CONVERGE – “THE DUSK IN US”

Converge es una banda, que por casi más de 30 años, ha sido un acto de sobrevivencia. Converge ha sido la respuesta a las inquietudes del cuarteto, originario de Massachusets, que a través de su arte ha buscado la respuesta a esos momentos oscuros, de angustia y desesperación que ha todos abordan. Ese ha sido el camino que Converge ha decidido seguir, y en su noveno álbum de estudio, The Dusk In Us, forjan un nuevo rastro sonoro ultraviolento y atmosférico.

Converge, en el transcurso de su historia, ha sido una banda en movimiento ascendente en términos de calidad, estética e importancia. Su álbum más emblemático, Jane Doe (2001), posicionó a la banda como uno de esos actos que manifiestan la manera en la que se debe construir el arte. En The Dusk In Us la banda sigue incluyendo toda la fatalidad temática y visual que los ha acompañado durante sus casi 30 años de existencia. Sin embargo, Jacob Bannon ya no quiere pelear, o al menos ya no tiene tiempo para eso. En “Arkihipov Calm”, uno de los temas más beligerantes del álbum, encontramos a un Bannon reconfortante. Encontramos al agresivo frontman tomando un sentimiento sobrenatural para surfear las olas agresivas del tema con una paz contestataria que se vuelve una insignia de serenidad dentro de la canción.

Desde los primeros momentos del álbum hasta sus notas finales, The Dusk In Us es un disco emocional y políticamente cargado. La frustración y enojo de la banda hacia el mundo actual no pasan desapercibidos y Bannon, a través de sus alaridos y letras, dibuja una forma pacífica pero contestataria para abordar el oportunismo social que enferma al mundo en el que vivimos.

Pero Bannon, como todos, no siempre ha sido tan receptivo y razonable. Hace 16 años y 5 álbumes, la bilis poética del frontman fue la piedra angular de la banda mientras que Kurt Ballou se transformaba en el arma de elección para vaciar esos momentos de violentas reflexiones a través de notas erráticas y potentes guitarras. You Fail Me (2004), No Heroes (2006), Axe To Fall (200) y All We Love We Leave Behind (2012), todos expresaron profundos sentimientos de arrepentimiento, pérdida y desesperación. Bannon fue el pugilista emocional, el tipo que terminaba sarcásticamente sus canciones más emocionales y el que siempre dejaba en oscuridad su sentimientos más luminosos.

En The Dusk In us algo ha cambiado. A lo largo de los 13 temas que contiene, muchas de ellos las mejores que la banda ha escrito, Converge reconoce que los enemigos reales son más grandes que los problemas existenciales. Bannon critica la brutalidad policial, la violencia incesante, las amenazas nucleares, la locura hereditaria y el pecado original, la obsesión con las armas y el racismo. Converge se ha motivado más allá de las emociones individuales para crear un colectivo sensible y preocupado que no solo los amenaza a ellos, sino también al niño, al amante, al hermano, al padre o la madre. Converge, en The Dusk In Us, sugiere un pacifismo belicoso, una fuerza constante que gana la guerra contra el desgaste. “Under Duress” remata al hablar de la preparación sentimental que implica cualquier tipo de batalla.

En el álbum, Converge propone una y otra vez, que nos elevemos por encima de los enemigos invisibles. “Reptilian”, por ejemplo, nos ordena que sobrepasemos nuestros instintos animales, que no perdamos de vista quiénes somos para saber lo que podemos ser.

“A Single Tear” escupe un riff clásico de Converge. Enérgico, melódico y con Ben Koller haciendo que la batería cante. “Eye Of The Quarrel” es más oscuro y veloz, y suena más siniestro en una transición musical que viaja entre el post-punk y el hardcore de la vieja escuela. La belleza de esto es que no puedes decir que la canción viaje definitivamente en una sola dirección, al contrario, te muestra las diferentes vertientes a las que Converge se ha expuesto a través de su historia.

En The Dusk In Us hay una sensación de verdadera asimilación y absorción. El álbum coquetea con otros géneros y subgéneros sin lanzarse a emular cada uno de ellos. Esencialmente las influencias y las inspiraciones se reescriben para su propio propósito y uso en el álbum. Tanto así, que se puede encontrar sonidos cercanos a Joy Division para luego encontrar momentos similares a Godflesh pero dejando una sensación fresca y diferente a otros trabajos de Converge.

The Dusk In Us logra que la banda desate canciones más directas. Desde la instrumentación caótica y la producción de Kurt Ballou, todo el disco refleja la extrema agresividad con la que Converge puede abordar un tema tan importante como la paz. En medio de esa implacable agresión, la banda encuentra tiempo para crear temas emotivos y atmosféricos, como la sombriá “Thousands Of Miles” o el tema que da nombre al disco – “The Dusk In Us” – que nos recuerda el tenue color que el proyecto solista de Bannon – Wear Your Wounds – tiene en toda su producción.

El álbum, al final, se vuelve en un disco complejo y que explora la quintaesencia de Converge. The Dusk In Us es un paso adelante para la banda al llevar su sonido a nuevos niveles musicales de manera exclusivamente personal, haciendo de este noveno álbum, un testimonio progresivo de por qué la banda se ha transformado en un hito tan influyente y significativo dentro de casi toda escena de música “dura”.

 

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CODE ORANGE – “FOREVER”

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Una advertencia para todos: La banda una vez conocida como Code Orange Kids ya no son niños. El cuarteto de Pittsburgh, que ha existido desde que los cuatro cursaban la preparatoria, ha pagado sus cuotas al sobrevivir siendo los inadaptados y los raros en un ambiente tan hostil como lo es cualquier preparatoria en dónde el atreverse a ser “diferente” es un mero acto de supervivencia día tras día.

Code Orange encarna cada una de las emociones que una víctima de bullying siente y va construyendo durante sus años de estudiante; sin embargo, la capacidad del cuarteto para canalizar dichas emociones a través de la música ha dado frutos como girar con Misfits y Deftones. Así, Code Orange se ha posicionado como una de las bandas más importantes de la escena de la música dura. Su anteriores producciones, Love Is love / Return To Dust (2012) y I Am King (2014), fueron producidas por Kurt Ballou, guitarrista de Converge, que junto a Jacob Bannon (vocalista de Converge) y su disquera Deathwish Inc. les otorgaron un voto de confianza a los bostonianos para compartir su arte, y el arte de Code Orange abarca una infinidad de espectros que van desde la agresividad y visceralidad en su música, y con Forever, su tercer álbum, ofrecen pruebas convincentes de que sus ardides de superioridad, en su mayor parte, están justificados.

Tal vez lo que hace tan especial a Code Orange es que no hay un líder en la banda. El grupo es como una entidad que comparte mente, corazón y cuerpo logrando un balance dentro de la estructura de la banda que, a pesar de ser tan jóvenes, les da una unidad que muchas bandas veteranas quisieran tener. Así se crea una cacofonía que viaja de los gritos de Jami Morgan hasta llegar a la voz de Reba Meyers complementándose con las vocalizaciones de Eric Balderose, mientras que Joe Goldman hace lo propio con una voz interna que es un leviatán y lo transforma en una bestia sobre el escenario.

Hay momentos en Forever, dónde la banda parece desvanecerse entre silencios antes de materializarse otra vez. Estos “intermedios” son el arquetipo que incluso en vivo, la banda utiliza para darle un matiz más dramático a su música. “Kill The Creator” y “The Mud” son ejemplos en los que la banda apuntala esta táctica y a pesar de seguir sonando crudos y con un sonido primitivo, se nota un mayor trabajo en las estructuras de las canciones, mejor producción y una clara madurez que les ha ayudado a intentar cosas diferentes como en “Bleeding In The Blur” donde Reba Meyers deja la voz gutural de lado y se entrega a un sonido melódico, que por momentos, nos recuerda a esa escuela del grunge más medular de Seattle. Mientras que “Hurt Goes On” es un tema Reznoriano que se destaca por sus sonidos atmosféricos lúgubres, su voz pausada y su errática estructura melódica.

Forever trajo consigo mucho más de lo que se podría imaginar para esta banda. Mientras que en la superficie del disco encontramos ira y agresión, en su interior descubrimos una bestia única y devastadora. Hay un gran uso de estructuras aquí, sorpresas y mucha energía de principio a fin. Forever no es un álbum únicamente de música “pesada”, si no de música “pesada” eficaz que eleva la presión arterial, tensa los músculos y nada dentro de la mente. Si Forever es sólo el comienzo, entonces habrá más excelencia musical de parte de Code Orange en los años por venir.