DEATH CAB FOR CUTIE – “THANK YOU FOR TODAY”

En “Gold Rush”, el primer sencillo de Thank You For Today, Ben Gibbard habla sobre las muchas formas en las que su natal Seattle ha cambiado en las últimas dos décadas, llorando recuerdos de edificios antiguos y momentos íntimos bajo las lámparas antes de sollozar: “Please don’t change, stay the same…” El video que acompaña al sencillo es una reinterpretación de “Bittersweet Symphony” de The Verve en la que se presenta a Gibbard siendo golpeado por transeúntes groseros durante un paseo diurno por un vecindario encallado en la ciudad fundada en el estado de Washington, todo para terminar atrapado en un mar de peatones enchufados a sus teléfonos.

Death Cab For Cutie es una banda conocida por su empalagosa sinceridad que, muy de vez en cuando, enseña los dientes para criticar la efímera vida moderna. Recordemos los momentos finales de “Amputations”, tema incluido en su primer disco Something About Airplanes. La canción muestra un discurso que dice más o menos así: “…In this modern day, we have instant coffee and instant tea—instant disbelief, that’s the reason we will never become anything…”

Pero mientras que “Amputations” es un remanente de aquella época en la que la banda editaba sus discos bajo el sello de Barsuk, su más reciente sencillo, “Gold Rush”, es uno de los pocos momentos en los que Thank You For Today encarna la manera en la que Death Cab For Cutie decidió hacer su música en los 2010s. Construido en torno a un sampleo de “Mind Train” de Yoko Ono, la canción se siente inerte en su constante galope, mientras que la voz de Gibbard es un poco espectral y zigzagueante. Thank You For Today marca el primer álbum de la banda en ser grabado en cinta magnética desde que cambiaron a su productor de casa: Chris Walla. Sin embargo, esta producción producida por el veterano Rich Costey (Muse, Interpol), hace que los 10 tracks que conforman Thank You For Today tengan un brillo competente, único y anónimo.

Si bien es tentador culpar completamente al productor (Costey) por los momentos más vacíos del álbum, la culpa inconfundible es de Gibbard y compañía. Las fallas del álbum son un subproducto de la tendencia de Death Cab For Cutie por confundir momentos líricos con momentos sonoros que influyen en la composición de la música y de las letras de Gibbard, haciendo que se llegue a un punto incongruente en el que algunas canciones no tienen la personalidad que musicalmente – o líricamente – se les quiso dar desde el principio.

Thank You For Today no es tan uniforme como Codes & Keys (2011) que es, sin duda, el álbum más fuerte de Death Cab For Cutie de la década de 2010. En Thank You For Today hay momentos que sugieren que Gibbard y el resto de Death Cab… todavía están luchando con la falta de mojo que ha ensombrecido su trabajo más reciente. “I Dreamed We Spoke Again” sufre de un procesamiento vocal junto a melodías a la deriva y una línea de bajo muy a la New Order que más que original parece un cover. “When We Drive” posee todo el encanto de un comercial de autos mientras que “You moved Away” sofoca sus reflexiones líricas de la vida pasada y esos temas nostálgicos que recorren las venas de todo el álbum.

La canción que cierra el disco, “60 & Punk”, es posiblemente una de las canciones más mordaces que Gibbard ha escrito desde el infame “Someday You Will Be Loved” incluido en Plans (2005).

Antes de Thank You For Today, han sido escasos los logros en lo que respecta a la obra de Death Cab For Cutie en los años 2010s, así que es un alivio que este último lanzamiento ofrezca algunas de las canciones más fuertes de la banda desde Narrow Stairs (2008), joya del indie pop que recuerda los días de gloria de la banda, aunque sea solo por unos minutos.

Luego está “Your Hurricane”, posiblemente la canción más adorable de Death Cab For Cutie en mucho tiempo. Una balada disfrazada de guitarras vintage y una emotiva toma vocal de Gibbard que puede entenderse como uno de sus mejores trabajos. Cierren los ojos y tal vez suene a un clásico. De esta forma se puede comprender que Gibbard todavía es capaz de estos momentos de seda sin sentirse a la deriva. Capitular la nostalgia es a menudo una elección estilística imprudente, pero quizás Death Cab For Cutie podría mirar hacía atrás un poco más en el futuro para comprender que el pasado no siempre tiene que ser un obstáculo, pero si, un buen lugar para descansar un rato.

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ROYAL THUNDER – “WICK”

Una llama se enciende en el bosque, un árbol incendiado es el pabilo que guía a los asistentes a este aquelarre que, hechizados por la voz de Mlny Parsons, se disponen a entregarse en cuerpo y alma a esta ceremonia llamada Wick, tercer LP de la banda, originaria de Atlanta, Georgia.

Viajando entre el hard rock y el stoner, Royal Thunder puede presumir que realmente nunca han caído dentro del estereotipo del metal o alguno de sus subgéneros. Han girado con bandas de corte duro y algunos de sus integrantes han estado en bandas de metal, pero como la tendencia actual lo establece, cada vez más bandas de sonido pesado se atreven a cruzar sus propios límites y atisbar su creatividad a través de lo que mejor saben hacer. Así, y dejando de lado la mayor parte de los elementos del metal, Royal Thunder amplía su sonido hacia creaciones más dinámicas y alternativas, tomando elementos desde el sonido clásico del rock clásico, pasando por el lúgubre ritmo del post-punk de los 80,s para al final, cerrar con ese toque alternativo de los 90s. Wick, sin duda alguna, cuenta con una ardiente sensibilidad y ganchos cuasi pop con los que logra alcanzar ese sonido que la banda logró con Crooked Doors (2015), pero a su vez, lo supera. Wick es un álbum cambiante, diverso y sigue tocando esa vena sensible de la banda. El álbum abre con “Burning Trees” un indicativo de la ruta que seguirá el disco. La canción parece  un rezo multitudinario en una misa negra, más romántica y muy despegada de una esencia pagana, pero manteniendo esa cohesión y coherencia que siempre ha destacado al cuarteto.

Si bien podría parecer que la banda ha perdido en el camino la dureza y la aspereza de su sonido, Wick no necesariamente indica el ablandamiento de su sonido, pero si el refinamiento de su ritmo y la ampliación de su paleta de sonidos, dando como resultado composiciones más ricas en diversidad y mejor ejecutadas.

“April Showers”, primer sencillo de este álbum, se jacta de tener un constante crescendo que causa tensión y ansiedad. Sus melodías inquietantes y su groove suenan como un primo cercano de “Time Machine”, corte incluido en su anterior producción, Crooked Doors. Mientras tanto, “We Slipped” destaca por sus brillantes versos y su producción casi “popera” pero que, dinámicamente, cambia su engranaje con un coro duro y sus adornos de producción.

La forma en la que Roya Thunder varía su música en Wick es el punto fuerte del disco, y si las composiciones fueran un desastre, esto significaría poco. Por fortuna, la manera en la que la banda escribe es consistente (como siempre) y a pesar de tomar otra dirección con el álbum, la banda sigue teniendo muchas agallas. “The sinking Chair” y “Turnaround” son poderosas. La primera es un golpe lleno de tono y distorsión; mientras que la segunda, reinventa los elementos más clásicos de Royal Thunder para renovar su sonido aguardientoso con unos riffs coloridos y potentes que hacen temblar el suelo.

“Plans” es un vals que podría sonar en un oscuro y olvidado bar de blues, mucho dolor y mucha emoción en esas palabras y en esas notas. La antesala a la muerte, tal vez. Al mismo tiempo, “Push” ofrece otro ejemplo de la dinámica magistral de la agrupación. Es exuberante e hipnótica, en ella, como es costumbre, percibimos el rango vocal más delicado de Parsonz.

Wick tiene un sonido de grandes estándares y provoca que se entienda que Parsonz es el punto focal de la banda al ser una de las mejores voces y bajistas de la escena del rock. Sin embargo, el resto de la banda (Josh Weaver, Evan Diprima y Will Fiore) complementa a la vocalista con sus imaginativas plataformas melódicas, otorgándole mayor textura a la creatividad de Parsonz.

Si Crooked Doors fue un cambio en otra dirección para Royal Thunder y sus seguidores, Wick hace hincapié en la manera en la que una banda de rock debe hacer rock. Así, y de forma muy admirable, Royal Thunder confía en mantener la alta calidad que le ha implicado alzar sus estándares y rebasar sus propias expectativas.