DRAB MAJESTY – “MODERN MIRROR”

Drab Mejesty se crea y se transforma en luz y oscuridad. Cuentan con ese pequeño gran recordatorio gótico a la era del Pornography (1982) de The Cure y a la vorágine de sintetizadores de los primeros trabajos de OMD, Talk Talk, y Animotion. Deb Demure – mejor conocido como Andrew Clinco – comenzó con Drab Majesty mientras aún tocaba en Marriages. Al entrar en papel de Deb Demure, Clinco dramatiza el maquillaje y la indumentaria para su papel, para esconder todo rastro de un tipo que encontrarías en cualquier calle de cualquier ciudad. Así, nos quedamos con una extraña y hermosa criatura que hace música oscura y sublime.

Al mezclar la estética andrógina y las vocales masculinas dominantes, esa paleta de colores juega entre letras futuristas cargadas de un ocultismo cargado de cyber punk. Para Demure, la visualización de su proyecto es muy importante, por lo que junto a ese maquillaje y teatralidad, Drab Majesty hace uso de accesorios, props, vestuario y visuales para acompañar esos paisajes exuberantes y sonoros que son influenciados directamente por los años 80s.

Drab Majesty siempre fue un solo project, pero para su segundo álbum – The Demonstration (2017) – se expandió en un esfuerzo creativo en conjunto con la adhesión de Mona D. Ella no solo ayudó a las funciones de las presentaciones en vivo, si no que ayudó a que el sonido del acto se refinara al mezclar elementos de darkwave, shoegaze y dreampop junto al sonido lo-fi de los 80s que Deb Demure exudaba en su sus inicios.

En el nuevo álbum del dueto californiano – Modern Mirror – el sonido esta más nutrido por el pop, es un disco más accesible y con una luz que por momentos deslumbra. Casi dos años después de su última gira, Drab Majesty aterrizó en Atenas, Grecia, para escribir lo que ahora presentan como un estandarte convergente de sonidos tan oscuros como deslumbrantes que marcan un cambio radical en su sonido más no en su esencia.

“A Dialogue” abre el álbum con un sonido contundente. La grandiosa calidad que el dúo logra al fusionar el ADN del Desintegration de The Cure con la sensibilidad punk de The Damned, pavimentan el camino de una forma única y precisa. “The Other Side” es toda una belleza de synth pop que parecería haber sido grabada durante la década de los ochentas. La voz de Demure realmente es uno de los sonidos más poderosos del disco, y tal vez de la actualidad dentro del electro pop moderno. “Ellipsis” es una melodía dulce de verano, como si A-Ha y Missing Persons hubieran unido esfuerzos para crear música.

Por otro lado, “Noise Of The Void”, canaliza a Sisters Of Mercy en cámara lenta, letargo puro pero con un ataque sónico único. “Oxytocin” es pop grandilocuente que tiene una guitarra de ensueño. “Long Division” vuelve a visitar algunas de las reverberaciones de Rober Smith, mientras que “Out Of Sequence” cierra el álbum con un suspiro rebelde, arquetipo de conducción hacia las capas densas de los sintetizadores que durante siete minutos nos llevan directamente a 1981.

No cabe duda de que Drab Majesty se esta convirtiendo rápidamente en una de las mejores bandas dentro de la escena darkwave/dreampop. Canciones pop bellamente construidas y adornadas con la oscuridad suficiente para que suenen en el Batcave. Eso es Drab Majesty y su espejo moderno, un reflejo de deliciosa oscuridad.

WARPAINT – “HEADS UP”

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Utilizar la palabra “maduro” para describir el nuevo álbum de cualquier banda es un eufemismo para quitarle cualquier tipo de característica que lo haga resaltar y minimiza su potencial y el interés que pueda crear y a pesar de que Jenny Lee Lindberg, bajista de Warpaint, ha etiquetado a Heads Up como un disco “maduro”, el cuarteto californiano dista mucho de haber dejado la diversión de lado en esta producción.

Mientras que The Fool (2010) y Warpaint (2014) se centraron en construir un sonido que abogara a un estado de ánimo intenso, Heads Up se siente más espontáneo y relajado. Esto inmediatamente se siente en su sencillo “New Song” que brilla por tal vez ser su mejor tonada hasta el momento. Euforia, baile y una persistente energía es lo que la línea de bajo expresa a través de notas similares a The Cure, mientras que el resto de la melodía, se tensa con las guitarras post-punk de Emily Kokal y Theresa Wayman.

En Heads Up, Warpaint se ha propuesto incluir en su ADN musical aquellas influencias más bailables y dinámicas que las han nutrido a través de los años. Así, dejan de lado esas atmósferas oscuras y drónicas para hacer del bajo de Lindberg una herramienta elástica que brilla por su versatilidad en canciones como “So Good”.

No hay duda que en este álbum persistieron los ganchos adictivos que podrían hacer sonar al disco como algo “pop”, sin embargo, todas las canciones no tienen una estructura tan lánguida, por el contrario, son canciones complejas y con arreglos que sutilmente hacen brillar casi a cada track.

“Don’t Wanna” es una canción que retoma un poco ese sonido estilizado y clásico de Warpaint. Un tema un poco más oscuro y que repite “…why’s the story gotta be about being sad?…” que hace eco en la voz de Emily Kokal, como si esta reprochara ese momentum del pasado que como banda les provocó entregar estados de ánimo que parecían una estasis en lo más profundo del espacio en comparación con la luminosidad que identifica a Heads Up.

Uno de los puntos más interesantes de este disco es que la banda lo compuso prácticamente separada. Cada una desde su lugar, y a menudo, trabajando en parejas junto al productor Jake Bercovici que logró que la primera mitad del álbum tuviese esa actitud relajada al escucharse como un trabajo de improvisación comunal.

Cuando escuchamos “Don’t Let Go”, las cosas parecen salirse del axis primordial del álbum. Guitarras acústicas que aparecen por primera vez, un profundo embate de la batería y una rítmica pausada y sensual, un sonido muy a-la-warpaint y muy nuevo que, por segundos, nos recuerda a Babes In Toyland.

En “Dre” Warpaint hace de nueva cuenta un tributo a una de las leyendas del hip hop (anteriormente lo hicieron en “Biggie”). Stella Mozgawa continua ese ascenso a la prominencia detrás de la batería al entregar una base rítmica única que provoca  que el tema brille por si solo mientras que “Heads Up” es una canción sombría que se aísla con un piano para momentos después sumergirse en un collage pulsante de funk, rock, post-punk y disco.

Afortunadamente Heads Up es un álbum que sincroniza, de manera perfecta, esa actitud solemne y sombría que ha caracterizado a Warpaint, junto a esa inesperada sensación de satisfacción que la banda está experimentado en este momento de “madurez”.

DEFTONES – “GORE”

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Pocas bandas son tan intensas como Deftones. Cada uno de sus discos son un mundo independiente del otro, pero las características de su música como la pasión, la estructura y el camino creativo que los lleva a cada una de sus producciones, son las que hacen que su estructura musical sea única, y ahí, la intrínseca relación de cada uno de sus álbumes.

Incluso, me atrevería a pensar que Deftones es la única banda capaz de viajar entre edificaciones disonantes de sonido, para segundos después posarse en un mar de sonidos melódicos y al final encontrar disonancia en toda la armonía que sólo ellos saben crear. Y todo esto lo han logrado a lo largo de 21 años y 7 álbumes.

Adrenaline (1995) fue el disco que inicio un camino lleno de sonidos orgánicos, ira y una situación musical primitiva que les permitió a los de Sacramento despuntar como pocas bandas en esa época a pesar de ser equívocamente catalogada cómo nü-metal. Around The Fur (1997) marcó un hito de producción para Chino Moreno, Stephen Carpenter, Abe Cunningham y Chi Cheng. Este disco entregaba un sentido de intensidad y urgencia que hacían palidecer a toda la escena del nü-metal. Y es que ¿cómo una banda con influencias que viajaban desde Depeche Mode pasando por Bad Brains hasta llegar a Helmet podría ser considerada nü-metal?

Y así lo demostraron con White Pony (2000). En este álbum la banda decidió olvidarse de toda regla establecida por ellos mismos y por la “escena” para crear una producción que es una de las más importantes de la década. Resalta por que en él, Deftones, continuaba empujando sus propios límites, viajando entre sonidos avant-garde, atmosferas instrumentales y un toque lúgubre que más allá de hacer de este disco algo oscuro, le brindó más luz.

Más adelante la banda lanzaría Deftones (2003) y Saturday Night Wrist (2006), ambos son placas complejas, a momentos frescas y a otros un poco densas para escuchar. Estos álbumes sirvieron como un puente de refracción para la banda, para seguir evolucionando y añadiendo elementos musicales a su sonido. Al mismo tiempo fue un momento en el que Chino Moreno experimentaba con su proyecto alterno Team Sleep, lo que dotó a Deftones de sonidos más artificiales sin dejar de lado la calidez que la voz de Chino entregaba a cada disco, y al mismo tiempo, enriqueciendo cada capa orgánica que Stephen Carpenter en las guitarras, Abe Cunningham en la batería y Chi Cheng en el bajo hilaban para construir momentos de grandeza musical.

Así fue cómo la banda fue evolucionando y creciendo, alejándose; cómo siempre, de haber surgido en el momento equivocado de la historia del rock para establecerse como uno de los actos más complejos y creativos que le han dado bríos de inteligencia a toda banda que se deje influenciar por ellos. Así proseguía la historia de Deftones, que se dedicaba a escribir el siguiente paso en su carrera musical: Eros. Un disco que a la fecha se mantiene enlatado por la estrecha relación de la producción de este álbum y la muerte, durante su grabación, de Chi Cheng, uno de los fundadores del cuarteto de Sacramento.

Pasaron 4 años para que Deftones volviera a sacar un álbum. Madurado ya la muerte de Chi Cheng, los de Sacramento subieron al barco a Sergio Vega, bajista de Quicksand (que ya en alguna ocasión había cubierto a Chi Cheng por una lesión física) a que formara parte de la banda y escribir un nuevo disco. Así nació Diamond Eyes (2010) un disco que tiene una vibra mucho más positiva que otros discos, sin dejar de lado esos momentos encriptados y emocionales de Chino Moreno que se acentúan con influencias peculiares como el stoner rock de You’ve Seen The Butcher” o el shoegaze de “Sextape”.

A Diamond Eyes le siguió Koi No Yokan (2012) un disco que encontraba un balance perfecto entre la evolución de la banda, su dinamismo y la manera que tienen de hacer cortes musicales potentes, calmos y tormentosos de manera efectiva. Sólo se necesita escuchar “Tempest” o “Poltergeist” para darse cuenta que con este álbum la banda trascendió las fronteras de las expectativas, suyas y las de su público.

Cuatro años después Deftones nos entrega Gore. Un álbum que desperdicia poco tiempo al capturar con agitación al escucha. “Prayers/Triangles” es el primer sencillo que se desprende de este álbum. Es un track dinámico, áspero y melódico. Muy por debajo de toda su estructura y arreglos atrapa la esencia musical de bandas como The Cure y Bad Brains, dándole una idiosincrasia casi ochentera al track que sorprende por su sonido ambiental y su pizca de shoegaze. En el otro lado de la moneda tropezamos con “Doomed User” una canción que resalta por ese sonido que se acerca al punk de los ochentas, rozando el hardcore más potente de Washington y que sin duda hará que más de uno recuerde sus momentos sobre una patineta.

“Acid Hologram” es una clara muestra de lo que Deftones logra en Gore. Pasajes musicales interminables, que parecen haber salido de los sueños más profundos de la banda y han sido transformados en una paleta de colores que se distingue a través de las notas que la banda imprime en esta canción.

Y hay un detalle interesante de Gore, Chino Moreno canta melódicamente en casi todo el álbum. Su estilo le da una calidad más etérea y contrasta de manera equitativa con los riffs de Stephen Carpenter.

“Hearts/Wires” describe un tema que transmite tranquilidad y romance. Estira las capacidades creativas de la banda y envuelve como una nebulosa espacial a los escuchas para dejarlos embelesados con el momento que esta canción detiene en el tiempo.

Algo es claro con Deftones, de aquellas bandas contemporáneas a ellos, son la única que desde su nacimiento se atrevieron a hacer cosas diferentes. Desde sus letras que se alejaban totalmente de esos temas típicos de la época, hasta su música que es una construcción con la que se exploraron a ellos mismos para avanzar y madurar en su sonido… Y Gore no es la excepción.

“PRAYERS/TRIANGLES” by DEFTONES

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Brutal y elegante, dinámico e hipnótico; con estas características Deftones lanzó su más reciente sencillo “Prayers/Triangles” que es el primer corte de su álbum Gore, próximo a ser lanzado el 8 de abril del año en curso. La canción hábilmente guía un viaje que a momentos se torna psicodélico mientras que Chino Moreno desata una interpretación vocal etérea y que se eleva de manera volátil y desgarradora.

Los arreglos y la producción nos recuerdan a ese goth pop de los ochentas que le escuchábamos a The Cure o The Chameleons, delays eternos y ecos que hacen sentir a la canción como si tuviese un millón de capas encimadas; sin embargo, eso no deja de quitarle lo “deftonesco” a esta canción y a la vez entregarle un sentimiento meramente salido del shoegaze. Todo el espectro dinámico que la canción sonoramente abarca es único y es en su dicotomía donde la esencia de la banda perdura.

Tal vez a momentos podríamos sentir la canción como un lado b de Saturday Night Wrist (2006) y “Prayers/Triangles” podría sonar un poco similar a “Hole In The Earth”, pero lo que realmente diferencia a los álbumes a los cuales pertenece cada canción y a las canciones entre si, es el acercamiento que tiene la banda con cada aspecto creativo de cada álbum.

Este nuevo sencillo se traduce a un trance diferente a cualquier otra cosa que Deftones ha hecho, y como en otras producciones, el tema sólo es la punta del iceberg de algo mucho más complejo y rico. Gore, el álbum dónde se incluye “Prayers/Triangles”, es un disco que no sólo desde el arte (la portada, al parecer, será una bandada de flamencos volando) que evoca a bandas como Duran Duran o Depeche Mode busca crear un contraste, si no desde su música y su manera en la que fue creado y el nombre como tal que tiene un significado medular muy oscuro. Esta yuxtaposición define de manera precisa la relación entra la banda, su música y su arte y sin duda nos deja con la expectativa de esperar, una vez más, lo mejor bajo sus términos de la banda californiana en su octavo álbum.

SUEDE – “NIGHT THOUGHTS”

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Suede es una de esas bandas que involuntariamente se han alejado del mainstream que el brit-pop ha creado fuera de Inglaterra. Mientras que bandas como Pulp, The Verve u Oasis han apelado a formar parte de una ola musical que ha invadido el mundo, Suede se ha mantenido distante de eso a pesar de tener gran aceptación y ser uno de los grupos más ambiciosos de los últimos 20 años.

Al mismo tiempo que los hermanos Gallagher pretendían ser The Beatles y Jarvis Cooker se convertía en el portavoz de distintas causas sociales, Suede y Brett Anderson se encargaban de desenmarañar ese romanticismo profundo, cargado de intimidad y sexo que inunda cada producción de Suede, haciendo que cada álbum se convirtiera en un ícono y Night Thoughts no es la excepción.

Brett Anderson es un tipo que hace que los personajes de sus canciones sean casi reales, al tener emociones verdaderas que pueden compartir con sus escuchas. Estos personajes a momentos se vuelven patéticos, aferrados a sentimientos no correspondidos o formas dentro de los poemas que escribe Anderson para acompañarlos con la teatralidad y sonido que la música de la banda implica.

En Night Thoughts nos encontramos un álbum simplemente magnífico, un registro inesperadamente conmovedor que funciona como un soundtrack visual para una banda que se ha revigorizado en cada canción.

La lujuria, la emoción, el encierro, la persecución y la libertad son sentimientos sinceros que bañan cada uno de los títulos de los tracks de este álbum, haciendo de Night Toughts un disco muy profundo, justo como aquellos pensamientos que a todos nos aquejan antes de conciliar el sueño.

El primer sencillo de Night Thoughts es “Outsiders” una canción que presenta a los protagonistas de esa historia como personajes marginales. Ellos se enamoran por que no tienen otra cosa en la vida, no hay nada más que llene su existencia. Esta pequeña historia se adorna con un sonido que es diferente, pero sigue sonando a Suede.

A momentos pareciera que Anderson trata de emular a Peter Murphy o canalizar un espíritu similar al que se desprende del bajo de Simon Gallup, sólo para el final encontrar un momento dulce y que perdura como sólo Anderson sabe hacer.

En “I Don’t Know How to Reach You” y “What I’m Trying to Tell You” el actor de estas canciones está perdido en la inmensidad de su mente, cegado por la pasión personal. De manera extraordinaria, Anderson y su lírica hiper-romántica erigen una declaración que se complementa con las guitarras de Richard Oakes para hacer himnos instantáneos que hacen eco en el corazón.

Musicalmente, Night Thoughts satisface a los fans más acérrimos al sonido más clásico de los británicos; sin embargo, en este álbum Suede es más incluyente al mostrar chispazos de géneros que han complementado su estatus musical. Desde post-punk pasando por un poco de new wave, la banda de brit-pop se ha transformado en una banda que aboga más al inde o al art-rock que en realidad a un sonido más suave.

El álbum está lleno de texturas y riffs que acentúan la melancolía de Anderson que sigue proporcionando ganchos melódicos que harán feliz a más de uno y es así como Suede se ha convertido en una de esas bandas que hacen lo que mejor saben hacer y a su manera, abordando proyectos ambiciosos, que en el segundo amanecer del grupo, nadie esperaba.

MAKTHAVERSKAN

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En los últimos años, Suecia se ha transformado en uno de los semilleros de post-punk más representativos en el rock actual. Desde INVSN, que tiene su sonido muy recalado en la esencia de Refused, pasamos a Holograms y The Exploding Boy, que cada uno de ellos por su cuenta, engloban los mejores momentos que Joy Division, The Chameleons o The Cure forjaron a la hora de explotar musicalmente.

Dentro de todo este movimiento de post-punk-revival hay una banda que resalta y que logra hacer las cosas mejor de lo que parece. Ellos son Makthaverskan, un quinteto originario de Goteborg, Suecia, que hace uso de su inexperiencia y de su temprana formación para darle ese toque de dream pop a un género que se caracteriza por ser oscuro y serio. Y claro, eso no significa que Makthaverskan sea una banda infantil o que utilice el recurso de la “ira adolescente” para crear su música.

Su sonido es una mezcla de new wave y post punk. Utilizan los recursos clásicos de ambos géneros para lograr un aglomerado de sonidos y texturas que escucharía un montón de adolescentes rechazados buscando una excusas para mover la cabeza, los pies y terminar por construir su identidad. Todo bajo el argumento de transformar las melodías pop en himnos que son un poco más característicos del tiempo en el que viven, su país y su cultura. Si a esto se le suma una producción “cavernosa”, letras abrasadoramente honestas y un lúgubre sentido del humor, el resultado es una banda que lleva “Mujer Poderosa” como nombre en sueco: Makthaverskan.

Con un LP (II, 2013) y dos EPs (Something More, 2013 y Witness, 2015) en su haber, Makthaverskan ha logrado establecer un sonido diferente que por momentos puede ser muy oscuro, como el tema “Witness” lo demuestra, o muy brillante como podemos notar en “Asleep”; sencillo que se desprende de su primer LP.

Makthaverskan en cada una de sus producciones ha logrado establecerse como una de esas bandas que demuestra madurez y unas ganas enormes de crecer profesionalmente y que lo proyecta sobre el escenario de una manera soberbia. Su sonido y su manera de tocar ha mejorado mucho desde sus primeros pininos en el ámbito musical, y aunque su primera presentación fue un desastre en palabras de la banda, la gente ha gustado de esas profundas melodías de bajo, de esas guitarras que se han visto inundadas por shoegaze en más de una ocasión y sobretodo por la voz de Maja Milner que esta inundada de drama y dulzura.

También su éxito ha emulado, casi sin querer, a bandas como Joy Division. De primera mano han explotado dentro de todo Suecia siendo headliners de mas de un festival y de haber girado casi por todo el país. Hasta hace poco han comenzado a repuntar en Estados Unidos. Sólo esperamos que no se vean enfrascados en la desgracia antes de dar el brinco como los de Manchester.

Sin duda Makthaverskan es una banda que sabe llevar la seriedad del post-punk a otros niveles, dándole una esencia diferente y fresca sin despegarse de los cánones más importantes del género. Si esto es lo que pueden lograr ahora que están en sus veintes, no imaginamos que podrán hacer en un par de años.

MARRIAGES – “SALOME”

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Con la constante evolución y convergencia del post-rock con otros estilos musicales, Salome, la nueva producción de Marriages, es un álbum que parece haber llegado en un excelente momento. Si bien la etiqueta de post-rock siempre ha sido muy floja para esta banda, Marriages demuestra que en su sonido se encuentra lo más seminal de los estilos más representativos del rock de los últimos 20 años.

Sonidos de reverbs y shoegaze han plagado la corta discografía de esta banda conformada por Emma Ruth Rundle y Greg Burns (mejor conocidos por formar parte de Red Sparowes) a quienes se les unió Andrew Clinco. De esta forma nace Marriages, proyecto que con su EP Kitsune (2012) abrió una nueva vertiente musical en la que la catarsis, las tónicas largas y una métrica hipnótica eran los preámbulos para crear un sonido más complejo y maduro.

Salome es el primer LP de la banda. Así es, casi tres años después del lanzamiento de Kitsune, el trío originario de Los Angeles, finalmente ha podido completar un álbum lleno de atmósferas que nos recuerdan a esas primeras producciones de Tori Amos y que se acentúan con bordes de genialidad sonora asemejando a esas lánguidas tesituras musicales muy a lo The Cure. En Salome, la banda ha limpiado las cosas, ha pulido su estilo y su producción. Aún encontramos ese vejo de shoegazing que definió a Kitsune (2012), pero Salome tiene atmósferas más gruesas y una tendencia psicodélica que arrulla.

Sin mucho esfuerzo, Marriages ha creado un pequeño gran álbum de rock en su más reciente producción, una que guarda ese espíritu de su primer EP pero con una transición que demarca con precisión todo lo que quisieron lograr con Salome y a través de el. La voz de Emma, por primera vez, se escucha a la perfección. Ella le da un ímpetu maravilloso al disco transformándolo en casi una oda primitiva. A momentos ella logra emular la voz de Grace Slick pero de alguna manera le otorga un toque más oscuro. Mientras tanto, las guitarras tienden a ser menos opresivas y su color es más discreto.

Mientras que en Kitsune (2012), Marriages logró crear un sonido que parecía nacer de las profundidades del océano, en Salome el grupo consiguió darle más encanto a su sonido, haciendo que cada faceta de su música sea fascinante y digerible.

Salome es un disco de rock perfectamente construido, a veces hermoso y a veces espeluznante. Un debut poderoso y que seguramente dará aliento a más de uno.