NINE INCH NAILS – “NOT THE ACTUAL EVENTS”

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No es de sorprender el hype que provoca una nueva producción de Nine Inch Nails si detrás de esta se encuentra la creatividad, la dinámica y la forma de encarar la música de Trent Reznor. Desde Hesitation Marks (2013); la mayoría de los seguidores del multinstrumentista, han estado esperando nueva música de la banda para quitar ese agridulce sabor de boca que su última producción dejó en muchos.

La cuasi respuesta a esto es el EP Not The Actual Events que funge principalmente como la presentación del productor y compositor Atticus Ross como parte permanente de Nine Inch Nails… Algo que desde hace tiempo ya sabíamos. Así, Not The Actual Events, denota mucho el trabajo del compositor inglés y se nota en su arquitectura musical y sus momentos orgánicos, haciendo que este EP suene más a la música incidental de un filme distópico inexistente, que a un álbum de Nine Inch Nails.

Not The Actual Events abre con “Branches/Bones” un track clásico de la era moderna de NIN. Es corto y va directo al punto ya que, en pocas palabras, es un intro plenamente realizado. “Dear World” se desarrolla un poco más introduciendo el sonido de sintetizadores con una sensación industrial que no acaba por cuajar.

En la corta transición de estos tracks, encontramos reminiscencias muy diluidas a la The Downward Spiral (1994) mientras que el contraste de este “nuevo” sonido permea a la producción entera, sin dejar de lado ese sentimiento político que Reznor ha descubierto últimamente y que ha incluido en sus producciones.

“She’s Gone Away” tiene un sentimiento de trip-hop y más porque Mariqueen Maandig hace una aparición casi imperceptible en la parte vocal. Además de que la cadencia y ritmo del tema encuentran un verdadero compromiso estético que puede ser afable para nuevos escuchas, pero que para la mayoría de los seguidores de Reznor, será insípido.

En “The Idea Of You” encontramos a ese NIN que mucha gente extrañaba. Un track potente en el que Dave Grohl colabora una vez más con Reznor. Así, entregan una canción intensa, potente y en la que se escucha a un Trent Reznor casi enojado y que firmemente se apega a un sonido clásico con nuevos elemento, mientras que en “Burning Bright” colabora Dave Navarro haciendo del track una pieza cercana al noize en la que no se encuentra dirección o motivo, es plana y nunca levanta.

Aún así, Not The Actual Events es un EP que tiene impacto por la manera en la que se hizo. Pocas bandas tienen esa capacidad de ser tan meticulosas en tan poco tiempo para crear un esfuerzo musical que, incluso para la banda, fue diferente. En palabras de Reznor: “Esta producción es poco amistosa e impenetrable, es algo que debíamos hacer” y tal vez tenga razón y la motivación detrás de esto fue despedirse del viejo Nine Inch Nails para presentar y proyectar a la banda hacia un nuevo futuro.

“DUBLIN” by GONE IS GONE

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Hace ya algunos meses, Gone Is Gone vio la luz; un proyecto musical conformado por Troy Sanders (Mastodon), Tony Hajjar (At The Drive In), Troy Van Leewen (Queens Of The Stone Age) y Mike Zarin, que en su EP homónimo entregaba sonidos que como antes habíamos mencionado, trascendían por su experimentación y valor para salir de la zona de confort de cada uno de los integrantes y probar cosas diferentes, cosas que de un grupo como este no esperaríamos.

De esta forma, Gone Is Gone nos regala “Dublin”, un corte de su próximo álbum Echolocation, que será lanzado el próximo 6 de enero y que resume el ímpetu creativo con el que esta “súper banda” comunica su mensaje.

“Dublin” es una canción en dónde encontramos un sonido tranquilo, hipnótico; que por momentos toca el sonido drone y que se adorna con sonidos nuevos que le dan una sello diferente a la canción. Si bien la vena de esta banda sería la del stoner rock/sludge, en “Dublin” encontramos una tonelada de efectos de sonido que le dan un ritmo cadencioso y lúgubre, dejando atrás la potencia para intercambiarla por una canción de lento desarrollo que nos direcciona en un crescendo interminable para justo dejarnos en un cliffhanger musical a manera de introducción al resto del disco.

Con “Dublin”, Gone Is Gone logra converger estilos totalmente diferentes para crear algo totalmente nuevo, una novedad que si bien tiene a ciertos personajes detrás de su creación, ellos dejan fluir su creatividad, su talento y su visión, para experimentar y dejar atrás lo clásico para entregarse a una nueva aventura musical.

ANIMALS AS LEADERS – “THE MADNESS OF MANY”

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Solo un puñado de bandas tienen la capacidad y coraje para cruzar la frontera que musicalmente ellas mismas se establecen. Animals As Leaders es definitivamente una de ellas. El trío conformado por Tosin Abasi, Matt Garstka y Javier Reyes se ha consolidado como uno de los principales grupos que establecen un precedente en su acercamiento al rock progresivo desde la vena del hard rock o metal.

Si algo caracteriza a Animals As Leaders es que pueden cubrir un amplio espectro de sonidos con su música que tiene una calidad inexplicable; Es increíble que con sólo tres integrantes, pueden lograr un sonido tan desconcertante y tan interesante al mismo tiempo. Así, una vez más, Animals As Leaders, se atreven a ir más allá en su más reciente producción The Madness of Many.

The Madness of Many logra sumergir al escucha en un viaje personal de reflexión y emoción. Un viaje a través de paisajes y estructuras complejas llenas de pasajes musicales maravillosos, logrando que uno se mantenga atento a los cambios precisos que suceden en el momento justo de cada acorde y ritmo.

Una vez más, la creatividad excepcional que tiene la banda, los llevó a escribir un excelente capítulo dentro de la música progresiva. El álbum abre con “Aritmophobia”, canción que introduce un riff de estilo oriental en los primeros segundos y que se va deslizando sobre texturas de percusión polirrítmica para tener un desenlace insólito.

“Ectogenesis” ofrece algo familiar con la interacción constante del bajo y de la batería, ambos sentando un fondo que enlaza la armonía de la guitarra entre cambios de tiempo y firmas personales que sólo cada uno de los integrantes de la banda es capaz de estructurar. Sin embargo, nada es chocante u obligado en la manera en la que The Madnes of Many se va desarrollando, todo cae en su lugar y fluye como un diseño bien planeado.

Con similitudes al track anterior, “Cognitive Contortions” y “Inner Assassin” continúan con el concepto de ir de menos a más. Crescendos atiborrados de patrones inquietantes y virtuosismo en las cuerdas que se adornan de ritmos amétricos para crear contexturas musicales que desafían cualquier melodía. A estos le sigue “Private Visions of The World” que evoca calidez y una visibilidad borrosa que tal vez pudiera encontrarse en una húmeda tarde de verano.

En marcado contraste con los tracks anteriores, nos topamos con “Backpfeifengesicht”, una canción que toma los elementos más duros del djent para traducirlos en líneas de un rock progresivo futurista que seguramente podría engalanar cualquier mosh-pit.

Tal vez los mejores tracks de The Madness of Many sean “The Glass Bridge”, “The Brain Dance” y “Apeirophobia”. Estos tres tracks son una triada que, sin divulgar mucho, se transforman en un trance capaz de sacar a flote las emociones más antiguas de cada quien, las positivas o negativas, culminando en un inigualable sonido, fino y prodigioso de los tres músicos que constituyen a Animals As Leaders.

En pocas palabras, The Madness of Many, es un álbum que establece un balance entre riffs pesados, pasajes ambientales, pistas gloriosas y armonías únicas que se defienden a través de una sección rítmica de primera clase. Los tempos y los galopes son simples herramientas para producir algo único, evocador y maravilloso que logra ser algo accesible para todos aquellos que creen que el rock progresivo es difícil de escuchar.

HELMET – “DEAD TO THE WORLD”

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Para muchos, nadie en el mundo suena ni se acerca al sonido de los ya legendarios Helmet. Desde Nueva York, la banda comandada por Page Hamilton, ha sido una de los grupos que han sabido mezclar el rock clásico, el rock alternativo, el punk y el metal en una sociedad que desde 1989 le ha dado al grupo una solidez pocas veces vista.

Este año, con Dead To The World, Page Hamilton y la alineación que desde 2011 lo acompaña, han decidido intercambiar la visceralidad sónica que se notaba en álbumes como Strap On It (1990) o Meantime (1992), para comprometerse con melodías vocales que le dan un matiz diferente a la agrupación. De esta manera, Dead To The World, se transforma en una rareza dentro del catálogo de Helmet. No se aleja del núcleo del sonido de la banda, sin embargo, es una bestia encantadora llena de sonidos fuertes que reafirman la condición legendaria de Hamilton dentro de la música alternativa.

Dead To The World ofrece un colección de canciones concisas, bien escritas y que a menudo, son vocalmente impulsadas fuera de la zona de confort en la que la banda se instaló con Monochrome (2006). Esto tal vez solo quiera decir que la banda halló la fórmula para seguir siendo vigente y convertirse en un activo en vez de un obstáculo para si misma.

Hay una enorme cantidad de influencias en este álbum, tanto personales como musicales. En temas como “Bad News” o “Life Or Death”, encontramos la opinión personal de Hamilton ante la decepción política que ha sido nota en los EE.UU. durante los últimos meses y que se enriquece con el enojo, frustración y despecho que Helmet mantiene en sus letras. Pero si escuchamos más a fondo, encontraremos influencias que van desde Pink Floyd hasta Alice Cooper pasando por Stone Temple Pilots y Smashing Pumpkins, lo que no es novedad ya que estas bandas son contemporáneas de los neoyorkinos, pero tal vez por primera vez, la banda se atreve a incluir algo de ese sonido en su ADN.

Helmet también añade una novedad a Dead To The World: El uso de sintetizadores. Estos dan un efecto musical diferente en canciones como “Dead To The World” o “Look Alive”. Si bien este sonido le quita un poco la crudeza a Helmet, logra que sea más fácil de escuchar y la dota de más profundidad y un énfasis más comprensible al mensaje del álbum y l a banda.

Es alentador notar que el invento de Page Hamilton alcanza nuevos modos de expresión a través de Dead To The World y es confortador que después de hacer una contribución tan indeleble a la manera en la que el rock duro ha adoptado un nuevo lenguaje, este siga demostrando la confianza que tiene sobre el estilo que él inventó.

SÔBER – “VULCANO”

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Vulcano, el álbum más reciente de los madrileños de Sôber, se caracteriza por estar repleto de emociones y galopes rítmicos que hacen de este disco una pieza maravillosa de hard rock que supera a producciones anteriores cómo Superbia (2011) y Letargo (2014).

Fieles a su estilo, los hermanos Escobedo, acompañados de Antonio Bernardini y Manu Reyes, logran armar en once canciones un recorrido a través de esas emociones tanto sencillas como complejas que atormentan a cualquier persona con suficiente sangre en la cabeza y calor en el corazón para dejarse llevar. Vulcano es un álbum capaz de recorrer el presente, el pasado y el futuro de Sôber. Entre riffs potentes, baterías veloces y voces que acogen al escucha, Sôber logra crear momentos de intimidad y familiaridad que difieren de cualquier otro período de ímpetu de la banda, y vaya que la intensidad los caracteriza, siendo una de las bandas más dinámicas sobre un escenario.

“Enterrado” es similar a lo que Paradysso, allá por el 2002, quería manifestar musicalmente. Una voz intensa y melódica por parte de Carlos Escobedo acompañada de los acordes complejos de su hermano Jorge. Este es uno de los puntos más eficaces de una banda como Sôber, la manera de llevarnos en un viaje a través de su historia con cada canción sin perder la frescura y novedad. Sin embargo, “La Escalera”, denota un momento más íntimo y descarado de Vulcano, una senda en la que la banda se atreve a seguir haciendo melodías potentes pero acercándose un poco más a la crudeza que en Morfología (1999) los definía.

A pesar de lo clásico que puede ser Sôber, incluso en producciones nuevas como lo es Vulcano, también encontramos momentos arriesgados y que distan de ese color que los españoles manejan a la perfección. “El Viaje” extrae el ambientalismo del post-rock para hacerlo parte del fervor del hard rock, la composición es diferente y la narrativa de la canción también, crescendos de poder mientras al fondo se siente una atmósfera letárgica que genera mirar hacia una dirección diferente en la que Sôber quiso apuntar en esta canción. Sin ser balada, sin ser un potente track, Sôber logra en este tema un momento que lo aleja de toda su historia y lo dispara mil años luz al futuro.

En “Papel Mojado” encontramos guitarras compenetradas, bien ensambladas y que logran dibujar melodías preciosas alrededor de la voz de Carlos Escobedo; mientras que “Estrella Polar” se convierte en uno de esos clásicos cortes de Sôber que ya hemos escuchado en canciones como “Náugrafo” o “Letargo” dándole ese toque de balada a un disco que cierra de manera brutal con “Magnolia”, una canción cargada de un groove metalero que va de menos a más con un magnetismo sonoro que rodea al escucha con mucha distorsión y le da un respiro con un estribillo melódico y pegajoso.

Vulcano es un álbum que sigue marcando la evolución y consolidación de Sôber, una banda que fiel a su estilo, ha sabido encontrar los momentos más importantes para renovar su sonido y convertirse en una banda que merece larga vida y prosperidad.

METALLICA – “HARDWIRED… TO SELF-DESTRUCT”

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En un nuevo amanecer para la música pesada en el que intrépidas bandas se atreven a redefinir el metal, ¿Cómo la banda más renombrada del género puede mantener su relevancia? A la velocidad a la que vamos y en la forma en la que la música de todo género progresa debemos preguntarnos si habrá un lugar en el futuro para Metallica fuera de los libros de historia. A este ritmo, dónde la definición del género continua expandiéndose en relación con lo que solía ser a principios de los 80’s, ¿puede Metallica mantener el paso? Hardwired… To Self-Destruct puede ser la respuesta.

Atrapando a los oyentes rápidamente, Hardwired… To Self-Destruct se abre paso reintroduciendo los mejores elementos de la banda. “Hardwired” y “Atlas, Rise!” son bestiales. Estallan de vitalidad. La primera es un ejemplo de cómo, después de tantos momentos de tormento, la banda logró trabajar como tal, esa conjunción que desde Master of Puppets (1986) no se escuchaba. Mientras que la segunda, es masiva, con grandes elementos melódicos y uno de los coros más pegajosos en todo el catálogo de Metallica. Los riffs de “Atlas, Rise!” tienen un impacto serio gracias a la batería de Lars Ulrich, que sin mucha novedad, sigue siendo la seguridad rítmica de la banda, mientras que el solo de Kirk Hammet es jactancioso y épico, dando a entender que la banda esta en el mismo barco remando hacia la misma dirección.

Pero entonces, las cosas comienzan a desmoronarse desde el núcleo del álbum. La voz de James Hetfield, por momentos, suena titubeante y evita que canciones cómo “Now That We’re Dead” se conviertan en clásicos. “Confusion” comienza queriendo ser un tema progresivo y complejo pero tropieza con su progresión de acordes fuera de lugar y a esto le sigue un paso en falso llamado “ManUNkind”, con corpulentos riffs bluseros y cambios de tiempo en los que pareciera que cada integrante de la banda pareciera estar en desacuerdo; es como si esta se constituyera de 4 ideas diferentes que no pudieron converger.

Desde ese punto, todo se convierte en un downhill. “Here Comes Revenge” sería una secuela sónica de “Enter Sandman” si no fuera por sus destiempos y decepcionantes crescendos. “Am I Savage?” y “Murder One” dejan atrás todo por lo que Metallica se convirtió en Metallica: La velocidad. La primera se aferra a un solo de Kirk Hammet que podría ser soberbio si no fuera por ese sonido inerme que lo rodea, mientras que “Murder One” podría pasar por un tributo a Mötorhead si sólo lo tocaran al doble de velocidad.

En casi 80 minutos, es comprensible que un álbum como Hardwired… To Self-Destruct tenga momentos de tranquilidad, pero se vuelve demasiado cómodo demasiado pronto, e incluso, sigue tropezando sobre sí mismo una y otra vez. Para cuando llegamos a “Murder One” nos surgen dudas sobre si Metallica sigue reconociendo su propio estatus, apostando por sonidos salidos del rock sureño.

Afortunadamente el arma secreta de Hardwired… To Self-Destruct se llama “Spit Out The Bone”, canción que casi manda todas las dudas sobre este álbum al olvido. Un sonido thrash glorioso lleno de velocidad y riffs que, sin duda, se escucharían mejor acompañados de esa distorsión que engalanó a la banda en los 80’s pero que tal vez dirija a Metallica en la dirección correcta para trabajos futuros. Así, “Spit Out The Bone”, cierra el álbum, tomando los acordes de apertura de “Hardwired” y acelerándolos con una precisión y melodía únicas. Su violencia y emoción cambian naturalmente al igual que los ritmos del tema y esto permite momentos fantásticos como aquellos en dónde Rob Trujillo canaliza a Lemmy Kilmister en un solo de bajo, demasiado bajo. Aquí se escuchan los solos más enérgicos de Hammet mientras que Hetfield se concentra en crear riffs reptantes que se dispersan a lo largo de la canción para mantener a los oyentes al borde de sus audífonos.

Es lamentable que una conjunción como esta se encuentre al final del álbum. Una canción que pudo haber sido el arquetipo para todo el sonido de Hardwired… To Self-Destruct, sin embargo, el combustible que se ha quemado en los corazones de incontables fans de Metallica durante décadas, seguirá siendo esa energía que la agrupación necesita para demostrar que la vieja maquinaria aún no esta acabada.