COLD – “THE THINGS WE CAN’T STOP”

Vivimos en una época de nostalgia. En todos lados, en todas partes, en todos los medios; el tema dominante es volver a lo básico, al inicio, al pasado que permea nuestro presente y también nuestro futuro. Constantemente estamos buscando el próximo recordatorio de un momento que nos haga sentir tan vivos como cuando teníamos 17 o 20 años. Hemos llegado al punto en el que casi todo lo que quedó en el olvido, puede volver a la vida y reiniciarse. Eso, también, incluye nuestro pequeño gran mundo musical, donde bandas que se pensaban olvidadas y tuvieron sus destellos hace algún tiempo, vuelven al mainstream para desarrollar, de nueva cuenta, su futuro.

Habiendo dicho esto, bienvenidos de vuelta Cold, solo tuvieron que pasar 8 años para que, de nueva cuenta, pudiéramos escuchar algo de esa banda que orgullosamente sangra en el escenario. Así, y de la mano de Napalm Records, los originarios de Jacksonville, Florida regresan con una nueva producción – The Things We Can’t Stop – también junto a una nueva alineación.

Formados en 1986 y haciendo su debut en 1998 producido bajo la mano de Ross Robinson (Korn, Limp Bizkit) Cold se posicionó en un área gris entre el rock alternativo y el mal llamado nü-metal que saturaba el mercado musical a final de la década de los 90s. Pero no fue hasta su segundo álbum – 13 Ways To Bleed On Stage (2000) – que la banda se consolidó y se hizo un talento vital en la escena. 3 años después llegaron con Year Of The Spider (2003), álbum que les valió obtener dos discos de oro y más de un millón de discos vendidos únicamente en los EE.UU.

Ahora a través de The Things We Can’t Stop, Cold intenta ser la constante personal que siempre ha conocido. Scooter Ward es el único miembro de la alineación original y en esta versión de la banda Nick Coyle en la guitarra, Lindsay Manfredi en el bajo y Aaron Fulton en la batería, se unen para poder seguir convirtiendo el dolor en poesía.

El álbum abre con un intro de poco menos de un minuto, creando una atmósfera que se acumula en tensión antes de que comience “Shine”; tema que es melódico y potente y pegajoso, una opción obvia para que este tema se transforme en el primer sencillo. La canción se envuelve con un espíritu inspirador y presenta una conmovedora historia de una joven que sufre bullying en la escuela y en casa es maltratada físicamente. El tema funge como un himno que busca concientizar a cerca de la importancia de la salud emocional y mental, y más en estos tiempos en los que esta no es realmente tomada en serio.

Este fuerte comienzo toma un respiro gracias al ritmo lánguido de la emotiva “Snowblind”, salpicada de adornos electrónicos que orquestan la métrica de la canción para llegar a “The Devil We Know”, tema que tiene un color brillante pero que mantiene un sabor algo agridulce pero no por ello menos encantador. De pronto nos topamos con “Run” una versión más oscura del clásico de 2004 de Snow Patrol y que por muy downtempo que pueda sonar, no evita que queramos corear la canción a todo pulmón.

“Better Human” entra al core de este álbum con un cálido piano que es un suave llamado a las armas para ponerse de pie, y a pesar de uno estar roto, mejorar y curarnos a nosotros mismos. De pronto nos encontramos con “Without You”, canción que en toda su extensión suena al viejo Cold. El tema es un terreno maravilloso con esa potencia melancólica que tiene diferentes vertientes para satisfacer al oído. “The One That Got Away” es un himno de puro rock mientras que “Systems Fail” es un respiro inminente en este vórtice de emociones que escaldan la piel.

Finalmente Cold cierra con “Beautiful Life” y “We All Love”. En el primero, el piano y las cuerdas son caricias que se convierten en una arquitectura de guitarra llena de melancolía mientras la voz de Scooter desdibuja el amor y los sueños. Mientras tanto, el segundo tema se envuelve en un sutil sonido de piano que permite que toda la banda se amalgame absolutamente.

The Things We Can’t Stop nos presenta el lado más afilado de la banda pero con un enfoque más refinado y maduro en la composición de canciones, si bien esta lejos de 13 Ways To Bleed On Stage (2000), el álbum representa una parte seminal del rock alternativo de finales de 1999, perfectamente adaptado para el 2019. Esto se resume en momentos dignos de musicalidad, coros muy melodiosos y ganchos interesantes llenos de rock. Con esto Cold demuestra que todavía esta evolucionando y haciendo música sincera.