“DARKHORSE” by EMMA RUTH RUNDLE


Educada en los caminos de Nocturnes mientras transitaba en vuelo con Red Sparowes y terminaba de madurar en las vicisitudes de Marriages, Emma Ruth Rundle se ha posicionado como una artista multifacética que logra, a través de cualquier disciplina artística que utilice, proyectar un mensaje claro, pero que en otros momentos toma un tenor enigmático, demostrando que es en la simpleza de su trabajo donde recae su complejidad.

La Emma de Marked For Death (2015) ha muerto, y después de explorar en total solitud aquel álbum, la intérprete prepara On Dark Horses, álbum que esta por ser lanzado el próximo otoño. Mientras tanto, la cantante nos deja una pequeña muestra de su próxima producción y que lleva por título “Darkhorse”.

En la canción, la cantante de construye su sonido anterior optando por brindarle a su sonido folk una oscuridad que desde sus inicios la ha caracterizado; sin embargo, es hasta la construcción de este nuevo álbum que esta característica circunda por toda la columna vertebral del disco.

“Darkhorse” cuenta con esa parte reflexiva e introspectiva de la oscuridad personal. La canción actúa sobre acordes menores simplistas y corrientes eléctricas que enlazan la suntuosa voz de Emma con un peso emocional que se percibe a lo largo de toda la canción. Al mismo tiempo, esta toca el tema de la superación, el cómo y el porqué comprender y abrazar las situaciones paralizantes que nos hacen ir más allá o retroceder a un espacio personal alienado, introspectivo y aislado en el transitar de superarse… O hundirse un poco más.

La letra es una dimensión visual que se torna un himno vigoroso y divino, aunque no necesariamente enalteciendo la libertad que cualquier persona podría – o debería – ostentar. De esta forma, “Darkhorse”, es una manera visual de representar la fuerza contenida que implica la presión de superar la expectativa de la sociedad.

Por otro lado, el sonido de “Darkhorse” se inclina hacia el aspecto del post-rock, insistiendo en la parte cinemática de su sonido al capturar la esencia más personal de la intérprete y proyectándola a lo largo de sus notas, extrapolándolas con una ominosa batería que se transforma en un muro alrededor de la voz de Rundle, que en vez de aprisionarla, le da más brillo. El sonido resultante es el de un rico esplendor “gótico” que viaja por atmósferas desconocidas para, una vez más, demostrar que Emma Ruth Rundle es muy buena en lo que crea e inventa.

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DEAFHEAVEN – “ORDINARY CORRUPT HUMAN LOVE”

La música de Deafheaven no esta hecha para el día a día. No hay dos de sus cuatro discos que suenen igual, pero su estado de ánimo se identifica de inmediato. Ese es un lugar donde los temas importantes – el amor, la pérdida, el apocalipsis emocional, la existencia – se amplifican como la luz del sol a través de una lupa. Con esta temática de por medio, Deafheaven logra crear un caleidoscopio de los rincones más introspectivos de la música dura, esos que se caracterizan por los gritos torturados y los galopes de black metal que la banda logra agitar a través de las envolventes melodías del shoegaze, todo construidos con la paciencia celestial del post-rock. Uno no pone estos discos por casualidad.

Dada su inclinación por la gran inversión de calidad en sus discos, lo más extremo a cerca de Ordinary Corrupt Human Love, su nuevo álbum, es lo subestimado que es su sonido. Este es el primer lanzamiento del quinteto con sede en Los Ángeles que se siente más como una colección de canciones en lugar de un “todo” ininterrumpido. De esta forma expone matices de su trabajo que han mantenido en su periferia, pero que ahora, centralizan para dar más colores a su paleta de colores. “You Without End” es el tema que se encarga de abrir el álbum. Este florece desde las notas nacidas en un tenue piano para ir incorporando, poco a poco, filosas guitarras e instrumentos que dan un toque de tristeza a sus melodías típicamente explosivas.

Otras canciones incorporan cantos limpios en contraste con el característico aullido de George Clarke. “Night People”, donde Clarke canta junto a Chelsea Wolfe, es la grabación más espectral y más frágil que Deafheaven ha grabado hasta la fecha. Esta canción sugiere devastación sin ubicarse en el centro de ella, mas bien como un testigo que ve todo a su alrededor arder.

En los últimos años, Deafheaven ha atravesado varios golpes personales que ha  “enaltecido” en la creación de New Bermuda (2015), un esfuerzo inquieto e intenso que cita la depresión, la fatiga creativa y el abuso de sustancias. El bajista Stephen Clark se retiró de la banda una vez que terminó la gira para promocionar ese álbum. El guitarrista, Kerry McCoy, alcanzó la sobriedad tomando un refugio más metafórico mientras que Clarke se interesó en la fotografía al colaborar con Nick Steinhardt para crear retratos que ahora son parte del arte de Ordinary Corrupt Human Love.

Estos cambios de perspectivas, de lo vasto a lo ordinario, es el punto de quiebra para lo que Deafheaven propone con Ordinary Corrupt Human Love. En este álbum abundan historias poco glamorosas, examinando escenas íntimas que se apagan cuando nadie esta mirando. La voz penetrante de Clarke sigue evocando los niveles más altos del dolor humano, sin embargo, se ha vuelto más hábil al exponer una melancolía más sutil.

El resto de la banda coincide con Clarke en toda la visualización de su camino. Se han vuelto tan expresivos que temas como “Near” se vuelven canciones de cuna que arrullan el espíritu. La canción central del álbum, “Canary Yellow”, explora los ciclos epifánicos irregulares que le dan sentido a la vida. Es claro que a Deafheaven aún le encanta dejar su alma al descubierto. Funciona tan bien para un mosh-pit como para la banda sonora de una escena culminante en una película con argumento kafkiano. Así, el abanico de emociones y colores que manipulan es único en su tipo y logra que la banda parezca no estar interesada en crear un sonido de moda, pero si de nuevos contenidos y melodías.

A lo largo de una hora, Ordinary Corrupt Human Love se desenvuelve como una muestra imparcial de las fortalezas de Deafheaven y al igual que Sunbather (2013) y New Bermuda (2015), esta marcado por momentos fugaces de belleza pura. Muchos de ellos llegan gracias a las guitarras de Kerry McCoy que son una línea de comunicación directa e intuitiva que complementa la emoción ilegible de George Clarke. Algunos de sus mejores riffs se encuentran dispersos en “Glint”, un tema que evoluciona magníficamente cuando Clarke entrelaza visiones de dicha marital con fantasías de autodestrucción, demostrando que este álbum es una adición instantánea a su canon de éxitos, transitando por el ríspido, y sobretodo crítico, camino de la música pesada y el rock alternativo de los 90s, pero sin hundirse en el cursi e histriónico centro del diagrama de Venn. Que Deafheaven esté menos interesado en arriesgar el destino de su camino, sólo hace que sus éxitos se sientan más triunfantes y alejados de la ridícula y anticuada escena del black metal.

Siempre ha habido dos formas de escuchar la música de Deafheaven. Existe el enfoque pequeño, ese que consiste en diseccionar las influencias de la banda y navegar por su discografía como un mixtape sin un setlist definido. En Ordinary Corrupt Human Love se recuerdan las atmósferas de una amplia variedad de bandas en las que Deafheaven se ha inspirdado. En su anatomía musical encontramos a Slowdive, Smashing Pumpkins, Bathory y The Smiths, siendo sugeridos en varios puntos culminantes de su estructura melódica. Buscar estas referencias puede atraer admiración tanto como desilusión al intentar entender como todos esos sonidos se unen en uno sólo.

El otro ángulo para admirar a Deafheaven es el gigantesco, lo que beneficia especialmente a este álbum mientras te apartas y te rindes a su tormenta. Ordinary Corrupt Human Love es la música más bella y sutil de Deafheaven y apunta hacia un tipo diferente de trascendencia. Por todas las influencias que su música evoca, nunca confundirás estas canciones con ninguna otra banda. El título del disco se toma de la novela de 1951 de Graham Greene, The End Of The Affair, palabras pronunciadas por un narrador que se debate entre el amor y el odio. En lugar de sus obsesiones devoradoras, anhela algo benigno e ingobernable para reflexionar: El amor humano que prospera en los momentos en lo que lo extraordinario y lo común colisionan y se vuelven indistinguibles. Así y en busca de algo silenciosamente universal, Deafheaven no puede dejar de notar el pequeño milagro que es el humano, lo ordinario, lo corrupto y el amor en cada respiración.

CONVERGE – “BEAUTIFUL RUIN”

Tras el lanzamiento de The Dusk In Us (2017), Converge anunció que un puñado de canciones durante las sesiones del álbum no lograron quedar en el corte final del disco. Estas canciones fueron clasificadas por la banda como un “compromiso infeliz”. Estas canciones fueron recientemente lanzadas en Beautiful Ruin, un EP que como todos los álbumes de Converge, es un viaje que lleva al escucha desde emociones devastadoras, hasta momentos maniacos y una rápida e intensamente explorada instrumentación que se abre camino en un territorio sónico que no muchas bandas se atreven a explorar.

Casi sobrepasando los seis minutos de duración, no hay mucho espacio en Beautiful Ruin para matizar. Esta colección de cuatro canciones es un lanzamiento brutalmente directo que se acerca al hardcore crudo y directo que caracteriza al sonido de Converge. “Permanent Blue” es el corte más largo del EP. Se nota el trabajo característico de Kurt Ballou en las guitarras, mientras que el sonido gutural de la voz de Jacob Bannon permea la canción con una tranquilidad mortuoria aunque, en esa ocasión, sus palabras son más descifrables.

“Melancholia” abre con un compas de 4/4 y expone un riff estándar pero potente. Esto no quiere decir que la banda no adorne la base común para crear este corte; más bien se acerca a lo básico para lograr un sonido diferente y a la vez muy familiar que hace que la línea de guitarra de apertura suene como una versión bastarda de Black Sabbath.

“Churches & Jails” y “Beautiful Ruin” ofrecen ritmos implacables con toda esa idiosincrasia musical que durante 28 años ha llevado a Converge al lugar en el que están hoy.

Si se aman y se respetan las piezas pesadas y veloces que Converge puede fabricar, Beautiful Ruin es un clásico instantáneo que se sitúa en un punto medio entre la crudeza de la banda y su reciente experimentación/evolución, proyectando una cacofonía que se vuelve la antítesis de la banda y que sobrepasa las expectativas del público de Converge y nos reafirma que ellos, una vez más, no tienen nada que probar.

GODSMACK – “WHEN LEGENDS RISE”

Palabras como “renacimiento” y “experimentación” se han lanzado durante la promoción del nuevo disco de Godsmack, When Legends Rise. Palabras que, comúnmente, no son del todo bien recibidas dentro del mundo de la música dura. Por ello, la banda a través de su nuevo disco, invita a tomar un respiro colectivo y prepararse para un viaje musical que abraza la música que la banda ha hecho en el pasado, pero que se pinta con nuevos bríos para dar uno de los discos más completos que la banda ha entregado en años.

El primer sencillo que se desprende de When Legends Rise, “Bulletproof”, trae más sintetizadores, con versos que se deslizan a lo largo de un ambiente más accesible que va de menos a más y que cimbrará al fanático veterano con potentes riffs que proyectan el trabajo que la banda ha entregado a lo largo de los años, y este álbum, tiene mucho de eso. Hay temas como “Take It To The Edge”, lleno de adrenalina mientras que “Say My Name” es un verdadero himno que podría haberse incluido en la banda sonora de Sons Of Anarchy mientras que “Eye Of The Storm” esta lleno de furia electrificada y que seguramente saciara la sed de los fanáticos de antaño de los originarios de Massachusetts.

Pero no conformes con el status quo, Godsmack se abrió a la colaboración con escritores externos para tener una mejor idea de cómo otros podrían ver un camino musical nuevo y evolucionado sin dejar de lado la historia que los precede. Y en When Legends Rise denota mucho la madurez con la que la banda ha permeado su nuevo álbum y la forma en la que se han expandido junto a la manera en la que han explorado nuevas formas de hacer discos.

Y en donde se nota de mayor manera estos pasos es en “Under Your Scars”, una canción que comienza con un tenue piano y que puede ser lo más cercano a una power ballad que se pueda encontrar en el catálogo de Godsmack. Esta pieza muestra más vulnerabilidad de lo habitual tanto en la letra como en la música, y al mismo tiempo, es una de las canciones más complejas de When Legends Rise al incluir una melodía suave donde la guitarra y los ritmos duros son emparejados con una sección de cuerdas que la hacen diferente e interesante.

When Legends Rise encuentra a un Godsmack en un momento decisivo en el que establece un gran sonido pero con el deseo de no caer en una trampa al repetirse a sí mismos una y otra vez. Al haberse expandido logran eso, una estabilidad que agranda su carrera de manera creativa y musical; así, se notan preparados para hacer sentir su presencia no solo sobre el escenario, pero también, en el Partenón de las leyendas del rock.

A PERFECT CIRCLE – “EAT THE ELEPHANT”

En el mundo creativo que engloba tantas cosas cómo el cine, los libros, los cómics, las pinturas y la música – por solo mencionar algunas disciplinas – frecuentemente nos encontramos con la dualidad que representa el que un artista o creativo construya una obra nueva en la que los críticos, los seguidores o los conocedores más puristas fungirán como jueces al evaluar su trabajo de manera subjetiva u objetiva. Esto siempre pasa y seguirá pasando. Siempre habrá personajes que alaben los trabajos menos creativos u otros que demeritarán verdaderas obras maestras que pueden cambiar la percepción de las cosas. Frecuentemente esto sucede con artistas que se toman su tiempo para labrar su obra a su gusto y esto, regularmente, le otorga a un proyecto una madurez muy particular que da como resultado un cúmulo de; en este caso, canciones que enaltecen las emociones, las cimbran y narcotizan al oído logrando que el sonido se plasme de forma física o las imágenes se puedan saborear.

De esta manera A Perfect Circle intenta entregarnos más motivos y distintas direcciones creativas para que entendamos un mensaje que, para algunos, puede resultar ambiguo o confuso mientras que para otros, Maynard J. Keenan reafirma su calidad como Dios-Artista al tener las agallas de hacer las cosas a su manera, por y para el.

En Eat The Elephant, Maynard James Keenan, junto a Billy Howerdel, James Iha, Matt McJunkins y Jeff Friedl intenta reflejar sus opiniones ante una realidad que dejó de ser la que percibía hace 14 años; y si bien para el líder de la banda puede ser un momento indicado para criticar la gratificación instantánea, la falta de comunicación directa con otras personas o al bufón que su país tiene como presidente, entonces esperamos que sea de una manera que rinda tributo a la historia que, principalmente Keenan, se ha encargado de forjar.

“Eat The Elepanth” es la canción que abre el álbum destacando la voz de Maynard junto a un piano. Esta es la primera capa musical que resalta en el tema. Una sutileza que el vocalista ya demostró en 1996 al hacer un dueto con Tori Amos y cantar a lado de la pianista uno de sus más emblemáticos temas. En “Eat The Elephant” la sutileza regresa y hace que la canción fluya suavemente con una sinapsis sonora que hipnotiza pero que de pronto parece forzada y nos enreda en circunstancias que nos evocan al sonido de Mazzy Star.

A continuación nos tropezamos con “Disillusioned”. En este momento musical notamos la deconstrucción musical que Keenan ha hecho con las melodías de Howerdel ; dejando de lado todo aspecto del rock, del metal y del rock alternativo sacrificando no sólo un aspecto muy relevante de la personalidad de la banda, si no a uno de los músicos más característicos del rock como lo es James Iha, utilizándolo solamente por su capacidad técnica e interpretativa, sin embargo el resultado no es del todo malo… ni bueno.

En este álbum no hay equivalencias a tracks clásicos de la banda como “The Hollow” o “Weak & Powerless”. El mensaje ha cambiado, ¿ha evolucionado?, por momentos se extraña esa oscuridad que permeaba a Mer de Noms (2000) o la conexión directa a Tool que canciones como “Pet” o “The Outsider” ostentaban en su ADN. Mientras canciones como “Hourglass” tienen un sonido muy drone y que parece totalmente alejado y atípico de los gustos de la agrupación, temas como “The Doomed” insinúa pesadez pero parece ser sólo un crescendo de 4 minutos y 42 segundos que cuando al fin parece va a explotar en una sección potente llena de riffs y embates de batería, esta se acaba.

Luego nos topamos con un momento cinemático y diversamente visual en “So Long And Thanks for All The Fish”, que es un hint directo al título del tercer libro de la trilogía de The Hitchhiker’s Guide To The Galaxy escrita por el novelista británico Douglas Adams. Esta frase – que le da el título y parte de su temática a la canción – es el mensaje dejado por los delfines al huir de la tierra cuando estos se enteran que esta será destruida para dar paso a la construcción de una carretera intergaláctica. De manera irónica, la canción también funciona para rendir tributo a David Bowie, Gene Wilder, Carrie Fisher y Muhammad Ali en un tema que a pesar de sonar más pop que rock nos da a entender que Howerdel sigue siendo un talentoso escritor de canciones pegajosas en las que Maynard James Keenan sabe hacer un excelente trabajo vocal.

Pero no todo es ambigüedades, amargura o dulzor. Existe un balance y una respuesta directa a lo que A Perfect Circle representa y al momentum que dejó en pausa hace 14 años. “TalkTalk” es la canción que da continuidad a ese proyecto que se destacaba por la manera en la que creaba música a través de las mentes más creativas y poco comunes del rock alternativo. En esta canción, A Perfect Circle, ha sabido capitalizar la historia que le precede como banda y a los proyectos a los que cada uno de sus integrantes pertenecen. Todo en esta canción encaja; logrando que toda esa creatividad que ostenta la agrupación, se canalice y evolucione al llevarnos por un camino más interesante sin olvidar de dónde vienen.

Y ese recordatorio viene en forma de “By & Down By The River”, canción originalmente lanzada en 2013 y que fue una muestra de que la banda trabajaba en algo nuevo. En esta ocasión, a pesar de que la canción mantiene el core de lo que en realidad fue un demo, podemos notar un mayor trabajo y desarrollo en las capas que componen el track. De nueva cuenta un piano se mezcla con la voz de un Maynard realmente apasionado acompañando a esos riffs distorsionados, que en su momento, nos daban a entender que lo que se venía sería algo mejor de lo que, para muchos, esta siendo Eat The Elephant.

El resto de Eat The Elephant es un tanto o un poco olvidable o ridículamente electrónico a excepción de “Feathers”, la pieza más hermosa del álbum y que coexiste en un universo balanceado que “TalkTalk” se encargó anteriormente de crear. Esta canción captura más de la sensación que la banda trata de despertar a través de este álbum, solo que con más representación visual y acercándose a lo logrado en “TalkTalk”… Es más, si se escucha con cuidado, podemos encontrar puntos de convergencia con “The Grudge” (Tool, Lateralus, 2001).

Eat The Elephant es, muy probablemente, el álbum que no estabas esperando por 14 años. Es más, francamente, parece más un álbum de Puscifer que de A Perfect Circle, sin embargo teniendo en cuenta cuánto tiempo ha estado gestando, es notable que el álbum sea multifacético. Ciertamente los elementos más esperados de A Perfect Circle se han diluido un poco pero el énfasis de los estímulos clásicos de la banda, los revestimientos atmosféricos y el intelectualismo desgarrador, están ahí, escondidos en capas de ambigüedad y experimentación, y se pueden encontrar si saben cómo y dónde buscarlos.

WILL HAVEN – “MUERTE”

En lo más profundo de mi mente tengo a Will Haven archivada como una banda ruidosa, potente y en dónde convergen el hardcore, el sludge y muchas agallas. Sin embargo, una descripción tan incipiente como esa es obsoleta, considerando que el acto; originario de Sacramento, California, elimina las cualidades menos deseadas de los subgéneros antes mencionados para crear una fusión extremadamente satisfactoria.

Debido a la mezcla de subgéneros que Will Haven representa, y que a momentos parecen tan opuestos, la banda nunca se estableció como un acto meramente dentro del mainstream, por el contrario, siempre se mantuvo como una banda que era sólo para aquellos “conocedores” que sabían cómo desenterrar las joyas más míticas del sonido Californiano de mediados de los 90s. Sin embargo, la producción musical de Will Haven se mantuvo consistente y con calidad hasta estos momentos en los que la banda nos entrega Muerte – su séptimo álbum – en dónde a pesar de seguir ostentando un sonido áspero y provocativo, también redujo lo obtuso de su sonido para conceder una producción más refinada.

El álbum abre con la siniestra introducción “Hewed With The Bran”, un tema sutil y que en su crescendo choca con la disonancia del hardcore avivado por la violencia del metal. La batería que comanda Mitch Wheeler se matiza con los gritos de Grady Awenell, que con astucia, turban los riffs de Jeff Irwin y Anthony Paganelli contrastándose con la métrica del bajo de Adrien Contreras.

Otras canciones como “Kinney”, “43” o “Unit K” se embarcan en un camino rítmico contundente y decidido. Estas dan más color a Muerte mientras que piezas como “The Son” y “Ladwig No.949” se mezclan con la estructura dinámica del disco, logrando que cada canción incluya una gran cantidad de energía que se capitaliza de manera notable.

La crítica más evidente a Muerte, es el hecho de que muchas de las canciones se mezclan entre si y no hay melodías que enreden al escucha. Si bien existe una variedad de secciones rítmicas, el rango tonal del álbum permanece relativamente dentro del mismo espectro al que Will Haven nos quiere acostumbrar en este disco. Para contrarrestarlo hay un par de colaboraciones que hacen que el estado de ánimo del disco sea más inquietante. Stephen Carpenter, guitarrista de Deftones, agrega algunos riffs en “El Sol”, tema que cierra el álbum; mientras que Mike Scheidt, guitarrista y vocalista de YOB, añade drama con su voz en “No Escape”, haciendo que el territorio del hardcore se vuelva ecléctico y mucho más interesante.

Otro componente importante que permite que estas canciones sobresalgan es el uso de sintetizadores atmosféricos y una alta carga de noize, casi todas las canciones en Muerte tienen in momento o visualización consistente de esto. Los tracks que más notablemente usan estos elementos son “Winds Of Change” y “Now In The Ashes” En ambas canciones no pasa más de un minuto cuando el paisaje se llena de una energía fantasmal que agrega una capa adicional al sonido de estas, dibujando un paisaje sonoro que se detalla con sonidos atmosféricos que parecen haber salido de una película.

Si comparamos Muerte con el trabajo anterior de la banda – Open The Mind Discomfort (2015) – no suena estilísticamente diferente. Sin embargo, los detalles más finos como el uso de la voz, la producción y el manejo de atmósferas hacen que este álbum sea el disco más importante de Will Haven hasta el momento.