DEAFHEAVEN – “ORDINARY CORRUPT HUMAN LOVE”

La música de Deafheaven no esta hecha para el día a día. No hay dos de sus cuatro discos que suenen igual, pero su estado de ánimo se identifica de inmediato. Ese es un lugar donde los temas importantes – el amor, la pérdida, el apocalipsis emocional, la existencia – se amplifican como la luz del sol a través de una lupa. Con esta temática de por medio, Deafheaven logra crear un caleidoscopio de los rincones más introspectivos de la música dura, esos que se caracterizan por los gritos torturados y los galopes de black metal que la banda logra agitar a través de las envolventes melodías del shoegaze, todo construidos con la paciencia celestial del post-rock. Uno no pone estos discos por casualidad.

Dada su inclinación por la gran inversión de calidad en sus discos, lo más extremo a cerca de Ordinary Corrupt Human Love, su nuevo álbum, es lo subestimado que es su sonido. Este es el primer lanzamiento del quinteto con sede en Los Ángeles que se siente más como una colección de canciones en lugar de un “todo” ininterrumpido. De esta forma expone matices de su trabajo que han mantenido en su periferia, pero que ahora, centralizan para dar más colores a su paleta de colores. “You Without End” es el tema que se encarga de abrir el álbum. Este florece desde las notas nacidas en un tenue piano para ir incorporando, poco a poco, filosas guitarras e instrumentos que dan un toque de tristeza a sus melodías típicamente explosivas.

Otras canciones incorporan cantos limpios en contraste con el característico aullido de George Clarke. “Night People”, donde Clarke canta junto a Chelsea Wolfe, es la grabación más espectral y más frágil que Deafheaven ha grabado hasta la fecha. Esta canción sugiere devastación sin ubicarse en el centro de ella, mas bien como un testigo que ve todo a su alrededor arder.

En los últimos años, Deafheaven ha atravesado varios golpes personales que ha  “enaltecido” en la creación de New Bermuda (2015), un esfuerzo inquieto e intenso que cita la depresión, la fatiga creativa y el abuso de sustancias. El bajista Stephen Clark se retiró de la banda una vez que terminó la gira para promocionar ese álbum. El guitarrista, Kerry McCoy, alcanzó la sobriedad tomando un refugio más metafórico mientras que Clarke se interesó en la fotografía al colaborar con Nick Steinhardt para crear retratos que ahora son parte del arte de Ordinary Corrupt Human Love.

Estos cambios de perspectivas, de lo vasto a lo ordinario, es el punto de quiebra para lo que Deafheaven propone con Ordinary Corrupt Human Love. En este álbum abundan historias poco glamorosas, examinando escenas íntimas que se apagan cuando nadie esta mirando. La voz penetrante de Clarke sigue evocando los niveles más altos del dolor humano, sin embargo, se ha vuelto más hábil al exponer una melancolía más sutil.

El resto de la banda coincide con Clarke en toda la visualización de su camino. Se han vuelto tan expresivos que temas como “Near” se vuelven canciones de cuna que arrullan el espíritu. La canción central del álbum, “Canary Yellow”, explora los ciclos epifánicos irregulares que le dan sentido a la vida. Es claro que a Deafheaven aún le encanta dejar su alma al descubierto. Funciona tan bien para un mosh-pit como para la banda sonora de una escena culminante en una película con argumento kafkiano. Así, el abanico de emociones y colores que manipulan es único en su tipo y logra que la banda parezca no estar interesada en crear un sonido de moda, pero si de nuevos contenidos y melodías.

A lo largo de una hora, Ordinary Corrupt Human Love se desenvuelve como una muestra imparcial de las fortalezas de Deafheaven y al igual que Sunbather (2013) y New Bermuda (2015), esta marcado por momentos fugaces de belleza pura. Muchos de ellos llegan gracias a las guitarras de Kerry McCoy que son una línea de comunicación directa e intuitiva que complementa la emoción ilegible de George Clarke. Algunos de sus mejores riffs se encuentran dispersos en “Glint”, un tema que evoluciona magníficamente cuando Clarke entrelaza visiones de dicha marital con fantasías de autodestrucción, demostrando que este álbum es una adición instantánea a su canon de éxitos, transitando por el ríspido, y sobretodo crítico, camino de la música pesada y el rock alternativo de los 90s, pero sin hundirse en el cursi e histriónico centro del diagrama de Venn. Que Deafheaven esté menos interesado en arriesgar el destino de su camino, sólo hace que sus éxitos se sientan más triunfantes y alejados de la ridícula y anticuada escena del black metal.

Siempre ha habido dos formas de escuchar la música de Deafheaven. Existe el enfoque pequeño, ese que consiste en diseccionar las influencias de la banda y navegar por su discografía como un mixtape sin un setlist definido. En Ordinary Corrupt Human Love se recuerdan las atmósferas de una amplia variedad de bandas en las que Deafheaven se ha inspirdado. En su anatomía musical encontramos a Slowdive, Smashing Pumpkins, Bathory y The Smiths, siendo sugeridos en varios puntos culminantes de su estructura melódica. Buscar estas referencias puede atraer admiración tanto como desilusión al intentar entender como todos esos sonidos se unen en uno sólo.

El otro ángulo para admirar a Deafheaven es el gigantesco, lo que beneficia especialmente a este álbum mientras te apartas y te rindes a su tormenta. Ordinary Corrupt Human Love es la música más bella y sutil de Deafheaven y apunta hacia un tipo diferente de trascendencia. Por todas las influencias que su música evoca, nunca confundirás estas canciones con ninguna otra banda. El título del disco se toma de la novela de 1951 de Graham Greene, The End Of The Affair, palabras pronunciadas por un narrador que se debate entre el amor y el odio. En lugar de sus obsesiones devoradoras, anhela algo benigno e ingobernable para reflexionar: El amor humano que prospera en los momentos en lo que lo extraordinario y lo común colisionan y se vuelven indistinguibles. Así y en busca de algo silenciosamente universal, Deafheaven no puede dejar de notar el pequeño milagro que es el humano, lo ordinario, lo corrupto y el amor en cada respiración.

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CONVERGE – “BEAUTIFUL RUIN”

Tras el lanzamiento de The Dusk In Us (2017), Converge anunció que un puñado de canciones durante las sesiones del álbum no lograron quedar en el corte final del disco. Estas canciones fueron clasificadas por la banda como un “compromiso infeliz”. Estas canciones fueron recientemente lanzadas en Beautiful Ruin, un EP que como todos los álbumes de Converge, es un viaje que lleva al escucha desde emociones devastadoras, hasta momentos maniacos y una rápida e intensamente explorada instrumentación que se abre camino en un territorio sónico que no muchas bandas se atreven a explorar.

Casi sobrepasando los seis minutos de duración, no hay mucho espacio en Beautiful Ruin para matizar. Esta colección de cuatro canciones es un lanzamiento brutalmente directo que se acerca al hardcore crudo y directo que caracteriza al sonido de Converge. “Permanent Blue” es el corte más largo del EP. Se nota el trabajo característico de Kurt Ballou en las guitarras, mientras que el sonido gutural de la voz de Jacob Bannon permea la canción con una tranquilidad mortuoria aunque, en esa ocasión, sus palabras son más descifrables.

“Melancholia” abre con un compas de 4/4 y expone un riff estándar pero potente. Esto no quiere decir que la banda no adorne la base común para crear este corte; más bien se acerca a lo básico para lograr un sonido diferente y a la vez muy familiar que hace que la línea de guitarra de apertura suene como una versión bastarda de Black Sabbath.

“Churches & Jails” y “Beautiful Ruin” ofrecen ritmos implacables con toda esa idiosincrasia musical que durante 28 años ha llevado a Converge al lugar en el que están hoy.

Si se aman y se respetan las piezas pesadas y veloces que Converge puede fabricar, Beautiful Ruin es un clásico instantáneo que se sitúa en un punto medio entre la crudeza de la banda y su reciente experimentación/evolución, proyectando una cacofonía que se vuelve la antítesis de la banda y que sobrepasa las expectativas del público de Converge y nos reafirma que ellos, una vez más, no tienen nada que probar.

ŒUR DE PIRATE – “EN CAS DE TEMPÊTE, CE JARDIN SERA FERMÉ”

No es necesario hablar francés para entender lo que Cœur de Pirate dice en su nuevo álbum. En cas de tempête, ce jardin sera fermé la emoción de su voz y las melodías son delicadamente bellas y lo dicen todo. El nombre del álbum, que literalmente significa, “En caso de tormenta, este jardín permanecerá cerrado”, porta un doble significado que sirve como precaución y preservación; y también, representa la turbulenta narrativa que circunda la vida de la artista antes, durante y después de la grabación de este nuevo disco.

En cas de tempête, ce jardin sera fermé es el cuarto álbum de la interprete – nacida como Béatrice Martin – y al mismo tiempo marca el décimo aniversario de la ccantante canadiense. Cantado completamente en francés, Martin suena libre y cruda, a medida que se abre íntimamente canción tras canción.

El álbum, marca un momento importante en la carrera de Béatrice, ya que después de su último álbum – Roses (2015) – Cœur de Pirate se embarcó en una interminable gira que diezmó su salud mientras que tenía que encargarse de su pequeña bebé. Esto le resulto en la perdida de su contrato discográfico con Interscope Records y, aunado a eso, parecía haber perdido los deseos de hacer lo que más ama: La música. Sin embargo, el que haya casi renunciado a la música por completo en un momento personal y estresante, también contribuye con una clara convicción en la pasión redescubierta por lo que mejor sabe hacer.

En En cas de tempête, ce jardin sera fermé muchos sonidos tradicionalmente franceses se manifiestan. “Malade” es oscuro y elegante, tiene una cadencia pausada y casi soñadora. “Combustible” mantiene las cosas sensuales con mucho funk instrumental al igual que “Je Veux Rentrer”. En este álbum la música tiende a transitar por diferentes emociones y humores; así como en algún momento puede ser divertida, en otro, es agridulce. “Dans La Nuit” se vuelve una canción realmente adictiva que se engalana con la participación del rapero Loud y que hacen de este track algo totalmente energético. “Premonition” trae consigo un ambiente más edificante, mientras que “Carte Blanche” proporciona un ambiente cálido y optimista hacia el final.

Uno de los temas que más destacan es “Somnambule”. El piano, las cuerdas y los arreglos suaves unen a la perfección esta canción con las demás, generando un flujo y reflujo natural de emociones que cierran con “De honte et de pardon”, tema dolorosamente conmovedor y que marca un equilibrio perfecto entre el sonido indie de la intérprete y de cómo este se perméa con colores pop que enriquecen de manera notable el sonido de Béatrice (Cœur de Pirate).

En cas de tempête, ce jardin sera fermé afronta a su autora con inseguridades, dolor, ansiedad e inseguridad; pero al final, le da una nueva luz con un dulce mensaje detrás que se mezcla con la intensidad característica de su música y planifica un gran regreso para Cœur de Pirate al robarnos el alma, el corazón y uno que otro suspiro.

LYKKE LI – “SO SAD SO SEXY”

Agregando color y definición a su melancolía panorámica en este nuevo álbum – So Sad So Sexy – Lykke Li se adentra en el mundo del R&B para entregar un disco que destaca por el low tempo mientras captura el espíritu de su época más agridulce. Sin embargo, después de haber afinado su sensual y nórdica oscuridad, Lykke Li abre sus horizontes a estilos que permean su piel pálida para bañarla en sonidos de latitudes más cálidas.

Si bien en 2008 la cantante tuvo su debut con Youth Novels y esto le valió convertirse en una sensación inmediata del art pop, Lykke Li es una artista que tiene más que mostrar. Con So Sad So Sexy se nota el cambiante estilo que ha mantenido desde su concepción como cantante hace 10 años. Ejemplo de ello es que con Wounded Rhymes (2011) añadió aspectos más creativos y dinámicos que le valieron al álbum ser tan devastador como bailable. Luego, en 2014, ella cerró un ciclo en lo que describe como una trilogía musical, con I Never Learn, exuberante álbum de ruptura que se convirtió en la antesala de cambios personales que transformaron la perspectiva con la que Lykke Li se acercaba a su música.

Así pues, después haber perdido a su madre, mudarse a Los Ángeles y comenzar una nueva vida llena de gente nueva en la que se siente más liberada, Lykke Li se empapó de los sonidos de California, se distanció de cualquier inhibición “indie” y se encargó de cambiar el paradigma musical que había escrito para sí misma. El resultado es un sonido technicolor de tonalidades pastel que seduce al escucha con sus lánguidas cadencias que, por momentos son muy sexuales. “Hard Rain” agrega un resplandor de R&B y un halo de synth-pop a su romántica penumbra, mientras que el ritmo de trap y el abrumador estribillo de “Deep End” lo convierten en uno de los temas más interesantes del disco.

“Two Nights” es una colaboración con el rapero Aminé. Un tema que es un flirteo sutil con el hip hop, mientras que “Last Piece” es el tema más cercano a la Lykke Li de antaño, aunque con un estilo moderno que desborda pura clase. “Bad Woman” es una pícara balada y “So Sad So Sexy”, es una canción cadenciosa, sensual, sexual y cargada de ese poder femenino que pocas canciones e interpretes saben desdibujar en sus canciones.

Como siempre hay grietas de luz que atraviesan la oscuridad, sólo que esta vez parecen más deslumbrantes. So Sad So Sexy es el dolor bañado de sol y una muestra brillante de crecimiento, tanto personal como profesional. Una vez más, Lykke Li demuestra que no hay nada aburrido en su música aunque, por instantes, el que este tan influenciada por el trap adelgaza la reinvención que la cantante va desplegando en este nuevo disco.

La derrota y el dolor son palpables, sin embargo, ella ofrece con tanta gracia y control un poco de luz para el compañero románticamente oprimido en dónde la producción de So Sad So Sexy logra proporcionar una sesión de terapia que se puede relacionar con los suspiros finales del amor.

GHOST – “PREQUELLE”

Sabemos que hay un gran grupo de personas que tienen reservas a cerca de Ghost. Esas reservas seguramente muchos las tuvieron con Kiss, o en algún otro momento con Cradle Of Filth. Estas tres bandas – si tienen algo en común – es ser la antítesis dentro de lo que es “políticamente correcto” dentro del estrecho y restrictivo mundo del metal. ¿Dónde esta escrito con letras de oro que el metal, la música dura o cómo quieran llamarla, debe seguir ciertas reglas para ser aceptada por una comunidad que se caracteriza por estar integrada por parias e inadaptados que se han encargado de crear su propio mundo a través de la música? Pues bien, Prequelle, nueva producción de la banda, es un álbum que es capaz de hacernos creyentes y seguidores del culto al fantasma.

Con cada nuevo álbum de la banda originaria de Suecia, hay una evolución de su imagen y sonido amalgamados con una progresión de su argumento teatral. En Prequelle no sólo estos elementos integran un álbum rico e interesante, también hacen un momento especialmente transformador en la carrera de la banda dónde Tobias Forge públicamente ha admitido ser el alma creativa detrás de la mitología de Ghost en medio de una demanda presentada por algunos Nameless Ghouls sobre las regalías de discos anteriores.

A pesar de ello, con Prequelle, Ghost ofrece la muestra más sólida de maestría musical que la banda posee. Con influencias que van desde el disco hasta la nueva ola del heavy metal británico, Ghost parece haber dejado atrás los días del occult rock para inyectar su sonido característico a inspiraciones que vienen de bandas como Mötley Crüe, Saxon, Kiss y sus compatriotas de Abba. Así, este álbum es ambicioso, es Ghost entrando a un época pseudo ochentera en la que sus himnos radio friendly hablan de las edades oscuras y la peste bubónica, temas que se desenvuelven en riffs afilados y secciones de sintetizador que nos recuerdan a Van Halen.

La pista que abre el álbum es ominosa y ayuda a establecer el tono para cómo se desarrollara este tema llamado “Ashes”, pequeño intro que en realidad es una canción de cuna que se originó a mediados de la década de 1340 cuando la epidemia de la peste negra devastó a la humanidad. Sin embargo, el estado de animo cambia rápidamente a medida que la banda se adentra en el mundo de “Rats”, canción que es una apología hacía la cultura pop underground de la década de los 80s, el cine de horror, el cine serie b y que no solo habla de la muerte pero también de celebrar la vida.

La primera mitad de este álbum realmente muestra la habilidad que tiene la banda para integrar una tónica más pesada (aunque usted no lo crea) a su idiosincrasia melódica. En “Faith” nos topamos con una canción viciosa y que tiene un sonido demoniaco que engancha inmediatamente al escucha. Incluso la melodiosa balada “See The Light” compensa su armonía con un estribillo que se enraíza profundamente en el hard rock.

De tajo chocamos con “Miasma”, tema que abre como si se tratase de un score escrito por Basil Poledouris (Conan The Barbarian, Dir. John Milius, 1982) y este va progresando para hacer pininos dentro del espectro operático de A Night At The Opera (1975) de Queen mientras mantiene ese sonido instrumental y casi post-rock que Tobias Forge nos regala con otro de sus proyectos: Magna Carta Cartel. Al mismo tiempo, “Miasma” parece un lado b del tema “Majesty” (Meliora, 2015), por eso esa leve reminiscencia de que este álbum sea considerado una continuación de dicho álbum. La canción cierra con un inesperado saxofón que demuestra que Ghost puede ver más allá del campo instituido, salir de su zona de seguridad y arriesgarse dominando verdaderamente la experimentación musical.

El cénit de Prequelle se llama “Danse Macabre”. Cualquier banda con éxito en el mainstream de la escena musical de los ochentas tenía esa power ballad que los llevaba al número uno de las listas de popularidad. Para Ghost capturar esa estética glamorosa le es sencillo con esta canción y su sensacionalmente enfermizo ritmo. Es la canción de amor perfecta dónde la banda se pone en contacto con su lado disco (cómo alguna vez lo hizo Kiss con “I Was Made For Loving You”) pero acatando las reglas del rock n’ roll. “Danse Macabre” es un tema de rock pop sin disculpas que seguramente jugará un papel importantísimo en el floreciente legado que la banda esta construyendo.

Sin embargo, las canciones que siguen a “Danse Macabre” se convierten en un campo minado. “Pro Memoria” simplemente falla y peca de ser demasiado simple. Es casi exagerado y a propósito. Aún así Ghost cierra de manera afortunada el álbum con “Life Eternal”, una conclusión musicalmente compleja – a pesar de que parece sencilla – al otorgarle todo el dramatismo que pose Ghost y que logra capturar en la totalidad de este disco. Si bien Prequelle tiene sus errores, hay más aciertos que se transforman en temas pegadizos y prácticamente en clásicos instantáneos. Esta es una banda que, por la manera en la deciden realizar su música, se encontraran aún más dificultades en su trayecto pero ello, más que restarle valor a la banda, le da un extra para sobrevivir a lo largo del camino hacía la supremacía del rock.

TOUNDRA – “VORTEX”

Toundra es uno de los actos más interesantes del post-rock europeo y justo acaban de alcanzar el hito de su primera década de existencia y lo celebran con lo que debe ser su trabajo más fuerte hasta la fecha en una avalancha de glotonería instrumental: Vortex. Un álbum que en su complejidad recae su simpleza logrando de esta manera abrir una puerta a lo intrincado del post-rock dibujando un viaje lleno de emociones, intenciones y colores que inundan los sentidos.

En este quinto álbum – que curiosamente ahora si lleva un título en vez de un número que corresponde al orden de disco en el que van – nos encontramos con un sonido bien edificado, construido y elaborado que resalta por su destreza instrumental, su flexiones sonoras; pero sobretodo, por su impresionante regreso.

Los desafíos de escribir y grabar un álbum sin voces se refleja en una producción de gran magnitud. Un trabajo que debe destacar por lo visual que debe ser el sonido y dar los respiros necesarios en cada episodio. Vortex es un álbum que no sólo incluye esas características en sus bocetos, si no que lo proyecta en el producto final para ofrecer una expectativa diferente que se complementa con el contenido de cada canción.

“Cobra”, primer sencillo de este álbum, es un tema que va saltando poco a poco, creciendo y volviéndose más intrincado con el transitar de la batería mientras que las guitarras trazan una potente dirección hacia la preocupación social que tienen a cerca de la guerra y como afecta; de manera positiva o negativa, a todos los países que la sufren.

Mientras tanto, “Mojave” es una pista que se transforma en un taladro estridente de guitarras y que es la pieza central de Vortex al tener una duración de 11 minutos. Su vasta extensión ofrece una extraña sensación al complementarse con el tapping de una maquina de escribir que impregna su sonido, mientras que los arreglos rítmicos y electrónicos otorgan un balanceo que se percibe con el crescendo que la canción ostenta. El tema es un claro ejemplo de la evolución de Toundra al incluir poquísimos elementos electrónicos muy-a-la 65DaysOfStatic pero que pertinentemente le dan un elemento extra para continuar desarrollando su madurez como banda.

La estrella de oro para el mejor riff de Vortex está reservada para “Tuareg”, tema que desata un paso omnipotente al que no le falta nada y que transita a través de reminiscencias que nos recuerdan a Russian Circles y Long Distance Calling pero con su propia personalidad que responde de manera atmosférica.

El tema final del disco es “Cruce Oeste”, una canción meditabunda y amenazante. Esos adjetivos que caracterizan la música de Toundra, y que hacen a Vortex un disco apasionante, logran que el melodrama y la pasión se enaltezcan en todo el trayecto del disco. Esas dos palabras describen satisfactoriamente lo que este álbum resume en sus 43 minutos de duración pero que parecen ser momentos eternos de un viaje, que mientras más cerca se está del final, más cerca del descubrimiento de algo totalmente desconocido se está para relajarnos, entendernos y descubrirnos al mismo tiempo que descubrimos a Toundra una vez más.

GODSMACK – “WHEN LEGENDS RISE”

Palabras como “renacimiento” y “experimentación” se han lanzado durante la promoción del nuevo disco de Godsmack, When Legends Rise. Palabras que, comúnmente, no son del todo bien recibidas dentro del mundo de la música dura. Por ello, la banda a través de su nuevo disco, invita a tomar un respiro colectivo y prepararse para un viaje musical que abraza la música que la banda ha hecho en el pasado, pero que se pinta con nuevos bríos para dar uno de los discos más completos que la banda ha entregado en años.

El primer sencillo que se desprende de When Legends Rise, “Bulletproof”, trae más sintetizadores, con versos que se deslizan a lo largo de un ambiente más accesible que va de menos a más y que cimbrará al fanático veterano con potentes riffs que proyectan el trabajo que la banda ha entregado a lo largo de los años, y este álbum, tiene mucho de eso. Hay temas como “Take It To The Edge”, lleno de adrenalina mientras que “Say My Name” es un verdadero himno que podría haberse incluido en la banda sonora de Sons Of Anarchy mientras que “Eye Of The Storm” esta lleno de furia electrificada y que seguramente saciara la sed de los fanáticos de antaño de los originarios de Massachusetts.

Pero no conformes con el status quo, Godsmack se abrió a la colaboración con escritores externos para tener una mejor idea de cómo otros podrían ver un camino musical nuevo y evolucionado sin dejar de lado la historia que los precede. Y en When Legends Rise denota mucho la madurez con la que la banda ha permeado su nuevo álbum y la forma en la que se han expandido junto a la manera en la que han explorado nuevas formas de hacer discos.

Y en donde se nota de mayor manera estos pasos es en “Under Your Scars”, una canción que comienza con un tenue piano y que puede ser lo más cercano a una power ballad que se pueda encontrar en el catálogo de Godsmack. Esta pieza muestra más vulnerabilidad de lo habitual tanto en la letra como en la música, y al mismo tiempo, es una de las canciones más complejas de When Legends Rise al incluir una melodía suave donde la guitarra y los ritmos duros son emparejados con una sección de cuerdas que la hacen diferente e interesante.

When Legends Rise encuentra a un Godsmack en un momento decisivo en el que establece un gran sonido pero con el deseo de no caer en una trampa al repetirse a sí mismos una y otra vez. Al haberse expandido logran eso, una estabilidad que agranda su carrera de manera creativa y musical; así, se notan preparados para hacer sentir su presencia no solo sobre el escenario, pero también, en el Partenón de las leyendas del rock.