CHEVELLE – “12 BLOODY SPIES – B•SIDES & RARITIES”

En 1999 Chevelle lanzó su primer álbum – Point #1 – desde ese momento, la banda oriunda de Chicago, ha construido un estilo y un nombre que a lo largo de 20 años le ha dado un prestigio y sonido inigualables que, actualmente, se encuentra madurando y descansando para su próxima producción, sin embargo en ese lapso, el trío se ha dado a la tarea de entregar 12 Bloody Spies: B-Sides & Rarities, una colección de material enlatado y regrabado dedicado a sus más ávidos fanáticos.

12 Bloody Spies da “continuidad” al fantástico The North Corridor (2016) y narra, a través de cada canción, con qué álbum de su historia esta vinculado. Así, el álbum en el que desenlatáron material no incluido en su discografía y otro lo volvieron a grabar, es un ejercicio interesante en el que uno se expone a las diversas épocas de la banda. Dentro de estas doce pistas Chevelle se posiciona de la misma manera que siempre lo hacen. Riffs tan sencillos que son complejos, actitud, un sonido vibrante y ese característico “crunch” de la guitarra de Pete Loeffler que se ha convertido en la marca de la banda.

El álbum abre con “A Miracle”, un tema que tiene todos los puntos necesarios para haber sido incluido en algún disco de la banda. Por alguna extraña razón no quedó en el corte final de ninguno pero la canción incluye ese dramatismo al que Chevelle nos tiene acostumbrados. Cuenta también con un tono sombrío y susurrante que revienta los oídos cuando el coro entra en contacto con los oídos. La voz de Pete ilumina con colores grisáceos las notas de su guitarra mientras que la batería de Sam Loeffler es suave pero potente y acompaña al bajo de Joe Loeffler (que dejó la banda en el 2005) para crear una canción increíblemente clásica.

“In Debt To The Earth” es un tema que crece poco a poco. El ritmo se va construyendo alrededor de la voz de Pete que logra un contraste bastante peculiar con la melodía de la canción. Casi a la mitad, el tema estalla para dar movimiento y fluidez a distorsiones que pintan el camino con una novedad ya conocida a toda la canción.

Una cosa que hay que resaltar del álbum es que incluye nuevas versiones de “Sleep Apnea” incluida en Sci Fi Crimes (2009) y “The Clincher” que forma parte del aclamado álbum del 2044 This Type of Thinking (Could Do Us In). Las dos canciones toman un acercamiento diferente pero fresco a cada uno de los temas, dotándolos de una nueva personalidad pero que no afecta su condición de clásicos.

Otra cosa, de las que hacen a 12 Bloody Spies, algo memorable es se siente como un LP nuevo. Todas estas pistas comparten características similares con las que los fanáticos se han familiarizado, y aunque cada canción proviene de una época diferente, el disco en conjunto fluye bastante bien.

El empaque, la presentación y el arte están tan bien pensados para el disco que Chevelle demuestra el énfasis y el cariño con el que esta lanzando 12 Bloody Spies. Con frecuencia, estas compilaciones pueden parecer un intento desesperado para sacarle dinero a los fanáticos, pero este se siente ingeniosamente organizado. Haciéndolo una pieza de colección para los fanáticos más acérrimos de la banda.

Chevelle sobresale con fantásticas vocales, letras afiladas y atinadas y una sección de ritmos vibrantes que pulsan en cada canción. Hay una gran cantidad de estas grandes características en todo este álbum y se entiende que ninguna de estas canciones son desechadas o recicladas, son temas originales, que a pesar de haber sido ya escuchados por la banda, presentan una novedad única.

12 Bloody Spies es el área gris entre un disco de éxitos y un nuevo LP. Si sacamos las dos nuevas versiones de viejas canciones y dejamos los 10 tracks restantes, el álbum podría funcionar como un álbum de estudio totalmente nuevo que le da a sus fanáticos una colección concisa de temas memorables que servirán de aperitivo mientras el nuevo álbum llega.

No hay duda de que aquellos que aman a Chevelle amarán 12 Bloody Spies y aquellos que aún no se han expuesto a su música – y deciden escucharlos – se verán atraídos totalmente a este sonido que evoca el pasado en un presente único que va creciendo hacia una nueva dirección.

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COHEED & CAMBRIA – “VAXIS • ACT I: THE UNHEAVENLY CREATURES”

Desde antes de lanzar su noveno álbum – Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures – Coheed & Cambria logró posicionarse como una fuerza cambiante del rock progresivo, capaces de crear momentos complejos, impresionantes y abrumadores. Su nuevo álbum sirve como un severo recordatorio de que la banda no piensa desvanecerse en mucho tiempo. El álbum tiene una buena dosis de sonidos clásicos, sumados a intrincados e innegables momentos de elocuencia novedosa donde Claudio Sánchez, una vez más, lidera las batallas libradas en The Amory Wars.

A pesar de lo agradable que fue su disco de 2015, The Color Before The Sun, este era un conjunto de canciones que para muchos, al no estar relacionadas con la historia que Coheed & Cambria viene narrando desde su concepción (The Amory Wars), fueron prescindibles por no decir decepcionantes. Por supuesto, cualquier banda que se jacta de alcanzar momentos más allá de lo creativo, tiene la libertad de probar cosas nuevas y las expectativas que esto conlleva. Sin embargo, el grandioso concepto de The Amory Wars que Claudio Sánchez ha integrado en la identidad del cuarteto neoyorkino, es la fuerza medular que se ha vuelto un valor atípico en el peso de la banda.

Por fortuna, la epopeya de este cuento de ciencia ficción que venimos comprendiendo a lo largo de 7 álbumes, vuelve con el siguiente capítulo de la historia. Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures funciona como el “inicio” de un arco literario completamente nuevo, al igual que lo fueron los álbumes precuela The Afterman: Ascencion/Descencion (2012 • 2013). Dicho esto, su enfoque se acopla como una narrativa quintaesencial del canon de la historia. En otras palabras, la banda todavía hace lo que hace inmensamente bien tanto en este nuevo álbum como en todos.

El álbum abre con un suave prólogo de piano que se va desvaneciendo en un susurro de lo que sólo podría describirse como un hombre de gran tamaño, con una voz bestial y que instaura la historia de dos creaturas. A partir de ese momento, el clásico Coheed & Cambria hace aparición en escena con “The Dark Sentencer”, que combina las voces de Claudio con las inquietantes frases de una mujer y un pegajoso coro que le dan contraste a las guitarras distorsionadas que activan las letras complejas, que siguen narrando y describiendo una historia más del vasto universo de The Amory Wars.

La canción que da título al álbum – “Unheavenly Creatures“ – cuenta la historia de un extraño escape mientras que la voz de Claudio Sánchez se amalgama en el coro con la orquestación que Travis Stever, Josh Eppard y Zach Cooper logran fabricar en un tema que hace que uno quiera despertar después de vivir algo horrible y que pudiese ser descrito como una pesadilla.

A lo largo y ancho del álbum, se cuenta la historia épica de dos creaturas, entretejidas a través de baterías potentes, rangos de voz variados e impresionantes teclados suaves que contrastan con la potencia de las guitarras. Así, si alguien duda del crecimiento y evolución de la banda, simplemente hay que mirar y escuchar “The Gutter”; una mirada al sonido clásico del cuarteto pero que se transforma en una colisión de distorsiones y melodías que pintan una paleta de color totalmente diferente en los matices del grupo. Una canción que es una promesa de algo nuevo y diferente de una banda que ya ha logrado y hecho mucho.

Sin lugar a dudas, Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures, captura todo lo que hace que la estética dinámica de Coheed & Cambria sea tan atractiva. Por ejemplo, “Toys”, con su constante e interminable crescendo, su prefiguración dinámica y su disonancia digital, es sumamente eficaz para establecer un tono ominoso y profundo. Del mismo modo, el extenso sucesor “All On Fire” evoca, pero no coincide, con gemas transformadas en himno de la talla de “Welcome Home” tema clásico incluido en Good Apollo, I’m Burning Star IV, Volume One: From Fear Through the Eyes of Madness (2015), eso si, la acción y el hipnotismo de los riffs pesados, esta ahí, en esencia y en técnica.

El multifacético “Black Sunday” es una herramienta que yuxtapone su aplastante primera mitad con su parte más melódica e inclusiva. Más adelante “Old Flames”, “Lucky Stars” y “Love Protocol”, muestran la habilidad del grupo para mezclar lo insulso de un sonido pop con deliciosas reflexiones fatalistas. Sin lugar a dudas, este álbum reúne el tipo de pesadez intrincada, odas densas y oscuras, con revitalizaciones intermedias que hacen que el trabajo de la banda sea un trabajo único.

Al final, Vaxis • Act I: The Unheavenly Creatures, es una continuación cautivadora de la saga de The Amory Wars. Cementa cuan relevante, idiosincrásicos y apreciables son Coheed & Cambria y aunque a momentos repiten una fórmula probada y verdadera, en lugar de agitar las cosas de una manera totalmente innovadora, nos damos cuenta que la química sigue siendo lo suficientemente distintiva y agradable para reconocer que la evolución esta ahí. En general, la manera en la que este álbum esta conjugado hace que tenga un comienzo bastante seductor que incita y anticipa al escucha para lo que será el próximo episodio de la banda.

GUNSHIP – “DARK ALL DAY”

En los últimos años me he dado cuenta que el internet – y en particular YouTube u otras plataformas similares – han matado la nostalgia. Antes de internet y sus oscuros caminos, no era posible acceder a los recuerdos de la infancia, pero en este tiempo en el que vivimos todo ello es posible y esta al alcance de un botón. En algún momento películas como The Goonies (Dir. Richard Donner, 1985), The NeverEnding Story (Dir. Wolfgang Petersen, 1984), Gremlins (Dir. Joe Dante, 1984) o Back To The Future (Dir. Robert Zemeckis, 1985) fueron la antesala de esa niñez que se forjó con elementos de cultura popular y que hicieron de muchos de nosotros vivir el afamado coming-of-age en carne propia y convertirnos en seres nostálgicos, que a pesar de poder revivir esos momentos, seguimos añorando tiempos mejores.

Sin embargo, esa nostalgia parece haberse estancado en los años 80s. Parece que la Generación X y los Millenials no son tan nostálgicos como nosotros: Los Baby Boomers. Aparentemente, todos estamos de acuerdo en que los ochentas fueron una época más allá de mágica y lo vivimos así. Quizá esa es la razón por la que el synthwave/retrowave parecen tener un fuerza única y convertirse en un estilo atemporal para ser un microgénero y que Gunship sabe expresar de forma única.

Así Alex Westaway, Dan Haigh y Alex Ginell mantienen la nostalgia fresca en Dark All Day, su más reciente producción que suena y se siente como una evolución de su primer disco haciendo espacio para que el inquietante synthpop de John Carpenter y Tangerine Dream sigan influenciando su sonido al que le agregan elementos ligeros de música industrial y un tono abiertamente más oscuro y agresivo.

El cambio no es tan drástico como parece. La mayoría de las canciones como “When You Grow Up, Your heart Dies”, “Rise The Midnight Girl” o la romántica e influenciada por Ready Player One, “Art3mis & Parzival”, todavía ocupan esa influencia de banda sonora de película-de-culto-de-los-ochentas mezclada con el punto dulce de viajar a través de Neo Tokio, eso precisamente es Gunship. A pesar de ello, canciones como “The Drone Racing League” y “Cyber City”, tienen ritmos y líneas de bajo que son más agresivas y contundentes, marcadas por capas de guitarras sintéticas y distorsionadas que pertenecen más a un sonido de un club gótico que el que se encontraría en la banda sonora de una película proyectada en un autocinema.

Esta diversidad estilística es principalmente lo que diferencia a Dark All Day de su predecesor. El primer álbum de Gunship no fue un disco lleno de diversidad acústica mientras que Dark All Day proporciona cambios de ritmo y tono por sí solos. El hecho de incluir a Tim Capello – mejor conocido como el saxofonista que aparece en el clásico de horror de vampiros de Joel Schumacher, Lost Boys (1987) – en la canción que da título al álbum, le da un ritmo más bailable e introspectivo a esas guitarras sintéticas que se tornan en experimentación pura.

Y cómo dejar de lado ese acercamiento único que le dan al tema clásico de 1983 de Cindy Lauper, “Time After Time”. Más introspección, mayor textura y un regreso al pasado de una canción que se ha hecho clásica allá, en el pasado. Es como entrar en un vórtice de tiempo en el que no existe nada más que la emulación de la tesitura de la interprete entremezclada con el estilo distintivo de la banda británica.

Si bien Dark All Day es un álbum, para bien o para mal, menos consistente que su predecesor, la fuerza que Gunship despliega en la manera en la que escribe cada melodía para complementarla con brillantes sintetizadores, hacen que el disco sea cautivante y demuestra que la nostalgia no esta muerta todavía

AURORA – “INFECTIONS OF A DIFFERENT KIND – STEP 1”

En algún momento de este año – se especulaba que en otoño – se esperaba que Aurora Aksnes lanzara un segundo álbum una vez que escuchamos “Queendom”, un sencillo que abraza el empoderamiento femenino a ritmo de beats y sonidos atmosféricos que hacen a más de uno mover la cabeza. Sin una fecha exacta, sorpresivamente, la cantante de origen nórdico nos regaló la primera parte de Infections Of A Different Kind el pasado septiembre, insinuando que el próximo año tendremos la parte complementaria de este álbum.

Infections Of A Different Kind cuenta con 8 tracks de los cuales se desprenden dos singles – “Queendom” y “Forgotten Love” – como transición para que el público se adapte a su nuevo sonido. Ambos temas tienen una sensación distintiva en comparación con lo que ella hizo en su álbum debut, Running With The Wolves (2015). “Forgotten Love” es un clásico instantáneo con un coro pegajoso que funge como gancho para aquellos que no entienden la transición de Aurora. Mientras tanto, “Queendom”, cuenta con una producción electro-pop que podría describirse como uno de los momentos más optimistas del disco, ya que la canción es un himno incluyente dirigido a toda minoría sin importar, raza, credo, preferencia sexual, estrato, etc.

¿Y qué hay del resto del álbum? Líricamente y en aspectos de sonido, Aurora lleva a Infections Of Another Kind a niveles inesperados. Mientras que en su producción anterior los temas oscuros y sombríos eran la médula de su creatividad, en este álbum, ella explora el folk de su natal Noruega y lo mezcla con inspiradores momentos pop que se ven claramente influenciados por Tori Amos o Kate Bush.

“Churchyard” es una de las canciones mas destacadas del álbum. Es un canto lúgubre con porciones de pop electrónico y un ambiente siniestro. La pista aborda de forma poética como las personas con poder, a menudo, abusan de él. “Soft Universe” describe lo dolorosa que puede ser la vida en este planeta mientras ese dolor se diluye sobre los sintetizadores filosos y gélidos que hacen que los coros del tema se vuelvan instantáneamente temporales.

“All Is Soft Inside” es la pieza central del disco. La canción cuenta el por qué las emociones humanas son la raíz de todo, pero también, como nos cuesta entenderlas. En cuestión de producción, práctica y teoría, esta canción es el cénit más creativo de Aurora hasta la fecha. La canción se construye lentamente para dejar una sensación etérea con reminiscencias pop, techno y new wave que caen en capas para poder saborear cada aspecto de la canción.

“It Happened Quiet”, es una balada que nace en las notas de un arpa. Pareciera que la canción habla de un evento traumático con una esencia meramente vengativa en el último coro de la canción. La voz de Aurora cautiva por durante lo largo y ancho del tema y su inocencia casi infantil se mezcla con los tonos oscuros del fondo de la canción.

Aurora cierra la primera parte de Infections Of A Different Kind con la canción que da nombre al álbum. Sin duda es la canción más tranquila del disco. En ella cuestiona todas las preguntas importantes que uno puede hacer a cerca de Dios, la vida y la fe. Haciendo que la interprete tome una postura cuestionante – y hasta desafiante – a temas que para muchos son sensibles. Con este sonido expande su poesía hacia algo más experimental y que le permite abarcar mas influencias, más capas, más sonidos y más herramientas para crear.

Infections Of A Different Kind es un álbum que suena como si alguien mayor y más maduro hubiese lo hubiera construido. Es raro que un artista sea tan articulado líricamente dentro de un paisaje sonoro como este y Aurora sabe balancear su madurez y su ímpetu juvenil de una manera única.

THE BLACK QUEEN – “INFINITE GAMES”

 


Fever Daydream (2016), álbum debut de The Black Queen, colocó al trío californiano en el radar de la música con su seductora síntesis de synth pop, cold wave y un sonido preciso e industrializado que sólo podría haberse forjado en la escena new wave de los años ochentas. De esa manera mostraron una perspectiva compositiva emocionalmente intensa junto a una necesidad intrínseca de hacer las cosas a su manera. Greg Puciato, fundador de este acto, es una expresión de pasión e individualismo que actuó como gancho para muchos.

En Infinite Games, la banda reafirma su pasión y métrica para crear un ambiente oscuro, perturbador y lleno de una cadencia sexual que inunda el ambiente de un aroma distintivo junto a emociones que salen desde lo más profundo de Puciato, ya que durante los 2 años posteriores al lanzamiento a Infinite Games él se vio estremecido profesionalmente y personalmente, tanto por el robo de equipo como por haber experimentado cercanamente el suicido de Chris Cornell al haber estado girando con el. Así, Infinite Games es un acto de rechazo a retroceder ante la adversidad, es una declaratoria intención de sobrellevar lo negativo de manera infinita.

Infinite Games es un genuino trabajo de amor y un viaje expansivo hacia la esfera distópica de ritmos pulsantes, acompañados de un ambiente escalofriante y un minimalismo desarmado que incorpora más influencias y experimentación que su álbum debut (Fever Daydream).

En apenas dos minutos, “Even Still I Want To”, funciona como una distorsión de sonidos ambiguos que van labrando la brecha para el suntuoso “Throw Ino The Dark”, que evoca el sonido new wave de décadas pasadas y presentes. “No Accusations” y “One Edge Of Two” cuentan con las melodías más penetrantes y gélidas del disco, mientras las líneas de bajo que las adornan son palpitantes y rayan en el descaro del R&B. Ambos temas son los más centrados en el pop. La voz de Greg rememora a ese Trent Reznor de principios de los 90s: Destruido, deprimido y vocalizando junto a sintetizadores análogos que manifiestan la incomparable habilidad de The Black Queen para componer la exuberancia a través de sonidos forjados en un procesador de sonido.

A lo largo del álbum, Puciato muestra fragilidad en la voz, no por que sea un tipo “frágil”, más bien es su manera de preparar la escena para todo el álbum que se ve complementada con los ritmos y melodías de Joshua Eustis y Steven Alexander, mientras el ambiente gira y desorienta en cada cambio de canción, casi susurrando cada letra con fragilidad y tristeza.

Con esta línea planificada, The Black Queen lleva al oyente a lo largo y ancho de un paisaje onírico sonoro; a veces hay una sensación de inmensidad – tal vez una ironía que llama a The Dillinger Escape Plan – pero en este caso, el enfoque está en el borde de los sonidos expansivos del disco. Este se siente más enfocado y encuadrado en el borde de la propagación de un nuevo sonido que como un vorágine consume el silencio, llenando los espacios entre notas con metáforas que derriban al oyente.

La mayoría de los tonos electrónicos de Infinite Games se mezclan en una neblina auditiva. La propia edificación de las canciones impulsa ese énfasis. Por un lado, la voz de Puciato fluye, no es irregular y junto a eso, los instrumentos crean atmósferas más espesas a medidas de que el álbum va avanzando.

Al final, el vibe de Infinite Games, es una promesa de emociones que se mimetizan con la cimentación musical del disco, su técnica y su producción, mientras que el escucha es un catalizador para entender que no hay nada más abrumador que él mismo dentro de la ecuación del álbum y de cómo esto da como resultado a la banda sonora de sus poluciones nocturnas.

ANATOMY OF THE BEAR – “ALYSU”

Lo vasto de la narrativa del post-rock, una vez mas, nos cuenta una historia individual en un solo álbum, y en esta ocasión, nuestra historia se va desarrollando a través de las bellas composiciones de Anatomy Of The Bear, banda inglesa que después de 6 años de hibernación, regresan con Alysu, nuevo álbum que marca una evolución notoria sin olvidar sus orígenes.

Como es costumbre dentro de las rutinas del post-rock, el concepto de Alysu es una pieza de narrativa cinemática que se enfoca en la historia de Alysu, un personaje que se alista para emprender un viaje en un globo aerostático que inicia con “Awakening II” – una referencia a su primer EP Awakening (2010) – y que durante tres minutos nos mantiene en tensión con notas en crescendo que van iluminando el cielo tornasol.

El comienzo de la historia – “Set Sail For Alysu” – nuestro personaje principal se lanza a la aventura acompañado de reverberaciones sonoras y elementos electrónicos que crean una sensación somnolienta y positiva, construyendo un ambiente vívido a través de las guitarras y que facilitan que la imaginación vuele al dibujar al pequeño globo despegando. Sin llevar mucho tiempo en vuelo, nuestro protagonista llega a “The Summit”. En este bosquejo se ve reflejado el cuidado con el que el álbum fue diseñado. El tema esta lleno de esperanza y un enfoque musical relajante y, al mismo tiempo, desconcertante.

Es aquí donde la encantadora forma de escribir música de la banda entra en escena. Con esos cambios circunstanciales dentro de los ritmos y notas, el dueto consigue un ligero toque cursi y maduro, logrando que la música de Anatomy Of The Bear sea una espada de doble filo, ya que progresivamente va embistiendo cada emoción de una manera casi imperceptible.

Cuando dentro de nuestro cuento la noche cae, Alysu eleva el vuelo para volar sobre las nubes. La noche es silenciosa y pacífica, millones de estrellas tintinean en el cielo y la luna las acaricia suavemente. “Cosmos” abraza al pequeño globo y a su solitario tripulante, mientras que una caja de música hace cosquillas en nuestros oídos y el tremolo de las guitarras empujan a Alysu al llegar “Glowing Morning” para alejarse más allá de lo imaginado.

Ahora, el globo y su tripulante, se encuentra sobrevolando el “Endless Sea” mientras el sol lentamente comienza a levantarse y el sonido del mar encalla en los oídos de nuestro protagonista. Este punto de inflexión en la historia lo marcan las primeras voces en Alysu. Ed Gibbs crea instantáneamente un ambiente suave, frágil y conmovedor y cálido, dotando a su sonido de una personalidad única que hace más espeso el sonido del álbum. Mientras tanto “The Winding Path” esta llena de escalas musicales que nacen de las guitarras melancólicas. Así, nuestro aventurero, tiene el mayor desafío de todo el viaje justo frente a sus ojos. A partir de ahora, Alysu, esta “So Far From Home”, más lejos que nunca. Sentimientos encontrados aparecen y el miedo y la esperanza aumentan ¿Dónde y cómo terminará este viaje?

La narración musical, entonces, comienza una vez más muy despacio. La voz de Gibbs se convierte en parte del ambiente y es casi inaudible en un comienzo. Al mismo tiempo, las letras no pueden ser identificadas, pero se mimetizan con los sintetizadores y las cuerdas que logran crear una hermosa pieza de post-rock que acumula todas esas características del género para convertirse en un clásico instantáneo. Este final crea un impulso enérgico y librea todas las emociones que a lo largo del camino se han acumulado.

Al final, Alysu es un disco que si bien ha sido elaborado de manera independiente, conjuga todas las interpretaciones musicales y personales de una banda que lleva un tiempo madurando y constituyendo su estilo. Si bien tal vez el álbum no cuenta la historia de un personaje llamado Alysu ni su aventurar en un globo aerostático, la música sirve como paleta de colores para dibujar una interpretación personal, que al final, es lo que en general se busca lograr a través de la música, y en especial, a través del post-rock. Alysu es un álbum ligero y fácil de escuchar, pero eso si, requiere paciencia y atención para incorporar sus pequeños detalles dentro de su propio imaginario.

EMMA RUTH RUNDLE – “ON DARK HORSES”

El nuevo álbum de Emma Ruth Rundle, On Dark Horses, no pudo haber salido ni en otro año ni en otro momento más que en éste. Si bien muchas personas recurren a la música para escapar, no cabe duda de que el mundo que nos rodea se siente cada vez más amenazante y caótico; y On Dark Horses, es un intento por parte de la cantautora para describir esa sensación. El álbum es un ensayo de cómo coexistir con nuestros miedos, cosa que para Rundle, simplifica el vivir luchando de manera precisa, hermosa y destructora.

Los caballos, en forma metafórica y literal, forman parte intrínseca del disco. La dimensión visual que toman en el título del álbum y en sus letras es única. Rundle los describe a lo largo de sus canciones como bestias poderosas y hermosas, pero sin libertad. Así que “el caballo negro” (Darkhorse) trabaja de forma visual como una representación de una fuerza contenida que ganará la carrera o superará las expectativas de la sociedad y de ella misma.

On Dark Horses es demoledor y más que eso. Rundle ha construido paisajes sonoros titánicos que le permiten a sus emociones tomar todo el espacio que se merecen. Sin embargo, hay una sensación de control allí también. Estas canciones son catárticas, permiten que el miedo, la ira, y la soledad fluyan a través de ti en vez de controlarte. Mientras las canciones son meticulosamente construidas, la voz de Rundle es cruda y filosa, y ello ayuda a que sea lo que sea que hemos pasado, estemos pasando o estemos por pasar, sea más llevadero, sencillo y mucho menos explosivo.

Y así, mientras el último álbum de Emma, Marked For Death (2016) fue una pieza de arte excepcional que dictó el nivel al que la cantante quiso llegar, intentar hacer un seguimiento de un LP generacional es una tarea desafiante que muchos no logran, pero ella iguala el fervor e intensidad de ese disco con el igualmente temible pero devastadoramente hermoso On Dark Horses.

“Fever Dreams” abre el camino de la vereda del caballo oscuro. En este tema se revela la desesperanza de la mortalidad y como los sentimientos de desesperación y pérdida se transforman en una sensación de perpetua confusión. La atmósfera es austera pero apasionante, y a través de la densidad de los ritmos y las guitarras abrazadoras, Rundle llora sombríamente.

Sin embargo, a diferencia de Marked For Death, Rundle no permanece estática. La mayor parte del álbum relata la inquietud de los diferentes personajes y la búsqueda constante de encontrar un escape o, como se dice en “Control”, tomar posesión de lo que se puede. Un misticismo del desierto envuelve la pista, mientras un momentum musical y guitarras reverberantes llenan el espeso y cálido aire.

Después, Rundle arroja a los oyentes a los confines del Desierto de Mojave con el agotador pero impresionante tema “Darkhorse”. En lugar de un solitario vagabundo, Rundle dibuja en esta canción a dos viajeros cansados. Son hermanas que están buscando encontrar sus piernas nuevamente y superar el “horizonte de aguas oscuras” que se traduce a buscar la salida de un pasado traumático compartido. La composición de Emma – y las imágenes que crea – es magnífica, ya que mezcla la poesía con el cine.

“Races” es la canción más solemne. Esta ofrece un leve respiro de esa sinergia del folk y goth rock convergiendo en una hermosa sintonía. Un tono inquietante que coexiste junto a la guitarra cristalina y disonante zumbando en el fondo, y al mismo tiempo, la voz de Rundle se desgarra de una manera metódica e introspectiva. La historia del tema es aquella que habla de un amor que se ahoga en la noche, un amor olvidado y antiguo entre un hombre y una mujer que hacen de sus palabras, balas.

Incluso cuando Rundle aborda un tema común, lo pone de cabeza, lo deconstruye y le da muchos significados. En “Light Song” lo hace. Una balda de amor como ninguna otra. Rundle desencadena una aventura escabrosa, cinemática y legendaria. En esta canción la vocalista se ve acompañada de Evan Patterson, frontman de Jaye Jayle, dando un contraste vivaz a una danza musical que pretende describir un baile de cortejo entre el sol y la luna.

“Apathy On The Indian Border” es un himno político que comienza con un sonido pletórico que dibuja paisajes desconocidos e angustiosos. La voz y la letra están llenas de desesperación, furia y memoria. Esta historia recuerda a las familias que fueron desmanteladas recientemente por lo agentes de ICE y les da voz, forma, color y rostro a todas esas personas que han llenado de sufrimiento su sueño de tener una vida mejor.

El álbum llega a su fin con la emotiva “You Don’t Have To Cry”. La instrumentación es ligera y delicada, con la excepción del ocasional brillo de la guitarra. El remordimiento y la reflexión llenan la voz de Rundle, mientras conmemora a todos los jóvenes que fueron tomados demasiado pronto por se diferentes. Rundle, también, es diferente. Ella está creando un arte audaz, sombrío y meditabundo, pero al mismo tiempo, hermoso. Y aún más importante, ella esta contando historias que deben ser contadas, escuchadas y visibilizadas. Incluso en los momentos más terribles y en el más oscuro de los tiempos, ella encuentra algo de lo que se puede obtener fortaleza o aprender. Ella encuentra el dolor que nos inflige a todos, pero nos alienta a no simplemente huir, sino también, ser el remedio para la imposición para creer que no solo estamos montando un caballo negro si no que somos esa bestia.