RISE AGAINST – “WOLVES”

Durante la última década, Rise Against se ha convertido en una banda de primer nivel en la escena del rock alternativo. Los de Chicago, Illinois que comenzaron como una banda de hardcore-punk, han evolucionado para sonar, a momentos, más alternativa de lo que solía ser para forjar un sonido único a lo largo de su trayectoria y ser una de esas selectas bandas que con su octavo álbum, Wolves, vuelve a la carga con un sonido melódico y que se aleja de cualquier estereotipo punk al que el cuarteto haya sido sometido.

Wolves abre con la canción que da nombre al álbum, una representación solida del estilo de la banda, que mezcla melodías sedosas con momentos duros y agresivos. “House On Fire” hace que las apuestas suban, logrando que la conjunción de Tim McIlrath, Joe Principe, Brandon Barnes y Zach Blair sea más homogénea que nunca, y mientras que un coro memorable parece contribuir a que esta canción se convierta en un clásico, “The Violence” es un claro llamado a nadar en contra la corriente de intolerancia que baña a la nación del norte.

Las canciones en Wolves son pegajosas y eso tal vez pueda hacernos olvidar lo políticamente cargadas que son. Tim McIlrath se ha encargado de expresar a través de estas canciones, espacios peligrosos donde la misoginia, el racismo, el sexismo y más, no existen. Donde la xenofobia es repudiada, los sentimientos tienen aire y las ideas no mueren. Wolves no intenta crear un espacio seguro, pero si un espacio peligroso para la injusticia.

“Welcome to The Breakdown” se mueve con facilidad entre versos de hardcore punk y momentos de grandilocuencia melódica. “Bulls…t” incorpora breves momentos de reggae con ese épico sonido de rock de arena.

La voz de MacIlrath aporta un enfoque variado a las voces al regular su sonido áspero con tonos más dulces como en “Politics Of Love” mientras que en “Far From Perfect” lleva al límite esa transición entre cantar y gritar.

Wolves consta de 40 concisos minutos de canciones fuertes y potentes. La segunda mitad del disco tiene grandes canciones como “Miracle” y “Mourning in Amerika”, temas que denotan de manera magistral el trabajo de producción de Nick Raskulinecz (Deftones, Mastodon) con el que logró amalgamar aún más el sonido de cada uno de los integrantes con el ímpetu y actitud de la banda.

Así, el cuarteto mantiene su sonido medular sin estancarse al incorporar diversidad a su sonido mientras que Raskulinecz le da un montón de atributos al sonido sin hacerlo demasiado simple. En conclusión: Wolves es una combinación de canciones pegajosas, potentes, llenas de pasión y mensaje que hacen reflexionar. Como todo lo que crea Rise Against.

 

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REFUSED – “FREEDOM”

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7 años de añejamiento fueron suficientes para que la nueva forma del hardcore punk regresara y nos entregara en Freedom, un paradigma musical que reacomoda la forma en la que los suecos de Refused reformaron el “punk” desde la península escandinava.

No hay duda que su The Shape of Punk To Come (1998) es un clásico dentro de la escena de coraza dura. Es un disco que redefinió la forma y el acercamiento que un puñado de personas le daba a un género que parecía haberse quedado estancado en los 90s. Sin embargo, Refused, poco después del lanzamiento de su mejor disco, se desintegró y esa nueva forma del punk nunca llegó.

Fue hasta 2012 cuando Dennis Lyxzén, David Sandström, Kristofer Steen y Magnus Flagge deciden reunirse con ese énfasis juvenil pero más maduros, más creativos y con una necesidad intrínseca de crear, inventar y, por qué no, mostrarnos la nueva forma del punk que tanto hemos esperado.

Freedom es un álbum que discretamente se comenzó a grabar y producir mientras la banda tocaba en grandes festivales para grandes multitudes; un road album como se conoce, y mientras este disco tiene grandes reminiscencias de lo que el canónico The Shape of… logró para la banda, también es un esfuerzo concentrado para desmantelar cualquier legado que haya sido construido durante el hiato del grupo.

“Elektra” abre este disco, con este track la banda pone lo mejor de su creatividad por delante para deliberadamente entregar una canción dinámica, riffs progresivos y potencia, una manera clásica de Refused de hacer las cosas pero que se siente como un paso lógico para la maduración de la banda. Si unimos esto al hecho de que Dennis Lyxzén aún puede gritar como su yo de hace 7 años, Freedom da la impresión de que Refused, a través de este disco, se esta renovando.

“Dawkins Christ” toma prestada la estructura del mayor éxito de la banda, “New Noise”. Acordes densos, pesados y un doble bombo que edifica un comunicado maniático que Lyxzén plantea en su discurso lírico. Sin duda, un retroceso musical pero que funciona para meramente rendir homenaje a su pasado. Y aunque algunas de las canciones de Freedom tienden a sonar a la banda post-Refused de Lyxzén (The International Noise Conspiracy), la banda consigue entregar una forma mas pulcra y diferente de retomar su orígenes y refrescarlos, y se nota en “War On The Palaces” que es una creación amorfa entre un groove de heavy metal de los 70s y toques de un sonido punk que ellos conocen muy bien.

Freedom no parece asentarse en una sola dirección y eso hace que este disco sea tan versátil y tan fácil de acoplarse más a un género alternativo que sólo dentro de la vena del hardcore/punk. En “366” la banda recorre su pasado hardcore y hace un trabajo admirable al recomponer algo que juntos, en su momento, inventaron; mientras que “Françafrique” es una canción que tiene toques de funk y reminiscencias muy negras.

Freedom demuestra la dedicación que la banda le puso a este álbum, recalcando que lo que menos han querido con este disco es satisfacer las expectativas de todos. Esto se traduce a que la banda ha podido trabajar mas abierta a la creatividad, y aunque parezca irónico, en contra de las características que hicieron de Refused una de las bandas más atípicas de los últimos 20 años.