PRAYERS – “BAPTISM OF THIEVES”

Esos jóvenes Dioses quedaron en el olvido para dar paso al bautizo de los ladrones, aquellos que han robado almas, vidas y muerte. Prayers, a través de Young Gods (2015) logró establecerse como un acto de rebeldía ante un mainstream musical acostumbrado a lo convencional, a todo aquello que melódicamente entra a la radio y llena los oídos conformistas de los que buscan quedarse en la zona do confort que ofrece la “escena indie”; sin embargo, a través de esas letras descarnadas que exponen la realidad de las pandillas californianas, la vida en la calle junto al amor y la perdida; los de San Diego, vuelven a dibujar imágenes surreales mientras que sus ritmos palpitantes y sintetizadores arremolinados brindan un auténtico ambiente urbano a la música gótica, una mezcla de géneros que trasciende los límites culturales y sociales para romper estereotipos y, una vez más, hacer del dúo californiano un acto que con Baptism Of Thieves busca establecerse como una banda que tiene algo más que decir.

En Baptism Of Thieves, Prayers crea un paisaje distópico moderno basado tanto en la realidad brutal del Siglo XXI como en el ocultismo pagano. Con Leafar Seyer, voz y guía del proyecto y Dave Parley creando los ritmos y secuencias, Prayers abarca mundos entrelazados que se estrechan al haber crecido en ciudades mexicanas para emigrar al norte y crecer rodeados de las culturas punk y góticas de los 80s.

Su creatividad se basa en el conflicto de abrazar estilos alternativos y clandestinos en un seno cultural tradicionalista como lo es el chicancismo y aportar acentos con la disonancia existencial de su realidad “indígena” al ser tratados como inmigrantes en su tierra ancestral y jugarle al vergas dentro de un género musical que durante mucho tiempo se ha visto como un género exclusivamente blanco.

Todo lo anterior se resume en el segundo esfuerzo de larga duración de los californianos, Baptism Of Thieves, álbum que vuelve a ser un conglomerado de sonidos, que si bien se inclinan al cholo goth, busca más vertientes musicales para seguir demostrando que Prayers es más que solo un acto subcultural o de moda.

Impulsado por sintetizadores pulsantes, percusiones metálicas y un bajo oscilante, al álbum abre con “Death Is In Bloom” un corte que por momentos nos recuerda al cold wave francés pero con reminiscencias de hip hop californiano y un toque latino que se alcanza a notar muy por debajo del fraseo de Leafar. Sin duda, un corte imponente, violento y que retoma esos sonidos industriales del darkwave alemán. Mas adelante el sonido se vuelca con “Tears In The Rain”, un tema totalmente synth pop/new wave que se acerca a la idiosincrasia de The Cure al mezclar un sonido brillante con letras dolorosas y lúgubres.

Más adelante viene el primer sencillo del Baptism Of Thieves, “Black Leather”, canción que se apresura con un ritmo de high energy en el que Kat Von D hace una colaboración vocal junto al originario de Michoacán. En palabras de Leafar Sayer, este sencillo es su manera de celebrar todo lo que ha tenido que dejar atrás para que su verdadero “yo” emerja. La voz de Kat Von D es hermosa y complementa el ritmo que es el cimento de la canción. El coro, por lo mismo, logra ser más poderoso. También encontramos un toque de guitarras y bajo muy a lo post-punk que hacen que el tema se vuelva un tema enigmático de rock, saturado de elusivos minuendos y un oscuro romanticismo cargado de sexualidad y ambigüedad emocional.

Finalmente Baptism Of Thieves es el paso siguiente en la carrera de Prayers, finalmente no es una probada más de lo que el dúo californiano puede lograr si no de lo que ya logró y sigue haciendo bajo sus términos, tiempos y reglas.

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CONVERGE – “THE DUSK IN US”

Converge es una banda, que por casi más de 30 años, ha sido un acto de sobrevivencia. Converge ha sido la respuesta a las inquietudes del cuarteto, originario de Massachusets, que a través de su arte ha buscado la respuesta a esos momentos oscuros, de angustia y desesperación que ha todos abordan. Ese ha sido el camino que Converge ha decidido seguir, y en su noveno álbum de estudio, The Dusk In Us, forjan un nuevo rastro sonoro ultraviolento y atmosférico.

Converge, en el transcurso de su historia, ha sido una banda en movimiento ascendente en términos de calidad, estética e importancia. Su álbum más emblemático, Jane Doe (2001), posicionó a la banda como uno de esos actos que manifiestan la manera en la que se debe construir el arte. En The Dusk In Us la banda sigue incluyendo toda la fatalidad temática y visual que los ha acompañado durante sus casi 30 años de existencia. Sin embargo, Jacob Bannon ya no quiere pelear, o al menos ya no tiene tiempo para eso. En “Arkihipov Calm”, uno de los temas más beligerantes del álbum, encontramos a un Bannon reconfortante. Encontramos al agresivo frontman tomando un sentimiento sobrenatural para surfear las olas agresivas del tema con una paz contestataria que se vuelve una insignia de serenidad dentro de la canción.

Desde los primeros momentos del álbum hasta sus notas finales, The Dusk In Us es un disco emocional y políticamente cargado. La frustración y enojo de la banda hacia el mundo actual no pasan desapercibidos y Bannon, a través de sus alaridos y letras, dibuja una forma pacífica pero contestataria para abordar el oportunismo social que enferma al mundo en el que vivimos.

Pero Bannon, como todos, no siempre ha sido tan receptivo y razonable. Hace 16 años y 5 álbumes, la bilis poética del frontman fue la piedra angular de la banda mientras que Kurt Ballou se transformaba en el arma de elección para vaciar esos momentos de violentas reflexiones a través de notas erráticas y potentes guitarras. You Fail Me (2004), No Heroes (2006), Axe To Fall (200) y All We Love We Leave Behind (2012), todos expresaron profundos sentimientos de arrepentimiento, pérdida y desesperación. Bannon fue el pugilista emocional, el tipo que terminaba sarcásticamente sus canciones más emocionales y el que siempre dejaba en oscuridad su sentimientos más luminosos.

En The Dusk In us algo ha cambiado. A lo largo de los 13 temas que contiene, muchas de ellos las mejores que la banda ha escrito, Converge reconoce que los enemigos reales son más grandes que los problemas existenciales. Bannon critica la brutalidad policial, la violencia incesante, las amenazas nucleares, la locura hereditaria y el pecado original, la obsesión con las armas y el racismo. Converge se ha motivado más allá de las emociones individuales para crear un colectivo sensible y preocupado que no solo los amenaza a ellos, sino también al niño, al amante, al hermano, al padre o la madre. Converge, en The Dusk In Us, sugiere un pacifismo belicoso, una fuerza constante que gana la guerra contra el desgaste. “Under Duress” remata al hablar de la preparación sentimental que implica cualquier tipo de batalla.

En el álbum, Converge propone una y otra vez, que nos elevemos por encima de los enemigos invisibles. “Reptilian”, por ejemplo, nos ordena que sobrepasemos nuestros instintos animales, que no perdamos de vista quiénes somos para saber lo que podemos ser.

“A Single Tear” escupe un riff clásico de Converge. Enérgico, melódico y con Ben Koller haciendo que la batería cante. “Eye Of The Quarrel” es más oscuro y veloz, y suena más siniestro en una transición musical que viaja entre el post-punk y el hardcore de la vieja escuela. La belleza de esto es que no puedes decir que la canción viaje definitivamente en una sola dirección, al contrario, te muestra las diferentes vertientes a las que Converge se ha expuesto a través de su historia.

En The Dusk In Us hay una sensación de verdadera asimilación y absorción. El álbum coquetea con otros géneros y subgéneros sin lanzarse a emular cada uno de ellos. Esencialmente las influencias y las inspiraciones se reescriben para su propio propósito y uso en el álbum. Tanto así, que se puede encontrar sonidos cercanos a Joy Division para luego encontrar momentos similares a Godflesh pero dejando una sensación fresca y diferente a otros trabajos de Converge.

The Dusk In Us logra que la banda desate canciones más directas. Desde la instrumentación caótica y la producción de Kurt Ballou, todo el disco refleja la extrema agresividad con la que Converge puede abordar un tema tan importante como la paz. En medio de esa implacable agresión, la banda encuentra tiempo para crear temas emotivos y atmosféricos, como la sombriá “Thousands Of Miles” o el tema que da nombre al disco – “The Dusk In Us” – que nos recuerda el tenue color que el proyecto solista de Bannon – Wear Your Wounds – tiene en toda su producción.

El álbum, al final, se vuelve en un disco complejo y que explora la quintaesencia de Converge. The Dusk In Us es un paso adelante para la banda al llevar su sonido a nuevos niveles musicales de manera exclusivamente personal, haciendo de este noveno álbum, un testimonio progresivo de por qué la banda se ha transformado en un hito tan influyente y significativo dentro de casi toda escena de música “dura”.

 

AROUND THE FUR (1997) by Deftones

Deftones es una de esas bandas que mantiene un sonido único y complejo que no solo se ve respaldado por gran música, pero también, por grandes emociones que enaltecen la forma que los de Sacramento, California tienen para reinventar su sonido. De esta forma, en cada uno de los discos de Deftones, podemos viajar entre enojo, ritmos cargados de sexo y un sonido primitivo que se transforma en sonidos atmosféricos oscuros que llegan a ser espeluznantes. Si juntamos esas ecuaciones como un absoluto, encontramos la convergencia de estilos que dieron como resultado (hace 20 años) el segundo álbum de la banda, Around The Fur (1997).

A diferencia de Adrenaline (1995), Around The Fur integraba más el sonido de la banda. Su dinámica potente se veía complementada por los momentos tenues que le daban más flujo a las canciones. Los inusuales momentos de la voz de Chino Moreno hacían mella en las atmósferas del recién llegado Frank Delgado, mientras que los surcos de la sección rítmica, creados por Abe Cunningham y Chi Cheng, complementaban la potencia de la guitarra de Stephen Carpenter.

También, Around The Fur es un álbum que ayudó a Deftones a definirse y redefinirse como una banda muy por encima del género del nü-metal, género en el que la banda casi durante casi toda su existencia, ha sido encasillada. Sus letras, sus ritmos y sus influencias son el claro ejemplo de que Deftones es una banda con otro pedigrí; es una banda que se formó a través de sonidos new wave, shoegaze con sus reminiscencias al hardcore de Washington, D.C. y al heavy metal de los 70s.

Around The Fur integra a la perfección tantos estilos y tantas maneras de abordarlos. Mientras que “My Own Summer (Shove It)” es un tema orgánico, potente y agresivo, no deja de demostrar la metáfora visual que Chino Moreno dibujaba en sus letras, mientras que en “Be Quiet & Drive (Far Away)” el amor es el tema principal como en más de una canción de Deftones. Junto a esto, una de las cosas “mágicas” de Deftones, es lo críptico que las letras de Moreno pueden llegar a ser. Esto les otorga una característica única que las hace destacar por sobre esas canciones que hablan del enojo de un adolescente con sus padres.

Si no han escuchado antes a esta banda (que sería muy raro), su sonido puede ser un poco desconcertante al principio. A diferencia de muchas bandas de la “escena” con las que Chino Moreno y compañía se relacionaban, Deftones realmente muestra un sonido muy reservado y diferente. Casi tan complejo y único como Tool, por lo que su música es un gusto adquirido. Around The Fur enaltece esas características con sus guitarras afiladas y potencia a la que la voz de Chino Moreno le entrega una suavidad calmante que, desde ese momento, se ha hecho una de las vertientes más clásicas en su música. También, Around The Fur, es un disco que ayudó al quinteto a entender como fluían como banda. En el disco lograron entender la luz y obscuridad de su música, dominando la forma en la que desbordan un balance en su sonido como pocas bandas han logrado.

“MX” es una canción en la que las voces de Moreno se ocultan detrás de numerosos tonos de distorsión pero esto no le quita preponderancia, mientras que “Around The Fur” suma las vibraciones inquietantes del álbum en un tema que va en crescendo, para el final, explotar en un cúmulo de potencia y distorsión creativa que permea la dirección del disco.

Deftones es una banda fuera de lo común, combina accesibilidad y complejidad con un sentido casi independiente de experimentación, y lo hacen de manera impecable. Casi todo fanático de la música podría encontrar algo que los haga disfrutar de esta banda que gracias a Around The Fur, cimentó la dirección con la que seguiría evolucionando y adaptando su sonido a lo que ellos, como banda, buscan. Su eclectisísmo hace que al analizar su discografía viajemos desde el metal, jazz, industrial, new wave y synth de una manera que nunca es forzada y si hay un álbum para comenzar a entender eso y apreciarlo, ese álbum es Around The Fur, el punto de inflexión de la banda que solo era una clara indicación de lo que estaba por venir.

MARILYN MANSON – “HEAVEN UPSIDE DOWN”

Hay algo curioso a cerca de cómo los primeros álbumes de Marilyn Manson fueron considerados tan peligrosos, que fueron culpables de influir en la decisión de los autores de la masacre de la Preparatoria Columbine, en EE.UU. Es absurdo pensar que un hombre que se delinea los ojos y mantiene un discurso a cerca del anticristo en sus canciones solamente pueda orillar a una par de adolescentes a la violencia mortal. Manson se convirtió en un conveniente chivo expiatorio allá por 1999, dado lo soleado que parecía el país vecino del norte, para justificar las acciones de un país que sobre la superficie proyectaba una imagen moralista y recta.

Veinte años después es más fácil comprender que Manson simplemente estaba procesando la misma toxicidad cultural de aquel país, la misma que pudo mover a Eric Harris y Dylan Klebold a ser los autores de la masacre más famosa en una escuela estadounidense y esto, de alguna manera, es un heraldo de la pesadilla que actualmente vivimos y presenciamos todos los días en todos los medios de comunicación masiva a los que estamos expuestos.

En Heaven Upside Down, su décimo álbum, Manson abraza los temas que lo convirtieron en una amenaza y en una estrella de rock. Las canciones “SAY10” y “Je$u$ Cri$is” parecen una burla al estilo witch house de la banda Salem, cosa que hace que el intérprete no parezca una parodia de si mismo y logra darle un poco más de credibilidad al artista. A diferencia de The Pale Emperor (2015), que contaba con capas de glamurosa decadencia de rock pesado, Heaven Upside Down adopta un tono industrial serrado con reminiscencias a Mechanical Animales (1998) con un puñado de filosas guitarras que destacan se acercan al debut del reverendo, Portrait Of An American Family (1994).

En “We Know Where You Fucking Live” un tono metálico inunda el sonido de la canción, mientras que los riffs noventeros del tema acompañan al coro que, obviamente, da nombre a la canción. De manera similar, “Kill4Me”, se acerca al estilo que marca el anterior tema, pero le da un giro al asemejarse al trabajo que Tyler Bates al adaptar un tema de Manson para la película John Wick (Dir. Chad Stahelski, 2014).

Eso no quiere decir que el disco este lleno de momentos cinemáticos o que no haya sonidos nuevos. Mientras que la letra de “Tattooed In Reverse” puede comenzar torpemente, pronto toma un giro y entrega un estribillo tan pegajoso que es similar a aquel de “The Dope Show”. “Blood Honey”, mientras tanto, se convierte en una oda visceral al sexo y como este salva sus momentos más explosivos para los amantes que se olvidan de tabúes y se entregan al hedonismo puro.

Hay un detalle importante que sigue permeando la música del antiguo protégé de Trent Reznor. El pánico que causaba a través de su arte es la amplia comprensión de la cultura pop que tiene para, a través de ella, colar sus ideales “satánicos” y controversiales a los cerebros de los jóvenes. A nadie le importa si no pudiese escribir buenos ganchos musicales o vestirse estrafalariamente en una gala de premios, lo cierto es que Manson transgrede con el simple hecho de existir.

La mayoría de las canciones que se incluyen en Heaven Upside Down, repiten la mayoría las ideas musicales y filosóficas que Manson ha pregonado a lo largo de su carrera. Eso tal vez hace que las opciones de sonido que el álbum mantiene sea tan rica que abarca todos los gustos de todas las facetas del reverendo. Eso es su territorio y así como busca expandirlo, busca defenderlo y reiterar su lugar idiosincrásico en la cultura popular para que nadie se olvide de el.

Así, el valor shockeante de su trabajo, que se ha desgastado desde hace tiempo, lo empuja a ocupar un espacio curiosamente nostálgico dentro del rock. Escuchar su álbumes es complacer el impulso curioso que marcó con su “666” al emparejarlo con esa curiosidad y rebeldía adolescente que tenían el poder de asustar a tus padres, compañeros de clases y maestros. Ahora es irónico que entre más serio es Manson, más risible se vuelve en un mundo en el que, actualmente, el horror es abierto y esta a la orden del día por lo que cualquier valor que su música aún tiene, deriva de lo que se recuerda de él .

 

 

FOO FIGHTERS – “CONCRETE & GOLD”

A lo largo de los últimos 22 años, Dave Grohl y compañía han demostrado que pueden transformar canciones simples en “himnos” del rock aptos para llenar arenas. Cada una de las presentaciones de la banda incluye esta formula, y al mismo tiempo, funciona como un reloj que marcha de forma perfecta al comenzar con multitracks como “This Is A Call” para llegar al arco completo de Sonic Highways (2014) que hace eco en su última producción, Concrete & Gold.

Sin embargo, semanas después del lanzamiento de su noveno álbum, alguno seguimos preguntándonos cuál es todo el alboroto que representa Concrete & Gold. Lo mejor que se puede decir a cerca de este álbum es, que bajo la superficie de “oro” y “concreto”, Grohl intenta desesperadamente resurgir para seguir autoproclamándose el “rockstar del pueblo”.

Concrete & Gold es un álbum lleno de reminiscencias de todas aquellas bandas a las que Grohl les ha profesado su amor alguna vez. “Dirty Water” resuena a la rutina musical que Mötorhead creó a través de sus riffs, mientras que el primer sencillo “Run”, suena a una versión para gente nice de crust punk.

También escuchamos golpes y acordes de guitarra precisos, casi como esos con los que Angus Young nos ha deleitado en más de una ocasión. “Make It Right” y “Arrows” son claro ejemplo de ello y se vuelven temas que acaparan la atención del escucha y, por momentos, nos hacen creer que Dave Grohl y compañía tienen un as bajo la manga.

Pero lo que enturbia las aguas de Concrete & Gold son sus “incursiones” en el pop. Motivos que podrían haber encajado en un álbum completamente diferente de una banda totalmente diferente a los Foo Fighters. En su eterno esfuerzo de querer ser el arquetipo del “rock”, Dave Grohl comete los pecados de querer empatar estilos que, durante gran parte de su historia, han sido como el agua y el aceite. “The Sky Is A Neighborhood” presenta arreglos y melodías parecidas a Prince. Taylor Hawkins en “The Line”, parece coverear a The Eagles en una canción donde Justin Timberlake y Shawn Stockman prestan su voz en un truco que solo demuestra la falta de compromiso profesional de una banda que intenta tener una atracción universal hacia todos los estilos musicales.

Tal vez, en parte, la responsabilidad de este “intento” de buscar converger estilos, formas y maneras la tiene el productor de Concrete & Gold, Greg Kurstin, quien ha producido discos de interpretes como Adele, Sia o Halsey. Esto únicamente logró que el álbum, en vez de transformar totalmente el sonido la banda, le aportó suficiente artificialidad y plasticidad para tener a Lemmy Kilmister y a los Hermanos Young pateándole los dientes a Dave Grohl durante horas.

Ultimadamente, Concrete & Gold es un álbum que si bien enaltece el aislamiento que Grohl decidió tener después de su pierna rota, carece de una forma definida. Si, tal vez tendrá grandes temas que harán cantar a más de un fan en una arena con capacidad para 200,000 espectadores, pero eso no deja que este LP se vaya quemando a fuego lento y que la energía de la que carece pudiese resurgir al intentar cosas realmente diferentes u osadas como el ex baterista lo hizo alguna vez en Nirvana. Dado el pedigrí de los Foo Fighters en acústica y entrega emocional, la banda podría haber hecho estallar el core del rock alternativo, en cambio, Concrete & Gold se torna una oportunidad perdida… Sin importar cuantos discos vendan o cuantos estadios llenen.

 

ZOLA JESUS – “OKOVI”

Sobre la portada de su quinto álbum de estudio, Okovi, Zola Jesus esta empapada en una sustancia viscosa similar a la que oscureció su rostro en el frontispicio de su EP Stridulum (2010). El álbum, cuyo nombre significa grilletes en la mayoría de idiomas eslavos, también marca el regreso de Sacred Bones, disquera que alimentó y produjo a la cantante en sus primeros años y en la que ha lanzado todos sus discos a excepción de Taiga (2014). Zola Jesus, también conocida como Nika Roza Danilova, esperaba que con su lanzamiento de 2014 tocara el Valhala de la música “popular”, cosa que no sucedió pero que simplemente le provoco producir música más interesante, más pensada y mejor hecha.

Desde el lanzamiento de Taiga (2014), Danilova ha experimentado varios roces con la muerte: Alguien cercano a ella fue diagnosticado don cáncer, un amigo intentó suicidarse dos veces y ella misma se sintió atraída por el vórtice de la depresión. Okovi relaciona estas historias en repeticiones tanto metafóricas como directas. Danilova anhela suprimir los instintos suicidas de sus allegados en el tema “Witness” mientras que en “Siphon” insiste en repudiar la muerte, incluso, como un proceso natural de la vida del hombre. Estas apelaciones directas a los suicidas conjuntan las reflexiones más abstractas de Zola Jesus sobre la muerte y le dan un significado más complejo sin dejar de lado la simpleza con la que los expresa. Mientras que Taiga a menudo sacrificaba lo literal a favor de tener sonidos más potentes, Okovi es un álbum más dramático que es complicado de ignorar.

Incluso las narrativas explícitas de ficción como “Soak”, en las que Danilova canta como una mujer que decide suicidarse en vez de se asesinada, sobresalen entre los temas más ligeros del álbum. La canción, que transita sobre un cadencioso beat y un violonchelo, logra que Danilova se aventure en la piel del personaje Ophelia de Virginia Wolf, que muere ahogada. El gesto, una sinécdoque para la locura femenina, se siente como el intento de Danilova de externalizar su anhelo por morir, para conectarlo a un arquetipo mucho más antiguo que ella. Mientras ella habita la escena clásica de una mujer que se ahoga, también logra dotar al momento de una teatralidad al explicar que la muerte es algo mucho más ligero cuando se ve desde un escenario o detrás de un cristal.

Esta claro que Zola Jesus encuentra alivio al contar estas historias, pero también, provoca ansiedad, claro ejemplo es “Veka”; un tema oscuro que se regocija de su “gótico” beat y envuelve al escucha con sus múltiples preguntas sin respuestas que hacen eco al poema de Percy Shelley “Ozymandias” y su ilustración de futilidad al intentar construir algo que perdure.

La portada de Okovi difiere de la de Stridulum (2010) de una manera notoria. En lugar de que la sustancia viscosa cubra totalmente el rostro de Danilova, en Okovi, los ojos de la interprete han sido despejados de la suciedad. Ella mira ligeramente a la izquierda con tranquilidad e introspección. Si ponemos más atención, podemos observar que ella no se está ahogando en el aceite, en cambio, parece que el aceite esta sobre una fotografía de la intérprete, con círculos hechos a propósito sobre sus ojos para que pueda presenciarlo todo. Esto, en vez de una mancha, parece más una máscara que ella ha elegido usar. Tal vez el usar esta “máscara” es el mensaje de Zola Jesus para decirnos que todavía lleva los mismos grilletes que le han pesado durante los años, pero al menos ahora puede ver claramente a través de ella. Por todos sus oscuros significados y la muerte, Okovi, es un álbum que claramente se inclina hacia la luz.

BODY COUNT – “BLOODLUST”

Se necesita un equilibrio especial para cruzar la línea divisoria entre la autocompasión y la autoparodia, pero Tracy Marrow, conocido como Ice-T lo ha logrado con gran destreza. Desde el comienzo de su carrera en el hip hop con el álbum Rhyme Pays de 1987, Marrow ha saboreado el papel en el que personalmente se ha encajado como el embajador no oficial de Los Ángeles en el mundo. Como Marrow alguna vez le explicó a Arsenio Hall en 1989, su modus operandi ha sido pintar, intencionalmente, escenarios sobre exagerados en los que muestra al mundo lo que es la vida callejera, mientras que también desalienta a los jóvenes negros de perseguir una vida de crimen. En 1990, Marrow llevó el mismo acercamiento en su proyecto más ambicioso, Body Count, banda que fundó junto a Ernie Cunnigan alias Ernie C.

En un interludio del séptimo álbum de Body Count, Bloodlust, Marrow explica que el comenzó la banda para ofrecer a su eterno compañero y guitarrista de Body Count, Ernie C., un vehículo musical que le ayudara a expresar su amor por tres influencias clave: Black Sabbath, Suicidal Tendencies y Slayer, influencias que han bañado la carrera de Body Count con matices y sonidos sacados de la vieja escuela de la música dura.

Por su cuenta, Ice-T se ha mantenido vigente durante 17 años gracias a su papel del Detective Tutuola en la serie “Law & Order: SUV”. Pero la última vez que Body Count causó un verdadero revuelo, fue en el verano del 91 y del 92, primero como una sorpresa al ser una de las bandas abridoras de la gira inaugural del Lollapalooza y luego como la fuente de una acalorada controversia gracias a su canción “Cop Killer”. Desde entonces, la banda se ha repetido básicamente, casi convirtiéndose en un acto patrimonial antes de su época. En estos días, Body Count puede operar en un espacio cómodo que satisface los apetitos del público por el metal de la vieja escuela y el hardcore. Tan vigente y actual es que Bloodlust incluye un gran cover a “Raining Blood” de Slayer y colaboraciones con Dave Mustaine en “Civil War”, Max Cavalera en “All Love Is Lost” y Randy Blythe de Lamb Of God en “Walk With Me”.

Pero, de cierta forma, la controversia regresa gracias a los recientes incidentes de brutalidad policial que han sido capturados en video. Body Count está preparado para, una vez más, golpear fuerte lo políticamente correcto y hacer de lo cómodo incómodo. Así como “Cop Killer” resonó en su momento, en Bloodlust, “No Lives Matter” se vuelve una manera descarada en la que Body Count hace lo propio con un título que es una ironía al movimiento Black Lives Matter, mientras que también se vuelve un recordatorio de que el racismo esta muy vivo y que las élites del poder ven a todas las personas con desprecio inhumano.

No hace falta decir que a Marrow le gusta explicar las cosas. En Bloodlust suena como si estuviera narrando un segmento de Plaza Sésamo con profanidades y que sigue los pasos más clásicos del hardcore. Sin embargo, su estilo no ha cambiado ni un ápice desde entonces. Toda la banda mantiene la música bastante cruda que suena nueva y old school, y al mismo tiempo, Marrow logra que ese sonido hardcore y thrash no caigan en lo absurdo haciendo de Body Count.

Bloodlust plantea la importancia que Ice-T y Body Count tienen para el mundo, y más en el que ahora tenemos, complementando el mensaje con la capacidad única que la banda tiene de entregar mensajes inmortales, contestatarios y que reaccionan de manera adecuada ante una sociedad que lleva sus moralismos y acciones sociales a un extremo lleno de agresividad e incertidumbre, dónde por momentos, Body Count junto a su álbum Bloodlust, parecen ser la luz al final del túnel.