MACHINE HEAD – “CATHARSIS”

Aquel viejo adagio que dice: “Ya no hacen las cosas como antes”, solo se aplica para el 75% del heavy metal moderno. Aunque en el caso de Machine Head aplica a la perfección. Liderada nada más y nada menos que por el guitarrista y vocalista, Rob Flynn, esta banda originaria de Oakland, California, no ha tenido falta de contenido o dedicación a la hora de hacer un nuevo álbum. Además, a través de los años, Flynn ha explorado todos los aspectos del metal que le interesan, y en épocas seleccionadas, ha permeado alguno de los álbumes de Machine Head exclusivamente con esos intereses.

Ahora, en 2018, Rob Flynn y compañía nos entregan Catharsis como continuación de Bloodstone & Diamonds (2014). En Catharsis, Flynn parece disfrutar cambiar su voz de un sonido áspero y gutural a melodías más limpias, a frasear y casi a recitar o lo que parezca adecuado en el momento. Después de que el bajista Adam Duce dejara la banda en el 2013, Machine Head tomó una nueva dirección con la armonización de las voces de acompañamiento, que fueron manejadas en ese momento y de excelente manera por Jared MacEachern. Esto es vital de mencionar para el entendimiento de Catharsis, ya que MacEachern juega un papel muy importante en el equilibrio de la armonización del álbum. Además, otros miembros detrás de la locura de este álbum son Phil Demmel y Dave McClain, ambos también hacen su parte al explorar nuevas maneras de acercarse a la música dura y amalgamarla con el resto de los integrantes de la banda.

Con cada parte de Machine Head llevando su música hacia nuevas direcciones, el álbum comienza con el clásico sonido de “Volatile”. Con contundencia, la canción provoca hacer un circle pit en el que el sonido viaja de lo gutural a lo melódico de manera veloz. Esto es repetido con frecuencia a lo largo de todo el álbum y si creen que esto puede ser un retroceso hacia el estilo que Machine Head manejaba a finales de los 90s, están equivocados, Catharsis esta lleno de sorpresas que evitara que se conformen con algo mediocre. De hecho, “California Bleeding” abre oportunidades entretenidas en el sonido de la banda al mezclar estilos diferentes que, de alguna forma y por inusuales que sean, funcionan decentemente sin demasiado caos.

Trasladándonos al corazón de Catharsis encontramos “Bastards”, una melodía inesperada y que es muy personal. Se trata de un poema que Rob Flynn escribió, a manera de protesta, para rechazar cada uno de los aspectos del gobierno actual en los EE.UU. Si bien este tema es de naturaleza muy calmada, pronto nos eleva hacia alturas inesperadas. Después, “Screaming In The Sun” va cambiando de ese estilo de groove metal parecido al que alguna vez Pantera manejó, hacia un estilo vocal más limpio y armónico que llega a su cénit con “Behind A Mask”, un corte acústico que esta cargado de emoción. Esta canción, si bien puede carecer de toda esa “herencia” de metal, en realidad es una canción que se hace un clásico instantáneo de la banda por su ejecución, su creatividad y por retar al género para sorprender y satisfacer.

Sin embargo, la canción más destacada de todo Catharsis es “Heavy Lies The Crown”. No solo esta canción tiene todos los atributos favoritos de los fans de Machine Head, desde las letras, los riffs y los ritmos tremendamente pesados, la canción se hace un viaje complejo de más de ocho minutos que fluye tan bien, que parece ser más corto.

En Catharsis, por lo general y con frecuencia, hay muchos pensamientos dispersos que casi se vuelven absurdos hasta que, con mucha habilidad, la banda a través de un riff, un ritmo o una lírica armonizada salta para desterrar el caos. Una melodía magistral y que se apega a esas reglas es el tributo a Lemmy Kilmister (1945 – 2015), “Razorblade Smile”, un track que destaca por su tempo, su estructura y claro, por enaltecer la carrera del que fuera el vocalista y bajista de Mötorhead.

En resumen, Catharsis, se puede ver desde dos puntos de vista opuestos. El primero es que este álbum se desvía salvajemente de cualquier tipo de enfoque o sonido específico, jugando según el estado de ánimo y el momento en el que, principalmente, Rob Flynn se encontraba. La otra cara de la moneda es que con actitud y maneras, algo más se ha apoderado de el álbum y lo ha empujado hacia una multitud de originalidad sin “venderse” e invitando a los fans más medulares del metal a acercarse a otras formas de crear “su” género.

Sea cuál sea la perspectiva en la que Catharsis se observe y se escuche, se debe decir que Machine Head ofrece todos los aspectos más apasionados de crear música a la par de ofrecer una experiencia ecléctica y única con este lanzamiento.

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