A PERFECT CIRCLE – “EAT THE ELEPHANT”

En el mundo creativo que engloba tantas cosas cómo el cine, los libros, los cómics, las pinturas y la música – por solo mencionar algunas disciplinas – frecuentemente nos encontramos con la dualidad que representa el que un artista o creativo construya una obra nueva en la que los críticos, los seguidores o los conocedores más puristas fungirán como jueces al evaluar su trabajo de manera subjetiva u objetiva. Esto siempre pasa y seguirá pasando. Siempre habrá personajes que alaben los trabajos menos creativos u otros que demeritarán verdaderas obras maestras que pueden cambiar la percepción de las cosas. Frecuentemente esto sucede con artistas que se toman su tiempo para labrar su obra a su gusto y esto, regularmente, le otorga a un proyecto una madurez muy particular que da como resultado un cúmulo de; en este caso, canciones que enaltecen las emociones, las cimbran y narcotizan al oído logrando que el sonido se plasme de forma física o las imágenes se puedan saborear.

De esta manera A Perfect Circle intenta entregarnos más motivos y distintas direcciones creativas para que entendamos un mensaje que, para algunos, puede resultar ambiguo o confuso mientras que para otros, Maynard J. Keenan reafirma su calidad como Dios-Artista al tener las agallas de hacer las cosas a su manera, por y para el.

En Eat The Elephant, Maynard James Keenan, junto a Billy Howerdel, James Iha, Matt McJunkins y Jeff Friedl intenta reflejar sus opiniones ante una realidad que dejó de ser la que percibía hace 14 años; y si bien para el líder de la banda puede ser un momento indicado para criticar la gratificación instantánea, la falta de comunicación directa con otras personas o al bufón que su país tiene como presidente, entonces esperamos que sea de una manera que rinda tributo a la historia que, principalmente Keenan, se ha encargado de forjar.

“Eat The Elepanth” es la canción que abre el álbum destacando la voz de Maynard junto a un piano. Esta es la primera capa musical que resalta en el tema. Una sutileza que el vocalista ya demostró en 1996 al hacer un dueto con Tori Amos y cantar a lado de la pianista uno de sus más emblemáticos temas. En “Eat The Elephant” la sutileza regresa y hace que la canción fluya suavemente con una sinapsis sonora que hipnotiza pero que de pronto parece forzada y nos enreda en circunstancias que nos evocan al sonido de Mazzy Star.

A continuación nos tropezamos con “Disillusioned”. En este momento musical notamos la deconstrucción musical que Keenan ha hecho con las melodías de Howerdel ; dejando de lado todo aspecto del rock, del metal y del rock alternativo sacrificando no sólo un aspecto muy relevante de la personalidad de la banda, si no a uno de los músicos más característicos del rock como lo es James Iha, utilizándolo solamente por su capacidad técnica e interpretativa, sin embargo el resultado no es del todo malo… ni bueno.

En este álbum no hay equivalencias a tracks clásicos de la banda como “The Hollow” o “Weak & Powerless”. El mensaje ha cambiado, ¿ha evolucionado?, por momentos se extraña esa oscuridad que permeaba a Mer de Noms (2000) o la conexión directa a Tool que canciones como “Pet” o “The Outsider” ostentaban en su ADN. Mientras canciones como “Hourglass” tienen un sonido muy drone y que parece totalmente alejado y atípico de los gustos de la agrupación, temas como “The Doomed” insinúa pesadez pero parece ser sólo un crescendo de 4 minutos y 42 segundos que cuando al fin parece va a explotar en una sección potente llena de riffs y embates de batería, esta se acaba.

Luego nos topamos con un momento cinemático y diversamente visual en “So Long And Thanks for All The Fish”, que es un hint directo al título del tercer libro de la trilogía de The Hitchhiker’s Guide To The Galaxy escrita por el novelista británico Douglas Adams. Esta frase – que le da el título y parte de su temática a la canción – es el mensaje dejado por los delfines al huir de la tierra cuando estos se enteran que esta será destruida para dar paso a la construcción de una carretera intergaláctica. De manera irónica, la canción también funciona para rendir tributo a David Bowie, Gene Wilder, Carrie Fisher y Muhammad Ali en un tema que a pesar de sonar más pop que rock nos da a entender que Howerdel sigue siendo un talentoso escritor de canciones pegajosas en las que Maynard James Keenan sabe hacer un excelente trabajo vocal.

Pero no todo es ambigüedades, amargura o dulzor. Existe un balance y una respuesta directa a lo que A Perfect Circle representa y al momentum que dejó en pausa hace 14 años. “TalkTalk” es la canción que da continuidad a ese proyecto que se destacaba por la manera en la que creaba música a través de las mentes más creativas y poco comunes del rock alternativo. En esta canción, A Perfect Circle, ha sabido capitalizar la historia que le precede como banda y a los proyectos a los que cada uno de sus integrantes pertenecen. Todo en esta canción encaja; logrando que toda esa creatividad que ostenta la agrupación, se canalice y evolucione al llevarnos por un camino más interesante sin olvidar de dónde vienen.

Y ese recordatorio viene en forma de “By & Down By The River”, canción originalmente lanzada en 2013 y que fue una muestra de que la banda trabajaba en algo nuevo. En esta ocasión, a pesar de que la canción mantiene el core de lo que en realidad fue un demo, podemos notar un mayor trabajo y desarrollo en las capas que componen el track. De nueva cuenta un piano se mezcla con la voz de un Maynard realmente apasionado acompañando a esos riffs distorsionados, que en su momento, nos daban a entender que lo que se venía sería algo mejor de lo que, para muchos, esta siendo Eat The Elephant.

El resto de Eat The Elephant es un tanto o un poco olvidable o ridículamente electrónico a excepción de “Feathers”, la pieza más hermosa del álbum y que coexiste en un universo balanceado que “TalkTalk” se encargó anteriormente de crear. Esta canción captura más de la sensación que la banda trata de despertar a través de este álbum, solo que con más representación visual y acercándose a lo logrado en “TalkTalk”… Es más, si se escucha con cuidado, podemos encontrar puntos de convergencia con “The Grudge” (Tool, Lateralus, 2001).

Eat The Elephant es, muy probablemente, el álbum que no estabas esperando por 14 años. Es más, francamente, parece más un álbum de Puscifer que de A Perfect Circle, sin embargo teniendo en cuenta cuánto tiempo ha estado gestando, es notable que el álbum sea multifacético. Ciertamente los elementos más esperados de A Perfect Circle se han diluido un poco pero el énfasis de los estímulos clásicos de la banda, los revestimientos atmosféricos y el intelectualismo desgarrador, están ahí, escondidos en capas de ambigüedad y experimentación, y se pueden encontrar si saben cómo y dónde buscarlos.

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“TALKTALK” by A PERFECT CIRCLE

Como es costumbre con Maynard J. Keenan y cualquiera de sus proyectos musicales (Puscifer, Tool o A perfect Circle) la espera para que compartan nueva música es agónicamente larga. 14 años tuvieron que pasar para que A Perfect Circle sacara nuevo material con los sencillos “The Doomed” y “Disillusioned”, que para la calidad a la que la banda nos tiene acostumbrados, dejaron un poco que desear. Ambos sencillos carecen de esa mística que la banda siempre ha manejado, y aunque suenan potentes, bien producidos y obviamente musicalmente bien ejecutados, les falta esa “alma” que la “superbanda” siempre ha presumido.

Sin embargo, A Perfect Circle, sabe repuntar de maneras inesperadas y con “TalkTalk”, tercer sencillo de Eat The Elephant (próximo a lanzarse el 20 de Abril), demuestran por que son una de las bandas más propositivas desde su concepción. Y si se lo preguntan, no, la canción no es un tributo a la banda Talk Talk si no más bien una reprimenda mordaz de la postura del cristianismo estadounidense sobre el control de armas, que se acompaña de riffs potentes, un crescendo prodigioso y una oscuridad que permea la situación actual de los Estados Unidos y que no hay mejor manera de proyectar.

“TalkTalk” abre con un teclado que abraza el metódico tempo y que resalta la manera en la que “enmudecieron” gran parte de la estructura de la canción para enaltecer su forma más orgánica a través del beat principal y su melodía. De esta forma todo se acomoda en este imaginario musical. La forma y cómo fluye con en cada segundo, contando una historia visual y sónica de manera inmejorable nos muestra que A Perfect Circle sigue siendo una banda viable a la hora de escribir y ejecutar, y que teniendo a grandes músicos en su ADN, es capaz de seguir sorprendiendo y evolucionando a través de lo que mejor sabe fabricar: Música.

 

THE BLACK QUEEN – “FEVERDAYDREAM”

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En la tradición de “súper bandas” cómo Team Sleep, How To Destroy Angels o Puscifer; The Black Queen elabora un sonido intoxicante al combinar lo mejor del talento de cada uno de los integrantes que la conforman: Greg Puciato (The Dillinger Escape Plan, Killer Be Killed, Spylacopa), Josh Eustis (Telefon Tel Aviv, NIN) y Steven Alexander (The Dillinger Escape Plan, NIN); personajes que se han encargado de engendrar una oda a la música electrónica de los 80s con retablos y adjetivos sacados del new wave y el synth pop en Fever Daydream, primer LP de la banda localizada en California.

The Black Queen toma el brillo digital de Depeche Mode, los beats industriales de NIN y la ambición de The Dillinger Escape Plan para dibujar paisajes sonoros que podrían haber salido de la mente de cualquier Replicante de Blade Runner, o como si Martin L. Gore usara el álbum Pretty Hate Machine de Nine Inch Nails para hacerse de unos cuantos nuevos samplers electrónicos.

Mientras que la voz de Puciato se vuelve un canon melódico, dejando de lado los gritos y la guturalidad de The Dillinger Escape Plan, las guitarras flotan a través de la bruma creada por los sintetizadores, dándole un soporte vital musical a esta producción que resume gran parte la década de los 80s, musicalmente hablando, en 10 tracks.

“Ice To Never” y “The Death Cannot Touch” son un par de los momentos más tranquilos de Fever Daydream, logrando entregar al escucha un sentido de somnolencia atmosférica que poco a poco va creciendo en intensidad para volverse piezas claves del transcurso del disco.

“The Death Cannot Touch” suena como si Giorgio Moroder y Vangelis hubieran ocupado el lugar que New Order ocupó en su transición del post-punk al new wave, evocando el sonido electrónico del presenta y el pasado.

Las connotaciones góticas de “Silver Scream” captan los sonidos del cold-wave francés de manera similar a lo que Wesley Eisold ha hecho con Cold Cave y al mismo tiempo, la voz de Puciato, hace que los arreglos de cada canción resalten por su ambiente minimalista. “Maybe We Should/Non-Consent” se acerca más al dream-pop de finales de los 80s pero se carga de una actitud industrial que solo demuestra la influencia que tienen ciertas banda sobre los integrantes de The Black Queen.

Lo que el trío ha elaborado aquí es una colección de atmósferas reconfortantes que pueden ser decoradas con arrebatos de rabia y al igual que Deftones, Tool y NIN coexisten junto al éxito que tienen sus proyectos alternos; Puciato, Eutis y Alexandre han creado una entidad refrescante que simboliza una salida alternativa para esa emoción y creatividad, que tal vez en sus otras bandas, no han podido expresar.

 

PUSCIFER – “MONEY SHOT”

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Siendo el líder de Tool y A Perfect Circle, Maynard James Keenan, ha pasado gran parte de su vida profesional siendo el centro de atención de una escena musical agónica, pero que gracias a personajes como él, se mantiene vigente y novedosa. Él es una figura adorada entre los seguidores de las dos bandas y aún así se mantiene como un enigma.

Tool no ha lanzado ningún álbum desde 2006 y mientras que A Perfect Circle es una banda activa, no hay planes conocidos para que el grupo lance material nuevo en próximas fechas. En cambio, Maynard James Keenan le ha estado dando más atención que de costumbre a su proyecto personal, Puscifer, que recientemente lanzó al mercado Money Shot.

Si, esa banda que comenzó como un broma se ha convertido en el refugio artístico de Keenan. El primer álbum de Puscifer, V Is For Vagina (2007), fue grabado mientras Tool estaba de gira en distintas locaciones. Sin embargo, nadie tomaba en serio aquel proyecto que lentamente se gestaba dentro de la mente de Maynard y que le brindaba tanta libertad creativa.

Money Shot, el tercer LP de la banda, cae justo en medio de las crecientes expectativas por un nuevo álbum de Tool, de las cuáles, Keenan y compañía sólo han ofrecido una cruel y falsa propaganda, haciendo mofa de sus fanáticos mas recalcitrantes, sin embargo, eso no significa que Keenan haya perdido la vena creativa que le permite inventar un rango de música que pocos artistas logran. Más bien lo que Maynard esta logrando es legitimar a Puscifer y en Money Shot muestra una progresión hacia territorios más maduros.

Money Shot abre con “Galileo”; una composición exquisita que construye una ranura electrónica en el hábitat de Keenan que, una vez más, logra armonizar con la voz de Carina Round, que en esta ocasión, se ha vuelto una parte permanente de la banda. Su dúo es un paseo por un ambiente industrial que se adornan con guitarras suaves y texturas digitales que tienen un sentido de introspección sumamente marcado. A este tema le sigue “Agostina”, una canción que si bien podría haber aparecido en cualquier álbum de A Perfect Circle, tiene un poco más de elegancia y cadencia para ser una simple balada.

En comparación con las producciones anteriores de Puscifer, Keenan parece ser un tipo más reflexivo e inspirado dentro de esta banda, sin embargo, los fans más molestos seguirán prefiriendo que Keenan continúe siendo el frontman de bandas como Tool o A Perfect Circle y no le darán el mérito necesario a una agrupación, que si algo tiene, es un descaro creativo que esta a la par de las expectativas de cualquier fanático.

Money Shot es hasta el momento el álbum mas consistente de Puscifer, beneficiándose de la mancuerna que hacen Round y Keenan y la participación de Matt Mitchell y un par de músicos invitados de los que destacan Jon Theodore (baterista de Queens Of The Stone Age).

Pareciera que Maynard, dentro de este álbum, tiene la culminación de todas las cosas a las que ha estado expuesto y lo han inspirado durante toda su vida. Si Puscifer y su álbum Money Shot no suenan como ninguna de sus bandas o trabajos anteriores, es porque este se asentando en lo que conoce, en lo que sabe y en sí mismo; y a través de esta actividad, se instaura no como un frontman o un vocalista, pero si como un artista en toda la extensión de la palabra.

“GRAND CANYON” by PUSCIFER

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Mientras Tool sigue postergando el lanzamiento de un nuevo material discográfico, el prolífico vocalista de la banda californiana, Maynard James Keenan, afina los detalles para lo que será la tercera producción de Puscifer programada para el próximo 30 de Octubre. Money Shot será el nombre del álbum y la banda ya ha lanzado lo que podría ser considerado el primer sencillo de este disco: “Grand Canyon”

La canción, con esa particularidad de low-tempo que detalla a la mayoría de las producciones de Puscifer, se ve adornada con la voz de Carina Round que le da luminosidad al tema, mientras que la enigmática voz de Maynard le da un toque lúgubre a la canción, provocando que los dos interpretes parezcan entablar un diálogo dentro de este sencillo.

Sonidos sombríos, matices tirados al trip-hop más que al clásico comedy rock que caracteriza a la banda y lánguidos momentos de proeza sonora, son algunos de los adjetivos que enaltecen el sonido de Puscifer y la dirección que la banda quiere tomar en su próximo álbum. También la canción tiene algo de drama, potencia y un crescendo que parecería la culminación de un viaje inducido por peyote o ayahuasca.

Madurez, si; mejor producción, si; mejor sonido y estructura; si. Sin duda “Grand Canyon” es una canción que a penas es la punta del iceberg de lo que seguramente será un disco diferente, lleno de creatividad y sobretodo, grandes momentos musicales.