MASTODON- “EMPEROR OF SAND”


Mastodon, siempre progresista y conceptual, se atreve a desafiar su vigencia como banda a través de Emperor Of Sand, su más reciente producción. En este álbum en el que la banda ha tomado una lección del tiempo; la visión de la impermanencia los ha hecho canalizar su aprendizaje como banda en un disco que, sin duda, podría considerarse una obra maestra.

Emperor of Sand nos cuenta la historia de un hombre condenado a morir a manos del Rey del Desierto. Forzado a vagar por las dunas dónde la sequía lo asola, el personaje cuenta cómo va luchando, entendiéndose y aprendiendo antes de que llegue su fin. Eventualmente, este sucumbe a la mano fría de la muerte, emprendiendo un viaje al que todos, al final de nuestra vida, nos enfrentaremos. Emperor Of Sand es una procesión lógica al catálogo de Mastodon ya que de cierta forma se une a Leviathan (2004) y Crack The Skye (2009) al compartir un concepto que provoca que la audiencia procese el mensaje del álbum desde otra perspectiva. Esto no es algo nuevo para los originarios de Atlanta, GA. Cada uno de sus discos lleva su propia historia sin dejar de lado el core que hace que toda la discografía de la banda converja. Colectivamente, los 7 álbumes que tiene la banda forman una historia global, una progresión tanto musical como temática y en Emperor Of Sand, se siente como si estuviésemos presenciando el final de la historia.

Musicalmente, Emperor Of Sand, es un disco pesado pero que presenta las variantes complejas a las que Mastodon nos tiene acostumbrados. También hay algo desgarrador en el álbum, un “quinto e imperceptible integrante” que de forma invisible añade una belleza intensa al álbum. No hay una derivación fundamental de los elementos sónicos que caracterizan al grupo, sin embargo, este álbum se siente como otra dimensión que hace simbiosis con el universo conocido del grupo.

Hay momentos en este álbum que realmente captan nuestra atención. En “Precious Stones” lo primero que resalta es la batería de Brann Dailor; una adición sutil pero clara de una pandereta, ilumina toda la canción. Parecería un pequeño detalle, pero esto le da una nueva profundidad a la canción.

“Roots Remain” es una canción embrujada, el comienzo abre con el sonido conmovedor de una guitarra con cuerdas de acero, que se complementa con una brisa sonora y distorsionada que resuena en paneo en los audífonos. Estos detalles son solo el indicativo de la mano del productor Brendan O’Brien, que se vuelven más protagonistas en el trayecto del álbum. La guitarra acústica de repente cesa para repentinamente, ser reemplazada por guitarras explosivas y la voz de Troy Sanders rasgando un momento muy introspectivo. A medio camino, la cadencia y el ambiente nos dejan ver que Sanders ha escrito las letras más emotivas que hemos escuchado en un disco de Mastodon. Parecería una carta de despedida, mientras que lo progresivo del momento hace la música más pesada. Momentos emotivos como este, están enredados en el tejido de la canción, añadiendo más complejidad a medida que el track progresa.

“Clandestinity” es un punto culminante en el álbum, esta canción presenta una cadencia urgente. Al llegar al coro, esta toma un giro más lúgubre agregando una sensación de desesperación al personaje de la historia que cuenta el álbum, como si este se diera cuenta que el tiempo se le termina. Justo a la mitad de la canción hay un cambio que a través de los sonidos nos lleva a recorrer las pléyades que Crack The Skye (2009) ya había trazado en un mapa estelar. La canción cierra con enorme solo de guitarra mientras las voces se desvanecen.

Después nos vitoreamos con “Andromeda”, track en el que participa Kevin Sharp de Brutal Truth. Esto, provoca un balance entre las voces de Troy Sanders y Brent Hinds, dando colores más armónicos a pesar de lo áspero de la voz del frontman de la banda neoyorkina. A este momento le sigue “Scorpion Breath”, una canción que podría ser un lado B de Crack The Skye (2009) y que se engalana con la voz de Scott Kelly, vocalista y guitarrista de Neurosis. El tema es potente, balanceado y en él se dibuja el vórtice de la caída del personaje de la historia, su sucumbir y su ascenso a los dioses.

Emperor Of Sand cierra con “Jaguar God, una hermosa introducción acústica permea el camino de lo que será esta canción. Voces armónicas y una batería dramática van creciendo poco a poco hasta volverse un track más pesado. El bajo se convierte en el punto focal de la canción, aquí resalta el hecho de que “Jaguar God” destaca la mezcla clásica de cambios de tiempo y musicalidad de Mastodon, haciendo que el álbum cierre de manera ostentosa. Así, el disco cierra tal y cómo empezó, con un ritmo lento y un solo de guitarra que ve al guerrero del desierto desvanecerse en las arenas del tiempo.

Advertisements

PALLBEARER – “HEARTLESS”

Con nueve años de existencia, Pallbearer ha impulsado una propuesta musical que si bien tiene como núcleo el doom metal, incluye sonidos que enriquecen su estructura musical. Así viajan a través del prog, el sludge hasta llegar al stoner metal. Esta mezcla de géneros han provocado que los originarios de Arankansas, más allá de sonar como un acto amateur, suenen como una banda veterana desde su primer álbum Sorrow & Extinction (2012). Para su segundo lanzamiento, Foundations of Burden (2014), reclutaron a Billy Anderson quién acentuó la manera en la que componen, y de repente, el grupo tuvo un avance notorio que hizo brillar más su sonido.

Si bien podemos considerar los dos primeros discos de Pallbearer como clásicos, Heartless, su tercer álbum, hace que la banda suene mejor que nunca. La producción independiente de Heartless le ha permitido al cuarteto proyectar su vena creativa de manera libre, evitando los manierismos típicos del metal a favor de notas más experimentales que enriquecen en su totalidad la médula del disco. La voz de Brett Campbell nunca ha sonado mejor, mientras que Devin Holt pareciera haber tenido unas largas cátedras de guitarra bajo la tutela de David Gilmour para mejorar su técnica.

Todo esto hace que Pallbearer, sobre todo en Heartless, se arriesgue a sumar nuevas cosas a su sonido en vez de quedarse tocando lo mismo de siempre como el común de las bandas de su género. Digamos que Pallbearer tiene ese descaro, al igual que Deafheaven, de enfrentar a los fans más arraigados de cualquier género pesado para introducir una dicotomía entre la intensidad del metal y sonidos más melancólicos como el shoegaze.

En Heartless la melodía lo es todo. Campbell y Holt son los guías en ese viaje lleno de ambición musical que ha hecho que el álbum resalte por sus momentos únicos. “Dancing In Madness” es uno de ellos. Una escalofriante suite de 12 minutos que probablemente seguirá siendo la opera magna de Pallbearer durante mucho tiempo. El track va de menos a más. Mark Lierly en la batería marca el tempo, tranquilo y preciso; a su vez Devin Holt empieza a tirar esbosoz de guitarra, mientras sonidos atmosféricos complementan la canción y Holt, una vez más, entra con un solo muy blusero, de esos filosos que solo se pueden comparar con los de de David Gilmour. De pronto, la canción cambia a ese tempo lento y familiar al que Pallbearer ya nos tiene acostumbrados, para después transformarse en un inesperado himno stoner-doom antes de que explote por completo. Toda la canción se vuelve un microcosmos fenomenal, además de ofrecer una desconcertante variedad de vertientes musicales que están pavimentando el futuro de la banda.

“A Plea For Understanding”, otro track largo y el que cierra el álbum, es más fácil de digerir pero no tan ambicioso. Eso si, presenta las voces más impresionantes de Campbell, a lo largo de casi 13 minutos, dónde nos llenamosde una melancolía que quema y enamora. Pero no hay por qué preocuparse, el viejo Pallbearer esta ahí, en el ADN del disco y se puede percibir perfectamente en “I Saw The End” o “Thorns”. Riffs potentes y una estructura fácil de reconocer.

Heartless, sin duda, ofrece una maravillosa adición a la brillante y ambiciosa carrera de Pallbearer. Sus cambios en el tono y el anhelo de ser más creativos puede alejar a los seguidores más fundamentalistas del género, pero ese es el riesgo que toman los artistas que están destinados a convertirse en leyenda.