TURNSTILE – “TIME & SPACE”

Cuando hablamos de hardcore, Turnstile se ha convertido en la comidilla de toda plática a cerca del género en la actualidad. Con lazos directos con pesos pesados del género como Trapped Under Ice, que es el proyecto alterno de Brendan Yates, la banda ciertamente tiene ese pedigrí de estar haciendo uno de los mejores trabajos dentro de la escena. Con Time & Space, su más reciente álbum, la banda originaria de Maryland emula un sonido directamente de los 90, añadiéndole complejidad, variedad, melodía y sobretodo experimentación. A menudo descrito como el hijo bastardo de Rage Against The Machine, y que a veces suena a Snapcase, Turnstile mezcla esas voces aguardientosas con un enfoque instrumental que ha hecho que la banda doble y cruce los límites del hardcore, produciendo uno de los estilos más distintivos y únicos de los últimos años.

Para aquellos que temen que tal experimentación y diversidad puedan haber contaminado el sonido volátil de Turnstile, no teman: Time & Space contiene una buena cantidad de embates rítmicos y potentes. Desde el arrebato frenético de “Big Smile”, hasta el estremecedor riff de“I Dont Wanna Be Blind”, Turnstile dibuja un montón de momentos energéticos y llenos de adrenalina a lo largo del tracklist. Canciones como “Moon”, con la colaboración de Tina Halliday de Sheer Mag, respaldan las melodías vocales lisas y suaves que contiene el álbum, demostrando la habilidad de Turnstile no únicamente de convertir su sonido en una masa de agresión retorcida, pero también de crear melodías pegadizas que se asemejan un poco a Fugazi. Estos interludios armónicos en el transcurso de Time & Space provocan que este disco sea diferente y sobresalga. Desde la inquietante introducción a “I Do Not Wana Be Blind”, hasta la tensión y la inclinación melódica de “Cannot Get Away”, podemos percibir la variedad de sonidos presentes que se mantienen dentro del maravilloso sonido característico de Turnsitle logrando que la creatividad musical de la banda no canse y se perciba como una variación, o inclusive, una reinvención de sí mismos.

La segunda mitad del álbum continúa con los puntos fuertes del disco. “Come Back For More” proporciona una ráfaga desenfrenada de energía antes de acercarse demasiado al final manteniendo la progresión del disco. “Right To Be” presenta probablemente el mejor riff de todo el disco, respaldado con una cadencia en la batería que es constante, alegre y que combina su sonido groove con su dinamismo y lo hace una canción articulada y elocuente.

Para Turnstile, Time & Space representa una diferencia entre el hardcore de antaño y el moderno. El álbum se presenta como un estandarte que se aleja de los purismos y la banda se permite el acercamiento a otros géneros para incluirlos en su repertorio de coraza dura. “Bomb” y “Disco”, que podrían sonar a música de elevador distorsionada, son el resultado de empujar sus propios límites y cruzar sus fronteras para crear interludios deliciosamente suaves en que se transforman en una colisión fúrica entre el sonidos más old school del hardcore y sonidos que jamás podrían haber orbitado alrededor del género.

Lo que es más notable es que Time & Space es un parte aguas de la banda para desviarse de su sonido original hacia un éxito creativo que les permite usar una paleta de sonidos y colores totalmente diferente a lo usual, manteniendo la pesadez e intensidad, mientras perfeccionan los intentos de incorporar melodías más maduras dentro del estilo de una banda que busca hacer el hardcore más accesible sin poner en riesgo la integridad de ellos mismos.

Si son fans de las épocas de Nonstop Feeling (2016) o Pressure To Succeed (2011), encontrarán en Time & Space “algo” que cualquier amante del quinteto ama de la banda y si el hardcore nunca fue un género al que te hayas querido arriesgar, prueba este álbum, te darás cuenta que se mantiene fiel a su estilo mientras fusiona tantos géneros que creías era imposible de mezclar. Turnstile, con Time & Space, ha creado un álbum increíblemente fuerte, instantáneamente accesible para cualquiera e infecciosamente pegajoso.

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THE BEST OF 2017

 

Cada año nos llenamos de nuevas letras, nuevas melodías y ritmos  que llenan nuestros oídos de nuevas emociones e intenciones. Cada año, la música, se renueva y  nos da la oportunidad de volvernos a emocionar con una de las formas de expresión más puras que el hombre tiene. Una vez más, otro año, nos entregó lo mejor de lo mejor en canciones y álbumes que nos da placer escuchar; por ello a continuación, compartimos un resumen en 100 canciones de lo que fue lo mejor en cuanto a canciones/álbumes del 2017.

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RISE AGAINST – “WOLVES”

Durante la última década, Rise Against se ha convertido en una banda de primer nivel en la escena del rock alternativo. Los de Chicago, Illinois que comenzaron como una banda de hardcore-punk, han evolucionado para sonar, a momentos, más alternativa de lo que solía ser para forjar un sonido único a lo largo de su trayectoria y ser una de esas selectas bandas que con su octavo álbum, Wolves, vuelve a la carga con un sonido melódico y que se aleja de cualquier estereotipo punk al que el cuarteto haya sido sometido.

Wolves abre con la canción que da nombre al álbum, una representación solida del estilo de la banda, que mezcla melodías sedosas con momentos duros y agresivos. “House On Fire” hace que las apuestas suban, logrando que la conjunción de Tim McIlrath, Joe Principe, Brandon Barnes y Zach Blair sea más homogénea que nunca, y mientras que un coro memorable parece contribuir a que esta canción se convierta en un clásico, “The Violence” es un claro llamado a nadar en contra la corriente de intolerancia que baña a la nación del norte.

Las canciones en Wolves son pegajosas y eso tal vez pueda hacernos olvidar lo políticamente cargadas que son. Tim McIlrath se ha encargado de expresar a través de estas canciones, espacios peligrosos donde la misoginia, el racismo, el sexismo y más, no existen. Donde la xenofobia es repudiada, los sentimientos tienen aire y las ideas no mueren. Wolves no intenta crear un espacio seguro, pero si un espacio peligroso para la injusticia.

“Welcome to The Breakdown” se mueve con facilidad entre versos de hardcore punk y momentos de grandilocuencia melódica. “Bulls…t” incorpora breves momentos de reggae con ese épico sonido de rock de arena.

La voz de MacIlrath aporta un enfoque variado a las voces al regular su sonido áspero con tonos más dulces como en “Politics Of Love” mientras que en “Far From Perfect” lleva al límite esa transición entre cantar y gritar.

Wolves consta de 40 concisos minutos de canciones fuertes y potentes. La segunda mitad del disco tiene grandes canciones como “Miracle” y “Mourning in Amerika”, temas que denotan de manera magistral el trabajo de producción de Nick Raskulinecz (Deftones, Mastodon) con el que logró amalgamar aún más el sonido de cada uno de los integrantes con el ímpetu y actitud de la banda.

Así, el cuarteto mantiene su sonido medular sin estancarse al incorporar diversidad a su sonido mientras que Raskulinecz le da un montón de atributos al sonido sin hacerlo demasiado simple. En conclusión: Wolves es una combinación de canciones pegajosas, potentes, llenas de pasión y mensaje que hacen reflexionar. Como todo lo que crea Rise Against.

 

GOLDFINGER- “THE KNIFE”

Cuando una banda se convierte en uno de los grupos más representativos de un género, esto les brinda un derecho único a hacer las cosas como quieran. John Feldmann ha llevado eso al siguiente nivel al cambiar, en más de una ocasión, la alineación de Goldfinger. Y bueno, tal vez su estatus como uno de los líderes de una de las bandas de punk más grandes de los 90s, le da el derecho de hacer de Goldfinger casi un solo-project, pero en realidad lo que Feldmann ha hecho en esta ocasión es hacer de Goldfinger algo así como una supera banda al incluir a Mike Herrera de MxPx, Phillio Sneed de Story Of The Year y a Travis Barker en su más reciente producción, The Knife,

The Knife es un disco que suena más pop que otras producciones de Goldfinger pero eso no le quita calidad. Tal vez ese sonido sea por que en los nueve años que Goldfinger estuvo en stand-by, John Feldmann se dedicó a producir bandas del género y lo más “punk” que hizo fue la producción de el regreso de Blink 182 con California (2016).

Uno de los puntos fuertes de The Knife es la inclusión de Travis Barker. Sus arreglos en esta producción son inmejorables y su adaptación al core del disco hace que las canciones funcionen de otra manera al ser más rítmicas y tener cambios de tiempo que satisfacen el oído. A pesar de que el aparece como artista invitado, su adaptación e integración a la banda y al disco, lo hacen sonar como si llevara toda la existencia de Goldfinger tocando con ellos.

Hay un juego musical divertido en The Knife, mientras John Feldmann no puede evitar a momentos sonar pop por su relación con producciones del género, Herrera y Sneed lo traen de vuelta al mundo del punk demostrando que esta respaldado por dos veteranos del punk que se aseguran que el sonido siga dentro de la línea correcta.

En cuanto a las letras del disco, Feldmann claramente ha madurado. Antes, muchas de sus letras, eran muy literales y carecían de metáforas y estilo, especialmente cuando quería escribir una letra que reflejaba, por ejemplo, enojo. En The Knife, aprendió la gracia de usar la metáfora de una manera que se ha adaptado a su particular forma de escribir que expone en canciones como “Am I Deaf?” o “Tijuana Sunrise”, que funge como una balada llena de sonidos ska y reggae.

El primer sencillo, “Put The Knife Away”, es una maravillosa opción para que los “nuevos” miembros de la banda muestren realmente sus habilidades, haciendo un corte dinámico y asombroso que se adapta a lo que Goldfinger siempre ha sido. “Orthodontist Girl” es exactamente lo que se esperaría de Goldfinger al ser una canción con doble sentido a cerca de la ortodoncia.

The Knife cierra con “Milla”, un homenaje a la hija de Feldmann que juega con las múltiples formas en las que el vocalista puede hacer rimar el nombre de su pequeña, haciendo de la canción, un corte entrañable.

En general, The Knife es un disco muy versátil. Suena menos como un disco clásico de Goldfinger y más como el álbum solitario de Feldmann. Eso no le quita calidad ni diversión. Es perfecto para un crucero, un día de playa, manejar con las ventanillas del auto abajo en un día caluroso de verano o simplemente para hacer de un momento complicado algo sencillo.

 

PARAMORE – “AFTER LAUGHTER”

Hablar de Paramore es centrar nuestra atención en Hayley Williams, vocalista del trío originario de Tennessee. Una vocalista con actitud, con presencia y que trayendo un background musical nutrido principalmente por hardcore y punk, ha enfocado sus esfuerzos creativos en erigir un sonido que va del pop al punk o del rock al emo y al final, como un simple conglomerado de estilos musicales que han hecho del sonido de la banda algo totalmente identificable. Gracias a esto, Paramore se ha transformado en una banda que más que establecerse como un típico acto de pop o punk o rock, avanza en la manera en la que hace su música, todo adornado con la inconfundible e inmejorable voz de Williams que hasta ha engalanado un dueto con Chino Moreno al interpretar “Passenger” juntos en vivo.

En After Laughter, su más reciente producción, en la que se marca el regreso de Zac Farro en la batería, Haley Williams, Taylor York y el mismo Farro, toman un camino inspirado totalmente en la década de los ochentas para crear un sonido lleno referencias a la cultura pop de esa época, el new wave y las giras musicales en centros comerciales en las que artistas como Tiffany o New Kids On The Block desfilaron más de una vez.

El primer sencillo de After Laughter es “Hard Times”, una alegoría sonora que hace tributo a Duran Duran con ese requinto inconfundible de guitarra y que se complementa con un video que pareciera haber sido filmado en technicolor y que se satura con colores neón y el look de la banda que podría haber salido de la caricatura Kidd Video.

“Rose-Colored Boy” abre con un intro que nos remite a “Girls Just Wanna Have Fun” de Cindy Lauper, sin embargo, la canción toma un giro para hacerla algo diferente pero dentro de la misma línea ochentera en la que After Laughter avanza canción por canción. El tema tiene arreglos dignos de The B52’s que le dan un tono fresco a pesar de que las canciones, en esta ocasión, no le exigen mucho vocalmente a Williams.

Justo a la mitad del álbum nos topamos con “26” una de esas baladas a las que Paramore ya nos tiene acostumbrados, sólo que esta vez el tema podría formar parte del momento romántico de alguna película como The Karate Kid (Dir. John G. Avildsen, 1984) o Say Anything (Dir. Cameron Crowe, 1989).

Una de las cosas que hay que resaltar del álbum, es que a pesar de que todas sus canciones suenan similares, esto nos remite totalmente a los 80’s, cuando las bandas tomaban una dirección diferente para inventar un nuevo álbum y sí, tal vez After Laughter carece de balance o creatividad al 100%, pero le sobra diversión y frescura, recordándonos una vez más, que lo viejo vuelve (aunque sea en forma de ficha, como Alf).

Si en Paramore (2013) la banda logró encontrar un camino alterno a lo que siempre habían hecho, tomando en cuenta todas las alternativas que la música implica, con After Laughter, lo único que Paramore está buscando es recalar en esos 13 años de carrera que tienen encima y seguir divirtiéndose haciendo música.

“HARD TIMES” by PARAMORE

Bienvenidos al mundo technicolor que Paramore dibuja en su nuevo sencillo “Hard Times”. Con este hito, la banda liderada por Hayley Williams, marca su regreso después de 4 años de ausencia para brindarnos una canción llena de sonidos ochenteros que viajan a través de referencias sonoras como The Bangles, Pretenders y Nena.

El track toma una tendencia synth-pop algo colorida y llena de una esencia muy chicle-de-tutti-frutti que se aleja mucho de su anterior producción del 2013, Paramore. Al mismo tiempo, el video del primer sencillo del álbum After Laughter, está lleno de colores pastel, neón y una estética que solo se podría encontrar en la portada de una Trapper Keeper.

También en esta nueva producción se marca el regreso de un antiguo integrante de la banda: Zac Farro, quien se une de nuevo a Williams después de haber dejado la banda, junto con su hermano, ya siete años atrás.

After Laughter será lanzado el próximo 12 de mayo y no podemos esperar más para escuchar más cortes ochenteros, coloridos y divertidos engalanados con la voz de Hayley Williams.