VENOM PRISON – “SAMSARA”

Los chicos de Venom Prison está enojados y no perderán tiempo expresando cada centímetro de ira en su más reciente álbum, Samsara. Este disco es una recopilación de nueve temas de “metal extremo” muy bien confeccionados y ejecutados que se enriquecen con todos los elementos más clásicos de la música pesada. Sin embargo, Venom Prison viaja a través de muchos subgéneros que fluyen dentro y fuera de la producción del disco y que inmediatamente nos hacen recordar a otras bandas del género. “Uterine Industrialization” – primer sencillo que se desprende de Samsara – tiene Dying Feauts escrito por todas partes, mientras que “Matriphagy” tiene una desbordante calidad que nos remonta al sonido de Misery Index. Samasara esta cargado de invocaciones a Death, Cannibal Corpse, Phrenelith o Outer Heaven.

La última vez que una banda capturó la atención de los fanáticos más “true” fue con el lanzamiento de Forever (2015) de Code Orange y si hay una forma adecuada y precisa de describir a Venom Prison sería como un Code Orange más brutal, más errático, más enfermo y más desquiciado. Mientras Code Orange fluye entre el las versiones más extremas del hardcore y punk, Venom Prison toma inspiración del death metal y el grind. Mucho de esto se debe a las guitarras de Ash Gray y Ben Thomas, que van hilando pinturas brutales con riffs irregulares que, junto a una excelsa ejecución, desgarran los oídos para proyectar la antesala de lo que podría ser un circle pit a cargo de esta banda.

Por otro lado, Mike Jeffers en el bajo, sostiene una cadencia pesada e hipnótica sin alejarse de las fórmulas establecidas por los guitarristas para ser el acompañante perfecto de una sinfonía del caos.

A lo largo y ancho, Samsara es un disco increíble, pero lo que lo retiene de ser un álbum maravilloso, son las secciones de batería. La elección de Joe Bills de amalgamar ritmos de corte hardcore a la estructura del disco le ha restado potencia y brillo. Si bien en un principio este esfuerzo remonta a Cannibal Corpse, esto daña los acordes que se fusionan en una tormenta de métricas sonoras insípidas. Tal vez si en esa sección hubiera habido un acercamiento más hacia el death metal y las dieciseisavas de sus notas, la sección rítmica de Samsara no habría diluido tanto su sonido general.

La vocalista, Larissa Stupar, es quien hace que Venom Prison se aleje de las reglas más retrogradas de los géneros “duros”. Sin opacar a las guitarras o al bajo, las interpretaciones vocales de Stupar se liberan totalmente en Samsara. Su habilidad para cambiar, sin aparente dificultad entre los diferentes sonidos que caracterizan a los estilos más extremos del metal, son clara muestra de que Larissa se ha convertido en una vocalista madura y experimentada capaz de evocar perfectamente las emociones correspondientes a los riffs subyacentes del álbum, dotándolo de una textura increíble.

Mientras que la primera mitad de Samsara – que marca el intermedio “Deva’s Enemy” – depende en gran medida de los sonidos sónicos, agresivos y casi destructivos; la segunda mitad – que comienza con “Asura’s Realm” – es más melódica, energética y con una carga emocional más prístina. “Sadistic Rituals” y “Dukkha” nos recuerdan al black metal por sus chillidos salvajes y nos hacen entender lo que la banda esta buscando como músicos e intérpretes.

Si hay alguna queja de Samsara es que, a momentos, es un disco crudo, orgánico y muy visceral, características que dejan una sensación de carencia de pulido. Tal vez esto pueda atribuirle alguna clase de inexperiencia a la banda o fue una opción estilística para priorizar un sonido brutal, casi primitivo. Sin embargo esto es una cuestión menor cuando se habla del contenido del álbum que es muy personal y que nos hace entender que cada integrante se desgarra la piel con la ejecución de este disco.

Es así como Venom Prison tiene una relación especial con Samsara, un disco sorprendentemente agradable y que mezcla los aspectos más brutales de la música de corte duro en un solo lugar; encontrando cohesión, brutalidad, honestidad y mucho dinamismo en un collage salpicado de sangre.

LA DISPUTE – “PANORAMA”

Para muchos, siempre habrá un antes y un después de La Dispute. Mientras que los fanáticos más acérrimos de los originarios de Grand Rapids, Michigan siguen alabando su trabajo, hay personajes que después de un par de segundos de escucharlos, deciden que el quinteto es como si Fugazi estuviera grabando audiolibros.

Durante los últimos 10 años La Dispute ha sido una parte fundamental de la llamada The New Wave of Post-HardcoreThe Wave para los amigos – integrada por bandas del calibre de Touché Amore, Thrice, O’Brother, Moving Mountains, etc. Pero desde sus inicios, el quinteto ha sido la banda más exigente y divisoria en el fandom de un subgénero como es en el que están categorizados (post-hardcore). Sus seguidores más radicales describen la música de La Dispute como profética, deslumbrante más allá del arte de hacer música, y a momentos, le dan el trato de literatura en lugar de música.

Es con estos antecedentes con los que La Dispute, después de 5 años, regresa con Panorama. En este álbum quedó atrás la intensidad física, la exaltación vocal y sin ninguna expectativa o gratificación inmediata, el álbum pide a gritos que se le comprometa e intime como si de un libro se tratara… Con atención indivisa y que provoque tomar notas al pie para su posterior discusión y análisis.

Al igual que sus compañeros, La Dispute ha reducido radicalmente sus extremos. Su álbum, Somewhere At The Bottom Of The River Vega & Altair (2008), permanece como uno de los álbumes de hardcore más singulares del siglo. En él, Jordan Dreyer murmuraba y organizaba letras anacrónicas influenciadas por el poema de Edgar Alan Poe “Annabel Lee” o por el trabajo de Kurt Vonnegut, mientras tanto el resto de la banda – Brad Vander Lugt, Chad Morgan Sterenberg, Adam Vass y Corey Stroffolino – incursionaba en el jazz, el scremo, el rock progresivo y el spoken word. Aquel álbum, sin precedentes y sin una ambición sin control, expresa la culpa de Dryer de cómo él bombardeó a sus fanáticos con su arte, cambiando las intenciones de la banda. Mientras que los escuchas podrían pasar por alto el cuidado y atención del crafting de La Dispute, la banda se esmeró en crear un trabajo expresivo, presencial y que los direccionó a crear Rooms Of The House (2014), un disco aún más silencioso, casi sepulcral y póstumo que resalta por sus momentos emocionales bastante tradicionales dentro del género.

Hábil y sutil, Panorama se arrastra hacia la resonancia en lugar de la catarsis, incluso cuando la banda parece crear sonidos más potentes y complejos, se siente que caminan de puntas sobre hielo muy delgado. “Anxiety Panorama” y “View From Our Bedroom Window” son demasiado complacientes como para dar pie a un circle pit, sin embargo, cuentan con ese drama y carga emocional a la que Jordan nos tiene ya acostumbrados. En “In Northern Michigan” las guitarras están muteadas por la mayor parte del ambiente gélido de la canción hasta que se filtran en la melodía del tema, como el sonido de un alfiler que cae, rompiendo el silencio en una habitación vacía. El coro de “Footsteps At The Pond” encuentra la voz de Dreyer siendo una sordina en las guitarras, iluminando la melodía con letras oscuras que se entierran en la mezcla y ecualización del tema, dándole otro tono a la canción, sobretodo por que ello es una decisión curiosa para una banda que confía tanto en las palabras de su frontman.

Panorama encuentra a Dreyer reflexionando sobre los 31 años de existencia que tiene en el mundo relativamente sin tragedia alguna que lo afecte. Mientras transcurre el álbum se va preguntando cómo brindar apoyo a alguien que ha experimentado cosas realmente atroces …Could I even be half of what you need? suplica en “Fulton Street I”. Con poca dirección, Dreyer avanza con buenas intenciones y un miedo paralizante de empeorar las cosas en “Rhodonite & Grief”, que con sus acordes y melancólicos vientos metálicos, podría ser una secuela a “Woman (In Mirror)” canción incluida en Rooms Of The House. Panorama, hasta el momento, da la impresión de ser un disco que habla de la muerte, el dolor; pero sobretodo, de la incapacidad de comunicarse.

En “You Ascendant” Dreyer recorre a través de formas celestiales y monótonas la muerte de una relación y la abrumadora verdad de que una de las dos partes – si así lo deciden – tendrá que irse primero.

En conclusión, Panorama y sus esbozos de poesía brutal y teatralidad visceral, son el claro ejemplo de una historia de amor, historia que todos hemos vivido o vivimos y que solo es necesario leerla entre las líneas que componen el panorama que La Dispute pinta en este disco.

DOLORES DE HUEVOS – “CRISIS MENTAL/CRISIS DE CONCIENCIA”

 

Las mentes más creativas del universo, por lo general, se debaten en crisis existenciales, de personalidad y de conciencia que logran cuestionar los preceptos más básicos – así como los más complejos – de la existencia humana. Estos interrogantes, por lo general, ayudan a forjar una identidad más acertada del individuo que se ve probado por el debacle personal empujándolo a cambiar o a permanecer estático flotando en el abismo de la monotonía. A través de un proceso similar, Dolores De Huevos – los padrinos y creadores del punk teatral (en lo personal) – regresan con Crisis Mental/Crisis de Conciencia, planteando un nuevo paradigma en su sonido y para una banda que, desde su concepción, desafió el establishment sin si quiera saberlo.

Grabado meses antes del terremoto que sufrió la Ciudad de México en 2017, Crisis Mental/Crisis de Conciencia, es un disco que le toma casi dos años ver la luz. Cargado de una energía particular y una arquitectura característica, Dolores De Huevos, a través de sus profetas – Manolo Ávila, Conrado del Campo, Christian Spuma y Manuel Rubio – pintan una ilustración que cambia y enriquece el sonido que ya habían creado. Si en El sueño de la razón produce monstruos (2013) y en La Naturaleza Incoherente del Ser (2014) la banda había compilado un sonido enraizado al punk, hardcore y sus diferentes mutaciones, en Crisis Mental/Crisis de Conciencia se olvidan de las reglas – aunque en realidad dudamos que la banda sepa de la existencia de estas – para empujar su sonido a niveles inesperados que logran sorprendernos con sus atemporalidades métricas, sus acordes complejos y fuera de lugar que se atisban con ritmos potentes y galopantes.

Crisis Mental/Crisis de Conciencia abre con “Epopeya De Un Castigo”, tema de 7:27 minutos de duración que si bien engloba lo más característico del punk y hardcore, resalta por ser una canción instrumental que no por tener ausencia de letra no deja de ser impresionante al demostrar la técnica musical del cuarteto a lo largo de un galope que zarandea el cuerpo, la mente y el espíritu.

Un aspecto primordial en todos los discos de Dolores De Huevos es su lírica, esa palabra escrita que condecora cada melodía. Ésta, por lo regular escrita por Manolo Ávila, es irreverente, crítica, contestataria y tan real que muchas veces y a pesar de lo intenso de su sonido, abruma y pinta una realidad de la cual – a veces desesperadamente – queremos escapar. En “El Árbol Junto Al Hombre” Manolo recita con una voz similar a la de Louis Armstrong: “…coincidimos en un mundo desordenado, encontrar calma interior es necesario… todos somos parte y lo debemos de aceptar… uno representa como ser humano, al resto de la humanidad…” mientras la canción va alcanzando nuevas alturas que resumen la intensidad con la que a Dolores De Huevos le gusta proyectar cada uno de sus mensajes.

“La Gente Come Gente” es sin duda uno de esas canciones que seguramente serían acompañadas por un circle pit en el que la gente encontraría catarsis, comunión y lo más old school del hardcore mientras Manolo critica la ignorancia de la gente y como esta provoca que seamos menos comprensivos con el prójimo.

Justo a la mitad de Crisis Mental/Crisis de Conciencia nos tropezamos con “El Chueco”, tema que tal vez sea uno de los más experimentales de Dolores De Huevos hasta el momento. Entre la proyección personal de la banda a través del personaje que protagoniza la canción, hasta los desplantes melódicos de las guitarras y la “improvisada” batería, “El Chueco” conglomera todo lo que “no se debe hacer dentro de un álbum de punk” pero lo plantea de una manera única que llena al oído de nuevas texturas y capas musicales que sugieren que no toda disonancia es ruidosa o poco comprensible.

“Tu Resplandor Hace Que Los Cristales Se Estremezcan” y “La ilusión” son canciones que bajan el galope para darle una tónica algo más lúgubre al Crisis Mental/Crisis de Conciencia. El primero pareciera una alegoría actual dibujada por palabras de Hunter S. Thompson mientras que la segunda es una descarnada melodía que describe la manera metafórica en la que, muchas veces, no deseamos seguir viviendo.

El álbum cierra con “Sin Miedo”, tal vez la canción más atípica dentro de la discografía de Dolores De Huevos pero no por ello la menos meritoria. El tema es melódico, potente en algunos pasajes y como si hubiese salido de algún garaje de Portland allá por 1998. Ese sonido alternativo se enriquece con una letra sencilla pero directa y unos arreglos que aderezan el tema de principio a fin.

Crisis Mental/Crisis de Conciencia al final es un álbum ecléctico, cambiante y macerado en una época en la que el contexto era trágico por lo que recién la Ciudad de México había sufrido. El disco se maduró en medio de la crisis, la catástrofe citadina y la humana. Tal vez su título proyecte un mensaje más cercano a la crisis mental y de conciencia que como personas sufrimos todos los días y que sólo a través de la tragedia podemos atrevernos a cambiar o intentar cambiar, haciendo un acto de análisis personal para darnos cuenta que el dolor abarca mucho más que una patada en los huevos, un edificio derrumbándose sobre nuestras cabezas o un poco de punk haciéndonos entender nuestra condición humana.

THE BEST OF 2018

Cada año, religiosamente, nos damos a la tarea de escuchar atentamente las propuestas musicales más novedosas; así como las producciones más recientes de un sinnúmero de artistas y géneros. Con cierto atraso – pero con mucha convicción – les entregamos (como cada año) el top 100 de lo que nosotros consideramos han sido los mejores álbumes del año. Con esto empezamos el 2019 para seguir compartiendo con ustedes – muchos o pocos lectores – lo que más nos apasiona: Mucha música.

1.- “On Dark Horses” by Emma Ruth Rundle

2.- “Time & Space” by Turnstile

3.- “Alive In New Light” by IAMX

4.- “Catharsis” by Machine Head

5.- “I Loved You At Your Darkest” by Behemoth

6.- “Boundless” by Long Distance Calling

7.- “Everyone Afraid To Be Forgotten” by IONNALEE

8.- “Muerte” by Will Haven

9.- “Achromata” by Aesthesys

10.- “Epitaph” by God Is An Astronaut

11.- “Vortex” by Toundra

12.- “Prequelle” by Ghost

13.- “The Sciences” by Sleep

14.- “So Sad So Sexy” by Lykke Li

15.- “En Cas de Tempête…” by Cœur De Pirate

16.- “Beautiful Ruin” by Converge

17.- “Ordinary Corrupt Human Love” by Deafheaven

18.- “Thank You For Today” by Deathcab For Cutie

19.- “Time Will Die & Love Will Bury It” by Rolo Tomassi

20.- “Is This Thing Cursed?” by Alkaline Trio

21.- “Palms” by Thrice

22.- “Alysu” by Anatomy Of The Bear

23.- “Infinite Games” by The Black Queen

24.- “Infections Of A Differentiations Kind (Step 1)” by Aurora

25.- “Dark All Day” by Gunship

26.- “A Patient Man” by Cult Leader

27.- “Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures” by Coheed & Cambria

28.- “All This Will Be” by Closer

29.- “Northern Chaos Gods” by Immortal

30.- “Alba – Les Ombres Arrantes” by Hypno5e

31.- “Jord” by Møl

32.- “The Laurels Of Serenity” by Red Apollo

33.- “Lush” by Snail Mail

34.- “Through The Void” by Garganjua

35.- “Room Inside The World” by Ought

36.- “Tü” by Alien Weaponry

37.- “In The Blood” by Marvelous Persona

38.- “Black Wash” by Pagan

39.- “Drift” by The Men

40.- “Desierte” by Serpyants

41.- “The Green Lodge” by Laika

42.- “The Lamb” by Lala Lala

43.- “We Already Lost The World” by Birds In Row

44.- “We All Know” by Talons

45.- “Bareback” by Throat

46.- “Where We Were Together” by Say Sue Me

47.- “The Bluest Star” by Free Cake For Every Creature

48.- “White Noise & Black Metal” by Craft

49.- “Head Cage” by Pig Destroyer

50.- “Love In Shadow” by Sumac

51.- “A Productive Cough” by Titus Andronicus

52.- “Im All Ears” by Let’s Eat Grandma

53.- “Acid Dad” by Acid Dad

54.- “Only Love” by The Armed

55.- “Too Far Gone” by Cane Hill

56.- “The Hurt Will Go On” by Code orange

57.- “Street Safari” by Public Access TV

58.- “Firepower” by Judas Priest

59.- “Crush Crusher” by Ian Sweet

60.- “Would You Rather” by Thick

61.- “Moaning” by Moaning

62.- “Quit The Curse” by Anna Burch

63.- “You Wont Get What You Want” by Daughters

64.- “Phanerozoic I: Palaeozoic” by The Ocean

65.- “Strange Fruit” by Zeal & Ardor

66.- “Nightstand” by Tancred

67.- “The Worm’s Heart” by The Shins

68.- “Ion” by Portal

69.- “Sweall” by Tiny Moving Parts

70.- “Sunset Blush” by Kississippi

71.- “Book Of Bad Decisions” by Clutch

72.- “Be The Cowboy” by Mitski

73.- “High As Hope” by Florence + The Machine

74.- “Only Love” by The Armed

75.- “Dear Nora” by Skulls Example

76.- “Dove” by Belly

77.- “Heir To Despair” by Sigh

78.- “Licancabur” by Red Sun Arcana

79.- “Burnt Sugar” by Gouge Away

80.- “Life On Ares” by Plainride

81.- “21st. Century Liability”

82.- “When My Heart Felt Volcanic” by The Aces

83.- “It’s To Hard To Have Hope” by Svalbard

84.- “Ruiner” by Nothing, Nowhere

85.- “Errorzone” by Vein

86.- “Golden Serpent God” by Akhenaten

87.- “The Sea” by Somali Yacht Club

88.- “Bought To Rot “ by Laura Jane Grace & The Devouring Mothers

89.- “Foiled” by Temple Of Angels

90.- “Butterflies Drink Turtle Tears” by Human People

91.- “Calm Black Water” by REZN

92.- “Alta Montaña” by Ultra

93.- “Stella” by Super Unison

94.- “Full Bush” by Full Bush

95.- “Stop Pretending” by Convenience

96.- “Feast For Water” by Messa

97.- “Fortress of Primal Grace” by Vallendusk

98.- “Superorganism” by Superorganism

99.- “RAUSCH” by Gas

100.- “We Will Rise Again (Far Cry 5 OST)” by Hammock

CONVERGE – “BEAUTIFUL RUIN”

Tras el lanzamiento de The Dusk In Us (2017), Converge anunció que un puñado de canciones durante las sesiones del álbum no lograron quedar en el corte final del disco. Estas canciones fueron clasificadas por la banda como un “compromiso infeliz”. Estas canciones fueron recientemente lanzadas en Beautiful Ruin, un EP que como todos los álbumes de Converge, es un viaje que lleva al escucha desde emociones devastadoras, hasta momentos maniacos y una rápida e intensamente explorada instrumentación que se abre camino en un territorio sónico que no muchas bandas se atreven a explorar.

Casi sobrepasando los seis minutos de duración, no hay mucho espacio en Beautiful Ruin para matizar. Esta colección de cuatro canciones es un lanzamiento brutalmente directo que se acerca al hardcore crudo y directo que caracteriza al sonido de Converge. “Permanent Blue” es el corte más largo del EP. Se nota el trabajo característico de Kurt Ballou en las guitarras, mientras que el sonido gutural de la voz de Jacob Bannon permea la canción con una tranquilidad mortuoria aunque, en esa ocasión, sus palabras son más descifrables.

“Melancholia” abre con un compas de 4/4 y expone un riff estándar pero potente. Esto no quiere decir que la banda no adorne la base común para crear este corte; más bien se acerca a lo básico para lograr un sonido diferente y a la vez muy familiar que hace que la línea de guitarra de apertura suene como una versión bastarda de Black Sabbath.

“Churches & Jails” y “Beautiful Ruin” ofrecen ritmos implacables con toda esa idiosincrasia musical que durante 28 años ha llevado a Converge al lugar en el que están hoy.

Si se aman y se respetan las piezas pesadas y veloces que Converge puede fabricar, Beautiful Ruin es un clásico instantáneo que se sitúa en un punto medio entre la crudeza de la banda y su reciente experimentación/evolución, proyectando una cacofonía que se vuelve la antítesis de la banda y que sobrepasa las expectativas del público de Converge y nos reafirma que ellos, una vez más, no tienen nada que probar.