“HARD TIMES” by PARAMORE

Bienvenidos al mundo technicolor que Paramore dibuja en su nuevo sencillo “Hard Times”. Con este hito, la banda liderada por Hayley Williams, marca su regreso después de 4 años de ausencia para brindarnos una canción llena de sonidos ochenteros que viajan a través de referencias sonoras como The Bangles, Pretenders y Nena.

El track toma una tendencia synth-pop algo colorida y llena de una esencia muy chicle-de-tutti-frutti que se aleja mucho de su anterior producción del 2013, Paramore. Al mismo tiempo, el video del primer sencillo del álbum After Laughter, está lleno de colores pastel, neón y una estética que solo se podría encontrar en la portada de una Trapper Keeper.

También en esta nueva producción se marca el regreso de un antiguo integrante de la banda: Zac Farro, quien se une de nuevo a Williams después de haber dejado la banda, junto con su hermano, ya siete años atrás.

After Laughter será lanzado el próximo 12 de mayo y no podemos esperar más para escuchar más cortes ochenteros, coloridos y divertidos engalanados con la voz de Hayley Williams.

DEPECHE MODE – “SPIRIT”

Depeche Mode es el astro rey que flota en el universo del synth-pop que se encargó de formar, casi en su totalidad, una vez terminada la era del post-punk. Desde que lanzaron Songs Of Faith & Devotion en el 93, Depeche Mode ha estado totalmente alejado de una búsqueda pop dentro de su sonido. En su lugar, se han dedicado a crear sonidos sombríos y sensuales de los que brotan elementos de rock, blues y hasta industriales.

Sin duda, la trayectoria de Depeche Mode, es admirable. Otro tipo de banda se atrevería a hacer una regresión creativa e intentar reproducir el sonido de sus éxitos pasados. Sin embargo, Dave Gahan, Martin Gore y Andy Fletcher, en Spirit, su más reciente álbum, mantienen su evolución sónica muy a pesar de que, por momentos, su sonido es algo liso.

En ese sentido, Spirit, integra los mejores momentos de Depeche Mode; amasando una colección de canciones que fluctúan a través de ritmos granulosos y atmósferas sensuales, estableciendo una ambientación nocturna que nos recuerda esos himnos de estadio que se encargaron de escribir a finales de los ochentas. Aunado a eso, Depeche Mode encuentra una veta política en canciones como “Where’s The Revolution?”, tema que enaltece el clima político mundial y que se complementa con “The Worst Crime” dónde Gahan habla de esos “líderes sin rumbo”.

Las oscilaciones de Spirit hacen que la banda a veces suene algo monótona, pero también, los regresan a un territorio más familiar. La primera parte del álbum los pone en el control del sonido y de ese fervor sexual que su música siempre ha tenido. “You Move”, es claramente una canción en la que se siente esa tensión sexual en la voz de Gahan, y como este la canaliza a través de la cadencia del tema que se va desenvolviendo suavemente en los oídos. Mientras tanto, “Cover Me”, tiene un sentimiento que dibuja una interminable carretera en un viaje infinito a través de un paisaje estelar.

Mucha gente pensaría que Spirit es un disco plano, pero más allá de ello, Depeche Mode ha intentado amalgamar ese sonido que los caracteriza, con temáticas radicales que les dan un acercamiento diferente a las masas, muy a pesar del tenor que incluye en sus letras, en sus ritmos y en su manera creativa de desplegar el talento del trío británico.

THE BLACK QUEEN – “FEVERDAYDREAM”

theblackqueen_ferverdaydream

En la tradición de “súper bandas” cómo Team Sleep, How To Destroy Angels o Puscifer; The Black Queen elabora un sonido intoxicante al combinar lo mejor del talento de cada uno de los integrantes que la conforman: Greg Puciato (The Dillinger Escape Plan, Killer Be Killed, Spylacopa), Josh Eustis (Telefon Tel Aviv, NIN) y Steven Alexander (The Dillinger Escape Plan, NIN); personajes que se han encargado de engendrar una oda a la música electrónica de los 80s con retablos y adjetivos sacados del new wave y el synth pop en Fever Daydream, primer LP de la banda localizada en California.

The Black Queen toma el brillo digital de Depeche Mode, los beats industriales de NIN y la ambición de The Dillinger Escape Plan para dibujar paisajes sonoros que podrían haber salido de la mente de cualquier Replicante de Blade Runner, o como si Martin L. Gore usara el álbum Pretty Hate Machine de Nine Inch Nails para hacerse de unos cuantos nuevos samplers electrónicos.

Mientras que la voz de Puciato se vuelve un canon melódico, dejando de lado los gritos y la guturalidad de The Dillinger Escape Plan, las guitarras flotan a través de la bruma creada por los sintetizadores, dándole un soporte vital musical a esta producción que resume gran parte la década de los 80s, musicalmente hablando, en 10 tracks.

“Ice To Never” y “The Death Cannot Touch” son un par de los momentos más tranquilos de Fever Daydream, logrando entregar al escucha un sentido de somnolencia atmosférica que poco a poco va creciendo en intensidad para volverse piezas claves del transcurso del disco.

“The Death Cannot Touch” suena como si Giorgio Moroder y Vangelis hubieran ocupado el lugar que New Order ocupó en su transición del post-punk al new wave, evocando el sonido electrónico del presenta y el pasado.

Las connotaciones góticas de “Silver Scream” captan los sonidos del cold-wave francés de manera similar a lo que Wesley Eisold ha hecho con Cold Cave y al mismo tiempo, la voz de Puciato, hace que los arreglos de cada canción resalten por su ambiente minimalista. “Maybe We Should/Non-Consent” se acerca más al dream-pop de finales de los 80s pero se carga de una actitud industrial que solo demuestra la influencia que tienen ciertas banda sobre los integrantes de The Black Queen.

Lo que el trío ha elaborado aquí es una colección de atmósferas reconfortantes que pueden ser decoradas con arrebatos de rabia y al igual que Deftones, Tool y NIN coexisten junto al éxito que tienen sus proyectos alternos; Puciato, Eutis y Alexandre han creado una entidad refrescante que simboliza una salida alternativa para esa emoción y creatividad, que tal vez en sus otras bandas, no han podido expresar.

 

BRAIDS – “DEEP IN THE IRIS”

braids_deepintheiris

Sonidos monocromáticos y mucha humanidad, esas características son las que destacan en la más reciente producción de Braids, Deep In The Iris, donde una vez más la agrupación canadiense implementa de manera muy eficaz loops de percusiones electrónicas junto a una voz elástica y atractiva que permea a todo el disco de una esencia que dista mucho de lo inorgánico y transforma el escuchar este álbum en una experiencia envolvente y notable.

Deep In The Iris, en su primera escuchada, se siente un álbum que gradualmente llena sus sonidos electrónicos con marcadas tonalidades humanas. Entre guitarras y secuencias electrónicas, y la voz de Raphaelle Standell-Preston, la banda logra crear un balance dinámico que logra desviar la atención de detalles para escuchar toda la totalidad de cada canción que constituye al disco.

Mientras que Rhapaelle brilla con ese timbre peculiar, Taylor Smith y Austin Tufts hacen lo propio al llenar el recorrido de la interprete con marcados ritmos que suben y bajan de manera homogénea creando sonidos metálicos, suaves y llenos de sintetizadores; que por momentos, le dan un sonido synth-pop a esta producción. “Letting Go” es un claro ejemplo de una gran armonía que se ve bañada de un ritmo cadencioso que hace de esta canción un momento importante en la producción ya que es el track que abre a Deep In The Iris. Y Braids hace alusión a su manera de crear música al utilizar plantillas de sonidos pop en “Blondie” que se extiende con bucles claves de batería y breakbeats que le dan una regla básica al disco.

Deep In The Iris se siente más accesible y reinventa los trucos del género electrónico de los que la banda ha gozado tanto. Las letras específicas y la claridad de la voz de Standell-Preston da a el álbum una tracción humana inmediata. Debajo de ese brillo inicial, Braids ha acumulado un gran cantidad de complejidades sonoras que se transforman en un rompecabezas que nos toca a nosotros, los escuchas, desenredar.

GRAND BLANC

weektune_grandblanc

París, ahí donde la alta moda y la elegancia se fabrica, donde grandes recetas se preparan para iluminar los escaparates culinarios; París, cuna de grandes literatos y genios del arte… París, una ciudad de contrastes y colores que alguna vez se tiñeron con los ritmos de Joy Division y el rock galo de Bashung, quienes sin saberlo, ayudaron a engendrar a Grand Blanc, banda parisina que se ha encargado de darle un nuevo sabor al post-punk dotándolo de reminiscencias de coldwave y synth-pop.

Grand Blanc es una banda atípica a su época, parecería haber sido formada en aquel París rural que buscaba empaparse de toda la cultura popular de la época, haciendo a un lado a la literatura y al arte. Su sonido es frenético, hipnótico y urge a bailar, a entregarse a danzas macabras que podrían haber salido del Batcave en Londres, mientras la voz que acompaña a cada canción es la guía para adentrarse en los momentos más oscuros del alma humana.

Sintetizadores distorsionados que asemejan a New Order y ritmos que se inspiran en The Cure son algunas de las características más relevantes del cuarteto parisino, sin embargo, logran darle un enfoque más frío a sus composiciones que se atiborran de atmósferas etéreas que parecen una droga de diseño.

Grand Blanc, hasta el momento, ha lanzado un EP que aglutina el maravilloso drama que significa su música. Con tan solo cuatro tracks, los parisinos logran alcanzar un cénit único en toda su producción. “Degré Zéro” tiene toda la idiosincrasia de Kraftwerk bajo un sonido circense que le da un toque tétrico al tema. Y más adelante encontramos una de las joyas de esta banda, “Samedi La Nuit”, un exquisito himno sonoro que inunda los oídos con un epiléptico ritmo que sólo puede comprenderse escuchándolo.

Tal vez el sonido de Grand Blanc pueda ser confundido con música “oscura”, meramente creada bajo la doctrina alemana del goth, no obstante, la banda aboga más a la melancolía interna que a la que se exterioriza adornada con terciopelo y delineador negro.

Grand Blanc es drama, es esquizofrenia y luz negra nacida en lo más profundo de las entrañas de la ciudad luz.