LYKKE LI – “SO SAD SO SEXY”

Agregando color y definición a su melancolía panorámica en este nuevo álbum – So Sad So Sexy – Lykke Li se adentra en el mundo del R&B para entregar un disco que destaca por el low tempo mientras captura el espíritu de su época más agridulce. Sin embargo, después de haber afinado su sensual y nórdica oscuridad, Lykke Li abre sus horizontes a estilos que permean su piel pálida para bañarla en sonidos de latitudes más cálidas.

Si bien en 2008 la cantante tuvo su debut con Youth Novels y esto le valió convertirse en una sensación inmediata del art pop, Lykke Li es una artista que tiene más que mostrar. Con So Sad So Sexy se nota el cambiante estilo que ha mantenido desde su concepción como cantante hace 10 años. Ejemplo de ello es que con Wounded Rhymes (2011) añadió aspectos más creativos y dinámicos que le valieron al álbum ser tan devastador como bailable. Luego, en 2014, ella cerró un ciclo en lo que describe como una trilogía musical, con I Never Learn, exuberante álbum de ruptura que se convirtió en la antesala de cambios personales que transformaron la perspectiva con la que Lykke Li se acercaba a su música.

Así pues, después haber perdido a su madre, mudarse a Los Ángeles y comenzar una nueva vida llena de gente nueva en la que se siente más liberada, Lykke Li se empapó de los sonidos de California, se distanció de cualquier inhibición “indie” y se encargó de cambiar el paradigma musical que había escrito para sí misma. El resultado es un sonido technicolor de tonalidades pastel que seduce al escucha con sus lánguidas cadencias que, por momentos son muy sexuales. “Hard Rain” agrega un resplandor de R&B y un halo de synth-pop a su romántica penumbra, mientras que el ritmo de trap y el abrumador estribillo de “Deep End” lo convierten en uno de los temas más interesantes del disco.

“Two Nights” es una colaboración con el rapero Aminé. Un tema que es un flirteo sutil con el hip hop, mientras que “Last Piece” es el tema más cercano a la Lykke Li de antaño, aunque con un estilo moderno que desborda pura clase. “Bad Woman” es una pícara balada y “So Sad So Sexy”, es una canción cadenciosa, sensual, sexual y cargada de ese poder femenino que pocas canciones e interpretes saben desdibujar en sus canciones.

Como siempre hay grietas de luz que atraviesan la oscuridad, sólo que esta vez parecen más deslumbrantes. So Sad So Sexy es el dolor bañado de sol y una muestra brillante de crecimiento, tanto personal como profesional. Una vez más, Lykke Li demuestra que no hay nada aburrido en su música aunque, por instantes, el que este tan influenciada por el trap adelgaza la reinvención que la cantante va desplegando en este nuevo disco.

La derrota y el dolor son palpables, sin embargo, ella ofrece con tanta gracia y control un poco de luz para el compañero románticamente oprimido en dónde la producción de So Sad So Sexy logra proporcionar una sesión de terapia que se puede relacionar con los suspiros finales del amor.

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GHOST – “PREQUELLE”

Sabemos que hay un gran grupo de personas que tienen reservas a cerca de Ghost. Esas reservas seguramente muchos las tuvieron con Kiss, o en algún otro momento con Cradle Of Filth. Estas tres bandas – si tienen algo en común – es ser la antítesis dentro de lo que es “políticamente correcto” dentro del estrecho y restrictivo mundo del metal. ¿Dónde esta escrito con letras de oro que el metal, la música dura o cómo quieran llamarla, debe seguir ciertas reglas para ser aceptada por una comunidad que se caracteriza por estar integrada por parias e inadaptados que se han encargado de crear su propio mundo a través de la música? Pues bien, Prequelle, nueva producción de la banda, es un álbum que es capaz de hacernos creyentes y seguidores del culto al fantasma.

Con cada nuevo álbum de la banda originaria de Suecia, hay una evolución de su imagen y sonido amalgamados con una progresión de su argumento teatral. En Prequelle no sólo estos elementos integran un álbum rico e interesante, también hacen un momento especialmente transformador en la carrera de la banda dónde Tobias Forge públicamente ha admitido ser el alma creativa detrás de la mitología de Ghost en medio de una demanda presentada por algunos Nameless Ghouls sobre las regalías de discos anteriores.

A pesar de ello, con Prequelle, Ghost ofrece la muestra más sólida de maestría musical que la banda posee. Con influencias que van desde el disco hasta la nueva ola del heavy metal británico, Ghost parece haber dejado atrás los días del occult rock para inyectar su sonido característico a inspiraciones que vienen de bandas como Mötley Crüe, Saxon, Kiss y sus compatriotas de Abba. Así, este álbum es ambicioso, es Ghost entrando a un época pseudo ochentera en la que sus himnos radio friendly hablan de las edades oscuras y la peste bubónica, temas que se desenvuelven en riffs afilados y secciones de sintetizador que nos recuerdan a Van Halen.

La pista que abre el álbum es ominosa y ayuda a establecer el tono para cómo se desarrollara este tema llamado “Ashes”, pequeño intro que en realidad es una canción de cuna que se originó a mediados de la década de 1340 cuando la epidemia de la peste negra devastó a la humanidad. Sin embargo, el estado de animo cambia rápidamente a medida que la banda se adentra en el mundo de “Rats”, canción que es una apología hacía la cultura pop underground de la década de los 80s, el cine de horror, el cine serie b y que no solo habla de la muerte pero también de celebrar la vida.

La primera mitad de este álbum realmente muestra la habilidad que tiene la banda para integrar una tónica más pesada (aunque usted no lo crea) a su idiosincrasia melódica. En “Faith” nos topamos con una canción viciosa y que tiene un sonido demoniaco que engancha inmediatamente al escucha. Incluso la melodiosa balada “See The Light” compensa su armonía con un estribillo que se enraíza profundamente en el hard rock.

De tajo chocamos con “Miasma”, tema que abre como si se tratase de un score escrito por Basil Poledouris (Conan The Barbarian, Dir. John Milius, 1982) y este va progresando para hacer pininos dentro del espectro operático de A Night At The Opera (1975) de Queen mientras mantiene ese sonido instrumental y casi post-rock que Tobias Forge nos regala con otro de sus proyectos: Magna Carta Cartel. Al mismo tiempo, “Miasma” parece un lado b del tema “Majesty” (Meliora, 2015), por eso esa leve reminiscencia de que este álbum sea considerado una continuación de dicho álbum. La canción cierra con un inesperado saxofón que demuestra que Ghost puede ver más allá del campo instituido, salir de su zona de seguridad y arriesgarse dominando verdaderamente la experimentación musical.

El cénit de Prequelle se llama “Danse Macabre”. Cualquier banda con éxito en el mainstream de la escena musical de los ochentas tenía esa power ballad que los llevaba al número uno de las listas de popularidad. Para Ghost capturar esa estética glamorosa le es sencillo con esta canción y su sensacionalmente enfermizo ritmo. Es la canción de amor perfecta dónde la banda se pone en contacto con su lado disco (cómo alguna vez lo hizo Kiss con “I Was Made For Loving You”) pero acatando las reglas del rock n’ roll. “Danse Macabre” es un tema de rock pop sin disculpas que seguramente jugará un papel importantísimo en el floreciente legado que la banda esta construyendo.

Sin embargo, las canciones que siguen a “Danse Macabre” se convierten en un campo minado. “Pro Memoria” simplemente falla y peca de ser demasiado simple. Es casi exagerado y a propósito. Aún así Ghost cierra de manera afortunada el álbum con “Life Eternal”, una conclusión musicalmente compleja – a pesar de que parece sencilla – al otorgarle todo el dramatismo que pose Ghost y que logra capturar en la totalidad de este disco. Si bien Prequelle tiene sus errores, hay más aciertos que se transforman en temas pegadizos y prácticamente en clásicos instantáneos. Esta es una banda que, por la manera en la deciden realizar su música, se encontraran aún más dificultades en su trayecto pero ello, más que restarle valor a la banda, le da un extra para sobrevivir a lo largo del camino hacía la supremacía del rock.

“RATS” by GHOST

Ghost es una banda – o más bien acto – que a más de un extremista del metal incomoda por la forma en la que su creador, Tobias Forge, logra romper el status quo de la música pesada al dotar a su grupo con una carga teatral, que a muchos, les podrá parecer ridícula ignorando el sonido que esta tiene. En más de una ocasión han sido comparados con King Diamond por la estética que maneja, por la forma conceptual en la que cada uno de sus álbumes ha sido concebido o simplemente para restarle importancia a un esfuerzo que sobresale por ejecución y creatividad; pero sobretodo, por arriesgarse a hacer algo totalmente diferente a lo que usualmente tiene satisfecho al fanático de pelo largo que ama el headbanging mientras se hacen pedacitos al escuchar un face melting solo.

Ghost se ha dedicado a desestigmatizarse a través de su música, reclutando lo mejor de lo mejor de la escena musical sueca para integrarlo en un conglomerado con el que han logrado canalizar sonidos que viajan desde lo “satánico” hasta un heavy metal clásico que, por momentos, se empapa de esfuerzos poperos y enganches musicales de easy listening que le permiten llegar a una audiencia más grande. Junto a todo esto, el también líder de Magna Carta Cartel, Repugnat y Subvision, incluye esfuerzos artísticos que toman influencia de cine clásico o de culto para adaptarlas, a manera de tributo, al ADN de la banda. Tal es el caso de cada una de las portadas de su álbumes que van alineadas con una filme clásico: Opus Eponymous (2010) con Salem’s Lot (Dir. Tobe Hopper, 1979), Infestissumam (2013) con Amadeus (Dir. Milos Forman, 1983), Meliora (2015) con Metropolis (Dir. Fritz Lang, 1927) y el EP If You Have Ghosts (2013) con Nosferatu (Dir. F.W. Murnau, 1922).

El día de hoy; y después de haber recibido varias señales misteriosas por parte de la banda, esta lanza “Rats”, nuevo sencillo que se desprende de su próxima producción Prequelle y que no solo nos trae nueva música, si no también, un nuevo frontman llamado Cardinal Copia que deja atrás la ya tradicional cónclave para escoger al nuevo Papa Emeritus.

“Rats” esta cargado de un sonido más oscuro y más pesado. Tiene un solo de guitarra filoso y riffs que parecen haber estado empolvándose en el sótano de Ozzy Osbourne desde los años ochenta, además de una batería potente que engloba al tema de manera única.

Aunado a todo esto, el video que acompaña a la canción es una alegoría al cine clásico de horror, inclusive podría decirse que por momentos, hace tributo a Thriller de Michael Jackson. En este encontramos similitudes visuales a The Crazies (Dir. George A. Romero, 1973), Rats!: Night Of Terror (Dir. Bruno Mattei, 1984), Phantasm (Dir. Don Coscarelli, 1979) y texturas visuales que nos recuerdan a Dario Argento junto a un Cardinal Copia, que con su danza, parece un Fred Astaire de ultratumba.

Seguramente el nuevo álbum de Ghost, Prequelle, estará rodeado de controversias, críticas y demás. Eso no le quita que la banda este llena de una producción magnífica y un talento espectacular que pocas bandas saben capitalizar y exteriorizar sin miedo a las críticas dentro de un medio tan cerrado como lo es el metal.

IONNALEE – “EVERYONE AFRAID TO BE FORGOTTEN”

Joanna Emily Lee, sueca, cantante, productora y directora visual. Ella es mejor conocida por ser la autora y artista detrás del proyecto audiovisual iamamiwhoami, plataforma con la que ha lanzado, desde 2009, todo su material en línea. Desde su primer álbum como solista ha colaborado con el artista y productor Claes Björklund que también es un miembro de iamamiwhoami y que ha sido una pieza preponderante en la creación del personaje de Jonna: Ionnalee.

Ionnalee es el resultado de un periodo de frustración y ansiedad a cerca del viaje artístico que ella comenzó con iamamiwhoami. El colaborar sólo con ella misma la empujó a experimentar con las formas orgánicas del sonido y géneros electrónicos, resumiendo paisajes sonoros y estados de ánimo al enfocar su voz y arte hacia otra dirección.

Al final, Ionnalee, es un enigmático y deliciosamente extraño resultado que se asemeja a iamamiwhoami pero en el que la cantante busca ser más abierta y menos abstracta, lográndolo a través del primer álbum de este proyecto: Everyone Afraid To Be Forgotten.

El primer sencillo (que fue lanzado en marzo de 2017) es “Samaritan”, en el, Lee se encierra apasionadamente en una especie de rap nórdico en el que pronuncia una decena de sílabas; mientras tanto, el inquietante arpegio cristalino de “Simmer Down” da la bienvenida a un sonido etéreo y cacofónico que, con su bajo volumen, nos recuerda un poco a sus compatriotas de The Knife.

Algo que concibe Ionnalee en su música es que, para ella, ha sido realmente difícil ver la unión de este proyecto con iamamiwhoami. El poder colocarlos dentro de la misma veta musical, y evidentemente encontrar los puntos en común para enaltecer la convergencia de ambos, ha sido un proceso complejo. El resultado fue sencillo, atmósferas sónicas llenas de bailes espaciales y la estimulante voz del “scandipop” que se ve permeada en “Harvest”, tema en el que aparece el canadiense Robert Alfons, mejor conocido como TR/ST.

Pero las colaboraciones en este disco no paran. Jamie McDermitt de Röyksopp aparece en “Dunes Of Sand”, un dúo que grita sobre las costas escandinavas con inesperados cambios de tempo en el trance rítmico del tema. Mientras tanto “Work” explora la estética orgánica que la interprete utilizaba en sus inicios antes de que los pulsos y ritmos electrónicos la condujeran a un drama orquestado de forma excéntrica.

“Joy” tiene esa presencia inquietante que baña todo el sonido de Everyone Afraid To Be Forgotten. La canción incluye más misterio y un ritmo suave que se va expandiendo mientras esta avanza, al mismo tiempo, “Gone” se transforma en algo que podría haber sonado como si CHVRCHES hubieran sido criados a orillas del Golfo de Botnia.

“Watches Watches” y “Like Hell” son canciones paradójicas y serenas, mientras que “Temple” ornamenta el dramatismo del álbum. “Here Is A Warning” es una odisea neo-acapella y “Blazing” ofrece extraños artilugios empotrados en la corteza del disco y “Memento” corona al disco con sintetizadores de sonido triste sintetizadores que da forma a un paisaje mucho más pesado.

Quizás lo mejor de todo Everyone Afraid To Be Forgotten se su cierre: “Fold”. Este tema presenta exóticos timbres que se apilan capa sobre capa para dibujar con sonido púlsares espaciales, mientras que sus sintetizadores al mimetizar cuerdas distorsionadas, añaden el frío necesario a la voz de Lee, completando un auténtico ambiente fílmico.

Everyone Afraid To Be Forgotten es un álbum más personal y menos misterioso dentro del mundo de Joanna Lee. Con él y sobretodo con este proyecto, la intérprete sigue siendo una inmersión espacial en otro mundo que permite un nivel justo de desconexión para tener una maravillosa experiencia escapista a través de quince pistas, que tal vez pueda parecer un viaje bastante largo, pero digno de la inversión que representa.

FEVER RAY – “PLUNGE”

Un singular sencillo – “To The Moon And Back” – abre un misterioso video que furtivamente fue lanzado el viernes. Las primeras notas musicales de Fever Ray, ocho años después de haber lanzado su álbum homónimo, vuelven a converger con Karin Dreijer en el segundo disco de el proyecto independiente de la sueca. En Plunge, Karin esta transformada en una fiera en toda la extensión de la palabra. Su voz es cambiante y evoluciona dentro de un ambiente amenazante que lidia con el sexo y las relaciones, todo dentro de una fórmula de alquimia llena de un compromiso político casi inexistente. Al mismo tiempo, toda la atmósfera electrónica que llena a Plunge es implacablemente atractiva. “This Country” es errático y psicótico y por momentos nos recuerda a The Knife mientras que “IDK About You” se encapsula dentro de un jadeo femenino que se empareja con unas rítmicas percusiones que nos sugieren a Kraftwerk.

Plunge es como Fever Ray entra de nuevo al ojo del huracán, con esa manera peculiar de fabricar sonidos, dibujar emociones y desestabilizar el status quo con su aislamiento sonoro, sus letras llenas de detalles pequeños y preciosos y una paleta sónica muy temperamental que es discreta en comparación con su trabajo con The Knife.

Ocho años después, Plunge es una inmersión total al mundo de Karin fuera de The Knife, tal y como lo sugiere el título. Plunge es una arrolladora salida al mundo exterior de la intérprete. Rara vez un álbum ha sido tan adecuado para ser un lanzamiento sorpresa, y si uno pensaría que esto sacaría a cualquiera de su zona de confort, lo logra.

En sus letras, Dreijer aborda nuevos desafíos. A veces con gran alegría y a veces con precavida reticencia. Musicalmente ella mantiene el núcleo de su sonido, pero también, abraza nuevas oportunidades musicales que dan como resultado un álbum más ecléctico que viaja entre la extroversión e introversión, lleno de altos y bajos maravillosamente inquietantes.

Las canciones que abren Plunge – “Wanna Sip” y “Mustn’t Hurry” – son los primeros pasos en un baile incierto de ida y vuelta entre la curiosidad y la cautela. La tensión que se crea entre los temas expresa un anhelo lujurioso en la atmósfera que se energiza por los ataques sonoros de adrenalina y equilibrando esos momentos, nos envolvemos con “A Part Of Us”, tema que celebra la vida, el amor y la familia al paso que señala un cambio en las costumbres más arraigadas del ser humano social.

El oblicuo ensayo de Plunge va emparejado con la colaboración de la artista y escritora feminista, Hannah Black, junto a ella se crea un dúo que intenta reflexionar con el objeto de algunas de las canciones que es el amor mientras que el tema es la perdida. Estos chocan y dan como resultado este álbum. En “Falling”, una larga introducción atmosférica nos lleva a experimentar ritmos crujientes mientras que la voz de Dreijer se abre camino con incertidumbre sobre un lienzo oscuro y desconocido. Si este es el final de un viejo amor, o el comienzo de uno nuevo, o ambos, es una negociación emocional desencadenante y difícil, eso es lo maravilloso de Fever Ray, su filosofía llevada a la practica en cada canción.

En el corazón del álbum, hay una nueva energía alámbrica y orgánica. Una energía que es imposible de sofocar. Plunge se vuelve un instinto frenético, ansioso e inquieto. Se vuelve un nuevo ocupante de un nuevo cuerpo que busca encontrar la purificación emocional a través de las consignas potentes de una nueva voz. Esto es el cue para hacer inmersión en un nuevo amor liberador haca uno mismo, lleno de sonidos y artimañas que portan un brillo multicolor que no se escuchaba desde Deep Cuts (2003) de The Knife.

A partir de ese momento se produce una transición hacia un folclórico esfuerzo musical; entregándonos una desolada sensación que muta hacia un mensaje bastante simple que acompaña la gloria de Karin Dreijer. Alegría, miedo, humor, política, feminismo, sexo, lujuria, belleza y terror son esas características que hacen de Plunge una amenaza progresiva que sumerge a Fever Ray en el desorden del mundo para tratar de reorganizarlo y comprenderlo mejor.

GHOST – “POPE STAR”

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De la manera en la que Papa Emeritus III y compañía nos tiene acostumbrados, hoy nos regalan Pope Star, un EP que dentro de la vena de Meliora (2015), nos conecta con una nostalgia ochentera muy entretenida y una constante a ese sonido que viaja entre el heavy meta y melodías pop para entretener a nuestros oídos.

Pope Star es un EP que reúne las cualidades características de Ghost. Esa arquitectura musical, que si bien tiene toques de heavy metal, no se esperaría encontrar en una banda que, peca o presume, del talento de sus músicos para envolver melodías clásicas de pop ochentero en un velo siniestro muy bien producido e inverosilmente histriónico.

El EP nos regala al inicio “Square Hammer”, canción que se presenta como el sencillo de Pope Star y que incluye todos los por menores y por mayores de una canción de rock pop. El corte tiene un coro pegajoso, que si se le pone atención, resalta por su lírica abiertamente satánica, mientras que su composición musical sobrepasa los límites de Meliora (2015) y se desvía para convertirse en algo único.

A este track le sigue “Nocturnal Me”, un duro acercamiento a una canción casi olvidada de Echo & The Bunnymen. Al escucharla uno se pregunta el por qué Ghost no hizo esta canción antes. Es pesada, inteligente y muy bien producida. Cuenta con capas y capas de teclados que le dan una atmósfera vampírica y, que sin tener los arreglos pertinentes, suena como si esta estuviera dirigida por músicos de orquesta.

“I Believe” es un alejamiento total de la dirección que Ghost siempre mantiene y nos hace entender que bandas como esta (no todas, seguramente) escuchan música actual. Esta canción es original de Simian Mobile Disco, dúo indie londinense, del cuál Ghost toma esta canción y le da un twist oscuro y etéreo para hacerla una versión más decente y que funge, casi sin querer, como un intermedio para atar las canciones más pesadas.

Una de las canciones más anticipadas de Pope Star es “Missionary Man”, original de Eurythmics. La canción esta a la altura de lo que se espera de una banda como Ghost. La banda le logra dar un toque más pesada sin perder de vista las similitudes, que en lo profundo, hacen que ambas bandas tengan afinidad. Mientras que Annie Lennox y Dave Stewart se adelantaron a su tiempo para romper los paradigmas de la narrativa musical de los años ochenta, Ghost, hace lo propio a su manera al reinventar en este tema la forma armónica que Pope Star tiene en su sonido.

Pope Star cierra con “Bible”, canción que data de 1986 y es original de la banda pop sueca Imperiet. La canción es gloriosa y definitivamente trae una vibra llena de sintetizadores y que se acerca casi a ser una power-ballad.

Así, una vez más, Ghost se transforma en un grupo que a pesar de ser tan amado como odiado se mantiene fiel a su estilo y a sus formas de rendir tributo, tal vez, a esas bandas que a lo largo de su existencia ayudaron a formar una mezcla tan particular de satanismo, metal, teatralidad y mucha nostalgia por los ochentas.

WITCHCRAFT – “NUCLEUS”

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4 años después, muchas giras y muchos aquerrales fueron los necesarios para que Witchcraft regresara y nos entregara en Nucleus, una producción que retoma los aspectos más básicos del doom metal y lo baña en reminiscencias de stoner, sludge y hard rock muy a la Black Sabbath o Goatsnake. En otras palabras, esta amalgama de sonidos y estilos logra que Witchcraft, a través de Nucleus, encuentre mayor cohesión como banda a pesar de sus múltiples cambios de alineación a través de los más de 10 años de existencia que tiene.

Una diferencia notable entre Nucleus y su álbum anterior, Legend (2012), es que en Nucleus la banda tiene un sonido más tradicional y con ello canciones más largas y más oscuras. El álbum abre con un tenue sonido acústico en “Malstroem” antes de que esta canción se transforme en un esfuerzo old-school que nos deleita con los riffs más pesados que Witchcraft nos ha presentado hasta la fecha.

Sin embargo, al más puro estilo de Witchcraft, las canciones toman varios giros inesperados, lo que hace que Nucleus sea un individuo totalmente diferente a la persona que Witchcraft se ha transformado a lo largo de su carrera. “The Outcast” es la canción más accesible en este disco: Un sonido heroico en la guitarra, en su solo y en esa cadencia de la batería y el pandero, que a momentos, podría recordarnos a Led Zepellin y que terminan por pavimentar el camino de una canción que, en su intermedio y en sus arpegios, encontramos uno de los highlights más destacables del álbum.

“Nucleus” se aventura en ese sonido doom antes mencionado, y con 14 minutos de duración, convierte este pasaje en un sombrío himno; al mismo tiempo, “An Exorcism of Doubts” parece ser destinado, inconscientemente, a ser un homenaje casi directo a Black Sabbath que hace de esta canción algo maravilloso en contraste con con los riffs malditos y épico sonido de “Helpless”, canción que se aleja del estilo clásico de Witchcraft, pero al mismo tiempo, lo refresca.

Nucleus es definitivamente un paquete convincente en el que el nuevo estilo de la banda y el clásico se pueden unir en armonía para lograr un esfuerzo dinámico. Cada pista está escrita con memorable maestría y la ejecución de cada instrumento es perfecta, y a pesar de que se necesita un par de escuchadas para comprender lo que la banda plantea a través de Nucleus, el álbum termina por convertirse en una pieza clásica de la discografía de la banda.