VENOM PRISON – “SAMSARA”

Los chicos de Venom Prison está enojados y no perderán tiempo expresando cada centímetro de ira en su más reciente álbum, Samsara. Este disco es una recopilación de nueve temas de “metal extremo” muy bien confeccionados y ejecutados que se enriquecen con todos los elementos más clásicos de la música pesada. Sin embargo, Venom Prison viaja a través de muchos subgéneros que fluyen dentro y fuera de la producción del disco y que inmediatamente nos hacen recordar a otras bandas del género. “Uterine Industrialization” – primer sencillo que se desprende de Samsara – tiene Dying Feauts escrito por todas partes, mientras que “Matriphagy” tiene una desbordante calidad que nos remonta al sonido de Misery Index. Samasara esta cargado de invocaciones a Death, Cannibal Corpse, Phrenelith o Outer Heaven.

La última vez que una banda capturó la atención de los fanáticos más “true” fue con el lanzamiento de Forever (2015) de Code Orange y si hay una forma adecuada y precisa de describir a Venom Prison sería como un Code Orange más brutal, más errático, más enfermo y más desquiciado. Mientras Code Orange fluye entre el las versiones más extremas del hardcore y punk, Venom Prison toma inspiración del death metal y el grind. Mucho de esto se debe a las guitarras de Ash Gray y Ben Thomas, que van hilando pinturas brutales con riffs irregulares que, junto a una excelsa ejecución, desgarran los oídos para proyectar la antesala de lo que podría ser un circle pit a cargo de esta banda.

Por otro lado, Mike Jeffers en el bajo, sostiene una cadencia pesada e hipnótica sin alejarse de las fórmulas establecidas por los guitarristas para ser el acompañante perfecto de una sinfonía del caos.

A lo largo y ancho, Samsara es un disco increíble, pero lo que lo retiene de ser un álbum maravilloso, son las secciones de batería. La elección de Joe Bills de amalgamar ritmos de corte hardcore a la estructura del disco le ha restado potencia y brillo. Si bien en un principio este esfuerzo remonta a Cannibal Corpse, esto daña los acordes que se fusionan en una tormenta de métricas sonoras insípidas. Tal vez si en esa sección hubiera habido un acercamiento más hacia el death metal y las dieciseisavas de sus notas, la sección rítmica de Samsara no habría diluido tanto su sonido general.

La vocalista, Larissa Stupar, es quien hace que Venom Prison se aleje de las reglas más retrogradas de los géneros “duros”. Sin opacar a las guitarras o al bajo, las interpretaciones vocales de Stupar se liberan totalmente en Samsara. Su habilidad para cambiar, sin aparente dificultad entre los diferentes sonidos que caracterizan a los estilos más extremos del metal, son clara muestra de que Larissa se ha convertido en una vocalista madura y experimentada capaz de evocar perfectamente las emociones correspondientes a los riffs subyacentes del álbum, dotándolo de una textura increíble.

Mientras que la primera mitad de Samsara – que marca el intermedio “Deva’s Enemy” – depende en gran medida de los sonidos sónicos, agresivos y casi destructivos; la segunda mitad – que comienza con “Asura’s Realm” – es más melódica, energética y con una carga emocional más prístina. “Sadistic Rituals” y “Dukkha” nos recuerdan al black metal por sus chillidos salvajes y nos hacen entender lo que la banda esta buscando como músicos e intérpretes.

Si hay alguna queja de Samsara es que, a momentos, es un disco crudo, orgánico y muy visceral, características que dejan una sensación de carencia de pulido. Tal vez esto pueda atribuirle alguna clase de inexperiencia a la banda o fue una opción estilística para priorizar un sonido brutal, casi primitivo. Sin embargo esto es una cuestión menor cuando se habla del contenido del álbum que es muy personal y que nos hace entender que cada integrante se desgarra la piel con la ejecución de este disco.

Es así como Venom Prison tiene una relación especial con Samsara, un disco sorprendentemente agradable y que mezcla los aspectos más brutales de la música de corte duro en un solo lugar; encontrando cohesión, brutalidad, honestidad y mucho dinamismo en un collage salpicado de sangre.

KEITH FLINT †

La primera vez que me enteré de la existencia de The Prodigy fue a través de una programa transmitido por Deutsche Welle TV llamado Big In Germany. Era conducido por un tipo llamado Ingo Schmoll que le sabía a eso de la música y siempre hacía un top de lo que sonaba en Alemania e Inglaterra por allá en 1996/7. Un buen día, sin comentar mucho, puso al aire el video de “Firestarter” y me voló la cabeza. De todo lo que sonaba en aquel tiempo, para mí, The Prodigy era una bocanada de aire fresco que cambiaba muchas cosas que creía o pensaba que conocía. Recuerdo que lo que más me llamó la atención fue el look de Keith Flint, era decadente, casi steam punk pero sin esa actitud de ir poco a poco desgastándose. A la fecha me sigo sintiendo de la misma manera cuando los escucho que cuando los escuché por primera vez.

En ese tiempo no sabía describir muy bien algo así, pero agresivo, corrosivo, energético y determinado son los adjetivos que se me vienen a la mente cuando se habla de Keith Flint y que hoy – por desgracia o gracia del maldito destino – se une a la cada día más creciente lista de artistas, cantantes, vocalistas, performers que por más de una razón que jamás conoceremos, deciden quitarse la vida.

La vitalidad de Keith Flint se esparcía a lo largo y ancho de The Prodigy, contagiando los beats, las secuencias y sampleos del grupo haciendo que el sonido de la banda, poco a poco, se transformaron en algo así como punk rock para la generación del rave. Bailarín principal del acto inglés, Keith Flint nunca concibió participar con su voz con la banda, sin embargo fue en Fat Of The Land (1997) que el mundo lo conoció. Envestido en una sudadera de la bandera de los EE.UU., bermudas viejas y sucias y su particular mohawk-with-a-twist, conocimos a Keith con “Firestarter”, canción y video que mostraba un aspecto decadente casi post-apocalíptico de una sociedad perdida que desperdiciaba las buenas costumbres para volver al punk que, en gran parte, forjó a la nación inglesa.

Proclamado punk, fanático de las motocicletas, responsable por establecer la credibilidad de la música dance de The Prodigy dentro del mainstream y hacer de The Prodigy uno de los más grandes actos en vivo en la historia de la música electrónica, Keith destilaba vitalidad, potencia y una energía inigualable en vivo que hacía sentir a sus fanáticos más allá de vivos.

Pero el frontman no solo transmitía su energía con The Prodigy, poco se conoce de su proyecto alterno Flint con el que únicamente lanzó un álbum – Device #1 (2003) – que tenía un acercamiento más directo al rock y punk, además de participaciones con Clever Brains Fryin’, y el acto de dubstep, Caspa.

Si por algo se le recordará a Keith Flint será por sentirse más que vivo sobre el escenario, por ser un “iniciador de fuego” y por que a quién lo reconociera fuera del escenario siempre lo recibía con una enorme sonrisa y agradecimiento por gustar de lo que hacía.

DOLORES DE HUEVOS – “CRISIS MENTAL/CRISIS DE CONCIENCIA”

 

Las mentes más creativas del universo, por lo general, se debaten en crisis existenciales, de personalidad y de conciencia que logran cuestionar los preceptos más básicos – así como los más complejos – de la existencia humana. Estos interrogantes, por lo general, ayudan a forjar una identidad más acertada del individuo que se ve probado por el debacle personal empujándolo a cambiar o a permanecer estático flotando en el abismo de la monotonía. A través de un proceso similar, Dolores De Huevos – los padrinos y creadores del punk teatral (en lo personal) – regresan con Crisis Mental/Crisis de Conciencia, planteando un nuevo paradigma en su sonido y para una banda que, desde su concepción, desafió el establishment sin si quiera saberlo.

Grabado meses antes del terremoto que sufrió la Ciudad de México en 2017, Crisis Mental/Crisis de Conciencia, es un disco que le toma casi dos años ver la luz. Cargado de una energía particular y una arquitectura característica, Dolores De Huevos, a través de sus profetas – Manolo Ávila, Conrado del Campo, Christian Spuma y Manuel Rubio – pintan una ilustración que cambia y enriquece el sonido que ya habían creado. Si en El sueño de la razón produce monstruos (2013) y en La Naturaleza Incoherente del Ser (2014) la banda había compilado un sonido enraizado al punk, hardcore y sus diferentes mutaciones, en Crisis Mental/Crisis de Conciencia se olvidan de las reglas – aunque en realidad dudamos que la banda sepa de la existencia de estas – para empujar su sonido a niveles inesperados que logran sorprendernos con sus atemporalidades métricas, sus acordes complejos y fuera de lugar que se atisban con ritmos potentes y galopantes.

Crisis Mental/Crisis de Conciencia abre con “Epopeya De Un Castigo”, tema de 7:27 minutos de duración que si bien engloba lo más característico del punk y hardcore, resalta por ser una canción instrumental que no por tener ausencia de letra no deja de ser impresionante al demostrar la técnica musical del cuarteto a lo largo de un galope que zarandea el cuerpo, la mente y el espíritu.

Un aspecto primordial en todos los discos de Dolores De Huevos es su lírica, esa palabra escrita que condecora cada melodía. Ésta, por lo regular escrita por Manolo Ávila, es irreverente, crítica, contestataria y tan real que muchas veces y a pesar de lo intenso de su sonido, abruma y pinta una realidad de la cual – a veces desesperadamente – queremos escapar. En “El Árbol Junto Al Hombre” Manolo recita con una voz similar a la de Louis Armstrong: “…coincidimos en un mundo desordenado, encontrar calma interior es necesario… todos somos parte y lo debemos de aceptar… uno representa como ser humano, al resto de la humanidad…” mientras la canción va alcanzando nuevas alturas que resumen la intensidad con la que a Dolores De Huevos le gusta proyectar cada uno de sus mensajes.

“La Gente Come Gente” es sin duda uno de esas canciones que seguramente serían acompañadas por un circle pit en el que la gente encontraría catarsis, comunión y lo más old school del hardcore mientras Manolo critica la ignorancia de la gente y como esta provoca que seamos menos comprensivos con el prójimo.

Justo a la mitad de Crisis Mental/Crisis de Conciencia nos tropezamos con “El Chueco”, tema que tal vez sea uno de los más experimentales de Dolores De Huevos hasta el momento. Entre la proyección personal de la banda a través del personaje que protagoniza la canción, hasta los desplantes melódicos de las guitarras y la “improvisada” batería, “El Chueco” conglomera todo lo que “no se debe hacer dentro de un álbum de punk” pero lo plantea de una manera única que llena al oído de nuevas texturas y capas musicales que sugieren que no toda disonancia es ruidosa o poco comprensible.

“Tu Resplandor Hace Que Los Cristales Se Estremezcan” y “La ilusión” son canciones que bajan el galope para darle una tónica algo más lúgubre al Crisis Mental/Crisis de Conciencia. El primero pareciera una alegoría actual dibujada por palabras de Hunter S. Thompson mientras que la segunda es una descarnada melodía que describe la manera metafórica en la que, muchas veces, no deseamos seguir viviendo.

El álbum cierra con “Sin Miedo”, tal vez la canción más atípica dentro de la discografía de Dolores De Huevos pero no por ello la menos meritoria. El tema es melódico, potente en algunos pasajes y como si hubiese salido de algún garaje de Portland allá por 1998. Ese sonido alternativo se enriquece con una letra sencilla pero directa y unos arreglos que aderezan el tema de principio a fin.

Crisis Mental/Crisis de Conciencia al final es un álbum ecléctico, cambiante y macerado en una época en la que el contexto era trágico por lo que recién la Ciudad de México había sufrido. El disco se maduró en medio de la crisis, la catástrofe citadina y la humana. Tal vez su título proyecte un mensaje más cercano a la crisis mental y de conciencia que como personas sufrimos todos los días y que sólo a través de la tragedia podemos atrevernos a cambiar o intentar cambiar, haciendo un acto de análisis personal para darnos cuenta que el dolor abarca mucho más que una patada en los huevos, un edificio derrumbándose sobre nuestras cabezas o un poco de punk haciéndonos entender nuestra condición humana.

THE BEST OF 2018

Cada año, religiosamente, nos damos a la tarea de escuchar atentamente las propuestas musicales más novedosas; así como las producciones más recientes de un sinnúmero de artistas y géneros. Con cierto atraso – pero con mucha convicción – les entregamos (como cada año) el top 100 de lo que nosotros consideramos han sido los mejores álbumes del año. Con esto empezamos el 2019 para seguir compartiendo con ustedes – muchos o pocos lectores – lo que más nos apasiona: Mucha música.

1.- “On Dark Horses” by Emma Ruth Rundle

2.- “Time & Space” by Turnstile

3.- “Alive In New Light” by IAMX

4.- “Catharsis” by Machine Head

5.- “I Loved You At Your Darkest” by Behemoth

6.- “Boundless” by Long Distance Calling

7.- “Everyone Afraid To Be Forgotten” by IONNALEE

8.- “Muerte” by Will Haven

9.- “Achromata” by Aesthesys

10.- “Epitaph” by God Is An Astronaut

11.- “Vortex” by Toundra

12.- “Prequelle” by Ghost

13.- “The Sciences” by Sleep

14.- “So Sad So Sexy” by Lykke Li

15.- “En Cas de Tempête…” by Cœur De Pirate

16.- “Beautiful Ruin” by Converge

17.- “Ordinary Corrupt Human Love” by Deafheaven

18.- “Thank You For Today” by Deathcab For Cutie

19.- “Time Will Die & Love Will Bury It” by Rolo Tomassi

20.- “Is This Thing Cursed?” by Alkaline Trio

21.- “Palms” by Thrice

22.- “Alysu” by Anatomy Of The Bear

23.- “Infinite Games” by The Black Queen

24.- “Infections Of A Differentiations Kind (Step 1)” by Aurora

25.- “Dark All Day” by Gunship

26.- “A Patient Man” by Cult Leader

27.- “Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures” by Coheed & Cambria

28.- “All This Will Be” by Closer

29.- “Northern Chaos Gods” by Immortal

30.- “Alba – Les Ombres Arrantes” by Hypno5e

31.- “Jord” by Møl

32.- “The Laurels Of Serenity” by Red Apollo

33.- “Lush” by Snail Mail

34.- “Through The Void” by Garganjua

35.- “Room Inside The World” by Ought

36.- “Tü” by Alien Weaponry

37.- “In The Blood” by Marvelous Persona

38.- “Black Wash” by Pagan

39.- “Drift” by The Men

40.- “Desierte” by Serpyants

41.- “The Green Lodge” by Laika

42.- “The Lamb” by Lala Lala

43.- “We Already Lost The World” by Birds In Row

44.- “We All Know” by Talons

45.- “Bareback” by Throat

46.- “Where We Were Together” by Say Sue Me

47.- “The Bluest Star” by Free Cake For Every Creature

48.- “White Noise & Black Metal” by Craft

49.- “Head Cage” by Pig Destroyer

50.- “Love In Shadow” by Sumac

51.- “A Productive Cough” by Titus Andronicus

52.- “Im All Ears” by Let’s Eat Grandma

53.- “Acid Dad” by Acid Dad

54.- “Only Love” by The Armed

55.- “Too Far Gone” by Cane Hill

56.- “The Hurt Will Go On” by Code orange

57.- “Street Safari” by Public Access TV

58.- “Firepower” by Judas Priest

59.- “Crush Crusher” by Ian Sweet

60.- “Would You Rather” by Thick

61.- “Moaning” by Moaning

62.- “Quit The Curse” by Anna Burch

63.- “You Wont Get What You Want” by Daughters

64.- “Phanerozoic I: Palaeozoic” by The Ocean

65.- “Strange Fruit” by Zeal & Ardor

66.- “Nightstand” by Tancred

67.- “The Worm’s Heart” by The Shins

68.- “Ion” by Portal

69.- “Sweall” by Tiny Moving Parts

70.- “Sunset Blush” by Kississippi

71.- “Book Of Bad Decisions” by Clutch

72.- “Be The Cowboy” by Mitski

73.- “High As Hope” by Florence + The Machine

74.- “Only Love” by The Armed

75.- “Dear Nora” by Skulls Example

76.- “Dove” by Belly

77.- “Heir To Despair” by Sigh

78.- “Licancabur” by Red Sun Arcana

79.- “Burnt Sugar” by Gouge Away

80.- “Life On Ares” by Plainride

81.- “21st. Century Liability”

82.- “When My Heart Felt Volcanic” by The Aces

83.- “It’s To Hard To Have Hope” by Svalbard

84.- “Ruiner” by Nothing, Nowhere

85.- “Errorzone” by Vein

86.- “Golden Serpent God” by Akhenaten

87.- “The Sea” by Somali Yacht Club

88.- “Bought To Rot “ by Laura Jane Grace & The Devouring Mothers

89.- “Foiled” by Temple Of Angels

90.- “Butterflies Drink Turtle Tears” by Human People

91.- “Calm Black Water” by REZN

92.- “Alta Montaña” by Ultra

93.- “Stella” by Super Unison

94.- “Full Bush” by Full Bush

95.- “Stop Pretending” by Convenience

96.- “Feast For Water” by Messa

97.- “Fortress of Primal Grace” by Vallendusk

98.- “Superorganism” by Superorganism

99.- “RAUSCH” by Gas

100.- “We Will Rise Again (Far Cry 5 OST)” by Hammock

ALKALINE TRIO – “IS THIS THING CURSED?”

Dejemos de lado todas las ideas preconcebidas, los prejuicios y el esnobismo indie por un minuto. En los últimos 20 años, la amalgamación impía de Jawbreaker-Misfits-The Ramones llamada Alkaline Trio, ha sido una de las voces más consistentes dentro de toda derivación del punk. Encuentren una banda contemporánea que, entre Maybe I’ll Catch Fire (2000) y Crimson (2005), haya lanzado cuatro discos que eclipsen a los otros lanzados por los oriundos de Chicago… Es imposible.

Is This Thing Cursed? Viene con el argumento de que fue un álbum escrito en el estudio, por ello las comparaciones con Maybe I’ll Catch Fire (2000) se desvanecen en un instante; no se trata de composiciones sencillas, llenas de enojo post-adolescente e instintivamente labradas en una habitación diminuta. En cambio, lo que tenemos es un retorno de la banda en toda la extensión de la palabra, además de que para el trío ha sido un paso completamente natural. Un detalle en esta nueva era que es importante resaltar es que, por primera vez la voz de Dan Andriano bajista de la banda, es más socorrida y utilizada a lo largo de todo el álbum.

“Is This Thing Cursed?” abre el disco y da nombre al álbum. Tiene un inicio con un suave piano, sencillo y que envuelve la estructura del intro de la canción antes de estrellarse con los galopes de Derek Grant y los acordes rítmicos de Matt Skiba. Al mismo tiempo, Skiba y Andriano intercambian versos y armonías de coro (una cosa nueva y rara para Alkaline Trio) y que vuelve más interesante la nueva tendencia musical que la banda esta tomando.

Esa noción de asociación es la clave de Is This Thing Cursed?: Cada músico ha tenido el tiempo necesario para construir su dirección en la producción del disco. “Demon In Division”, por ejemplo, comienza con algunos acordes de bajo por parte de Adriano que parecen haber sido escritos en los 90s y desempolvados para este disco, pero Skiba toma el core de la canción para llevarla a otro nivel. En producciones anteriores esa mecánica habría sido la regla en casi todas las canciones, pero en su lugar la banda ha funcionado como eso, repartiendo responsabilidades y siendo más abierta a la creatividad de sus propios integrantes. Esto es muy notorio al encontrar teclados sutiles, guitarras acústicas y al trío empujando las canciones a ángulos oblicuos para refrescar su ya clásico sonido. Mientras tanto, la batería de Grant, mantiene la energía en todo momento y es una presencia estimulante en todo el álbum. Que una banda de 20 años de existencia todavía encuentre nuevas formas de colaborar es inmensamente gratificante.

A lo largo de la primera década del siglo XXI, las letras de Skiba tuvo un declive, por lo que la banda se apodero de las letras de Andriano. Pero Skiba comenzó a redescubrir su toque en My Shame Is True (2013) y para cuando llegó a Is This Thing Cursed? el dominio de la creación de canciones lo regresó totalmente al vocalista. “I Can’t Believe” presenta el mejor coro que la banda ha logrado desde “Sadie” de Crimson (2005), mientras que “Sweet Vampires” y “Goodbye Fire Island” unen sus letras macabras y oscuras con un humor y comprensión de la melodía que no se escuchaba desde Good Mourning (2003).

Andriano también recurre a algunas de sus composiciones más fuertes en este disco. “Little Help” nos trae reminiscencias a Green Day y a “Im Dying Tomorrow”, canción de Alkaline Trio que describe la depresión, la apatía y la autodestrucción inducida por el alcohol y que se incluye en su álbum del 2001, From Here To Infirmary. “Worn So Thin” esta cortado de una tela similar, pero su narrador reconoce propia parte en la espiral inevitable hacia la ira. En medio de todo este nihilismo se encuentra “Stay”, su conmovedora admisión de culpa y deseo de reparación que actúa como un respiro y un recordatorio de que, el trío, ya no son las mismas personas que nos invitaron a meternos en una tina… con un radio.

En Is This Thing Cursed? No hay una disminución de calidad musical y creativa. En los 40 minutos que dura el álbum se van revelando pequeños toques que agregan profundidad a la experiencia auditiva. Desde las cuerdas del coro final en “Goodbye Fire Island” hasta los arpegios de “Heart Attacks” y la distorsión de “Throw Me To The Lions”, Is This Thing Cursed? Es una colección de temas sutilmente gratificante. Se puede argumentar que no se trata de un terreno musical nuevo, pero el estatus que Alkaline Trio ha cimentado a través de su reputación, como unos de los mejores compositores de este género, es más que evidente.

TURNSTILE – “TIME & SPACE”

Cuando hablamos de hardcore, Turnstile se ha convertido en la comidilla de toda plática a cerca del género en la actualidad. Con lazos directos con pesos pesados del género como Trapped Under Ice, que es el proyecto alterno de Brendan Yates, la banda ciertamente tiene ese pedigrí de estar haciendo uno de los mejores trabajos dentro de la escena. Con Time & Space, su más reciente álbum, la banda originaria de Maryland emula un sonido directamente de los 90, añadiéndole complejidad, variedad, melodía y sobretodo experimentación. A menudo descrito como el hijo bastardo de Rage Against The Machine, y que a veces suena a Snapcase, Turnstile mezcla esas voces aguardientosas con un enfoque instrumental que ha hecho que la banda doble y cruce los límites del hardcore, produciendo uno de los estilos más distintivos y únicos de los últimos años.

Para aquellos que temen que tal experimentación y diversidad puedan haber contaminado el sonido volátil de Turnstile, no teman: Time & Space contiene una buena cantidad de embates rítmicos y potentes. Desde el arrebato frenético de “Big Smile”, hasta el estremecedor riff de“I Dont Wanna Be Blind”, Turnstile dibuja un montón de momentos energéticos y llenos de adrenalina a lo largo del tracklist. Canciones como “Moon”, con la colaboración de Tina Halliday de Sheer Mag, respaldan las melodías vocales lisas y suaves que contiene el álbum, demostrando la habilidad de Turnstile no únicamente de convertir su sonido en una masa de agresión retorcida, pero también de crear melodías pegadizas que se asemejan un poco a Fugazi. Estos interludios armónicos en el transcurso de Time & Space provocan que este disco sea diferente y sobresalga. Desde la inquietante introducción a “I Do Not Wana Be Blind”, hasta la tensión y la inclinación melódica de “Cannot Get Away”, podemos percibir la variedad de sonidos presentes que se mantienen dentro del maravilloso sonido característico de Turnsitle logrando que la creatividad musical de la banda no canse y se perciba como una variación, o inclusive, una reinvención de sí mismos.

La segunda mitad del álbum continúa con los puntos fuertes del disco. “Come Back For More” proporciona una ráfaga desenfrenada de energía antes de acercarse demasiado al final manteniendo la progresión del disco. “Right To Be” presenta probablemente el mejor riff de todo el disco, respaldado con una cadencia en la batería que es constante, alegre y que combina su sonido groove con su dinamismo y lo hace una canción articulada y elocuente.

Para Turnstile, Time & Space representa una diferencia entre el hardcore de antaño y el moderno. El álbum se presenta como un estandarte que se aleja de los purismos y la banda se permite el acercamiento a otros géneros para incluirlos en su repertorio de coraza dura. “Bomb” y “Disco”, que podrían sonar a música de elevador distorsionada, son el resultado de empujar sus propios límites y cruzar sus fronteras para crear interludios deliciosamente suaves en que se transforman en una colisión fúrica entre el sonidos más old school del hardcore y sonidos que jamás podrían haber orbitado alrededor del género.

Lo que es más notable es que Time & Space es un parte aguas de la banda para desviarse de su sonido original hacia un éxito creativo que les permite usar una paleta de sonidos y colores totalmente diferente a lo usual, manteniendo la pesadez e intensidad, mientras perfeccionan los intentos de incorporar melodías más maduras dentro del estilo de una banda que busca hacer el hardcore más accesible sin poner en riesgo la integridad de ellos mismos.

Si son fans de las épocas de Nonstop Feeling (2016) o Pressure To Succeed (2011), encontrarán en Time & Space “algo” que cualquier amante del quinteto ama de la banda y si el hardcore nunca fue un género al que te hayas querido arriesgar, prueba este álbum, te darás cuenta que se mantiene fiel a su estilo mientras fusiona tantos géneros que creías era imposible de mezclar. Turnstile, con Time & Space, ha creado un álbum increíblemente fuerte, instantáneamente accesible para cualquiera e infecciosamente pegajoso.