SUEDE – “NIGHT THOUGHTS”

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Suede es una de esas bandas que involuntariamente se han alejado del mainstream que el brit-pop ha creado fuera de Inglaterra. Mientras que bandas como Pulp, The Verve u Oasis han apelado a formar parte de una ola musical que ha invadido el mundo, Suede se ha mantenido distante de eso a pesar de tener gran aceptación y ser uno de los grupos más ambiciosos de los últimos 20 años.

Al mismo tiempo que los hermanos Gallagher pretendían ser The Beatles y Jarvis Cooker se convertía en el portavoz de distintas causas sociales, Suede y Brett Anderson se encargaban de desenmarañar ese romanticismo profundo, cargado de intimidad y sexo que inunda cada producción de Suede, haciendo que cada álbum se convirtiera en un ícono y Night Thoughts no es la excepción.

Brett Anderson es un tipo que hace que los personajes de sus canciones sean casi reales, al tener emociones verdaderas que pueden compartir con sus escuchas. Estos personajes a momentos se vuelven patéticos, aferrados a sentimientos no correspondidos o formas dentro de los poemas que escribe Anderson para acompañarlos con la teatralidad y sonido que la música de la banda implica.

En Night Thoughts nos encontramos un álbum simplemente magnífico, un registro inesperadamente conmovedor que funciona como un soundtrack visual para una banda que se ha revigorizado en cada canción.

La lujuria, la emoción, el encierro, la persecución y la libertad son sentimientos sinceros que bañan cada uno de los títulos de los tracks de este álbum, haciendo de Night Toughts un disco muy profundo, justo como aquellos pensamientos que a todos nos aquejan antes de conciliar el sueño.

El primer sencillo de Night Thoughts es “Outsiders” una canción que presenta a los protagonistas de esa historia como personajes marginales. Ellos se enamoran por que no tienen otra cosa en la vida, no hay nada más que llene su existencia. Esta pequeña historia se adorna con un sonido que es diferente, pero sigue sonando a Suede.

A momentos pareciera que Anderson trata de emular a Peter Murphy o canalizar un espíritu similar al que se desprende del bajo de Simon Gallup, sólo para el final encontrar un momento dulce y que perdura como sólo Anderson sabe hacer.

En “I Don’t Know How to Reach You” y “What I’m Trying to Tell You” el actor de estas canciones está perdido en la inmensidad de su mente, cegado por la pasión personal. De manera extraordinaria, Anderson y su lírica hiper-romántica erigen una declaración que se complementa con las guitarras de Richard Oakes para hacer himnos instantáneos que hacen eco en el corazón.

Musicalmente, Night Thoughts satisface a los fans más acérrimos al sonido más clásico de los británicos; sin embargo, en este álbum Suede es más incluyente al mostrar chispazos de géneros que han complementado su estatus musical. Desde post-punk pasando por un poco de new wave, la banda de brit-pop se ha transformado en una banda que aboga más al inde o al art-rock que en realidad a un sonido más suave.

El álbum está lleno de texturas y riffs que acentúan la melancolía de Anderson que sigue proporcionando ganchos melódicos que harán feliz a más de uno y es así como Suede se ha convertido en una de esas bandas que hacen lo que mejor saben hacer y a su manera, abordando proyectos ambiciosos, que en el segundo amanecer del grupo, nadie esperaba.

DAVID BOWIE †

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A veces es extraño estar expuesto a música que uno no ama o idolatra, pero al mismo tiempo uno entiende la trascendencia que un género, o particularmente, un artista, tienen sobre la historia de la música contemporánea. Mi relación con David Bowie casi siempre ha sido así, siendo mi primera exposición a su música a través de “Under Pressure”, original de Queen, pero donde el hombre que cayó a la tierra presta su voz para adornar esa clásica canción que hiciera al lado del rey de reinas, Freddie Mercury.

Al escuchar acerca de la muerte de uno de los personajes más icónicos del mundo y no sólo de la música, hago una aseveración: se me están muriendo los ídolos. Y no por que David Bowie forme parte de mi ADN musical o de mis preferencias musicales más profundas; sino por que Bowie sencillamente era un personaje musical que todo conocedor y amante de cualquier género musical debería escuchar.

No es casualidad que Ian Curtis fuese un gran admirador del cantante, o que Trent Reznor, después de profesar su fanatismo en más de una ocasión y girar junto a él, lograra hacer mancuerna en una versión de “Im Afraid Of Americans” incluida en el álbum Earthling (1997). Peter Murphy era otro ícono que en más de una ocasión hizo arte con Bowie y ni se diga de su colaboración artística en el filme The Hunger (Dir. Tony Scott, 1983). Y bueno, cómo dejar de lado a Brian Eno, con quien entabló una amistad y hermandad musical que trascendió hasta hace algunos días, y seguramente lo seguirá haciendo.

Bowie era un ser de épocas, un ser que murió muchas veces para emerger de un capullo que le brindara esa mutación que constantemente mantenía debajo de la piel. Cada álbum era un personaje, cada personaje era un alter ego o doppelganger que fungía como la marioneta de David Bowie para proyectar ese énfasis creativo que alcanzaba (y sobraba) para crear música, incursionar en el cine, influenciar artistas y a veces sentarse en un museo y pasar desapercibido.

New wave, glam, rock, punk, pop, funk, drum & bass, electro, etc. Mencionen un género que exista y no habrá ninguno por el cual Bowie, a través de su extensa discografía, no haya pasado de una u otra forma. Recuerden algún álbum de casi cualquier artista y no habrá ninguno que deje fuera a Bowie de su lista de influencias. Bowie era un individuo con arte que sabía crearla y compartirla de una manera que no volveremos a experimentar en un buen rato o nunca.

La realidad es que cada vez hay menos personajes como David Bowie, visionarios del arte, de la música, de la moda y un largo etcétera que con poco esfuerzo hayan transformado la forma en la que miramos y escuchamos la vida; personajes que sin ser humanos son más humanos que cualquier artista del verbo “hartar” que intentan dejar su huella en una historia que no necesita de novatos, pero si de héroes todos los días.

GHOST – “MELIORA”

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El ocultismo de Ghost aboga a un espectáculo de proporciones bíblicas. En su show encontramos varios paralelismos como su look carnavalezco, su extravagancia exuberante y su narrativa lírica, todo esto se une dentro de una representación teatral apasionante que le da una frescura a su núcleo musical y hace que, tanto su show como su música, se vuelvan un mundo. Pero dejando de lado la estética, enfoquémonos en el contexto en el que Meliora, su más reciente álbum, ha roto esquemas y ha reafirmado lo que esta banda sueca puede hacer sobre el escenario y fuera de él.

Meliora es una progresión lógica en el mundo de Ghost. Después de que Opus Eponymus (2010) se centrara en el nacimiento del anticristo e Infestissumam (2013) en la presencia de este en el mundo, Meliora ocupa menos relación con la percepción espiritual de la humanidad con el diablo y habla de cómo ésta trata de conciliar o resignarse a la ausencia del amor o de un dios benevolente.

La mayor fortaleza de Meliora es que todo el complejo trasfondo de Ghost armoniza con el efusivo sonido de la banda, todo conjugado dentro de una producción maravillosa que vuelve a este disco algo monumental. Desde el opening con “Spirit”, Ghost aspira a paisajes urbanos distópicos, como si la banda estuviera tocando dentro de una estructura arquitectónica abandonada y profesara su misa desde las ruinas de una ciudad post-apocalíptica. En este álbum, los suecos que visualmente a veces han sido comparados con Alice Cooper, King Diamond, GWAR y Kiss, logran amalgamar ese sonido único que han labrado en tres LPs y un EP.

“Majesty” y “Deus in Absentia” son destacables en el sentido de cómo la banda hace un poco de alusión a sus influencias más preponderantes, sin embargo, Meliora se ve reforzado por la copiosa cantidad de riffs que se encuentran en el álbum, algo que relativamente fue ausente en Infestissumam. Por ejemplo, “From The Pinnacle to the Pit” y su línea de bajo nos remonta al álbum Opus Eponymus pero con más potencia en sus acordes, mientras que “Cirice” y “Mummy Dust” se adornan con el asombroso sonido de un moog. Al mismo tiempo, “Absolution” es una de las piedras angulares de este disco con un drive meramente sacado de la esencia más pura del rock que, sin duda, la hubieran hecho ocupar cualquier lista de popularidad en la década de los 70s.

De hecho este formato es lo que mejor le sienta a Ghost, a pesar de su lúgubre apariencia. “Absolution” es claramente el ejemplo a seguir, suena como si el tecladista de Kansas formara parte de King Diamon y Kim Bendix Petersen escribiera para REO Speedwagon. No obstante ese sonido de heavy metal lo encontramos en “Majesty”, riffs similares a los profesados por Angus Young y esa grandilocuencia de Papa Emeritus convergen en este track que demuestra la obstinación de los suecos de integrar elementos del doom metal y rock progresivo con brillantes sensibilidades orientadas al pop.

Instrumentalmente, Meliora es impecable. Su sección rítmica hace énfasis en un galope de guitarras constante que nunca llega a empalagar. Su batería y bajo le dan una base firme a las melodías del disco y la voz de Papa Emeritus nunca para de brillar. Y si a esto le sumamos lo prevalentes e imaginativos que se han vuelto los teclados y sintetizadores dentro de Meliora, encontramos un balance harmónico entre estos y las guitarras que hacen del disco algo excepcional.

Meliora es más que un anticuado retroceso al sonido de los 70s. La atmósfera del álbum que se centra en un futuro distópico, los coros gigantescos y la fascinante voz de Papa Emeritus, lo convierten en una joya, incluso si el tema del diablo que ocupó sus anteriores producciones ha quedado fuera a favor de explorar temas más complejos.

La intención de Ghost con la accesibilidad de Meliora se centra en el híbrido que en este disco han creado, tal vez sus detractores centren sólo su sonido en el EP If You Have Ghosts (2013), pero este sería el presagio que acabaría de formar al sexteto sueco, haciendo de lado la estética oculta para enfocarse en la música de Meliora y que les representa su mejor disco hasta el momento.

REFUSED – “FREEDOM”

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7 años de añejamiento fueron suficientes para que la nueva forma del hardcore punk regresara y nos entregara en Freedom, un paradigma musical que reacomoda la forma en la que los suecos de Refused reformaron el “punk” desde la península escandinava.

No hay duda que su The Shape of Punk To Come (1998) es un clásico dentro de la escena de coraza dura. Es un disco que redefinió la forma y el acercamiento que un puñado de personas le daba a un género que parecía haberse quedado estancado en los 90s. Sin embargo, Refused, poco después del lanzamiento de su mejor disco, se desintegró y esa nueva forma del punk nunca llegó.

Fue hasta 2012 cuando Dennis Lyxzén, David Sandström, Kristofer Steen y Magnus Flagge deciden reunirse con ese énfasis juvenil pero más maduros, más creativos y con una necesidad intrínseca de crear, inventar y, por qué no, mostrarnos la nueva forma del punk que tanto hemos esperado.

Freedom es un álbum que discretamente se comenzó a grabar y producir mientras la banda tocaba en grandes festivales para grandes multitudes; un road album como se conoce, y mientras este disco tiene grandes reminiscencias de lo que el canónico The Shape of… logró para la banda, también es un esfuerzo concentrado para desmantelar cualquier legado que haya sido construido durante el hiato del grupo.

“Elektra” abre este disco, con este track la banda pone lo mejor de su creatividad por delante para deliberadamente entregar una canción dinámica, riffs progresivos y potencia, una manera clásica de Refused de hacer las cosas pero que se siente como un paso lógico para la maduración de la banda. Si unimos esto al hecho de que Dennis Lyxzén aún puede gritar como su yo de hace 7 años, Freedom da la impresión de que Refused, a través de este disco, se esta renovando.

“Dawkins Christ” toma prestada la estructura del mayor éxito de la banda, “New Noise”. Acordes densos, pesados y un doble bombo que edifica un comunicado maniático que Lyxzén plantea en su discurso lírico. Sin duda, un retroceso musical pero que funciona para meramente rendir homenaje a su pasado. Y aunque algunas de las canciones de Freedom tienden a sonar a la banda post-Refused de Lyxzén (The International Noise Conspiracy), la banda consigue entregar una forma mas pulcra y diferente de retomar su orígenes y refrescarlos, y se nota en “War On The Palaces” que es una creación amorfa entre un groove de heavy metal de los 70s y toques de un sonido punk que ellos conocen muy bien.

Freedom no parece asentarse en una sola dirección y eso hace que este disco sea tan versátil y tan fácil de acoplarse más a un género alternativo que sólo dentro de la vena del hardcore/punk. En “366” la banda recorre su pasado hardcore y hace un trabajo admirable al recomponer algo que juntos, en su momento, inventaron; mientras que “Françafrique” es una canción que tiene toques de funk y reminiscencias muy negras.

Freedom demuestra la dedicación que la banda le puso a este álbum, recalcando que lo que menos han querido con este disco es satisfacer las expectativas de todos. Esto se traduce a que la banda ha podido trabajar mas abierta a la creatividad, y aunque parezca irónico, en contra de las características que hicieron de Refused una de las bandas más atípicas de los últimos 20 años.

GOD IS AN ASTRONAUT – “HELIOS I EREBUS”

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Existe un punto en la carrera de God Is An Astronaut en el que su música se estancó. Age Of The Fifth Sun (2010) simplemente alienó a sus seguidores más acérrimos y a aquellos que les empezaban a escuchar. La carrera del cuarteto irlandés comenzó como algo impresionante, siendo The End Of The Beginning (2002) y All Is Violent, All Is Bright (2005), dos de sus álbumes más icónicos e irresistibles de su carrera. Incluso su esfuerzo homónimo destacaba algunas composiciones impresionantes sin, necesariamente, entregar nada nuevo al post-rock… Y después Helios I Erubus llegó, un disco que le ha permitido a los integrantes de God Is An Astronaut mostras sus mejores cualidades.

Y no sólo eso, en Helios I Erebus, la banda logra llevar su música a una altura mayor para obtener más protagonismo en cuanto a todas esas secciones ambientales que saben crear tan bien, haciendo énfasis en esos crescendos pesados y complejos que hacen de este álbum, uno de los trabajos más reflexivos de la banda.

Podríamos decir que los cambios de este disco son apenas notorios pero son lo suficiente para proporcionar un compromiso emocional con toda la actitud que la banda tiene en este disco. Una actitud que nos invita a sentir a través del oído la sensación de flotar en el espacio. “Finem Solis”, por ejemplo, es una manera increíble de mezclar sonidos ambientales con toques drone que le da más profundidad a una banda, que últimamente, ha carecido de ella. El último minuto de este tema se llena de texturas de guitarras exuberantes que hacen que el tema cierre de manera excelsa.

“Obscura Somnia” expande el universo que descubrimos en “Finem Solis”. Los pasajes espaciales y sonoros nos proporcionan un terreno que nos eleva a través del trabajo de la guitarra acústica que logra decir más que cualquier palabra en cualquier idioma conocido.

En adición al paisaje sonoro expandido que God Is An Astronaut nos entrega en Helios I Erebus, la banda logra tener matices más pesados y que se acoplan de manera única al disco. “Agneya” demuestra la influencia de space rock que la banda ha construido a través de los años, haciendo de esta, algo típico en su repertorio pero que se vuelve un tema más apasionante al momento en el que la melodía de piano se hace presente. Y es cuando este tema nos resembla al trabajo de guitarra que bandas como Isis tienen en todo su ADN. Este tema, junto a “Vetus Memoria”, se presentan como dos temas con el mismo grado de mérito que se hacen notorios por las fantásticas notas de guitarra y el piano que logran a encontrar un sonido grandilocuente y emocionante.

A pesar de todo, de las altas y bajas, Helios I Erubus prueba ser uno de los mejores álbumes de la banda. Comienza de una manera maravillosa y termina de igual manera, con la diferencia de que enaltece todavía más las atmósferas y sonidos a los que ya nos tiene acostumbrados.

Su vasta escala musical da la impresión de que estamos en un estado de animación suspendida, haciendo que Helios I Erubus, se transforme en un disco apasionado y que ha traído frescura a la banda irlandesa.

GRIMES – “ART ANGELS”

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Algunos artistas utiliza alter-egos para proteger su integridad personal y proyectar más de ellos a través de su arte. Sin embargo, artistas como Grimes, utilizan esa herramienta para convertirse más en ellos, para estar más en contacto con la forma en la que son y en la que crean. Es así como detrás de Grimes esta la productora canadiense Claire Boucher, que funge como un titiritero, que junto a su moda, proyecta en su música y su personalidad una persona maximizada, brillante, mutable y que es inexhaustivamente viva todo el tiempo.

Art Angels, el cuarto álbum de la canadiense, es al mismo tiempo su disco más accesible y también el menos personal de su carrera. Este disco es puro histrionismo, felicidad y beats que inundan los oídos de una manera muy peculiar.

Mientras que Visions (2012) tomaba de la década de los 80s ese sonido análogo, en Art Angels encontramos una fórmula curiosa que mezcla lo mejor del pop actual con matices de house, techno e inclusive dub. Todo este conjunto de ideas musicales y esfuerzos de maquetación se juntan con una producción rica y densa, meticulosa en cada detalle para optimizar ese sonido que es capaz de romper las ventanas de tu auto o volar las bocinas de tu laptot.

En el núcleo de Art Angels se encuentra actitud, no estética. En las letras de Grimes uno puede leer un grado de antagonismo bastante característico, especialmente en la melancólica y dinámica “California”, donde hace una crítica ante la forma en la que los medios de comunicación maquilan. Pero a pesar de ello, esta canción es la única que toma ese carácter de Grimes, el resto toma diferentes alter-egos para proyectar una personalidad diferente: “Kill V. Maim” es una alegoría cuasi-masculina para luego romper su estructura con un coro que parece un canto de porrista y seguir con un ritmo con reminiscencias al new wave y ebm… Sin duda la hipermasculinidad e hiperfemeneidad de Grimes colisionan en un solo ente donde Claire Boucher es la productora, directora y la protagonista.

Art Angels no es un disco hecho por alguien que esta tratando de convertirse en una figura decorativa, o de adoración, para una generación. Grimes no esta tratando de salvar la música. Ella está tratando de perderse en ella, de hundirse profundamente en lo que más le gusta.

Y las razones por lo que le gusta es por que, a través de su trabajo, puede explorar los sonidos a los que nos aferramos como preadolescentes. Es por ello que Art Angels esta en un lugar tan alto como esos sencillos pop que inadvertidamente habitan nuestro cerebro.