ADVENTURES

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Abogando a la nostalgia, Adventures es una banda que revive esos momentos de banda de garage, viejos converse rojos y la esencia de la eterna juventud que pululaba la Generación X. Con su álbum debut, Supersonic Home (2015), la banda liderada por Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan (miembros también de Code Orange) se complementa con Kimi Hanauer y Dominic Landolina para desplegar texturas melódicas que a más de un seguidor de Code Orange incomodaría.

Adventures, a través de Supersonic Home, dibuja colores y melodías llenas de un agridulce sabor a melancolía juvenil con potencia a medio pedal, pero que hacen vibrar a aquellos que buscaban un escape a esas épocas en las que Billy Corgan y compañía transitaban las carreteras en un camión de helado.

A pesar de ser la otra cara de la moneda en cuanto a lo que musicalmente Code Orange es, Reba Meyers, Joe Goldman y Jami Morgan entregan a través de Adventures esa infecciosa energía compartida con Code Orange. Y si bien el sonido de Adventures es más pegajoso, es igual de arriesgado que el de Code Orange únicamente por la razón de salir de esa zona de confort que les ha brindado el hardcore logrando un sonido fresco y muy diferente.

“Heavenly” es el primer sencillo del disco debut de está banda y contiene todos esos elementos musicales, visuales y emocionales que caracterizaban la música alternativa de los noventa: Riffs edificantes y brillantes, y una letra emocionalmente filosa.

Adventures hace que al menos tres de los pilares de Code Orange se alejen de esa brutalidad y agresividad que los caracteriza en su banda de hardcore, logrando que los escuchas se den cuenta que no todo es violencia y estruendos en los originarios de Boston, pero que son capaces de estar en contacto con todas sus emociones, influencias y proyecciones personales para expresar un espectro de colores que con apenas un álbum promete entregar un respiro a la aún existente, y cada vez más agónica, Generación X.

PRAYERS

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¿Qué pasaría si Robert Smith hubiese nacido en un barrio latino de San Diego? ¿qué pasaría si Joy Division hubiera tenido sus orígenes en Michoacan? ¿qué pasaría si todo lo anterior fuera real y existiera bajo el nombre de Prayers? Prayers es un dúo originario de San Diego, California que esta conformado por Rafael Reyes, quien llegó de Michoacan a los 4 años, y por Dave Parley. Ambos componen una mancuerna peculiar, diferente y muy surreal al juntar esfuerzos para crear ese sonido que se aleja de todo lo que se conocía de la escena “oscura” y que nos presenta un movimiento contracultural totalmente nuevo: el Cholo-Goth.

Este increíble choque de contraculturas se define por la magnífica habilidad de Dave Parley para mimetizar los años de gloria de actos de los 80s como Pet Shop Boys, The Chameleons o New Order y sumarlos a las influencias de Rafael Reyes quien proyecta a través de sus rimas, sus letras y sus ritmos, una manera distinta de hacer música y acercarse a esta.

Influenciados también por Bauhaus, The Cure y Lords Of The New Church, por mencionar algunos, Prayers tiene un acercamiento al sonido new wave de los ochenta que les da una proyección similar a cualquier acto de la legendaria Factory Records, y si a esto le sumamos la oscuridad y sexualidad del witch house, tenemos un acto que resalta por su producción, su sonido y su peculiaridad.

Pero Prayers no sólo es un movimiento musical, también, es un movimiento artístico que nace de las entrañas de Rafael Reyes quien basa su arte en iconografía religiosa que a menudo ha sido tergiversada para darle otro significado, otro énfasis y otra razón de existir. Todo ese conjunto de ideas, de chicanismos y de latinismos han transformado a esta expresión visual y musical en una tendencia que se ve empapada de la creatividad de Reyes.

Con un look que podría asemejarse a un Dave Gahan (Depeche Mode) cholo y gótico, Rafael Reyes se aleja de todo lo cholo que podría encontrarse en un barrio latino y reinventa la estética musical y visual de un movimiento que poco a poco agonizaba, inyectándole novedad, originalidad y frescura. Con dos EPs en su haber, SD Killwave (2014) y Gothic Summer (2014), Prayers entrega en cada track un sonido que tal vez al principio no sea del todo amigable, pero que poco a poco se transforma en un compilado de melodías amigables que se adornan de letras violentas que narran la vida de Rafael Reyes formando parte de la banda criminal Sherman Grant Hill Park 27, una de las más respetadas y peligrosas del área del sur de San Diego.

Esto es Prayers, un acto diferente, nuevo y que se aleja de todas las estéticas visuales y musicales que se conozcan y que, de verdad, esta logrando hilar un nuevo hilo negro dentro de la escena musical.

DOLORES (DE HUEVOS)

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Si a Groucho Marx, Henry Rollins le hubiera propinado una golpiza, seguramente tocaría en Dolores (De Huevos). Este esfuerzo musical originario del Distrito Federal, reúne los esfuerzos de Manolo Ávila, Conrado del Campo, Christian Spuma y Manuel Rubio en un conglomerado de letras que parecen haber salido de un poemario de Chuck Phalaniuk y ritmos que viajan entre el hardcore, el punk y el post-hardcore.

Cada uno de los integrantes ha tenido estancia (o tiene) en otras bandas, sin embargo en Dolores (De Huevos), logran quitarse la camiseta de sus otras vertientes musicales para entregar un sonido que viene desde la médula, es agresivo, potente y sobretodo contestatario.

Ya lo dijo en algún momento Manolo Ávila al que se le conoce por haber formado parte de Allison – “Ahora toco a mi manera” – y vaya que su manera de tocar y crear música en la actualidad es impresionante. Él y compañía entregan en cada presentación dinamismo, energía, agresividad y una ejecución que pocas bandas en la actualidad tienen… Digámoslo así, ellos tienen calidad y cantidad… Y muchos huevos.

Su primera producción, El sueño de la razón produce monstros (2013), tal vez llamado así por el grabado del mismo nombre del autor Francisco de Goya, mezcla un sonido visceral y por momentos romántico; cómo si Johnny Cash hiciera un dueto con Sid Vicious. Al mismo tiempo, en este EP, encontramos sonidos muy clásicos del punk de la vieja guardia. Por ahí se esconde Black Flag o Bad Brains, pero reinterpretados desde una perspectiva algo nacionalista, cómica, teatral y muy enérgica.

En La Naturaleza Incoherente del Ser (2014), su segunda producción, Dolores (de Huevos) se acerca a un sonido más complejo y todavía mejor producido. Mientras se recorren los tracks del álbum, se nota una mutación del punk al post-hardcore y es notorio que este cuarteto no se encasilla en ningún género y propone. Claro, mantiene su esencia punk, pero rompen el molde al salir de lo común para entregar sonidos que sólo se aprenden atascando los oídos de música y los ojos con lecturas que cambien la mente.

No cabe duda que Dolores (De Huevos) es una banda que esta cambiando esquemas, formas y maneras en las que se crea y produce la música en México. Ellos logran entregar todo lo que a un adolescente mueve pero desde una perspectiva más adulta, mas satírica y sobretodo con actitud.

GLASSJAW

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Glassjaw siempre ha sido un enigma así como la manera en la que ellos, a través de sus medios, han subsistido en un mundo en el que la música alternativa se contamina cada vez más con la necesidad de ser “amigable”. Entre fans apasionados, críticas destructivas y largas ausencias, Glassjaw se ha convertido en una montaña rusa de emociones que se consagran de manera magistral en cada una de sus producciones. Tanto Everything You Ever Wanted To Know About Silence (2000) y Worship & Tribute (2002) son álbumes únicos, cada uno con un sonido similar pero diferente, uno anteponiéndose a la evolución del otro para consagrar un estilo único que transformó la manera en la que se hace el hardcore, el punk y el post-hardcore.

A momentos con toques de dub y funk, Glassjaw ha sabido amalgamar cada uno de los estilos que desde adolescentes formaron a este cuarteto oriundo de Long Island, NY. Así es como Glassjaw ha sabido transitar entre los telones de diferentes estilos para afincarse como una de las bandas más promisorias de la escena underground a finales de los años 90.

Tal vez una de las características más notorias de la banda, es la forma tan deliberada de combinar sonidos potentes con melodías suaves y ritmos que ejemplifican claramente una estética punk. Y no es para menos si la banda formada por Daryl Palumbo, Justin Beck, Manuel Carrero y Durijah Lang, esencialmente crea su sonido al darle un énfasis más libre a su armonía, a su tono y al dinamismo de sus canciones.

Por otro lado, mientras que bandas similares a Glassjaw hacen uso de acordes muy clásicos, el cuarteto hace de su presencia en la música algo diferente. En su lugar, usan una colección de riffs que implican arreglos frenéticos, erráticos y disonantes; y al mismo tiempo, llenos de colores y sonidos que hacen de esta banda algo incomparable. Eso, en combinación con el uso de efectos únicos, logran que la percepción general de la banda sea de qué es algo que evoluciona cada vez qué se escucha. Este desenfoque de armonía sólo es más intrigante y el hecho de que el género de Glassjaw cambie constantemente, sólo le brinda mayores elementos de crecimiento y se notan mucho en su EP más reciente, Coloring Book (2011).

Glassjaw es una banda que sabe manejar sus ritmos, sus procesos creativos y la manera en la que entrega la música a sus seguidores. Tal vez sea algo poco ortodoxo y poco tolerable para los fanáticos más recalcitrantes, pero sin duda, la calidad de estos neoyorquinos se nota en cada producción y en cada presentación llena de energía y comunión, adjetivos que pocas agrupaciones tienen en su ADN… Y eso es Glassjaw, una flor extraña en un jardín común. Rodeada de imitadores y de críticos duros.

 

ROYAL BLOOD

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En la isla de la realeza se acuñó esta banda, que más que agrupación es un dúo que suena a una bestia en el escenario. Royal Blood, es en toda la extensión de la palabra, la última banda de rock que existe y logra mantenerlo vivo a la par de reinventarlo; y al mismo tiempo, lo alimenta de eso que carecía: Sexo, psicodélica, agresividad; y sobretodo, actitud.

Mike Kerr (Guitarras, bajo y voz) y Ben Tatcher (Batería) son los encargados de reunir todos los elementos del caos bajo el nombre de Royal Blood y presentarlos cómo una banda que hace palidecer a los “últimos” esfuerzos del rock actual… Carecen de estética, no son atractivos y no les preocupa ensuciarse. Entienden que la música a la que se están entregando nace de las vísceras y la saben ejecutar de manera asombrosa con influencias que van desde el blues, pasando por el garage y el stoner rock.

Con tan sólo un año de existencia, Royal Blood ha logrado posicionarse cómo la banda de elección por aquellos que buscan un sonido desenfadado, bien producido pero crudo. Esta todo en los detalles y gran parte de lo que se ha escrito y dicho hasta ahora acerca de este dúo de Brighton, Inglaterra, se centra en el ruido y las agallas que supuran.

En comparación a otras bandas qué hacen para ellos lo qué creen qué es correcto, Royal Blood hace, inconscientemente, lo que es correcto para un género agónico que se llenó de vida con los ritmos potentes y riffs crujientes que despliegan en su álbum homónimo, Royal Blood, que pareciera haber sido concebido en la década de los 70s pero con un énfasis y atmósfera actual que se adapta, muta y evoluciona para, con fortuna, convertirse en la voz de algunos cuantos.

Su excelente debut es prueba que, al igual que todo lo mejor en la música pesada, son los momentos de calma los que elevan a las bandas ruidosas más alto. Hay luz, sombra y cuidado a lo largo de los matices de todo su álbum homónimo. Las guitarras aplastantes de “Little Monster” y “Out Of The Black” podrían llamar la atención, pero es la dinámica de “Ten Ton Skeleton” o la melodía hábil en “You Can Be So Cruel” que hará a más de uno hundirse en la música de Royal Blood.

Royal Blood es un álbum bastardamente potente, “Little Monster” y” Come On Over” denotan que esta banda es sorprendentemente eficaz. Gracias a su empleo de los componentes básicos de lo que es, en el fondo, un género muy simple, Royal Blood logra distanciarse de sus similares y crear una identidad nueva que, para muchos, no será apreciada cómo debe, pero para otros, con seguridad, les cimbrará el mundo.

JÓNSI

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De entre sueños, colores y un poco de melancolía; desde el armario de los juguetes viejos surge Jónsi, un individuo Islandés que ha sabido conjugar la complejidad de ser un multi-instrumentalista y la inquietud de un niño, para crear mundos surrealistas en bandas cómo Bee Spiders, Stoned y la más conocida y laureada, Sigur Rós.

La historia comienza en 1995 cuando Jónsi y su banda, Bee Spiders, son considerados la banda más interesante según el concurso local “Music Experimentations”. Pero la búsqueda de otras veredas creativas llevó a Jónsi a experimentar el camino del grunge en Stoned, banda que a diferencia de otros materiales, tenía un sonido más crudo, rudo y arisco. Sin embargo, el cuento de Jónsi y su esfuerzo creativo no pararía ahí, ya que desde antes que todo esto sucediera ya existía un preludio llamado Sigur Rós. Una banda que desde sus inicios abogaba a la melancolía, a los miedos infantiles y al idioma que Jónsi había creado únicamente para este acto. En la música de Sigur Rós encontramos esa sutileza de las emociones, largos momentos de cadencias post-rock y piezas que rozan lo teatral atisbadas de capas de instrumentos y texturas. Sigur Rós; cómo tal, representa el letargo de ir despertando de un profundo sueño poco a poco.

Pero Jónsi no es sólo eso, también es luminosidad, inocencia, fechoría y música que busca en lo más profundo del escucha lo que significaba ser un niño. Es así cómo en 2010, y poniendo en stand-by a Sigur Rós, decide emprender un camino solista. Esto le permite no necesariamente reinventarse, pero sí exteriorizar esas inquietudes musicales que a lo largo de su carrera, tuvo que ir coleccionando.

Finalmente Jónsi lanza Go en 2010, álbum que deja atrás el drama que Sigur Rós implica para traducirse en esa manera onírica en la que Jónsi quería crear música. Go (2010) es un disco más íntimo, más personal y con grandes momentos épicos que le dan más grandilocuencia a Jónsi y a las historias que cuenta en esta placa llena de mini-sinfonías pop. Go (2010) es dulce y musicalmente hablando es más amigable que cualquier trabajo de Sigur Rós, pero no por ello carece de calidad o producción. A momentos es energético, eufórico y con un sentimiento que contagia al escucha para querer salir a ver la puesta de sol.

Inventor de idiomas, creador de colores y cazador de notas; Jónsi es una versión adulta de Max, personaje principal del cuento de Maurice Sendak “Where The Wild Things Are” o también; podría describirse cómo un Peter Pan maduro y apasionado con la música que crea brindando una experiencia más afable y fácil de entender y escuchar.

SNITE

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Hijos del aggro e hijos bastardos del Nintendo-Core, Snite es un grupo que lleva años madurando dentro de la difícil escena del “rock duro” mexicano. Con más de 12 años de existencia, Snite en un principio, formó parte de ese compilado de bandas que intentaban darle voz a una generación inconforme, enojada, llena de desasosiego y con algo que decir más que todo es feliz. Sin embargo, muy dentro de su ADN podemos encontrar influencias de Glassjaw, Saetia, Cave In, At The Drive In y Refused. Todo esto ha servido cómo caldo de cultivo para que Snite, desde su primera producción Más ADN (2002), de algo de qué hablar.

Entre cambios y crecimiento por parte de los integrantes de la banda; Snite logra labrar su sonido único, que si bien esta lleno de influencias y a momentos ha sido mal catalogado cómo screamo, realmente tiene mucho más de dónde cortar que una banda común y corriente. De entrada, sus producciones a pesar de ser DIY, distan mucho de tener ese sonido clásico en su producción que el común de este tipo de agrupaciones nacionales tiene. En si, podrían sonar como cualquier grupo de la costa este de California en el que a momentos se llenan de sonidos más rítmicos y experimentales.

Tiempo De Piratas (2004) es, sin duda, el disco que más impulso le dio a Snite. Siendo una piedra angular en su desarrollo musical y demostrando que a pesar de ser una banda underground, lograron posicionarse como un acto que mezclaba técnica en su ejecución, energía e interacción con el público; características que pocas bandas nacionales o extranjeras son capaces de unir.

Finalmente, después de estar luchando con la inestabilidad de algunos integrantes, de cambios y maneras en las cuales desarrollar su proceso creativo, Snite nos entrega Legado (2013), LP que ofrece ese sonido cosechado a través del tiempo. En este álbum, el sexteto, despliega todo lo aprendido en los años de carrera. Dejando atrás ese enojo adolescente, Snite se siente cómo una banda madura, una banda que la ha pasado tan mal cómo bien y que, finalmente, se rezarse y se reinventa con la alegría que implica formar parte de un acto tan dinámico como ellos. En Legado, Snite entrega al escucha un disco que incluye versiones mejoradas de algunos temas cómo “Capitán Morrigan” o “Herdoes” y también temas nuevos cómo “Puerco”, primer sencillo de esta producción en el que entregan potencia, visceralidad y crudeza; y al mismo tiempo, expanden todo su ímpetu creativo para demostrar que esta banda tiene un sonido complejo que se detalla en la simpleza con la que ejecutan todas sus canciones.

Si están ávidos de una banda que se rompe en el escenario, que lo entrega todo y que suena bien y potente, Snite es la opción. Hardcore, post-hardcore, screamo, sean lo que sean, al final, Snite sólo sigue siendo Snite.

LONG DISTANCE CALLING

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El post-rock es una herramienta para aquellas agrupaciones que no cuentan con un vocalista que complemente su intención musical. En la mayoría de sus formas, este usa la instrumentación del rock para motivos musicales que distan del rock cómo tal; y le dan un ímpetu distinto que se carga de texturas, formas y colores que componen una orquestación que ultimadamente se transforma en la voz de la banda.

Dentro de esta beta tan popular como desconocida, habita Long Distance Calling, banda que ha sabido llevar su rock instrumental de una manera distinta al desafiar el “reglamento” con el que se hace el post-rock. Este quinteto, oriundo de Münster, Alemania, es una banda que asume gran responsabilidad al estar parada en la frontera del post-rock y del metal instrumental. Sin embargo, sabe viajar entre ambas ramas y nutrirse de lo mejor de cada una de ellas.

Long Distance Calling es la abreviatura de la sorpresa. Tiene atmósferas, colores, fuerza, intensidad, oscuridad y luz. En cada uno de sus álbumes hay algo que es ya el trademark de la banda: La construcción de la belleza a partir de crescendos explosivos y un enfoque obsesivamente estructurado hacia su música.

En su haber, la banda, cuenta con cuatro LPs. Su primer placa, Satellite Bay (2007), es el preámbulo al discurso de Long Distance Calling. Este álbum, tal vez, sólo es comparable con un viaje que se haría a través de las entrañas de la tierra. Salvaje pero relajado, sutil pero potente; una fórmula que podría asimilarse a Helmet o Tool y que se ve complementada por un tecnicismo musical que se aleja de lo “pesado” para ser más maduro. En este disco se hace un esbozo de lo que más adelante, Long Distance Calling, haría en futuras producciones al invitar a Peter Dolving (The Haunted) a colaborar con su voz en el track “Built Without Hands”. A este álbum le sigue Avoid The Light (2009), placa que cuenta con un sonido más melancólico y alternativo. De nueva cuenta, encontramos un tema con voz, en esta ocasión es Jonas Renkse (Katatonia) quién presta su voz a “The Nearing Grave”. En general, este álbum tiene una tónica más experimental y trabajada que hace de la banda algo comparable a Mogwai y Saga.

Después de Satellite Bay y Avoid The Light, el quinteto alemán lanzó su álbum homónimo Long Distance Calling (2011), disco que esta más acerca de la creación de paisajes sonoros y texturas a través de su música. Este, sin duda, empuja al escucha a apagar las luces, cerrar los ojos y dejarse llevar en el viaje que este disco evoca. Este tipo de disco es una composición única. Una pieza sólida de trabajo, creado sin la intención de tener una o dos canciones que destaquen por encima de cualquier otra. Un álbum como este está destinado a envolver al oyente y mantener un ambiente constante. Aquí, otra vez, encontramos el ya clásico track con voz en el que John Bush (Anthrax) hace su esfuerzo vocal al ser el plus en “Middleville”, tema que enaltece el sonido del rock alternativo de los 90s con un toque que le quita el post al post-rock.

Cerrando la discografía de la banda; llega Inside The Flood (2013), álbum que presentó cambios trascendentales con la salida de Reimut Von Bonn y la inclusión permanente de Martin Fischer como vocalista. Inside The Flood es el trabajo más ambicioso de la agrupación ya que hay un cambio dinámico y continuo en su sonido. Pueden ir de lo pesado a lo suave sin mayor esfuerzo y en esta placa lo demuestran cabalmente. Se nota que la banda pasó mucho rato afinando los detalles de su sonido y mutando hacia algo más prog-rock dotado de la esencia del post-rock. Este disco, sin duda, es una de las placas más importantes de la banda, no solo por la inclusión de elementos que habían dejado atrás, pero también, por el hecho de que la banda encontró un sonido más puro en comparación a lo que ya venía haciendo anteriormente.

No cabe duda que Long Distance Calling seguirá innovando en su música. El hecho de que estén abiertos a ser influenciados por otros estilos musicales sólo demuestra que no tienen miedo en buscar inspiración en otras partes, y con ellos, seguir siendo una de esas bandas suficientemente conocidas sin ser “más de lo mismo”.

OATHBREAKER

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Es raro encontrar bandas dentro de la escena del “metal” que estén lideradas por una mujer; y es aún más raro encontrar una banda de ese estilo que tenga más pelotas que cualquier acto heavy que presume de ser la banda más ruda de la orbe… Desde Bélgica, con ustedes, Oathbreaker.

Este cuarteto oriundo de Gent, Bélgica es una de las propuestas más estridentes de la actualidad. La agrupación no trata de esconder nada detrás de la sonrisa dulce de su vocalista, por el contrario, ella junto al resto de la banda insisten en llevar su sonido y acto al extremo. Viajando desde los riffs más oscuros; hasta gritos que podrían asemejar la muerte de una bruja en la hoguera, Oathbreaker logra una amalgama perfecta entre el hardcore, punk, black metal y thrash obteniendo un crossover que va más allá de lo común de la música “pesada”, desdoblando ritmos y notas que contagian a cualquiera de la energía que esta banda transmite.

Con dos producciones en su haber ( Mælstrøm, 2011 y Eros/Anteros, 2013) Oathbreaker se ha posicionado como una de esas bandas que rompe esquemas tanto de género como al mezclar un sinnúmero de estilos musicales que en un principio se percibían como contrarios. Mientras que Mælstrøm, siendo la tarjeta de presentación de la banda, es oscuro y crudo y se posiciona como una placa única en cuanto a su sonido; Eros/Anteros; su segunda producción, es un álbum más ambicioso al explorar más y mejores formas de acercarse a los procesos de composición de su música.

Cada canción de Oathbreaker es diferente. Cada una de ellas trae nuevas ideas a la mesa entregando calidad, tecnicismos musicales y actitud. El bajo de Gills es potente mientras que la batería de Ivo es una pieza de escuela que sobresale por su virtuosismo. Al mismo tiempo, la guitarra de Lennart, demuestra que puede mezclar diferentes estilos musicales en una sola canción. Esto sólo perfecciona el rango vocal de Caro; llenándolo de fuerza y en otros momentos, de una pasividad que, por extraño que parezca, da una tranquilidad única.

Lo que Oathbreaker tiene que decir y proponer no deja de sorprender de manera auténtica y loable. En cada uno de sus álbumes se arriesgan al mezclar todos los géneros que los han influenciado para crear algo que estremece al escucha. Caos y progreso, eso es Oathbreaker.