AROUND THE FUR (1997) by Deftones

Deftones es una de esas bandas que mantiene un sonido único y complejo que no solo se ve respaldado por gran música, pero también, por grandes emociones que enaltecen la forma que los de Sacramento, California tienen para reinventar su sonido. De esta forma, en cada uno de los discos de Deftones, podemos viajar entre enojo, ritmos cargados de sexo y un sonido primitivo que se transforma en sonidos atmosféricos oscuros que llegan a ser espeluznantes. Si juntamos esas ecuaciones como un absoluto, encontramos la convergencia de estilos que dieron como resultado (hace 20 años) el segundo álbum de la banda, Around The Fur (1997).

A diferencia de Adrenaline (1995), Around The Fur integraba más el sonido de la banda. Su dinámica potente se veía complementada por los momentos tenues que le daban más flujo a las canciones. Los inusuales momentos de la voz de Chino Moreno hacían mella en las atmósferas del recién llegado Frank Delgado, mientras que los surcos de la sección rítmica, creados por Abe Cunningham y Chi Cheng, complementaban la potencia de la guitarra de Stephen Carpenter.

También, Around The Fur es un álbum que ayudó a Deftones a definirse y redefinirse como una banda muy por encima del género del nü-metal, género en el que la banda casi durante casi toda su existencia, ha sido encasillada. Sus letras, sus ritmos y sus influencias son el claro ejemplo de que Deftones es una banda con otro pedigrí; es una banda que se formó a través de sonidos new wave, shoegaze con sus reminiscencias al hardcore de Washington, D.C. y al heavy metal de los 70s.

Around The Fur integra a la perfección tantos estilos y tantas maneras de abordarlos. Mientras que “My Own Summer (Shove It)” es un tema orgánico, potente y agresivo, no deja de demostrar la metáfora visual que Chino Moreno dibujaba en sus letras, mientras que en “Be Quiet & Drive (Far Away)” el amor es el tema principal como en más de una canción de Deftones. Junto a esto, una de las cosas “mágicas” de Deftones, es lo críptico que las letras de Moreno pueden llegar a ser. Esto les otorga una característica única que las hace destacar por sobre esas canciones que hablan del enojo de un adolescente con sus padres.

Si no han escuchado antes a esta banda (que sería muy raro), su sonido puede ser un poco desconcertante al principio. A diferencia de muchas bandas de la “escena” con las que Chino Moreno y compañía se relacionaban, Deftones realmente muestra un sonido muy reservado y diferente. Casi tan complejo y único como Tool, por lo que su música es un gusto adquirido. Around The Fur enaltece esas características con sus guitarras afiladas y potencia a la que la voz de Chino Moreno le entrega una suavidad calmante que, desde ese momento, se ha hecho una de las vertientes más clásicas en su música. También, Around The Fur, es un disco que ayudó al quinteto a entender como fluían como banda. En el disco lograron entender la luz y obscuridad de su música, dominando la forma en la que desbordan un balance en su sonido como pocas bandas han logrado.

“MX” es una canción en la que las voces de Moreno se ocultan detrás de numerosos tonos de distorsión pero esto no le quita preponderancia, mientras que “Around The Fur” suma las vibraciones inquietantes del álbum en un tema que va en crescendo, para el final, explotar en un cúmulo de potencia y distorsión creativa que permea la dirección del disco.

Deftones es una banda fuera de lo común, combina accesibilidad y complejidad con un sentido casi independiente de experimentación, y lo hacen de manera impecable. Casi todo fanático de la música podría encontrar algo que los haga disfrutar de esta banda que gracias a Around The Fur, cimentó la dirección con la que seguiría evolucionando y adaptando su sonido a lo que ellos, como banda, buscan. Su eclectisísmo hace que al analizar su discografía viajemos desde el metal, jazz, industrial, new wave y synth de una manera que nunca es forzada y si hay un álbum para comenzar a entender eso y apreciarlo, ese álbum es Around The Fur, el punto de inflexión de la banda que solo era una clara indicación de lo que estaba por venir.

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THE DILLINGER ESCAPE PLAN – “DISSOCIATION”

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Por más de 20 años, The Dillinger Escape Plan se han establecido como uno de los actos más interesantes e innovadores dentro de la música dura. La manera en la que gestionan sus intensos ejercicios musicales a través del math rock, prog, post-hardcore, jazz, punk y quién sabe qué más, los han hecho ser una de las bandas más eclécticas de la escena. Esto sumado a sus intensas presentaciones que incluyen sudor, sangre, y en ocasiones, mucho fuego.

Ellos han sido capaces de vencer la barrera de lo estridente para llevar a sus seguidores a un estado de meditación tan cambiante, que por momentos, no se sabe si uno escucha, sueña o despierta. Su tenacidad por experimentar parecía diseñada para sobrevivir cualquier frontera musical, y sin embargo, por desgracia, hay un límite que The Dillinger Escape Plan no puede sobrevivir: El suyo.

El quinteto, oriundo de New jersey, está lanzando su sexto y último álbum, Dissociation, un disco que acaricia las alturas demenciales que la banda consiguió en Ire Work (2007) y que los catapultó al mainstream para seguir haciendo las cosas a su manera.

No es sorpresa para cualquier fan, que Dissociation esté a la altura de las expectativas de la banda, ya que no sólo es el álbum con el que la banda termina su existencia, si no que también, es un disco totalmente impredecible. Con “Limerent Death” como primer sencillo, la banda sienta las bases en la una unidad perfecta de sonidos afilados y diferentes gamas de negro que bien podrían hacernos pensar en un intrincado tatuaje. El título del sencillo se refiere al final de un estado romántico, y en el, se siente la frustración y la rabia adornadas con las letras de Greg Puciato, que disuelven el ímpetu con el que la banda ejecuta la canción, hasta el momento en el que los sentimientos del pasado se vuelven tan viscerales que dejan de existir.

Como siempre, The Dillinger Escape Plan sabe cómo equilibrar la furia esquizofrénica con los sonidos más relajantes, ya que inmediatamente después de “Limerent Death” escuchamos “Symptom of Terminal Illness” dónde Ben Weinman y Kevin Antreassian esbozan frágiles líneas rítmicas y acordes suaves y hasta los momentos relativamente más tranquilos tienen su propio núcleo lleno de intensidad, como la canción cargada de jazz “Low Feels Blvd”, que nos rompe el momentum para luego encontrarnos con un dulce falsete en “Nothing to Forget”.

“Wanting Not So Much as To”, por su parte, entrelaza esa disociación característica de The Dillinger Escape Plan en un solo track. Billy Rymer se mantiene al día con ritmos dispares y sorprendentes, notas fantasmas y una métrica bizarra que podría caer en un solo género musical que llega hasta “Fuge”, tema que contiene una resbaladiza esencia electrónica muy a la Aphex Twin.

La canción que cierra el álbum lleva el mismo nombre del disco, este tema es una nota apropiada y dramática que sirve como un telón que poco a poco va cerrando y va escondiendo el último aliento de un acto itinerante y explosivo. El estruendo industrial, el ritmo metálico y la voz de Puciato inundan la escena donde su voz crea un juego sugestivo y después de más de 3 minutos de la voz de Puciato, la batería de Rymer hace presencia para mandarla a un lugar de mayor armonía y oscuridad. Los instrumentos se matizan y lo dejan a él sólo en un dramático final.

Sería difícil decir que Dissociation es el mejor álbum de The Dillinger Escape Plan por que siendo el último, siempre tendremos la duda de qué es lo que se les habría ocurrido para dar continuidad a este, pero honestamente, ellos siempre estuvieron muchos pasos adelante, musicalmente hablando, como para tratarlos con una narrativa básica. Así, su último álbum, es cíclico y se engendra a partir del amor para llegar, conclusivamente a la muerte, mientras que en el transcurso musical se puede apreciar toda la belleza del camino que une el inicio y el final.

Es cierto, puede que jamás haya otro disco de The Dillinger Escape Plan, pero este se adapta perfectamente a la trayectoria de la banda.

ERASE ERRATA – “LOST WEEKEND”

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Tuvieron que pasar 9 años para que Erase Errata regresara con un nuevo LP en el que reescribe la manera en la que el Riot Grrrl debe sonar y debe agredir. En Lost Weekend, el trio originario de San Francisco, California, ha vuelto a rugirle a la vida con composiciones más complejas y una producción que suena a esa que sea hacía a mediados de los 90s.

Con Lost Weekend, Erase Errata ha encontrado un enriquecimiento personal y musical que se nota a lo largo del álbum. Hay momentos realmente estridentes que se acompañan de una estructura musical que hace énfasis a la naturaleza del punk y el post-punk, sin embargo, la banda logra acercarse más a sus raíces experimentales que les valieron ayudar a cambiar la escena del rock en aquella época.

Sorprendentemente y con un gran resultado, Lost Weekend fue grabado durante tres días de entrega a la música, ya que las integrantes de la banda, compuesta por Jenny Hoyston, Bianca Sparta y Ellie Erickson, no viven cerca una de la otra.

El álbum, en general, tiene un sonido brillante que a momentos se inunda de distorsiones y golpes funk que le dan un sabor especial a esta producción. Retablos de jazz y de grunge son fáciles de percibir en su estructura, dando como resultado un conglomerado de sonidos que demuestran que la banda no sólo ha mejorado, si no también, madurado.

“My Life In Shadows” tiene un drive interesante y su línea de bajo se acerca a las raíces negras del R&B, mientras que la guitarra le da un tempo al track que podría bien haber sido creado en los 60s. “Watch Your Language” mantiene distorsiones saturadas de fuzz que le dan una característica casi stoner a este esfuerzo reinterpretativo del Riot Grrrl.

Así, con esta cuarta producción, Erase Errata ha aprendido a medir su calidad musical y sobretodo a plantearse fronteras personales que simbolizan un reto creativo que las ha empujado a reinventar su sonido sin perder su esencia.