GODSMACK – “WHEN LEGENDS RISE”

Palabras como “renacimiento” y “experimentación” se han lanzado durante la promoción del nuevo disco de Godsmack, When Legends Rise. Palabras que, comúnmente, no son del todo bien recibidas dentro del mundo de la música dura. Por ello, la banda a través de su nuevo disco, invita a tomar un respiro colectivo y prepararse para un viaje musical que abraza la música que la banda ha hecho en el pasado, pero que se pinta con nuevos bríos para dar uno de los discos más completos que la banda ha entregado en años.

El primer sencillo que se desprende de When Legends Rise, “Bulletproof”, trae más sintetizadores, con versos que se deslizan a lo largo de un ambiente más accesible que va de menos a más y que cimbrará al fanático veterano con potentes riffs que proyectan el trabajo que la banda ha entregado a lo largo de los años, y este álbum, tiene mucho de eso. Hay temas como “Take It To The Edge”, lleno de adrenalina mientras que “Say My Name” es un verdadero himno que podría haberse incluido en la banda sonora de Sons Of Anarchy mientras que “Eye Of The Storm” esta lleno de furia electrificada y que seguramente saciara la sed de los fanáticos de antaño de los originarios de Massachusetts.

Pero no conformes con el status quo, Godsmack se abrió a la colaboración con escritores externos para tener una mejor idea de cómo otros podrían ver un camino musical nuevo y evolucionado sin dejar de lado la historia que los precede. Y en When Legends Rise denota mucho la madurez con la que la banda ha permeado su nuevo álbum y la forma en la que se han expandido junto a la manera en la que han explorado nuevas formas de hacer discos.

Y en donde se nota de mayor manera estos pasos es en “Under Your Scars”, una canción que comienza con un tenue piano y que puede ser lo más cercano a una power ballad que se pueda encontrar en el catálogo de Godsmack. Esta pieza muestra más vulnerabilidad de lo habitual tanto en la letra como en la música, y al mismo tiempo, es una de las canciones más complejas de When Legends Rise al incluir una melodía suave donde la guitarra y los ritmos duros son emparejados con una sección de cuerdas que la hacen diferente e interesante.

When Legends Rise encuentra a un Godsmack en un momento decisivo en el que establece un gran sonido pero con el deseo de no caer en una trampa al repetirse a sí mismos una y otra vez. Al haberse expandido logran eso, una estabilidad que agranda su carrera de manera creativa y musical; así, se notan preparados para hacer sentir su presencia no solo sobre el escenario, pero también, en el Partenón de las leyendas del rock.

Advertisements

A PERFECT CIRCLE – “EAT THE ELEPHANT”

En el mundo creativo que engloba tantas cosas cómo el cine, los libros, los cómics, las pinturas y la música – por solo mencionar algunas disciplinas – frecuentemente nos encontramos con la dualidad que representa el que un artista o creativo construya una obra nueva en la que los críticos, los seguidores o los conocedores más puristas fungirán como jueces al evaluar su trabajo de manera subjetiva u objetiva. Esto siempre pasa y seguirá pasando. Siempre habrá personajes que alaben los trabajos menos creativos u otros que demeritarán verdaderas obras maestras que pueden cambiar la percepción de las cosas. Frecuentemente esto sucede con artistas que se toman su tiempo para labrar su obra a su gusto y esto, regularmente, le otorga a un proyecto una madurez muy particular que da como resultado un cúmulo de; en este caso, canciones que enaltecen las emociones, las cimbran y narcotizan al oído logrando que el sonido se plasme de forma física o las imágenes se puedan saborear.

De esta manera A Perfect Circle intenta entregarnos más motivos y distintas direcciones creativas para que entendamos un mensaje que, para algunos, puede resultar ambiguo o confuso mientras que para otros, Maynard J. Keenan reafirma su calidad como Dios-Artista al tener las agallas de hacer las cosas a su manera, por y para el.

En Eat The Elephant, Maynard James Keenan, junto a Billy Howerdel, James Iha, Matt McJunkins y Jeff Friedl intenta reflejar sus opiniones ante una realidad que dejó de ser la que percibía hace 14 años; y si bien para el líder de la banda puede ser un momento indicado para criticar la gratificación instantánea, la falta de comunicación directa con otras personas o al bufón que su país tiene como presidente, entonces esperamos que sea de una manera que rinda tributo a la historia que, principalmente Keenan, se ha encargado de forjar.

“Eat The Elepanth” es la canción que abre el álbum destacando la voz de Maynard junto a un piano. Esta es la primera capa musical que resalta en el tema. Una sutileza que el vocalista ya demostró en 1996 al hacer un dueto con Tori Amos y cantar a lado de la pianista uno de sus más emblemáticos temas. En “Eat The Elephant” la sutileza regresa y hace que la canción fluya suavemente con una sinapsis sonora que hipnotiza pero que de pronto parece forzada y nos enreda en circunstancias que nos evocan al sonido de Mazzy Star.

A continuación nos tropezamos con “Disillusioned”. En este momento musical notamos la deconstrucción musical que Keenan ha hecho con las melodías de Howerdel ; dejando de lado todo aspecto del rock, del metal y del rock alternativo sacrificando no sólo un aspecto muy relevante de la personalidad de la banda, si no a uno de los músicos más característicos del rock como lo es James Iha, utilizándolo solamente por su capacidad técnica e interpretativa, sin embargo el resultado no es del todo malo… ni bueno.

En este álbum no hay equivalencias a tracks clásicos de la banda como “The Hollow” o “Weak & Powerless”. El mensaje ha cambiado, ¿ha evolucionado?, por momentos se extraña esa oscuridad que permeaba a Mer de Noms (2000) o la conexión directa a Tool que canciones como “Pet” o “The Outsider” ostentaban en su ADN. Mientras canciones como “Hourglass” tienen un sonido muy drone y que parece totalmente alejado y atípico de los gustos de la agrupación, temas como “The Doomed” insinúa pesadez pero parece ser sólo un crescendo de 4 minutos y 42 segundos que cuando al fin parece va a explotar en una sección potente llena de riffs y embates de batería, esta se acaba.

Luego nos topamos con un momento cinemático y diversamente visual en “So Long And Thanks for All The Fish”, que es un hint directo al título del tercer libro de la trilogía de The Hitchhiker’s Guide To The Galaxy escrita por el novelista británico Douglas Adams. Esta frase – que le da el título y parte de su temática a la canción – es el mensaje dejado por los delfines al huir de la tierra cuando estos se enteran que esta será destruida para dar paso a la construcción de una carretera intergaláctica. De manera irónica, la canción también funciona para rendir tributo a David Bowie, Gene Wilder, Carrie Fisher y Muhammad Ali en un tema que a pesar de sonar más pop que rock nos da a entender que Howerdel sigue siendo un talentoso escritor de canciones pegajosas en las que Maynard James Keenan sabe hacer un excelente trabajo vocal.

Pero no todo es ambigüedades, amargura o dulzor. Existe un balance y una respuesta directa a lo que A Perfect Circle representa y al momentum que dejó en pausa hace 14 años. “TalkTalk” es la canción que da continuidad a ese proyecto que se destacaba por la manera en la que creaba música a través de las mentes más creativas y poco comunes del rock alternativo. En esta canción, A Perfect Circle, ha sabido capitalizar la historia que le precede como banda y a los proyectos a los que cada uno de sus integrantes pertenecen. Todo en esta canción encaja; logrando que toda esa creatividad que ostenta la agrupación, se canalice y evolucione al llevarnos por un camino más interesante sin olvidar de dónde vienen.

Y ese recordatorio viene en forma de “By & Down By The River”, canción originalmente lanzada en 2013 y que fue una muestra de que la banda trabajaba en algo nuevo. En esta ocasión, a pesar de que la canción mantiene el core de lo que en realidad fue un demo, podemos notar un mayor trabajo y desarrollo en las capas que componen el track. De nueva cuenta un piano se mezcla con la voz de un Maynard realmente apasionado acompañando a esos riffs distorsionados, que en su momento, nos daban a entender que lo que se venía sería algo mejor de lo que, para muchos, esta siendo Eat The Elephant.

El resto de Eat The Elephant es un tanto o un poco olvidable o ridículamente electrónico a excepción de “Feathers”, la pieza más hermosa del álbum y que coexiste en un universo balanceado que “TalkTalk” se encargó anteriormente de crear. Esta canción captura más de la sensación que la banda trata de despertar a través de este álbum, solo que con más representación visual y acercándose a lo logrado en “TalkTalk”… Es más, si se escucha con cuidado, podemos encontrar puntos de convergencia con “The Grudge” (Tool, Lateralus, 2001).

Eat The Elephant es, muy probablemente, el álbum que no estabas esperando por 14 años. Es más, francamente, parece más un álbum de Puscifer que de A Perfect Circle, sin embargo teniendo en cuenta cuánto tiempo ha estado gestando, es notable que el álbum sea multifacético. Ciertamente los elementos más esperados de A Perfect Circle se han diluido un poco pero el énfasis de los estímulos clásicos de la banda, los revestimientos atmosféricos y el intelectualismo desgarrador, están ahí, escondidos en capas de ambigüedad y experimentación, y se pueden encontrar si saben cómo y dónde buscarlos.

“RATS” by GHOST

Ghost es una banda – o más bien acto – que a más de un extremista del metal incomoda por la forma en la que su creador, Tobias Forge, logra romper el status quo de la música pesada al dotar a su grupo con una carga teatral, que a muchos, les podrá parecer ridícula ignorando el sonido que esta tiene. En más de una ocasión han sido comparados con King Diamond por la estética que maneja, por la forma conceptual en la que cada uno de sus álbumes ha sido concebido o simplemente para restarle importancia a un esfuerzo que sobresale por ejecución y creatividad; pero sobretodo, por arriesgarse a hacer algo totalmente diferente a lo que usualmente tiene satisfecho al fanático de pelo largo que ama el headbanging mientras se hacen pedacitos al escuchar un face melting solo.

Ghost se ha dedicado a desestigmatizarse a través de su música, reclutando lo mejor de lo mejor de la escena musical sueca para integrarlo en un conglomerado con el que han logrado canalizar sonidos que viajan desde lo “satánico” hasta un heavy metal clásico que, por momentos, se empapa de esfuerzos poperos y enganches musicales de easy listening que le permiten llegar a una audiencia más grande. Junto a todo esto, el también líder de Magna Carta Cartel, Repugnat y Subvision, incluye esfuerzos artísticos que toman influencia de cine clásico o de culto para adaptarlas, a manera de tributo, al ADN de la banda. Tal es el caso de cada una de las portadas de su álbumes que van alineadas con una filme clásico: Opus Eponymous (2010) con Salem’s Lot (Dir. Tobe Hopper, 1979), Infestissumam (2013) con Amadeus (Dir. Milos Forman, 1983), Meliora (2015) con Metropolis (Dir. Fritz Lang, 1927) y el EP If You Have Ghosts (2013) con Nosferatu (Dir. F.W. Murnau, 1922).

El día de hoy; y después de haber recibido varias señales misteriosas por parte de la banda, esta lanza “Rats”, nuevo sencillo que se desprende de su próxima producción Prequelle y que no solo nos trae nueva música, si no también, un nuevo frontman llamado Cardinal Copia que deja atrás la ya tradicional cónclave para escoger al nuevo Papa Emeritus.

“Rats” esta cargado de un sonido más oscuro y más pesado. Tiene un solo de guitarra filoso y riffs que parecen haber estado empolvándose en el sótano de Ozzy Osbourne desde los años ochenta, además de una batería potente que engloba al tema de manera única.

Aunado a todo esto, el video que acompaña a la canción es una alegoría al cine clásico de horror, inclusive podría decirse que por momentos, hace tributo a Thriller de Michael Jackson. En este encontramos similitudes visuales a The Crazies (Dir. George A. Romero, 1973), Rats!: Night Of Terror (Dir. Bruno Mattei, 1984), Phantasm (Dir. Don Coscarelli, 1979) y texturas visuales que nos recuerdan a Dario Argento junto a un Cardinal Copia, que con su danza, parece un Fred Astaire de ultratumba.

Seguramente el nuevo álbum de Ghost, Prequelle, estará rodeado de controversias, críticas y demás. Eso no le quita que la banda este llena de una producción magnífica y un talento espectacular que pocas bandas saben capitalizar y exteriorizar sin miedo a las críticas dentro de un medio tan cerrado como lo es el metal.

WILL HAVEN – “MUERTE”

En lo más profundo de mi mente tengo a Will Haven archivada como una banda ruidosa, potente y en dónde convergen el hardcore, el sludge y muchas agallas. Sin embargo, una descripción tan incipiente como esa es obsoleta, considerando que el acto; originario de Sacramento, California, elimina las cualidades menos deseadas de los subgéneros antes mencionados para crear una fusión extremadamente satisfactoria.

Debido a la mezcla de subgéneros que Will Haven representa, y que a momentos parecen tan opuestos, la banda nunca se estableció como un acto meramente dentro del mainstream, por el contrario, siempre se mantuvo como una banda que era sólo para aquellos “conocedores” que sabían cómo desenterrar las joyas más míticas del sonido Californiano de mediados de los 90s. Sin embargo, la producción musical de Will Haven se mantuvo consistente y con calidad hasta estos momentos en los que la banda nos entrega Muerte – su séptimo álbum – en dónde a pesar de seguir ostentando un sonido áspero y provocativo, también redujo lo obtuso de su sonido para conceder una producción más refinada.

El álbum abre con la siniestra introducción “Hewed With The Bran”, un tema sutil y que en su crescendo choca con la disonancia del hardcore avivado por la violencia del metal. La batería que comanda Mitch Wheeler se matiza con los gritos de Grady Awenell, que con astucia, turban los riffs de Jeff Irwin y Anthony Paganelli contrastándose con la métrica del bajo de Adrien Contreras.

Otras canciones como “Kinney”, “43” o “Unit K” se embarcan en un camino rítmico contundente y decidido. Estas dan más color a Muerte mientras que piezas como “The Son” y “Ladwig No.949” se mezclan con la estructura dinámica del disco, logrando que cada canción incluya una gran cantidad de energía que se capitaliza de manera notable.

La crítica más evidente a Muerte, es el hecho de que muchas de las canciones se mezclan entre si y no hay melodías que enreden al escucha. Si bien existe una variedad de secciones rítmicas, el rango tonal del álbum permanece relativamente dentro del mismo espectro al que Will Haven nos quiere acostumbrar en este disco. Para contrarrestarlo hay un par de colaboraciones que hacen que el estado de ánimo del disco sea más inquietante. Stephen Carpenter, guitarrista de Deftones, agrega algunos riffs en “El Sol”, tema que cierra el álbum; mientras que Mike Scheidt, guitarrista y vocalista de YOB, añade drama con su voz en “No Escape”, haciendo que el territorio del hardcore se vuelva ecléctico y mucho más interesante.

Otro componente importante que permite que estas canciones sobresalgan es el uso de sintetizadores atmosféricos y una alta carga de noize, casi todas las canciones en Muerte tienen in momento o visualización consistente de esto. Los tracks que más notablemente usan estos elementos son “Winds Of Change” y “Now In The Ashes” En ambas canciones no pasa más de un minuto cuando el paisaje se llena de una energía fantasmal que agrega una capa adicional al sonido de estas, dibujando un paisaje sonoro que se detalla con sonidos atmosféricos que parecen haber salido de una película.

Si comparamos Muerte con el trabajo anterior de la banda – Open The Mind Discomfort (2015) – no suena estilísticamente diferente. Sin embargo, los detalles más finos como el uso de la voz, la producción y el manejo de atmósferas hacen que este álbum sea el disco más importante de Will Haven hasta el momento.

MACHINE HEAD – “CATHARSIS”

Aquel viejo adagio que dice: “Ya no hacen las cosas como antes”, solo se aplica para el 75% del heavy metal moderno. Aunque en el caso de Machine Head aplica a la perfección. Liderada nada más y nada menos que por el guitarrista y vocalista, Rob Flynn, esta banda originaria de Oakland, California, no ha tenido falta de contenido o dedicación a la hora de hacer un nuevo álbum. Además, a través de los años, Flynn ha explorado todos los aspectos del metal que le interesan, y en épocas seleccionadas, ha permeado alguno de los álbumes de Machine Head exclusivamente con esos intereses.

Ahora, en 2018, Rob Flynn y compañía nos entregan Catharsis como continuación de Bloodstone & Diamonds (2014). En Catharsis, Flynn parece disfrutar cambiar su voz de un sonido áspero y gutural a melodías más limpias, a frasear y casi a recitar o lo que parezca adecuado en el momento. Después de que el bajista Adam Duce dejara la banda en el 2013, Machine Head tomó una nueva dirección con la armonización de las voces de acompañamiento, que fueron manejadas en ese momento y de excelente manera por Jared MacEachern. Esto es vital de mencionar para el entendimiento de Catharsis, ya que MacEachern juega un papel muy importante en el equilibrio de la armonización del álbum. Además, otros miembros detrás de la locura de este álbum son Phil Demmel y Dave McClain, ambos también hacen su parte al explorar nuevas maneras de acercarse a la música dura y amalgamarla con el resto de los integrantes de la banda.

Con cada parte de Machine Head llevando su música hacia nuevas direcciones, el álbum comienza con el clásico sonido de “Volatile”. Con contundencia, la canción provoca hacer un circle pit en el que el sonido viaja de lo gutural a lo melódico de manera veloz. Esto es repetido con frecuencia a lo largo de todo el álbum y si creen que esto puede ser un retroceso hacia el estilo que Machine Head manejaba a finales de los 90s, están equivocados, Catharsis esta lleno de sorpresas que evitara que se conformen con algo mediocre. De hecho, “California Bleeding” abre oportunidades entretenidas en el sonido de la banda al mezclar estilos diferentes que, de alguna forma y por inusuales que sean, funcionan decentemente sin demasiado caos.

Trasladándonos al corazón de Catharsis encontramos “Bastards”, una melodía inesperada y que es muy personal. Se trata de un poema que Rob Flynn escribió, a manera de protesta, para rechazar cada uno de los aspectos del gobierno actual en los EE.UU. Si bien este tema es de naturaleza muy calmada, pronto nos eleva hacia alturas inesperadas. Después, “Screaming In The Sun” va cambiando de ese estilo de groove metal parecido al que alguna vez Pantera manejó, hacia un estilo vocal más limpio y armónico que llega a su cénit con “Behind A Mask”, un corte acústico que esta cargado de emoción. Esta canción, si bien puede carecer de toda esa “herencia” de metal, en realidad es una canción que se hace un clásico instantáneo de la banda por su ejecución, su creatividad y por retar al género para sorprender y satisfacer.

Sin embargo, la canción más destacada de todo Catharsis es “Heavy Lies The Crown”. No solo esta canción tiene todos los atributos favoritos de los fans de Machine Head, desde las letras, los riffs y los ritmos tremendamente pesados, la canción se hace un viaje complejo de más de ocho minutos que fluye tan bien, que parece ser más corto.

En Catharsis, por lo general y con frecuencia, hay muchos pensamientos dispersos que casi se vuelven absurdos hasta que, con mucha habilidad, la banda a través de un riff, un ritmo o una lírica armonizada salta para desterrar el caos. Una melodía magistral y que se apega a esas reglas es el tributo a Lemmy Kilmister (1945 – 2015), “Razorblade Smile”, un track que destaca por su tempo, su estructura y claro, por enaltecer la carrera del que fuera el vocalista y bajista de Mötorhead.

En resumen, Catharsis, se puede ver desde dos puntos de vista opuestos. El primero es que este álbum se desvía salvajemente de cualquier tipo de enfoque o sonido específico, jugando según el estado de ánimo y el momento en el que, principalmente, Rob Flynn se encontraba. La otra cara de la moneda es que con actitud y maneras, algo más se ha apoderado de el álbum y lo ha empujado hacia una multitud de originalidad sin “venderse” e invitando a los fans más medulares del metal a acercarse a otras formas de crear “su” género.

Sea cuál sea la perspectiva en la que Catharsis se observe y se escuche, se debe decir que Machine Head ofrece todos los aspectos más apasionados de crear música a la par de ofrecer una experiencia ecléctica y única con este lanzamiento.

THE BEST OF 2017

 

Cada año nos llenamos de nuevas letras, nuevas melodías y ritmos  que llenan nuestros oídos de nuevas emociones e intenciones. Cada año, la música, se renueva y  nos da la oportunidad de volvernos a emocionar con una de las formas de expresión más puras que el hombre tiene. Una vez más, otro año, nos entregó lo mejor de lo mejor en canciones y álbumes que nos da placer escuchar; por ello a continuación, compartimos un resumen en 100 canciones de lo que fue lo mejor en cuanto a canciones/álbumes del 2017.

https://open.spotify.com/embed/user/the_davo_/playlist/6tpXpgUfGbq3a77fCUDdxt