (el rock y el country) para dar forma a una de las bandas más queridas por casi todos los seguidores del punk, del rockabilly y psychobilly. Liderados por Nick 13, Tiger Army lanzó su primer álbum en 1999 y se consagró como una de la bandas más importantes de la escena, siendo III: Ghost Tigers Rise (2004) una piedra angular en su carrera que los ayudó a ser lo que son… Ahora, 9 años después, Tiger Army regresa con V ••• –, un disco que representa un salto hacia adelante y que se ve adornado con la participación de Djorde Stijepović en el bajo y James Meza en la batería junto a la voz y guitarra de Nick 13.

V ••• – abre con un track instrumental que sirve como preludio a como este se desarrollará. “Prelude: Ad Victoria”, un ritmo veloz y que a momentos suena a una canción garage que amenaza de manera interesante al presentarnos un disco que, seguramente, estará en línea con el estilo rápido y duro que a la banda se le ha escuchado en pasadas producciones. El track introductorio nos conecta directamente a “Firefall”, el ritmo no baja y la voz envuelve de manera heroica.

De un momento a otro la música se ralentiza con el tema “Prisioner of The Night”, canción que cuenta con una melodía brillante de fondo que nos hace pensar en un Roy Orbison cantando con un estilo muy a lo del Shannon. “I Am The Moth” tiene un galope casi campirano, muy country y pegajoso, sonido que nos recuerda más a los trabajos como solista de Nick 13 que a algo que se hubiese escuchado antes con Tiger Army. Y “World Without the Moon” es un track que tiene una vibra un poco más punk, más Tiger Army, en dónde converge una letra romántica y un ritmo que hace al escucha perderse entre las notas de esta canción.

Sin duda, V ••• –, es un álbum de cambios rítmicos constantes. “Dark & Lonely Night” es otra canción que demuestra la forma itinerante en la que, sobre todo Nick 13, ha cambiado el leitmotiv del estilo medular de Tiger Army. Un bajo sumamente presente y un rasgueo en la guitarra que nos recuerda a los tríos mexicanos. “Knife’s Edge” es más rápida, tiene una base rítmica prácticamente mexicana y su coro es como un grupo de mariachis vocalizando junto a Nick 13.

Más adelante nos topamos con “Happier Times”, sin duda una canción que bien podría haber sido escuchada en los tiempos de rock de los 60s en la radio AM. Un sonido manufacturado muy a lo old school, denotando una vez más, el trabajo como solita de Nick 13. Coros angelicales, ritmo campirano y un sentido trágico que se llena de melancolía con los arreglos en cuerdas que contiene.

No hay duda que Tiger Army está de vuelta con un espíritu fuerte y mucho sentimiento. Sí, es un paso progresivo hacia una nueva etapa de la banda que mantiene el encanto de los californianos, pero que contiene más de Nick 13 como solista en su ADN de lo que los fans podrían haber esperado. En pocas palabras, V •••- es un álbum apasionado y profundo que coloca a Tiger Army en el lugar que siempre le ha correspondido.

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PJ HARVEY – “THE HOPE SIX DEMOLITION PROJECT”

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The Hope Six Demolition Project es un álbum que viene con una historia adjunta. La preparación de este álbum tiene como ingrediente principal el viaje de Polly Jean a Afganistán, Kosovo y a las partes más lúgubres de Washington D.C. en compañía del cineasta/fotógrafo Seamus Murphy para hacer una crónica visual de los efectos de la pobreza y la guerra.

Este viaje dio cómo resultado un libro llamado El Hueco de la Mano, una recopilación de fotos y poemas que el cineasta y la intérprete construyeron. Este esfuerzo creativo sólo ayudo a galvanizar musicalmente a Harvey. En contraste con Let England Shake (2011), The Hope Six Demolition Project es un álbum simple y estridente. Incluye guitarras distorsionadas, percusiones más rítmicas y veloces, grandes coros cargados de melodías afiladas y una producción eficiente que hacen ver esta nueva producción como un compilado sonoramente abundante para el oído.

El sonido entero de este disco logra direccionarse en diferentes trayectorias, desde el garage de los 60s hasta el blues y el glam, haciendo que el sonido de bandas cómo The Sonics o T-Rex se evoquen a lo largo del álbum. Todo este conjunto de influencias logran un fantástico sonido que a momentos se enturbia con el sobresentimentalismo lírico de Harvey al haberse abrumado con todo lo que presencio en ese viaje. “The Wheel” describe a un grupo de niños en tremenda alegría, mientras que su felicidad contrasta con fotos de niños asesinados por la limpieza étnica, pegadas en un edificio aledaño. “The Ministry of Defence” describe un inmueble en ruinas en Afganistán y cómo los restos fueron vandalizados para simplemente luego descubrir entre los escombros restos humanos.

Y de esta forma The Hope Six Demolition Project se llena con momentos así, dónde el experimento social inequívocamente funciona de una manera sencilla pero devastadora, dónde la música es la cronista y PJ Harvey se convierte en un artífice de protesta y juicio. Aún así el álbum brilla por su simpleza musical que es dónde recae si complejidad. Es un triunfo musical que, de nuevo, demuestra la visión que Polly Jean Harvey a amasado con el tiempo y ha sabido madurar de una forma fuera de lo común.

ROYAL BLOOD

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En la isla de la realeza se acuñó esta banda, que más que agrupación es un dúo que suena a una bestia en el escenario. Royal Blood, es en toda la extensión de la palabra, la última banda de rock que existe y logra mantenerlo vivo a la par de reinventarlo; y al mismo tiempo, lo alimenta de eso que carecía: Sexo, psicodélica, agresividad; y sobretodo, actitud.

Mike Kerr (Guitarras, bajo y voz) y Ben Tatcher (Batería) son los encargados de reunir todos los elementos del caos bajo el nombre de Royal Blood y presentarlos cómo una banda que hace palidecer a los “últimos” esfuerzos del rock actual… Carecen de estética, no son atractivos y no les preocupa ensuciarse. Entienden que la música a la que se están entregando nace de las vísceras y la saben ejecutar de manera asombrosa con influencias que van desde el blues, pasando por el garage y el stoner rock.

Con tan sólo un año de existencia, Royal Blood ha logrado posicionarse cómo la banda de elección por aquellos que buscan un sonido desenfadado, bien producido pero crudo. Esta todo en los detalles y gran parte de lo que se ha escrito y dicho hasta ahora acerca de este dúo de Brighton, Inglaterra, se centra en el ruido y las agallas que supuran.

En comparación a otras bandas qué hacen para ellos lo qué creen qué es correcto, Royal Blood hace, inconscientemente, lo que es correcto para un género agónico que se llenó de vida con los ritmos potentes y riffs crujientes que despliegan en su álbum homónimo, Royal Blood, que pareciera haber sido concebido en la década de los 70s pero con un énfasis y atmósfera actual que se adapta, muta y evoluciona para, con fortuna, convertirse en la voz de algunos cuantos.

Su excelente debut es prueba que, al igual que todo lo mejor en la música pesada, son los momentos de calma los que elevan a las bandas ruidosas más alto. Hay luz, sombra y cuidado a lo largo de los matices de todo su álbum homónimo. Las guitarras aplastantes de “Little Monster” y “Out Of The Black” podrían llamar la atención, pero es la dinámica de “Ten Ton Skeleton” o la melodía hábil en “You Can Be So Cruel” que hará a más de uno hundirse en la música de Royal Blood.

Royal Blood es un álbum bastardamente potente, “Little Monster” y” Come On Over” denotan que esta banda es sorprendentemente eficaz. Gracias a su empleo de los componentes básicos de lo que es, en el fondo, un género muy simple, Royal Blood logra distanciarse de sus similares y crear una identidad nueva que, para muchos, no será apreciada cómo debe, pero para otros, con seguridad, les cimbrará el mundo.

LOS ATEOS – “NOT FROM THE RIBS OF MEN…”

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Tan sólo pasaron 10 meses para que Los Ateos reinventara su sonido y lograra con su segundo lanzamiento, Not From The Ribs Of Men But From The Stars Up In The Sky: The Magnificent Preparation For Death, provocarnos un suicidio inducido a través de su visceralidad; que sin duda, sorprende y deja un excelente sabor de boca al suponer, que gracias al trabajo de Raquel, Jerri y Rod, la escena del rock nacional no esta muerta y, por el contrario, crece y propone cada vez más fuera del ojo público.

Esta banda mezcla lo más sucio del garage, lo más errático del punk, lo más gamberro del shoegaze; y por momentos, alcanza a transformarse en un acto contestatario que emula el riot-girl de finales de los 90s. En sus notas vocales encontramos similitud con Julie Christmas, vocalista de Made Out Of Babies, sin embargo, Raquel le da un toque más inocente pero no por menos maduro a cada canción. Mientras tanto, Jerri en las guitarras, mezcla un combo de stoner pasando por punk y garage de ese que se hacía en Washington a mediados de los 80s, y remata con un sonido urbano que sólo se emula viviendo con la velocidad que se vive en el Distrito Federal. Rod, por su lado, parece un esquizofrénico detrás de su batería, pareciera tocarla sin conciencia o noción de lo que se debe hacer. El se dedica a cegarse para aporrear la batería cómo un tambor de guerra.

Este conjunto de detalles logra crear en Los Ateos, una banda que por mucho dista de sonar a lo que en la actualidad se hace en México. Podría ser una banda que nació en Nueva York o en la fría costa de Seattle. En este segundo lanzamiento dejan ese “experimento” llamado Paralysis (2013) que los dio a conocer y dan un paso adelante para redefinir y deconstruir un sonido que iba por buen camino pero que, por momentos, no acababa de cuajar.

Not From The Ribs Of Men But From The Stars Up In The Sky: The Magnificent Preparation For Death abre con “S.E.E.O. (Apparently)” que sirve de introducción para el resto de esta producción, se sigue con “Iñigo”, track que pareciera haber sido engendrado en alguna escena de Begotten (Dir. E. Elias Merhige, 1990)… Locura, psicosis y dinamismo, todo converge en esta canción.

Uno de los temas más interesantes de esta producción es “Fausto”. Retoma esos ritmos tribales del rock clásico mientras que Raquel tira líneas de frases y palabras que lo convierten en algo diferente, casi en un himno de brujería para traer al demonio a tomar el té con la banda.

El disco cierra con “Solar”; tema en el que riffs de death metal se aderezan con un poco de witch house para hacer un verdadero caldo de cultivo que dejará clamando por más a quién se arriesgue a hipnotizarse con Los Ateos.

BEASTMILK – “CLIMAX”

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Es muy cierto que el 2013 acaba de pasar a mejor vida, y con el, todas esas esperanzas de que el año pasado nos de una joya musical más en la cual podamos posar nuestros ojos y oídos. Por fortuna encontramos en el long play de el cuarteto finlandés Beastmilk, una de las piedras angulares del rock en la recta final del 2013.

Esta banda nace desde lo más oscuro del underground de Helsinki, Finlandia. Ninguno de sus integrantes ha repuntado con sus proyectos en la escena local, pero gracias a Beastmilk, la banda ha tomado una notoriedad que avasalla. Beastmilk; de entrada, se podría calificar como una banda de post-punk bien constituida que inyecta en su ADN la esencia rebelde del garage haciendo notar sus influencias – Joy Division, The Cure, Killing Joke, Danzig, etc. – en cada una de sus notas sin querer emularlas; o peor aún, copiarlas. Finalmente la banda le da un toque de death rock a sus armonías, logrando un conglomerado de música oscura que irónicamente resulta ser muy brillante.

Su álbum debut, Climax, es un ejemplo de lo que un cuarteto, en la dirección correcta y con las influencias necesarias puede lograr. Llama la atención mencionar que el vocalista, Mat “Kvohst” McNerney tiene un background totalmente ligado al black metal; no siendo sorpresa que una de las primeras personas que habló de esta banda fue Fenriz, miembro fundador de la banda noruega, Darkthrone.

Todos estos elementos han servido como caldo de cultivo para crear una banda provocativa, novedosa y que sin necesariamente encontrar el hilo negro del género, logran demostrar que la música debe ser sencilla y que muchas veces es en su simpleza donde recae su complejidad. Climax abre con “Death Reflect Us”, un tema en el que Arino y su bajo hacen gala de un sonido de ultratumba que se complementa con el dramatismo de la voz de Mat. Seguimos con “The Wind Blows Through Their Skulls”; una melodía post-punk llena de esbozos de Bauhaus y Killing Joke que logran arrancar la piel del cráneo. Más adelante chocamos con una de las paredes sónicas más representativas del disco: “You Are Now Under Our Control”; drones en la guitarras, una batería que se desbarata con su ritmo, una voz que canta desde el otro lado y un bajo hipnótico, crean un ambiente que se transforma en un viaje ácido lúgubre que logra hacer que cualquiera agite la cabeza bajo un trance sin fin.

La dirección del disco entero es sombría, rítmica y ácida. Un Garage aún más DIY que despunta por sus toques casi góticos y que involucran la estética del punk a un nivel muy profundo, casi invisible. Todo esto se nota en “Fear Your Mind”, que junto a su letra hace entender que lo que mas miedo provoca es la mente de cada uno.

El álbum cierra con “Strange Attractors”, canción llena de una melancolía sin escrúpulos pero con una dirección mas agresiva, mas hosca y que nos hace imaginar a un Robert Smith al borde del suicidio.

En todo el disco; la voz de Mat, las guitarras de Goatspeed, el bajo de Arino y la batería de Paile imponen un ambiente oscuro y unas texturas de ultratumba, que junto a la producción de Kurt Ballou, mejor conocido por ser el guitarrista de Converge, consiguen que el álbum sea fácil de escuchar.

Beastmilk podrá tener reminiscencias del post-punk de los 80s, pero sin duda, es una de esas bandas de la actualidad que saben tomar la esencia del pasado para convertirla en un presente bastante tenaz, lleno de creatividad y de un ritmo que podría poner a la misma muerte a bailar.