WITCHCRAFT – “NUCLEUS”

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4 años después, muchas giras y muchos aquerrales fueron los necesarios para que Witchcraft regresara y nos entregara en Nucleus, una producción que retoma los aspectos más básicos del doom metal y lo baña en reminiscencias de stoner, sludge y hard rock muy a la Black Sabbath o Goatsnake. En otras palabras, esta amalgama de sonidos y estilos logra que Witchcraft, a través de Nucleus, encuentre mayor cohesión como banda a pesar de sus múltiples cambios de alineación a través de los más de 10 años de existencia que tiene.

Una diferencia notable entre Nucleus y su álbum anterior, Legend (2012), es que en Nucleus la banda tiene un sonido más tradicional y con ello canciones más largas y más oscuras. El álbum abre con un tenue sonido acústico en “Malstroem” antes de que esta canción se transforme en un esfuerzo old-school que nos deleita con los riffs más pesados que Witchcraft nos ha presentado hasta la fecha.

Sin embargo, al más puro estilo de Witchcraft, las canciones toman varios giros inesperados, lo que hace que Nucleus sea un individuo totalmente diferente a la persona que Witchcraft se ha transformado a lo largo de su carrera. “The Outcast” es la canción más accesible en este disco: Un sonido heroico en la guitarra, en su solo y en esa cadencia de la batería y el pandero, que a momentos, podría recordarnos a Led Zepellin y que terminan por pavimentar el camino de una canción que, en su intermedio y en sus arpegios, encontramos uno de los highlights más destacables del álbum.

“Nucleus” se aventura en ese sonido doom antes mencionado, y con 14 minutos de duración, convierte este pasaje en un sombrío himno; al mismo tiempo, “An Exorcism of Doubts” parece ser destinado, inconscientemente, a ser un homenaje casi directo a Black Sabbath que hace de esta canción algo maravilloso en contraste con con los riffs malditos y épico sonido de “Helpless”, canción que se aleja del estilo clásico de Witchcraft, pero al mismo tiempo, lo refresca.

Nucleus es definitivamente un paquete convincente en el que el nuevo estilo de la banda y el clásico se pueden unir en armonía para lograr un esfuerzo dinámico. Cada pista está escrita con memorable maestría y la ejecución de cada instrumento es perfecta, y a pesar de que se necesita un par de escuchadas para comprender lo que la banda plantea a través de Nucleus, el álbum termina por convertirse en una pieza clásica de la discografía de la banda.

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GHOST – “MELIORA”

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El ocultismo de Ghost aboga a un espectáculo de proporciones bíblicas. En su show encontramos varios paralelismos como su look carnavalezco, su extravagancia exuberante y su narrativa lírica, todo esto se une dentro de una representación teatral apasionante que le da una frescura a su núcleo musical y hace que, tanto su show como su música, se vuelvan un mundo. Pero dejando de lado la estética, enfoquémonos en el contexto en el que Meliora, su más reciente álbum, ha roto esquemas y ha reafirmado lo que esta banda sueca puede hacer sobre el escenario y fuera de él.

Meliora es una progresión lógica en el mundo de Ghost. Después de que Opus Eponymus (2010) se centrara en el nacimiento del anticristo e Infestissumam (2013) en la presencia de este en el mundo, Meliora ocupa menos relación con la percepción espiritual de la humanidad con el diablo y habla de cómo ésta trata de conciliar o resignarse a la ausencia del amor o de un dios benevolente.

La mayor fortaleza de Meliora es que todo el complejo trasfondo de Ghost armoniza con el efusivo sonido de la banda, todo conjugado dentro de una producción maravillosa que vuelve a este disco algo monumental. Desde el opening con “Spirit”, Ghost aspira a paisajes urbanos distópicos, como si la banda estuviera tocando dentro de una estructura arquitectónica abandonada y profesara su misa desde las ruinas de una ciudad post-apocalíptica. En este álbum, los suecos que visualmente a veces han sido comparados con Alice Cooper, King Diamond, GWAR y Kiss, logran amalgamar ese sonido único que han labrado en tres LPs y un EP.

“Majesty” y “Deus in Absentia” son destacables en el sentido de cómo la banda hace un poco de alusión a sus influencias más preponderantes, sin embargo, Meliora se ve reforzado por la copiosa cantidad de riffs que se encuentran en el álbum, algo que relativamente fue ausente en Infestissumam. Por ejemplo, “From The Pinnacle to the Pit” y su línea de bajo nos remonta al álbum Opus Eponymus pero con más potencia en sus acordes, mientras que “Cirice” y “Mummy Dust” se adornan con el asombroso sonido de un moog. Al mismo tiempo, “Absolution” es una de las piedras angulares de este disco con un drive meramente sacado de la esencia más pura del rock que, sin duda, la hubieran hecho ocupar cualquier lista de popularidad en la década de los 70s.

De hecho este formato es lo que mejor le sienta a Ghost, a pesar de su lúgubre apariencia. “Absolution” es claramente el ejemplo a seguir, suena como si el tecladista de Kansas formara parte de King Diamon y Kim Bendix Petersen escribiera para REO Speedwagon. No obstante ese sonido de heavy metal lo encontramos en “Majesty”, riffs similares a los profesados por Angus Young y esa grandilocuencia de Papa Emeritus convergen en este track que demuestra la obstinación de los suecos de integrar elementos del doom metal y rock progresivo con brillantes sensibilidades orientadas al pop.

Instrumentalmente, Meliora es impecable. Su sección rítmica hace énfasis en un galope de guitarras constante que nunca llega a empalagar. Su batería y bajo le dan una base firme a las melodías del disco y la voz de Papa Emeritus nunca para de brillar. Y si a esto le sumamos lo prevalentes e imaginativos que se han vuelto los teclados y sintetizadores dentro de Meliora, encontramos un balance harmónico entre estos y las guitarras que hacen del disco algo excepcional.

Meliora es más que un anticuado retroceso al sonido de los 70s. La atmósfera del álbum que se centra en un futuro distópico, los coros gigantescos y la fascinante voz de Papa Emeritus, lo convierten en una joya, incluso si el tema del diablo que ocupó sus anteriores producciones ha quedado fuera a favor de explorar temas más complejos.

La intención de Ghost con la accesibilidad de Meliora se centra en el híbrido que en este disco han creado, tal vez sus detractores centren sólo su sonido en el EP If You Have Ghosts (2013), pero este sería el presagio que acabaría de formar al sexteto sueco, haciendo de lado la estética oculta para enfocarse en la música de Meliora y que les representa su mejor disco hasta el momento.

REFUSED – “FREEDOM”

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7 años de añejamiento fueron suficientes para que la nueva forma del hardcore punk regresara y nos entregara en Freedom, un paradigma musical que reacomoda la forma en la que los suecos de Refused reformaron el “punk” desde la península escandinava.

No hay duda que su The Shape of Punk To Come (1998) es un clásico dentro de la escena de coraza dura. Es un disco que redefinió la forma y el acercamiento que un puñado de personas le daba a un género que parecía haberse quedado estancado en los 90s. Sin embargo, Refused, poco después del lanzamiento de su mejor disco, se desintegró y esa nueva forma del punk nunca llegó.

Fue hasta 2012 cuando Dennis Lyxzén, David Sandström, Kristofer Steen y Magnus Flagge deciden reunirse con ese énfasis juvenil pero más maduros, más creativos y con una necesidad intrínseca de crear, inventar y, por qué no, mostrarnos la nueva forma del punk que tanto hemos esperado.

Freedom es un álbum que discretamente se comenzó a grabar y producir mientras la banda tocaba en grandes festivales para grandes multitudes; un road album como se conoce, y mientras este disco tiene grandes reminiscencias de lo que el canónico The Shape of… logró para la banda, también es un esfuerzo concentrado para desmantelar cualquier legado que haya sido construido durante el hiato del grupo.

“Elektra” abre este disco, con este track la banda pone lo mejor de su creatividad por delante para deliberadamente entregar una canción dinámica, riffs progresivos y potencia, una manera clásica de Refused de hacer las cosas pero que se siente como un paso lógico para la maduración de la banda. Si unimos esto al hecho de que Dennis Lyxzén aún puede gritar como su yo de hace 7 años, Freedom da la impresión de que Refused, a través de este disco, se esta renovando.

“Dawkins Christ” toma prestada la estructura del mayor éxito de la banda, “New Noise”. Acordes densos, pesados y un doble bombo que edifica un comunicado maniático que Lyxzén plantea en su discurso lírico. Sin duda, un retroceso musical pero que funciona para meramente rendir homenaje a su pasado. Y aunque algunas de las canciones de Freedom tienden a sonar a la banda post-Refused de Lyxzén (The International Noise Conspiracy), la banda consigue entregar una forma mas pulcra y diferente de retomar su orígenes y refrescarlos, y se nota en “War On The Palaces” que es una creación amorfa entre un groove de heavy metal de los 70s y toques de un sonido punk que ellos conocen muy bien.

Freedom no parece asentarse en una sola dirección y eso hace que este disco sea tan versátil y tan fácil de acoplarse más a un género alternativo que sólo dentro de la vena del hardcore/punk. En “366” la banda recorre su pasado hardcore y hace un trabajo admirable al recomponer algo que juntos, en su momento, inventaron; mientras que “Françafrique” es una canción que tiene toques de funk y reminiscencias muy negras.

Freedom demuestra la dedicación que la banda le puso a este álbum, recalcando que lo que menos han querido con este disco es satisfacer las expectativas de todos. Esto se traduce a que la banda ha podido trabajar mas abierta a la creatividad, y aunque parezca irónico, en contra de las características que hicieron de Refused una de las bandas más atípicas de los últimos 20 años.

MAKTHAVERSKAN

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En los últimos años, Suecia se ha transformado en uno de los semilleros de post-punk más representativos en el rock actual. Desde INVSN, que tiene su sonido muy recalado en la esencia de Refused, pasamos a Holograms y The Exploding Boy, que cada uno de ellos por su cuenta, engloban los mejores momentos que Joy Division, The Chameleons o The Cure forjaron a la hora de explotar musicalmente.

Dentro de todo este movimiento de post-punk-revival hay una banda que resalta y que logra hacer las cosas mejor de lo que parece. Ellos son Makthaverskan, un quinteto originario de Goteborg, Suecia, que hace uso de su inexperiencia y de su temprana formación para darle ese toque de dream pop a un género que se caracteriza por ser oscuro y serio. Y claro, eso no significa que Makthaverskan sea una banda infantil o que utilice el recurso de la “ira adolescente” para crear su música.

Su sonido es una mezcla de new wave y post punk. Utilizan los recursos clásicos de ambos géneros para lograr un aglomerado de sonidos y texturas que escucharía un montón de adolescentes rechazados buscando una excusas para mover la cabeza, los pies y terminar por construir su identidad. Todo bajo el argumento de transformar las melodías pop en himnos que son un poco más característicos del tiempo en el que viven, su país y su cultura. Si a esto se le suma una producción “cavernosa”, letras abrasadoramente honestas y un lúgubre sentido del humor, el resultado es una banda que lleva “Mujer Poderosa” como nombre en sueco: Makthaverskan.

Con un LP (II, 2013) y dos EPs (Something More, 2013 y Witness, 2015) en su haber, Makthaverskan ha logrado establecer un sonido diferente que por momentos puede ser muy oscuro, como el tema “Witness” lo demuestra, o muy brillante como podemos notar en “Asleep”; sencillo que se desprende de su primer LP.

Makthaverskan en cada una de sus producciones ha logrado establecerse como una de esas bandas que demuestra madurez y unas ganas enormes de crecer profesionalmente y que lo proyecta sobre el escenario de una manera soberbia. Su sonido y su manera de tocar ha mejorado mucho desde sus primeros pininos en el ámbito musical, y aunque su primera presentación fue un desastre en palabras de la banda, la gente ha gustado de esas profundas melodías de bajo, de esas guitarras que se han visto inundadas por shoegaze en más de una ocasión y sobretodo por la voz de Maja Milner que esta inundada de drama y dulzura.

También su éxito ha emulado, casi sin querer, a bandas como Joy Division. De primera mano han explotado dentro de todo Suecia siendo headliners de mas de un festival y de haber girado casi por todo el país. Hasta hace poco han comenzado a repuntar en Estados Unidos. Sólo esperamos que no se vean enfrascados en la desgracia antes de dar el brinco como los de Manchester.

Sin duda Makthaverskan es una banda que sabe llevar la seriedad del post-punk a otros niveles, dándole una esencia diferente y fresca sin despegarse de los cánones más importantes del género. Si esto es lo que pueden lograr ahora que están en sus veintes, no imaginamos que podrán hacer en un par de años.