SILVERSUN PICKUPS – “WIDOW’S WEEDS”

La mayor fortaleza de Silversun Pickups siempre ha sido convertir la ansiedad en algo consumible y que representa catarsis. Eso los ha hecho ser un extraño híbrido nacido en la costa Californiana pero que cuenta con esa nostalgia pseudo urbana que tantas bandas de los lagos del noroeste de los EE.UU. tienen en su sonido. Sus canciones son lo suficientemente subversivas para crear un encanto radical hacia ellas ,pero al mismo tiempo, son un reconocimiento general del “teenage angst” de finales de la década de los 90s.

Sus dos canciones más conocidas, “Lazy Eye” incluida en su álbum del 2006, Carnavas y “Panic Switch” que forma parte de Swoon, lanzado en el 2009; dividen la diferencia entre la angustia subestimada e incendiaria – por momentos dentro de una sola estrofa – y en cuanto a lo que se refiere a la experiencia auditiva, ambas canciones son un emocionante ataque melódico. ¿Fueron estos dos temas los que iniciaron un nicho muy particular dentro de la escena indie que únicamente ocupaban ellos? Tal vez no, pero más de una década después, el poder de la permanencia de Silversun Pickups a través de esas dos canciones no se ha agotado.

Sin embargo, Silversun Pickups, no cuenta con tanta suerte en Widow’s Weeds, su más reciente producción, ya que parece un disco que parece haber sido escrito después de una larga siesta. En lugar de repetir esa fórmula que los posicionó como uno de los actos más representativos de la escena alternativa de principio de milenio, ellos junto a Butch Vig, prefirieron hacer un sonido “cálido” que se disuelve poco a poco mientras el disco avanza. “It Doesn’t Matter Why”, el primer sencillo del álbum, pisotea casi por completo todo lo que la escuela post-punk le pudo haber enseñado al cuarteto. El sonido es demasiado refinado, herméticamente sellado y transitado por una zona absurdamente “segura”.

“Neon Wound”, canción que abre el disco, carece de toda esa tensión dinámica que caracteriza(ba) a la banda. Desperdiciando espacio sónico, fricción dinámica y una mayor idea de cómo empezar un álbum. La pista podría pasar como un lado b de Neck Of The Woods (2012). “Songbirds” y “Straw Man” no son tan diferentes, esfuerzos plásticos que tienen arcos melódicos telegrafiados, pianos sin alma y unas percusiones que, muy a pesar de ser de las mejores que les hemos escuchado a la banda, son predecibles y sin mucha idea de la dirección que deben tomar.

Su afición por el melodrama también permanece intacta en Widow’s Weeds. La mayor parte aparece en ciertas secciones de cuerdas, salpicando al álbum con colores que se van desgastando mientras el disco avanza.

En consecuencia, los mejores momentos del álbum son aquellos en los que Silversun Pickups sacude su malestar, abandona la pose y se vuelve real. Christopher Gunalo trae el caos que tanto se necesita al frente en “We Are Chameleons”, sus estallidos de staccato perforan el paisaje grunge, deformándolo hacia una vertiente de sonido alternativo que pareciera haber sido concebida por Billy Corgan y que logra que sus compañeros de banda sublimen ese sonido – aunque sea temporalmente – en algo más grande.

Widosw’s Weeds contiene poco del electrizante suspenso que había hecho que Silversun Pickups fuese una de las bandas más complejas y prometedoras del nuevo milenio. En este álbum internalizan demasiado sus ideas, las ocultan y solo tienen gestos vacíos llenos de ejecuciones perezosas. 20 años después, los vemos por lo que son, una banda un poco más grande, un poco más melancólica, pero también, un poco más aburrida.

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SILVERSUN PICKUPS – “BETTER NATURE”

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Estaba destinado que, con el pasar del tiempo, Silversun Pickups – Un grupo que ha forjado su carrera entre el contraste de la voz de Brian Aubert y las atmósferas distorsionadas de la banda – se enfocara en un viaje exuberantemente dotado de capas electrónicas que si bien es una sorpresa en su más reciente producción, Better Nature, también remonta a los californianos a destellos de esta herramienta musical en producciones anteriores.

Mientras que Swoon (2009) incursionaba en estos menesteres con la inclusión de sintetizadores en su producción, Better Nature es el siguiente paso lógico en la evolución de la banda, ya que desarrolla ideas abstractas dentro de un hermoso álbum que resultan ser bastante efectivas para complementar la dirección en la que Silversun Pickups se esta dirigiendo.

Los californianos, que más bien tienen en su ADN un sonido meramente de la zona de Chicago, cambian las raíces de su estilo alternativo para caer dentro del terreno pop-rock dónde Better Nature se siente algo desnudo. Ninguno de los riffs que se incluyen en este disco son filosos como el que tendría “Panic Switch”, sin embargo, este no es ese tipo de álbum que te lleva a brincar y dejarte llevar por la melodía, no, este es un álbum algo más complejo, un álbum que nos lleva por un camino de elegantes paisajes sonoros y atmósferas oscuras llenas de secuencias sónicas inquietantes.

Better Nature se siente relativamente “normal”, un adjetivo que si bien no es halagador para la banda, lo dota de una manera en la que dentro de su simpleza pueden detallar la complejidad con la que crearon este álbum. “Connection” es uno de esos temas rítmicos que se definen con efectos, capas y reverbs que hacen de esta canción un pequeño himno que da un clímax casi perdido a toda la producción, mientras que “Ragamuffin” es el crescendo que este disco necesitaba, una canción que va de menos a más pasando por diferentes estados de metamorfosis.

Una de las cosas que vale la pena enaltecer de Better Nature es la aparición de Nikki Moninger en las voces. Sus contribuciones – particularmente en “Circadian Rythm” y “Connection” – podrían servir fácilmente como el pináculo de toda la experiencia de crear Better Nature. Tal vez este sea el epicentro emocional que la banda buscaba y lo logra. “Tapedeck” es una de las canciones más cambiantes y más creativas dentro de esta producción, con sus cambios de ritmo y sus pasajes únicos.

Con todo esto dicho, podemos decir que Better Nature es una poderosa declaración de una banda que sigue en transición y que no tiene miedo de adherir o restar características a sus producciones. Ellos demuestran con mucha versatilidad y dinámica que siguen teniendo un asimiento firme en sus raíces tradicionales.

A pesar del claro cambio que se nota en Silversun Pickups, la banda no se ha olvidado de cómo entregar una dosis de belleza imponente en su trabajo. En todo caso, han conseguido cimentar el camino con el que seguirán innovando por los próximos años.