PJ HARVEY – “THE HOPE SIX DEMOLITION PROJECT”

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The Hope Six Demolition Project es un álbum que viene con una historia adjunta. La preparación de este álbum tiene como ingrediente principal el viaje de Polly Jean a Afganistán, Kosovo y a las partes más lúgubres de Washington D.C. en compañía del cineasta/fotógrafo Seamus Murphy para hacer una crónica visual de los efectos de la pobreza y la guerra.

Este viaje dio cómo resultado un libro llamado El Hueco de la Mano, una recopilación de fotos y poemas que el cineasta y la intérprete construyeron. Este esfuerzo creativo sólo ayudo a galvanizar musicalmente a Harvey. En contraste con Let England Shake (2011), The Hope Six Demolition Project es un álbum simple y estridente. Incluye guitarras distorsionadas, percusiones más rítmicas y veloces, grandes coros cargados de melodías afiladas y una producción eficiente que hacen ver esta nueva producción como un compilado sonoramente abundante para el oído.

El sonido entero de este disco logra direccionarse en diferentes trayectorias, desde el garage de los 60s hasta el blues y el glam, haciendo que el sonido de bandas cómo The Sonics o T-Rex se evoquen a lo largo del álbum. Todo este conjunto de influencias logran un fantástico sonido que a momentos se enturbia con el sobresentimentalismo lírico de Harvey al haberse abrumado con todo lo que presencio en ese viaje. “The Wheel” describe a un grupo de niños en tremenda alegría, mientras que su felicidad contrasta con fotos de niños asesinados por la limpieza étnica, pegadas en un edificio aledaño. “The Ministry of Defence” describe un inmueble en ruinas en Afganistán y cómo los restos fueron vandalizados para simplemente luego descubrir entre los escombros restos humanos.

Y de esta forma The Hope Six Demolition Project se llena con momentos así, dónde el experimento social inequívocamente funciona de una manera sencilla pero devastadora, dónde la música es la cronista y PJ Harvey se convierte en un artífice de protesta y juicio. Aún así el álbum brilla por su simpleza musical que es dónde recae si complejidad. Es un triunfo musical que, de nuevo, demuestra la visión que Polly Jean Harvey a amasado con el tiempo y ha sabido madurar de una forma fuera de lo común.

“BLACK HONEY” by THRICE

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En 2012 anunciaron su desintegración, haciendo una gira de despedida que en vez de quitarles las ganas de olvidarse de la música pareció haberlos llenado de nuevos bríos y creatividad, para después de una pausa de 4 años, regresaran con un sonido más trabajado, más maduro y mejor adaptado a la idiosincrasia que Thrice esta tomando en esta nueva etapa. Su álbum próximo que verá la luz el 27 de mayo y que lleva por título, To Be Everywhere Is To Be Nowhere, acecha y nos entrega un tema que lleva por título “Black Honey”.

“Black Honey” no sólo es un tema que en galana la forma en la que estará construido su noveno álbum (To Be Everywhere Is To Be Nowhere). La canción parece ser más un himno que toma lo mejor del pasado de la banda y lo llena de detalles novedosos. El ataque a las guitarras, la composición y los tiempos que se iluminan con quiebres imperceptibles que le dan una métrica fantástica a la canción; además, Dustin Kensrue canaliza ese toque áspero en su voz que esta vez nos recuerda un poco a Chris Cornell.

Al mismo tiempo, “Black Honey” nos hace remembrar el último periodo musical de la banda Cave In, siendo una canción dramática y sombría, sin alejarse de esa luminosidad que Thrice le imprime a cada una de sus producciones con coros agresivos, dinámicos y que sólo hacen saborear un poco más de lo que será To Be Everywhere Is To Be Nowhere.

SKUNK ANANSIE – “ANARCHYTECTURE”

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Menos enojados y más enfocados en un estilo más alternativo que grunge, Skunk Anansie regresa con Anarchytecture, un álbum que promete entregar un momentum de riffs potentes y maduros con esa característica anti-racista y anti-amor que desde Paranoid & Sunburnt (1995) no se habían escuchado, y que de alguna manera, redefinieron el sonido del rock alternativo inglés en la década de los 90s.

Anarchytecture es un álbum interesante que resalta por sus canciones suaves y oscuras y al mismo tiempo cargadas de una sensualidad que se destila de la voz de Skin logrando un balance entre la actitud punk de los ingleses y esta nueva etapa en la que se han visto más maduros y dejando ese drama del pasado como un gran aprendizaje musical.

“Victim” o “Bullet” son temas que recuerdan el fuego de sus producciones anteriores, pero un nuevo sonido esta incrustado muy en lo profundo del ritmo de este álbum. La canción que abre este disco, “Love Someone Else” tiene una similitud al disco de los 70’s que le imprimen un ritmo cadencioso y pegajoso, muy diferente al letargo sonoro que caracteriza al cuarteto.

Y de entre las guitarras amenazantes y el estilo sonoro industrial también hay momentos preciosos aquí: “Death To The Lovers” es una pista emocionalmente desgarradora que, por su ritmo estridente, se las arregla para mantener el impulso hacia adelante de laminación que tiene el álbum.

“I’ll Let You Down” es el tema que cierra a Anarchytecture, y de nueva cuenta, Skunk Anansie nos sorprende al entregarnos una balada que estremece con sus guitarras y su sonido gentil.

Anarchytecture es un disco que se recorre en menos de cuarenta minutos, el álbum nunca baja el ritmo y aparece como una llamarada de energía que aparenta durar aún más. Esto a servido para que la banda explore de manera definitivamente una impermeable estética que les ayuda a conservar la cruda intensidad de su música.

DEFTONES – “GORE”

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Pocas bandas son tan intensas como Deftones. Cada uno de sus discos son un mundo independiente del otro, pero las características de su música como la pasión, la estructura y el camino creativo que los lleva a cada una de sus producciones, son las que hacen que su estructura musical sea única, y ahí, la intrínseca relación de cada uno de sus álbumes.

Incluso, me atrevería a pensar que Deftones es la única banda capaz de viajar entre edificaciones disonantes de sonido, para segundos después posarse en un mar de sonidos melódicos y al final encontrar disonancia en toda la harmonía que sólo ellos saben crear. Y todo esto lo han logrado a lo largo de 21 años y 7 álbumes.

Adrenaline (1995) fue el disco que inicio un camino lleno de sonidos orgánicos, ira y una situación musical primitiva que les permitió a los de Sacramento despuntar como pocas bandas en esa época a pesar de ser equívocamente catalogada cómo nü-metal. Around The Fur (1997) marcó un hito de producción para Chino Moreno, Stephen Carpenter, Abe Cunningham y Chi Cheng. Este disco entregaba un sentido de intensidad y urgencia que hacían palidecer a toda la escena del nü-metal. Y es que ¿cómo una banda con influencias que viajaban desde Depeche Mode pasando por Bad Brains hasta llegar a Helmet podría ser considerada nü-metal?

Y así lo demostraron con White Pony (2000). En este álbum la banda decidió olvidarse de toda regla establecida por ellos mismos y por la “escena” para crear una producción que es una de las más importantes de la década. Resalta por que en él, Deftones, continuaba empujando sus propios límites, viajando entre sonidos avant-garde, atmosferas instrumentales y un toque lúgubre que más allá de hacer de este disco algo oscuro, le brindó más luz.

Más adelante la banda lanzaría Deftones (2003) y Saturday Night Wrist (2006), ambos son placas complejas, a momentos frescas y a otros un poco densas para escuchar. Estos álbumes sirvieron como un puente de refracción para la banda, para seguir evolucionando y añadiendo elementos musicales a su sonido. Al mismo tiempo fue un momento en el que Chino Moreno experimentaba con su proyecto alterno Team Sleep, lo que dotó a Deftones de sonidos más artificiales sin dejar de lado la calidez que la voz de Chino entregaba a cada disco, y al mismo tiempo, enriqueciendo cada capa orgánica que Stephen Carpenter en las guitarras, Abe Cunningham en la batería y Chi Cheng en el bajo hilaban para construir momentos de grandeza musical.

Así fue cómo la banda fue evolucionando y creciendo, alejándose; cómo siempre, de haber surgido en el momento equivocado de la historia del rock para establecerse como uno de los actos más complejos y creativos que le han dado bríos de inteligencia a toda banda que se deje influenciar por ellos. Así proseguía la historia de Deftones, que se dedicaba a escribir el siguiente paso en su carrera musical: Eros. Un disco que a la fecha se mantiene enlatado por la estrecha relación de la producción de este álbum y la muerte, durante su grabación, de Chi Cheng, uno de los fundadores del cuarteto de Sacramento.

Pasaron 4 años para que Deftones volviera a sacar un álbum. Madurado ya la muerte de Chi Cheng, los de Sacramento subieron al barco a Sergio Vega, bajista de Quicksand (que ya en alguna ocasión había cubierto a Chi Cheng por una lesión física) a que formara parte de la banda y escribir un nuevo disco. Así nació Diamond Eyes (2010) un disco que tiene una vibra mucho más positiva que otros discos, sin dejar de lado esos momentos encriptados y emocionales de Chino Moreno que se acentúan con influencias peculiares como el stoner rock de You’ve Seen The Butcher” o el shoegaze de “Sextape”.

A Diamond Eyes le siguió Koi No Yokan (2012) un disco que encontraba un balance perfecto entre la evolución de la banda, su dinamismo y la manera que tienen de hacer cortes musicales potentes, calmos y tormentosos de manera efectiva. Sólo se necesita escuchar “Tempest” o “Poltergeist” para darse cuenta que con este álbum la banda trascendió las fronteras de las expectativas, suyas y las de su público.

Cuatro años después Deftones nos entrega Gore. Un álbum que desperdicia poco tiempo al capturar con agitación al escucha. “Prayers/Triangles” es el primer sencillo que se desprende de este álbum. Es un track dinámico, áspero y melódico. Muy por debajo de toda su estructura y arreglos atrapa la esencia musical de bandas como The Cure y Bad Brains, dándole una idiosincrasia casi ochentera al track que sorprende por su sonido ambiental y su pizca de shoegaze. En el otro lado de la moneda tropezamos con “Doomed User” una canción que resalta por ese sonido que se acerca al punk de los ochentas, rozando el hardcore más potente de Washington y que sin duda hará que más de uno recuerde sus momentos sobre una patineta.

“Acid Hologram” es una clara muestra de lo que Deftones logra en Gore. Pasajes musicales interminables, que parecen haber salido de los sueños más profundos de la banda y han sido transformados en una paleta de colores que se distingue a través de las notas que la banda imprime en esta canción.

Y hay un detalle interesante de Gore, Chino Moreno canta melódicamente en casi todo el álbum. Su estilo le da una calidad más etérea y contrasta de manera equitativa con los riffs de Stephen Carpenter.

“Hearts/Wires” describe un tema que transmite tranquilidad y romance. Estira las capacidades creativas de la banda y envuelve como una nebulosa espacial a los escuchas para dejarlos embelesados con el momento que esta canción detiene en el tiempo.

Algo es claro con Deftones, de aquellas bandas contemporáneas a ellos, son la única que desde su nacimiento se atrevieron a hacer cosas diferentes. Desde sus letras que se alejaban totalmente de esos temas típicos de la época, hasta su música que es una construcción con la que se exploraron a ellos mismos para avanzar y madurar en su sonido… Y Gore no es la excepción.