CHRIS CORNELL †

Una de las cosas que más me emocionaba en la adolescencia era la de ir todos los sábados a comer a casa de mi abuela Lucha solamente para tener la oportunidad de escuchar algún nuevo disco que mi tío Lalo me presentaría. Él ha sido, y sigue siendo, una de las mayores influencias musicales en mi vida, quien más me ha enseñado, compartido y empujado a siempre encontrar nuevas formas de entender y aprender a través de la música. Una de esas tardes de comida familiar en la que había casa llena y comida deliciosa como cada sábado, me dirigí a su cuarto esperando encontrarlo pero ese día Lalo no estaba, sin embargo, sobre su escritorio encontré dos discos y una nota que decía: “Escucha, y luego platicamos”. Uno era Superunknown (1994) de Soundgarden y el otro era el homónimo de Temple Of The Dog. Primero escuché el de Soundgarden y lo que más me sorprendió de los dos discos fue la voz del Cornell, que era y siempre será única. En Temple Of The Dog me pareció familiar una de las voces, después me sorprendió descubrir era la de Eddie Vedder y sin embargo la voz de Chris Cornell tenía una preponderancia única, parecía deshacerse con cada grito, con cada nota alta, sin que esto le requiriera ningún tipo de esfuerzo.

Esos dos álbumes me han seguido por mucho tiempo. Son discos a los que, junto a muchos más, regreso para recordar buenos momentos, analizarlos otra vez, estudiarlos o simplemente por el gusto que significa escucharlos. Pero a partir de este 17 de mayo estarán empapados de una melancolía indescriptible para todos aquellos que crecimos y vivimos esa etapa en la que muchos estábamos dejando de ser niños con ellos como soundtrack.

Yo le agradezco a Chris Cornell su “Blackhole Sun” y la tristeza que se encontraba camuflageada en su simpática melodía, le agradezco su “Can’t Change Me” que me hizo aprender que uno puede cambiar dentro y fuera de una relación (para bien o para mal), le agradezco su “Seasons” y ese sentimiento que para mí representaba un período de reencuentro a pesar de sentirme perdido, pero lo que más le agradezco, son esas notas, esas letras, esas canciones sentidas en lo profundo y ese protagonismo de ser el director de una escena a la que le dio forma sin recibir ningún tipo de crédito en aquella época.

Soundgarden, Temple Of The Dog, e inclusive Audioslave, son herramientas que Chris Cornell utilizó para edificar una parte única de la música, ya que el grunge, de entrada, ha sido el último movimiento musical en el llamado mundo del rock que realmente significó un cambio trascendental y El Señor Cornell fue y es parte fundamental de él.

ADVENTURES

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Abogando a la nostalgia, Adventures es una banda que revive esos momentos de banda de garage, viejos converse rojos y la esencia de la eterna juventud que pululaba la Generación X. Con su álbum debut, Supersonic Home (2015), la banda liderada por Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan (miembros también de Code Orange) se complementa con Kimi Hanauer y Dominic Landolina para desplegar texturas melódicas que a más de un seguidor de Code Orange incomodaría.

Adventures, a través de Supersonic Home, dibuja colores y melodías llenas de un agridulce sabor a melancolía juvenil con potencia a medio pedal, pero que hacen vibrar a aquellos que buscaban un escape a esas épocas en las que Billy Corgan y compañía transitaban las carreteras en un camión de helado.

A pesar de ser la otra cara de la moneda en cuanto a lo que musicalmente Code Orange es, Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan entregan a través de Adventures esa infecciosa energía compartida con Code Orange. Y si bien el sonido de Adventures es más pegajoso, es igual de arriesgado que el de Code Orange únicamente por la razón de salir de esa zona de confort que les ha brindado el hardcore logrando un sonido fresco y muy diferente.

“Heavenly” es el primer sencillo del disco debut de está banda y contiene todos esos elementos musicales, visuales y emocionales que caracterizaban la música alternativa de los noventa: Riffs edificantes y brillantes, y una letra emocionalmente filosa.

Adventures hace que al menos tres de los pilares de Code Orange se alejen de esa brutalidad y agresividad que los caracteriza en su banda de hardcore, logrando que los escuchas se den cuenta que no todo es violencia y estruendos en los originarios de Boston, pero que son capaces de estar en contacto con todas sus emociones, influencias y proyecciones personales para expresar un espectro de colores que con apenas un álbum promete entregar un respiro a la aún existente, y cada vez más agónica, Generación X.

CODE ORANGE – “FOREVER”

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Una advertencia para todos: La banda una vez conocida como Code Orange Kids ya no son niños. El cuarteto de Pittsburgh, que ha existido desde que los cuatro cursaban la preparatoria, ha pagado sus cuotas al sobrevivir siendo los inadaptados y los raros en un ambiente tan hostil como lo es cualquier preparatoria en dónde el atreverse a ser “diferente” es un mero acto de supervivencia día tras día.

Code Orange encarna cada una de las emociones que una víctima de bullying siente y va construyendo durante sus años de estudiante; sin embargo, la capacidad del cuarteto para canalizar dichas emociones a través de la música ha dado frutos como girar con Misfits y Deftones. Así, Code Orange se ha posicionado como una de las bandas más importantes de la escena de la música dura. Su anteriores producciones, Love Is love / Return To Dust (2012) y I Am King (2014), fueron producidas por Kurt Ballou, guitarrista de Converge, que junto a Jacob Bannon (vocalista de Converge) y su disquera Deathwish Inc. les otorgaron un voto de confianza a los bostonianos para compartir su arte, y el arte de Code Orange abarca una infinidad de espectros que van desde la agresividad y visceralidad en su música, y con Forever, su tercer álbum, ofrecen pruebas convincentes de que sus ardides de superioridad, en su mayor parte, están justificados.

Tal vez lo que hace tan especial a Code Orange es que no hay un líder en la banda. El grupo es como una entidad que comparte mente, corazón y cuerpo logrando un balance dentro de la estructura de la banda que, a pesar de ser tan jóvenes, les da una unidad que muchas bandas veteranas quisieran tener. Así se crea una cacofonía que viaja de los gritos de Jami Morgan hasta llegar a la voz de Reba Meyers complementándose con las vocalizaciones de Eric Balderose, mientras que Joe Goldman hace lo propio con una voz interna que es un leviatán y lo transforma en una bestia sobre el escenario.

Hay momentos en Forever, dónde la banda parece desvanecerse entre silencios antes de materializarse otra vez. Estos “intermedios” son el arquetipo que incluso en vivo, la banda utiliza para darle un matiz más dramático a su música. “Kill The Creator” y “The Mud” son ejemplos en los que la banda apuntala esta táctica y a pesar de seguir sonando crudos y con un sonido primitivo, se nota un mayor trabajo en las estructuras de las canciones, mejor producción y una clara madurez que les ha ayudado a intentar cosas diferentes como en “Bleeding In The Blur” donde Reba Meyers deja la voz gutural de lado y se entrega a un sonido melódico, que por momentos, nos recuerda a esa escuela del grunge más medular de Seattle. Mientras que “Hurt Goes On” es un tema Reznoriano que se destaca por sus sonidos atmosféricos lúgubres, su voz pausada y su errática estructura melódica.

Forever trajo consigo mucho más de lo que se podría imaginar para esta banda. Mientras que en la superficie del disco encontramos ira y agresión, en su interior descubrimos una bestia única y devastadora. Hay un gran uso de estructuras aquí, sorpresas y mucha energía de principio a fin. Forever no es un álbum únicamente de música “pesada”, si no de música “pesada” eficaz que eleva la presión arterial, tensa los músculos y nada dentro de la mente. Si Forever es sólo el comienzo, entonces habrá más excelencia musical de parte de Code Orange en los años por venir.

SKUNK ANANSIE – “ANARCHYTECTURE”

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Menos enojados y más enfocados en un estilo más alternativo que grunge, Skunk Anansie regresa con Anarchytecture, un álbum que promete entregar un momentum de riffs potentes y maduros con esa característica anti-racista y anti-amor que desde Paranoid & Sunburnt (1995) no se habían escuchado, y que de alguna manera, redefinieron el sonido del rock alternativo inglés en la década de los 90s.

Anarchytecture es un álbum interesante que resalta por sus canciones suaves y oscuras y al mismo tiempo cargadas de una sensualidad que se destila de la voz de Skin logrando un balance entre la actitud punk de los ingleses y esta nueva etapa en la que se han visto más maduros y dejando ese drama del pasado como un gran aprendizaje musical.

“Victim” o “Bullet” son temas que recuerdan el fuego de sus producciones anteriores, pero un nuevo sonido esta incrustado muy en lo profundo del ritmo de este álbum. La canción que abre este disco, “Love Someone Else” tiene una similitud al disco de los 70’s que le imprimen un ritmo cadencioso y pegajoso, muy diferente al letargo sonoro que caracteriza al cuarteto.

Y de entre las guitarras amenazantes y el estilo sonoro industrial también hay momentos preciosos aquí: “Death To The Lovers” es una pista emocionalmente desgarradora que, por su ritmo estridente, se las arregla para mantener el impulso hacia adelante de laminación que tiene el álbum.

“I’ll Let You Down” es el tema que cierra a Anarchytecture, y de nueva cuenta, Skunk Anansie nos sorprende al entregarnos una balada que estremece con sus guitarras y su sonido gentil.

Anarchytecture es un disco que se recorre en menos de cuarenta minutos, el álbum nunca baja el ritmo y aparece como una llamarada de energía que aparenta durar aún más. Esto a servido para que la banda explore de manera definitivamente una impermeable estética que les ayuda a conservar la cruda intensidad de su música.

DEAD SARA – “PLEASURE TO MEET YOU”

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En una escena musical que esta atiborrada de chicas que buscan hacer todo menos rock, sería obvio pensar que el Riot Grrrl y géneros empapados de progesterona están muertos. Por fortuna encontramos en los originarios de Los Angeles, Dead Sara, un escaparate que dicta lo contrario, al entregar en su más reciente disco, Pleasure To Meet You, un álbum intenso, lleno de historias urbanas y mucha fuerza.

Y la fuerza de Dead Sara esta en su carácter y vigor, adjetivos que supieron transportar desde su álbum homónimo lanzado en 2012, a su más reciente producción, Pleasure To Meet You, disco que recordara a más de un escucha la capacidad que tiene este cuarteto de provocar agitar la cabeza.

En Pleasure To Meet You encontramos un proto-álbum que pareciera haber sido acuñado en los años 60s… Se suman ese toque de rock de protesta feminista; a un esfuerzo de blues, bluegrass y grunge que hacen de esta placa un álbum distinto. La voz de Emily Armstrong guía el viaje que representa esta nueva producción. Entre Intensidad, fuerza y un acento aguardientoso que emula a una Janis Joplin criada en el Seattle de los 90s, Dead Sara logra consolidarse como banda y reafirmar que el rock no esta muerto.

Esta intensidad articula la energía de la música de la banda, la enaltece y la transforma mientras cada track transcurre. Mientras que “Mona Lisa” presenta la capacidad de Armstrong para alcanzar notas tan altas como bajas, “Lovesick” tiene toda esa actitud desenfadada y fachosa del grunge, teñido en colores pastel y chapopote.

Chris Null, Sean Friday y Siouxsie Medley hacen una gran aportación al desempeño de la banda, entre secuencias melódicas que parecieran haber salido de un disco de Mudhoney y melodías pegajosas, logran que Pleasure To Meet You se transforme en un disco lleno de una arrogancia volátil que combina de manera asombrosa todos los elementos que hacen al rock, rock.

No cabe duda que Dead Sara es una de esas bandas que hacen las cosas a su manera (no por nada este disco fue financiado a través de Crowdfunding), lo que les permitió transformar sus expectativas creativas en un sonido más personal, directo, y sobretodo honesto.

ERASE ERRATA – “LOST WEEKEND”

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Tuvieron que pasar 9 años para que Erase Errata regresara con un nuevo LP en el que reescribe la manera en la que el Riot Grrrl debe sonar y debe agredir. En Lost Weekend, el trio originario de San Francisco, California, ha vuelto a rugirle a la vida con composiciones más complejas y una producción que suena a esa que sea hacía a mediados de los 90s.

Con Lost Weekend, Erase Errata ha encontrado un enriquecimiento personal y musical que se nota a lo largo del álbum. Hay momentos realmente estridentes que se acompañan de una estructura musical que hace énfasis a la naturaleza del punk y el post-punk, sin embargo, la banda logra acercarse más a sus raíces experimentales que les valieron ayudar a cambiar la escena del rock en aquella época.

Sorprendentemente y con un gran resultado, Lost Weekend fue grabado durante tres días de entrega a la música, ya que las integrantes de la banda, compuesta por Jenny Hoyston, Bianca Sparta y Ellie Erickson, no viven cerca una de la otra.

El álbum, en general, tiene un sonido brillante que a momentos se inunda de distorsiones y golpes funk que le dan un sabor especial a esta producción. Retablos de jazz y de grunge son fáciles de percibir en su estructura, dando como resultado un conglomerado de sonidos que demuestran que la banda no sólo ha mejorado, si no también, madurado.

“My Life In Shadows” tiene un drive interesante y su línea de bajo se acerca a las raíces negras del R&B, mientras que la guitarra le da un tempo al track que podría bien haber sido creado en los 60s. “Watch Your Language” mantiene distorsiones saturadas de fuzz que le dan una característica casi stoner a este esfuerzo reinterpretativo del Riot Grrrl.

Así, con esta cuarta producción, Erase Errata ha aprendido a medir su calidad musical y sobretodo a plantearse fronteras personales que simbolizan un reto creativo que las ha empujado a reinventar su sonido sin perder su esencia.

FOO FIGHTERS – “SONIC HIGHWAYS”

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Después de haber pisado 8 estudios en 8 ciudades diferentes, Dave Grohl y compañía regresan de su épico viaje místico-musical para entregarnos Sonic Highways, un álbum que a pesar de contar con una gran actitud y un sonido potente adornado de una producción magistral, sigue sonando a la misma novedad que eran los Foo Fighters hace 19 años.

Con colaboraciones interesantes cómo integrantes de la banda de hardcore Scream o el productor de Kyuss y Queens Of The Stone Age, Chris Goss e inclusive Rick Nielsen, guitarrista de Cheap Trick, los Foo Fighters en Sonic Highways intentan crear un conglomerado de estilos que van y vienen desde el grunge pasando por el country para crear un álbum lleno de novedades que acaba por sonar poco convincente. Mientras que “The Feast & The Famine” pretende empaparse de ese sonido contestatario y agresivo de la escena de hardcore de Washington de los 80s, más adelante encontramos en “What Did I Do?/God As My Witness” una oda melódica que podría haber salido de cualquier disco de The Beatles.

A pesar de las grandes expectativas que la banda imprimió en esta producción, esta no es exactamente una revisión a fondo de los Foo Fighters. Sonic Highways aboga a la influencia directa de cada uno de los estilos que escuchan o han escuchado los integrantes de la banda y cómo intentaron adaptarlos a esa beta creativa, que en algún momento Grohl y compañía, supieron adecuar a sus necesidades cómo músicos.

Sí, Sonic Highways esta atiborrado de esas guitarras monstruosas, de esas baterías potentes y que nunca se salen de ritmo, de esos crescendos impresionantes y esos riffs que difícilmente abandonarán nuestra cabeza, pero lo que es un hecho, es que en la actualidad los Foo Fighters, son una banda que cada vez más intenta replicar la forma en la que Pearl Jam concibe sus discos, sin resultados muy concretos.

No hay suficiente mojo en este disco cómo en las producciones pasadas de los Foo Fighters… Sí, es un disco potente… Sí, es un disco con una gran producción… Sí, es un disco que incluye “nuevos” elementos para sonar diferente, pero al final, es un disco que dista de ser arriesgado, experimental o emocionante cómo lo fue Wasting Light (2011).

Por todo lo anterior, Sonic Highways no representa la diversidad musical de los Estados Unidos, sin embargo enaltece la necesidad de los Foo Fighters de continuar siendo una banda que llena estadios, embelesa a sus seguidores y que intenta converger sus procesos creativos con las tendencias más significativas del rock, supuestamente para salvarlo.