GHOST – “PREQUELLE”

Sabemos que hay un gran grupo de personas que tienen reservas a cerca de Ghost. Esas reservas seguramente muchos las tuvieron con Kiss, o en algún otro momento con Cradle Of Filth. Estas tres bandas – si tienen algo en común – es ser la antítesis dentro de lo que es “políticamente correcto” dentro del estrecho y restrictivo mundo del metal. ¿Dónde esta escrito con letras de oro que el metal, la música dura o cómo quieran llamarla, debe seguir ciertas reglas para ser aceptada por una comunidad que se caracteriza por estar integrada por parias e inadaptados que se han encargado de crear su propio mundo a través de la música? Pues bien, Prequelle, nueva producción de la banda, es un álbum que es capaz de hacernos creyentes y seguidores del culto al fantasma.

Con cada nuevo álbum de la banda originaria de Suecia, hay una evolución de su imagen y sonido amalgamados con una progresión de su argumento teatral. En Prequelle no sólo estos elementos integran un álbum rico e interesante, también hacen un momento especialmente transformador en la carrera de la banda dónde Tobias Forge públicamente ha admitido ser el alma creativa detrás de la mitología de Ghost en medio de una demanda presentada por algunos Nameless Ghouls sobre las regalías de discos anteriores.

A pesar de ello, con Prequelle, Ghost ofrece la muestra más sólida de maestría musical que la banda posee. Con influencias que van desde el disco hasta la nueva ola del heavy metal británico, Ghost parece haber dejado atrás los días del occult rock para inyectar su sonido característico a inspiraciones que vienen de bandas como Mötley Crüe, Saxon, Kiss y sus compatriotas de Abba. Así, este álbum es ambicioso, es Ghost entrando a un época pseudo ochentera en la que sus himnos radio friendly hablan de las edades oscuras y la peste bubónica, temas que se desenvuelven en riffs afilados y secciones de sintetizador que nos recuerdan a Van Halen.

La pista que abre el álbum es ominosa y ayuda a establecer el tono para cómo se desarrollara este tema llamado “Ashes”, pequeño intro que en realidad es una canción de cuna que se originó a mediados de la década de 1340 cuando la epidemia de la peste negra devastó a la humanidad. Sin embargo, el estado de animo cambia rápidamente a medida que la banda se adentra en el mundo de “Rats”, canción que es una apología hacía la cultura pop underground de la década de los 80s, el cine de horror, el cine serie b y que no solo habla de la muerte pero también de celebrar la vida.

La primera mitad de este álbum realmente muestra la habilidad que tiene la banda para integrar una tónica más pesada (aunque usted no lo crea) a su idiosincrasia melódica. En “Faith” nos topamos con una canción viciosa y que tiene un sonido demoniaco que engancha inmediatamente al escucha. Incluso la melodiosa balada “See The Light” compensa su armonía con un estribillo que se enraíza profundamente en el hard rock.

De tajo chocamos con “Miasma”, tema que abre como si se tratase de un score escrito por Basil Poledouris (Conan The Barbarian, Dir. John Milius, 1982) y este va progresando para hacer pininos dentro del espectro operático de A Night At The Opera (1975) de Queen mientras mantiene ese sonido instrumental y casi post-rock que Tobias Forge nos regala con otro de sus proyectos: Magna Carta Cartel. Al mismo tiempo, “Miasma” parece un lado b del tema “Majesty” (Meliora, 2015), por eso esa leve reminiscencia de que este álbum sea considerado una continuación de dicho álbum. La canción cierra con un inesperado saxofón que demuestra que Ghost puede ver más allá del campo instituido, salir de su zona de seguridad y arriesgarse dominando verdaderamente la experimentación musical.

El cénit de Prequelle se llama “Danse Macabre”. Cualquier banda con éxito en el mainstream de la escena musical de los ochentas tenía esa power ballad que los llevaba al número uno de las listas de popularidad. Para Ghost capturar esa estética glamorosa le es sencillo con esta canción y su sensacionalmente enfermizo ritmo. Es la canción de amor perfecta dónde la banda se pone en contacto con su lado disco (cómo alguna vez lo hizo Kiss con “I Was Made For Loving You”) pero acatando las reglas del rock n’ roll. “Danse Macabre” es un tema de rock pop sin disculpas que seguramente jugará un papel importantísimo en el floreciente legado que la banda esta construyendo.

Sin embargo, las canciones que siguen a “Danse Macabre” se convierten en un campo minado. “Pro Memoria” simplemente falla y peca de ser demasiado simple. Es casi exagerado y a propósito. Aún así Ghost cierra de manera afortunada el álbum con “Life Eternal”, una conclusión musicalmente compleja – a pesar de que parece sencilla – al otorgarle todo el dramatismo que pose Ghost y que logra capturar en la totalidad de este disco. Si bien Prequelle tiene sus errores, hay más aciertos que se transforman en temas pegadizos y prácticamente en clásicos instantáneos. Esta es una banda que, por la manera en la deciden realizar su música, se encontraran aún más dificultades en su trayecto pero ello, más que restarle valor a la banda, le da un extra para sobrevivir a lo largo del camino hacía la supremacía del rock.

Advertisements

“RATS” by GHOST

Ghost es una banda – o más bien acto – que a más de un extremista del metal incomoda por la forma en la que su creador, Tobias Forge, logra romper el status quo de la música pesada al dotar a su grupo con una carga teatral, que a muchos, les podrá parecer ridícula ignorando el sonido que esta tiene. En más de una ocasión han sido comparados con King Diamond por la estética que maneja, por la forma conceptual en la que cada uno de sus álbumes ha sido concebido o simplemente para restarle importancia a un esfuerzo que sobresale por ejecución y creatividad; pero sobretodo, por arriesgarse a hacer algo totalmente diferente a lo que usualmente tiene satisfecho al fanático de pelo largo que ama el headbanging mientras se hacen pedacitos al escuchar un face melting solo.

Ghost se ha dedicado a desestigmatizarse a través de su música, reclutando lo mejor de lo mejor de la escena musical sueca para integrarlo en un conglomerado con el que han logrado canalizar sonidos que viajan desde lo “satánico” hasta un heavy metal clásico que, por momentos, se empapa de esfuerzos poperos y enganches musicales de easy listening que le permiten llegar a una audiencia más grande. Junto a todo esto, el también líder de Magna Carta Cartel, Repugnat y Subvision, incluye esfuerzos artísticos que toman influencia de cine clásico o de culto para adaptarlas, a manera de tributo, al ADN de la banda. Tal es el caso de cada una de las portadas de su álbumes que van alineadas con una filme clásico: Opus Eponymous (2010) con Salem’s Lot (Dir. Tobe Hopper, 1979), Infestissumam (2013) con Amadeus (Dir. Milos Forman, 1983), Meliora (2015) con Metropolis (Dir. Fritz Lang, 1927) y el EP If You Have Ghosts (2013) con Nosferatu (Dir. F.W. Murnau, 1922).

El día de hoy; y después de haber recibido varias señales misteriosas por parte de la banda, esta lanza “Rats”, nuevo sencillo que se desprende de su próxima producción Prequelle y que no solo nos trae nueva música, si no también, un nuevo frontman llamado Cardinal Copia que deja atrás la ya tradicional cónclave para escoger al nuevo Papa Emeritus.

“Rats” esta cargado de un sonido más oscuro y más pesado. Tiene un solo de guitarra filoso y riffs que parecen haber estado empolvándose en el sótano de Ozzy Osbourne desde los años ochenta, además de una batería potente que engloba al tema de manera única.

Aunado a todo esto, el video que acompaña a la canción es una alegoría al cine clásico de horror, inclusive podría decirse que por momentos, hace tributo a Thriller de Michael Jackson. En este encontramos similitudes visuales a The Crazies (Dir. George A. Romero, 1973), Rats!: Night Of Terror (Dir. Bruno Mattei, 1984), Phantasm (Dir. Don Coscarelli, 1979) y texturas visuales que nos recuerdan a Dario Argento junto a un Cardinal Copia, que con su danza, parece un Fred Astaire de ultratumba.

Seguramente el nuevo álbum de Ghost, Prequelle, estará rodeado de controversias, críticas y demás. Eso no le quita que la banda este llena de una producción magnífica y un talento espectacular que pocas bandas saben capitalizar y exteriorizar sin miedo a las críticas dentro de un medio tan cerrado como lo es el metal.

MACHINE HEAD – “CATHARSIS”

Aquel viejo adagio que dice: “Ya no hacen las cosas como antes”, solo se aplica para el 75% del heavy metal moderno. Aunque en el caso de Machine Head aplica a la perfección. Liderada nada más y nada menos que por el guitarrista y vocalista, Rob Flynn, esta banda originaria de Oakland, California, no ha tenido falta de contenido o dedicación a la hora de hacer un nuevo álbum. Además, a través de los años, Flynn ha explorado todos los aspectos del metal que le interesan, y en épocas seleccionadas, ha permeado alguno de los álbumes de Machine Head exclusivamente con esos intereses.

Ahora, en 2018, Rob Flynn y compañía nos entregan Catharsis como continuación de Bloodstone & Diamonds (2014). En Catharsis, Flynn parece disfrutar cambiar su voz de un sonido áspero y gutural a melodías más limpias, a frasear y casi a recitar o lo que parezca adecuado en el momento. Después de que el bajista Adam Duce dejara la banda en el 2013, Machine Head tomó una nueva dirección con la armonización de las voces de acompañamiento, que fueron manejadas en ese momento y de excelente manera por Jared MacEachern. Esto es vital de mencionar para el entendimiento de Catharsis, ya que MacEachern juega un papel muy importante en el equilibrio de la armonización del álbum. Además, otros miembros detrás de la locura de este álbum son Phil Demmel y Dave McClain, ambos también hacen su parte al explorar nuevas maneras de acercarse a la música dura y amalgamarla con el resto de los integrantes de la banda.

Con cada parte de Machine Head llevando su música hacia nuevas direcciones, el álbum comienza con el clásico sonido de “Volatile”. Con contundencia, la canción provoca hacer un circle pit en el que el sonido viaja de lo gutural a lo melódico de manera veloz. Esto es repetido con frecuencia a lo largo de todo el álbum y si creen que esto puede ser un retroceso hacia el estilo que Machine Head manejaba a finales de los 90s, están equivocados, Catharsis esta lleno de sorpresas que evitara que se conformen con algo mediocre. De hecho, “California Bleeding” abre oportunidades entretenidas en el sonido de la banda al mezclar estilos diferentes que, de alguna forma y por inusuales que sean, funcionan decentemente sin demasiado caos.

Trasladándonos al corazón de Catharsis encontramos “Bastards”, una melodía inesperada y que es muy personal. Se trata de un poema que Rob Flynn escribió, a manera de protesta, para rechazar cada uno de los aspectos del gobierno actual en los EE.UU. Si bien este tema es de naturaleza muy calmada, pronto nos eleva hacia alturas inesperadas. Después, “Screaming In The Sun” va cambiando de ese estilo de groove metal parecido al que alguna vez Pantera manejó, hacia un estilo vocal más limpio y armónico que llega a su cénit con “Behind A Mask”, un corte acústico que esta cargado de emoción. Esta canción, si bien puede carecer de toda esa “herencia” de metal, en realidad es una canción que se hace un clásico instantáneo de la banda por su ejecución, su creatividad y por retar al género para sorprender y satisfacer.

Sin embargo, la canción más destacada de todo Catharsis es “Heavy Lies The Crown”. No solo esta canción tiene todos los atributos favoritos de los fans de Machine Head, desde las letras, los riffs y los ritmos tremendamente pesados, la canción se hace un viaje complejo de más de ocho minutos que fluye tan bien, que parece ser más corto.

En Catharsis, por lo general y con frecuencia, hay muchos pensamientos dispersos que casi se vuelven absurdos hasta que, con mucha habilidad, la banda a través de un riff, un ritmo o una lírica armonizada salta para desterrar el caos. Una melodía magistral y que se apega a esas reglas es el tributo a Lemmy Kilmister (1945 – 2015), “Razorblade Smile”, un track que destaca por su tempo, su estructura y claro, por enaltecer la carrera del que fuera el vocalista y bajista de Mötorhead.

En resumen, Catharsis, se puede ver desde dos puntos de vista opuestos. El primero es que este álbum se desvía salvajemente de cualquier tipo de enfoque o sonido específico, jugando según el estado de ánimo y el momento en el que, principalmente, Rob Flynn se encontraba. La otra cara de la moneda es que con actitud y maneras, algo más se ha apoderado de el álbum y lo ha empujado hacia una multitud de originalidad sin “venderse” e invitando a los fans más medulares del metal a acercarse a otras formas de crear “su” género.

Sea cuál sea la perspectiva en la que Catharsis se observe y se escuche, se debe decir que Machine Head ofrece todos los aspectos más apasionados de crear música a la par de ofrecer una experiencia ecléctica y única con este lanzamiento.

AROUND THE FUR (1997) by Deftones

Deftones es una de esas bandas que mantiene un sonido único y complejo que no solo se ve respaldado por gran música, pero también, por grandes emociones que enaltecen la forma que los de Sacramento, California tienen para reinventar su sonido. De esta forma, en cada uno de los discos de Deftones, podemos viajar entre enojo, ritmos cargados de sexo y un sonido primitivo que se transforma en sonidos atmosféricos oscuros que llegan a ser espeluznantes. Si juntamos esas ecuaciones como un absoluto, encontramos la convergencia de estilos que dieron como resultado (hace 20 años) el segundo álbum de la banda, Around The Fur (1997).

A diferencia de Adrenaline (1995), Around The Fur integraba más el sonido de la banda. Su dinámica potente se veía complementada por los momentos tenues que le daban más flujo a las canciones. Los inusuales momentos de la voz de Chino Moreno hacían mella en las atmósferas del recién llegado Frank Delgado, mientras que los surcos de la sección rítmica, creados por Abe Cunningham y Chi Cheng, complementaban la potencia de la guitarra de Stephen Carpenter.

También, Around The Fur es un álbum que ayudó a Deftones a definirse y redefinirse como una banda muy por encima del género del nü-metal, género en el que la banda casi durante casi toda su existencia, ha sido encasillada. Sus letras, sus ritmos y sus influencias son el claro ejemplo de que Deftones es una banda con otro pedigrí; es una banda que se formó a través de sonidos new wave, shoegaze con sus reminiscencias al hardcore de Washington, D.C. y al heavy metal de los 70s.

Around The Fur integra a la perfección tantos estilos y tantas maneras de abordarlos. Mientras que “My Own Summer (Shove It)” es un tema orgánico, potente y agresivo, no deja de demostrar la metáfora visual que Chino Moreno dibujaba en sus letras, mientras que en “Be Quiet & Drive (Far Away)” el amor es el tema principal como en más de una canción de Deftones. Junto a esto, una de las cosas “mágicas” de Deftones, es lo críptico que las letras de Moreno pueden llegar a ser. Esto les otorga una característica única que las hace destacar por sobre esas canciones que hablan del enojo de un adolescente con sus padres.

Si no han escuchado antes a esta banda (que sería muy raro), su sonido puede ser un poco desconcertante al principio. A diferencia de muchas bandas de la “escena” con las que Chino Moreno y compañía se relacionaban, Deftones realmente muestra un sonido muy reservado y diferente. Casi tan complejo y único como Tool, por lo que su música es un gusto adquirido. Around The Fur enaltece esas características con sus guitarras afiladas y potencia a la que la voz de Chino Moreno le entrega una suavidad calmante que, desde ese momento, se ha hecho una de las vertientes más clásicas en su música. También, Around The Fur, es un disco que ayudó al quinteto a entender como fluían como banda. En el disco lograron entender la luz y obscuridad de su música, dominando la forma en la que desbordan un balance en su sonido como pocas bandas han logrado.

“MX” es una canción en la que las voces de Moreno se ocultan detrás de numerosos tonos de distorsión pero esto no le quita preponderancia, mientras que “Around The Fur” suma las vibraciones inquietantes del álbum en un tema que va en crescendo, para el final, explotar en un cúmulo de potencia y distorsión creativa que permea la dirección del disco.

Deftones es una banda fuera de lo común, combina accesibilidad y complejidad con un sentido casi independiente de experimentación, y lo hacen de manera impecable. Casi todo fanático de la música podría encontrar algo que los haga disfrutar de esta banda que gracias a Around The Fur, cimentó la dirección con la que seguiría evolucionando y adaptando su sonido a lo que ellos, como banda, buscan. Su eclectisísmo hace que al analizar su discografía viajemos desde el metal, jazz, industrial, new wave y synth de una manera que nunca es forzada y si hay un álbum para comenzar a entender eso y apreciarlo, ese álbum es Around The Fur, el punto de inflexión de la banda que solo era una clara indicación de lo que estaba por venir.

METALLICA – “HARDWIRED… TO SELF-DESTRUCT”

metallica_hardwired

En un nuevo amanecer para la música pesada en el que intrépidas bandas se atreven a redefinir el metal, ¿Cómo la banda más renombrada del género puede mantener su relevancia? A la velocidad a la que vamos y en la forma en la que la música de todo género progresa debemos preguntarnos si habrá un lugar en el futuro para Metallica fuera de los libros de historia. A este ritmo, dónde la definición del género continua expandiéndose en relación con lo que solía ser a principios de los 80’s, ¿puede Metallica mantener el paso? Hardwired… To Self-Destruct puede ser la respuesta.

Atrapando a los oyentes rápidamente, Hardwired… To Self-Destruct se abre paso reintroduciendo los mejores elementos de la banda. “Hardwired” y “Atlas, Rise!” son bestiales. Estallan de vitalidad. La primera es un ejemplo de cómo, después de tantos momentos de tormento, la banda logró trabajar como tal, esa conjunción que desde Master of Puppets (1986) no se escuchaba. Mientras que la segunda, es masiva, con grandes elementos melódicos y uno de los coros más pegajosos en todo el catálogo de Metallica. Los riffs de “Atlas, Rise!” tienen un impacto serio gracias a la batería de Lars Ulrich, que sin mucha novedad, sigue siendo la seguridad rítmica de la banda, mientras que el solo de Kirk Hammet es jactancioso y épico, dando a entender que la banda esta en el mismo barco remando hacia la misma dirección.

Pero entonces, las cosas comienzan a desmoronarse desde el núcleo del álbum. La voz de James Hetfield, por momentos, suena titubeante y evita que canciones cómo “Now That We’re Dead” se conviertan en clásicos. “Confusion” comienza queriendo ser un tema progresivo y complejo pero tropieza con su progresión de acordes fuera de lugar y a esto le sigue un paso en falso llamado “ManUNkind”, con corpulentos riffs bluseros y cambios de tiempo en los que pareciera que cada integrante de la banda pareciera estar en desacuerdo; es como si esta se constituyera de 4 ideas diferentes que no pudieron converger.

Desde ese punto, todo se convierte en un downhill. “Here Comes Revenge” sería una secuela sónica de “Enter Sandman” si no fuera por sus destiempos y decepcionantes crescendos. “Am I Savage?” y “Murder One” dejan atrás todo por lo que Metallica se convirtió en Metallica: La velocidad. La primera se aferra a un solo de Kirk Hammet que podría ser soberbio si no fuera por ese sonido inerme que lo rodea, mientras que “Murder One” podría pasar por un tributo a Mötorhead si sólo lo tocaran al doble de velocidad.

En casi 80 minutos, es comprensible que un álbum como Hardwired… To Self-Destruct tenga momentos de tranquilidad, pero se vuelve demasiado cómodo demasiado pronto, e incluso, sigue tropezando sobre sí mismo una y otra vez. Para cuando llegamos a “Murder One” nos surgen dudas sobre si Metallica sigue reconociendo su propio estatus, apostando por sonidos salidos del rock sureño.

Afortunadamente el arma secreta de Hardwired… To Self-Destruct se llama “Spit Out The Bone”, canción que casi manda todas las dudas sobre este álbum al olvido. Un sonido thrash glorioso lleno de velocidad y riffs que, sin duda, se escucharían mejor acompañados de esa distorsión que engalanó a la banda en los 80’s pero que tal vez dirija a Metallica en la dirección correcta para trabajos futuros. Así, “Spit Out The Bone”, cierra el álbum, tomando los acordes de apertura de “Hardwired” y acelerándolos con una precisión y melodía únicas. Su violencia y emoción cambian naturalmente al igual que los ritmos del tema y esto permite momentos fantásticos como aquellos en dónde Rob Trujillo canaliza a Lemmy Kilmister en un solo de bajo, demasiado bajo. Aquí se escuchan los solos más enérgicos de Hammet mientras que Hetfield se concentra en crear riffs reptantes que se dispersan a lo largo de la canción para mantener a los oyentes al borde de sus audífonos.

Es lamentable que una conjunción como esta se encuentre al final del álbum. Una canción que pudo haber sido el arquetipo para todo el sonido de Hardwired… To Self-Destruct, sin embargo, el combustible que se ha quemado en los corazones de incontables fans de Metallica durante décadas, seguirá siendo esa energía que la agrupación necesita para demostrar que la vieja maquinaria aún no esta acabada.

GHOST – “POPE STAR”

ghost_popestar

De la manera en la que Papa Emeritus III y compañía nos tiene acostumbrados, hoy nos regalan Pope Star, un EP que dentro de la vena de Meliora (2015), nos conecta con una nostalgia ochentera muy entretenida y una constante a ese sonido que viaja entre el heavy meta y melodías pop para entretener a nuestros oídos.

Pope Star es un EP que reúne las cualidades características de Ghost. Esa arquitectura musical, que si bien tiene toques de heavy metal, no se esperaría encontrar en una banda que, peca o presume, del talento de sus músicos para envolver melodías clásicas de pop ochentero en un velo siniestro muy bien producido e inverosilmente histriónico.

El EP nos regala al inicio “Square Hammer”, canción que se presenta como el sencillo de Pope Star y que incluye todos los por menores y por mayores de una canción de rock pop. El corte tiene un coro pegajoso, que si se le pone atención, resalta por su lírica abiertamente satánica, mientras que su composición musical sobrepasa los límites de Meliora (2015) y se desvía para convertirse en algo único.

A este track le sigue “Nocturnal Me”, un duro acercamiento a una canción casi olvidada de Echo & The Bunnymen. Al escucharla uno se pregunta el por qué Ghost no hizo esta canción antes. Es pesada, inteligente y muy bien producida. Cuenta con capas y capas de teclados que le dan una atmósfera vampírica y, que sin tener los arreglos pertinentes, suena como si esta estuviera dirigida por músicos de orquesta.

“I Believe” es un alejamiento total de la dirección que Ghost siempre mantiene y nos hace entender que bandas como esta (no todas, seguramente) escuchan música actual. Esta canción es original de Simian Mobile Disco, dúo indie londinense, del cuál Ghost toma esta canción y le da un twist oscuro y etéreo para hacerla una versión más decente y que funge, casi sin querer, como un intermedio para atar las canciones más pesadas.

Una de las canciones más anticipadas de Pope Star es “Missionary Man”, original de Eurythmics. La canción esta a la altura de lo que se espera de una banda como Ghost. La banda le logra dar un toque más pesada sin perder de vista las similitudes, que en lo profundo, hacen que ambas bandas tengan afinidad. Mientras que Annie Lennox y Dave Stewart se adelantaron a su tiempo para romper los paradigmas de la narrativa musical de los años ochenta, Ghost, hace lo propio a su manera al reinventar en este tema la forma armónica que Pope Star tiene en su sonido.

Pope Star cierra con “Bible”, canción que data de 1986 y es original de la banda pop sueca Imperiet. La canción es gloriosa y definitivamente trae una vibra llena de sintetizadores y que se acerca casi a ser una power-ballad.

Así, una vez más, Ghost se transforma en un grupo que a pesar de ser tan amado como odiado se mantiene fiel a su estilo y a sus formas de rendir tributo, tal vez, a esas bandas que a lo largo de su existencia ayudaron a formar una mezcla tan particular de satanismo, metal, teatralidad y mucha nostalgia por los ochentas.

GHOST – “MELIORA”

ghost_meliora

El ocultismo de Ghost aboga a un espectáculo de proporciones bíblicas. En su show encontramos varios paralelismos como su look carnavalezco, su extravagancia exuberante y su narrativa lírica, todo esto se une dentro de una representación teatral apasionante que le da una frescura a su núcleo musical y hace que, tanto su show como su música, se vuelvan un mundo. Pero dejando de lado la estética, enfoquémonos en el contexto en el que Meliora, su más reciente álbum, ha roto esquemas y ha reafirmado lo que esta banda sueca puede hacer sobre el escenario y fuera de él.

Meliora es una progresión lógica en el mundo de Ghost. Después de que Opus Eponymus (2010) se centrara en el nacimiento del anticristo e Infestissumam (2013) en la presencia de este en el mundo, Meliora ocupa menos relación con la percepción espiritual de la humanidad con el diablo y habla de cómo ésta trata de conciliar o resignarse a la ausencia del amor o de un dios benevolente.

La mayor fortaleza de Meliora es que todo el complejo trasfondo de Ghost armoniza con el efusivo sonido de la banda, todo conjugado dentro de una producción maravillosa que vuelve a este disco algo monumental. Desde el opening con “Spirit”, Ghost aspira a paisajes urbanos distópicos, como si la banda estuviera tocando dentro de una estructura arquitectónica abandonada y profesara su misa desde las ruinas de una ciudad post-apocalíptica. En este álbum, los suecos que visualmente a veces han sido comparados con Alice Cooper, King Diamond, GWAR y Kiss, logran amalgamar ese sonido único que han labrado en tres LPs y un EP.

“Majesty” y “Deus in Absentia” son destacables en el sentido de cómo la banda hace un poco de alusión a sus influencias más preponderantes, sin embargo, Meliora se ve reforzado por la copiosa cantidad de riffs que se encuentran en el álbum, algo que relativamente fue ausente en Infestissumam. Por ejemplo, “From The Pinnacle to the Pit” y su línea de bajo nos remonta al álbum Opus Eponymus pero con más potencia en sus acordes, mientras que “Cirice” y “Mummy Dust” se adornan con el asombroso sonido de un moog. Al mismo tiempo, “Absolution” es una de las piedras angulares de este disco con un drive meramente sacado de la esencia más pura del rock que, sin duda, la hubieran hecho ocupar cualquier lista de popularidad en la década de los 70s.

De hecho este formato es lo que mejor le sienta a Ghost, a pesar de su lúgubre apariencia. “Absolution” es claramente el ejemplo a seguir, suena como si el tecladista de Kansas formara parte de King Diamon y Kim Bendix Petersen escribiera para REO Speedwagon. No obstante ese sonido de heavy metal lo encontramos en “Majesty”, riffs similares a los profesados por Angus Young y esa grandilocuencia de Papa Emeritus convergen en este track que demuestra la obstinación de los suecos de integrar elementos del doom metal y rock progresivo con brillantes sensibilidades orientadas al pop.

Instrumentalmente, Meliora es impecable. Su sección rítmica hace énfasis en un galope de guitarras constante que nunca llega a empalagar. Su batería y bajo le dan una base firme a las melodías del disco y la voz de Papa Emeritus nunca para de brillar. Y si a esto le sumamos lo prevalentes e imaginativos que se han vuelto los teclados y sintetizadores dentro de Meliora, encontramos un balance harmónico entre estos y las guitarras que hacen del disco algo excepcional.

Meliora es más que un anticuado retroceso al sonido de los 70s. La atmósfera del álbum que se centra en un futuro distópico, los coros gigantescos y la fascinante voz de Papa Emeritus, lo convierten en una joya, incluso si el tema del diablo que ocupó sus anteriores producciones ha quedado fuera a favor de explorar temas más complejos.

La intención de Ghost con la accesibilidad de Meliora se centra en el híbrido que en este disco han creado, tal vez sus detractores centren sólo su sonido en el EP If You Have Ghosts (2013), pero este sería el presagio que acabaría de formar al sexteto sueco, haciendo de lado la estética oculta para enfocarse en la música de Meliora y que les representa su mejor disco hasta el momento.