MAKTHAVERSKAN

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En los últimos años, Suecia se ha transformado en uno de los semilleros de post-punk más representativos en el rock actual. Desde INVSN, que tiene su sonido muy recalado en la esencia de Refused, pasamos a Holograms y The Exploding Boy, que cada uno de ellos por su cuenta, engloban los mejores momentos que Joy Division, The Chameleons o The Cure forjaron a la hora de explotar musicalmente.

Dentro de todo este movimiento de post-punk-revival hay una banda que resalta y que logra hacer las cosas mejor de lo que parece. Ellos son Makthaverskan, un quinteto originario de Goteborg, Suecia, que hace uso de su inexperiencia y de su temprana formación para darle ese toque de dream pop a un género que se caracteriza por ser oscuro y serio. Y claro, eso no significa que Makthaverskan sea una banda infantil o que utilice el recurso de la “ira adolescente” para crear su música.

Su sonido es una mezcla de new wave y post punk. Utilizan los recursos clásicos de ambos géneros para lograr un aglomerado de sonidos y texturas que escucharía un montón de adolescentes rechazados buscando una excusas para mover la cabeza, los pies y terminar por construir su identidad. Todo bajo el argumento de transformar las melodías pop en himnos que son un poco más característicos del tiempo en el que viven, su país y su cultura. Si a esto se le suma una producción “cavernosa”, letras abrasadoramente honestas y un lúgubre sentido del humor, el resultado es una banda que lleva “Mujer Poderosa” como nombre en sueco: Makthaverskan.

Con un LP (II, 2013) y dos EPs (Something More, 2013 y Witness, 2015) en su haber, Makthaverskan ha logrado establecer un sonido diferente que por momentos puede ser muy oscuro, como el tema “Witness” lo demuestra, o muy brillante como podemos notar en “Asleep”; sencillo que se desprende de su primer LP.

Makthaverskan en cada una de sus producciones ha logrado establecerse como una de esas bandas que demuestra madurez y unas ganas enormes de crecer profesionalmente y que lo proyecta sobre el escenario de una manera soberbia. Su sonido y su manera de tocar ha mejorado mucho desde sus primeros pininos en el ámbito musical, y aunque su primera presentación fue un desastre en palabras de la banda, la gente ha gustado de esas profundas melodías de bajo, de esas guitarras que se han visto inundadas por shoegaze en más de una ocasión y sobretodo por la voz de Maja Milner que esta inundada de drama y dulzura.

También su éxito ha emulado, casi sin querer, a bandas como Joy Division. De primera mano han explotado dentro de todo Suecia siendo headliners de mas de un festival y de haber girado casi por todo el país. Hasta hace poco han comenzado a repuntar en Estados Unidos. Sólo esperamos que no se vean enfrascados en la desgracia antes de dar el brinco como los de Manchester.

Sin duda Makthaverskan es una banda que sabe llevar la seriedad del post-punk a otros niveles, dándole una esencia diferente y fresca sin despegarse de los cánones más importantes del género. Si esto es lo que pueden lograr ahora que están en sus veintes, no imaginamos que podrán hacer en un par de años.

THE BLACK QUEEN

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Desde hace algunos años Greg Puciato ha comenzado a ser un nombre reconocido dentro de la escena del rock alternativo y metal; aportando a estos géneros una sublime forma de acercarse a estos géneros y dotarlos de una estética y teatralidad circense que raya,   inclusive, en la autoflagelación.

Pero Greg Puciato, y su banda de cajón, The Dillinger Escape Plan, no sólo son una combinación de disonancias musicales y agresión sobre el escenario, también es una expresión libre y cruda de la violencia, de la vida, de la ira y el desasosiego que busca encontrar una catarsis a través del trabajo de los originarios de New Jersey.

Sin embargo Greg Puciato es un tipo creativo, diferente al resto de los frontmen que encontramos en el axis de las bandas de música “pesada”. Es un tipo que viene desde ya hace tiempo colaborando con personajes del calibre de Mike Patton o Chino Moreno, que ha compartido escenario con Nine Inch Nails en mas de una ocasión, que ha formado dos supergroups: Spylacopa, conformado por Julie Christmas (Made Out of Babies), John LaMacchia (Candiria) y Jeff Caxide (Isis), siendo el primero y Killer Be Killed, donde se da el lujo de comaprtir junto a Max Cavalera (Soulfly, Cavalera Conspiracy), Troy Sanders (Mastodon) y Dave Elitch (The Mars Volta)… Y bueno, ente tanto mathcore, avant-garde, metal y demás géneros que han forjado la manera en la que Puciato se expresa, este toma una vertiente diferente al crear, de nueva cuenta, una banda que le permita destilar lo que un artista, en toda la extensión de la palabra, puede y debe hacer.

Así es como Greg Puciato, siendo uno de los mejores frontmen de la escena del metal, nos presenta a The Black Queen, un nuevo esfuerzo musical que toma una vertiente totalmente alejada de la agresiva manera en la que el artista se acerca a su arte. En The Black Queen, Puciato trabaja junto Joshua Eutis (Puscifer, Telefin Tel Aviv) y Steven Alexander (NIN). Desde una perspectiva compleja y diferente, esta banda no dista de ser una superbanda, pero lo interesante aquí es que la inspiración para esta nueva agrupación deviene de actos como lo son Massive Attack, Aphex Twin e inclusive NIN.

Finalmente, después de estar coqueteando con ese sonido electrónico y sutil que se había escuchado en algunas canciones que Puciato covereó con The Dillinger Escape Plan, en The Black Queen damos cuenta de un sonido muy bien armado y elaborado, casi matemáticamente producido y que raya en el trip-hop, shoegaze y reminiscencias de bandas como Depeche Mode, Sisters Of Mercy y Portishead.

De esta forma el trío salió de su zona de confort y en conjunto se arriesgó a hacer cosas diferentes y experimentar, cosa que seguramente lo demostraran en Fever Daydream, su próximo álbum que esta agendado para ser lanzado en otoño y que asemeja un bizarro sueño al que uno puede acceder aún despierto.

No cabe duda que The Black Queen esta dando de que hablar, su sonido relaja, tranquiliza y plantea una sensación de sopor que lo lleva a uno de la mano a relajarse, totalmente la contracara de lo que Puciato y compañía han hecho en sus agrupaciones principales.

PRAYERS

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¿Qué pasaría si Robert Smith hubiese nacido en un barrio latino de San Diego? ¿qué pasaría si Joy Division hubiera tenido sus orígenes en Michoacan? ¿qué pasaría si todo lo anterior fuera real y existiera bajo el nombre de Prayers? Prayers es un dúo originario de San Diego, California que esta conformado por Rafael Reyes, quien llegó de Michoacan a los 4 años, y por Dave Parley. Ambos componen una mancuerna peculiar, diferente y muy surreal al juntar esfuerzos para crear ese sonido que se aleja de todo lo que se conocía de la escena “oscura” y que nos presenta un movimiento contracultural totalmente nuevo: el Cholo-Goth.

Este increíble choque de contraculturas se define por la magnífica habilidad de Dave Parley para mimetizar los años de gloria de actos de los 80s como Pet Shop Boys, The Chameleons o New Order y sumarlos a las influencias de Rafael Reyes quien proyecta a través de sus rimas, sus letras y sus ritmos, una manera distinta de hacer música y acercarse a esta.

Influenciados también por Bauhaus, The Cure y Lords Of The New Church, por mencionar algunos, Prayers tiene un acercamiento al sonido new wave de los ochenta que les da una proyección similar a cualquier acto de la legendaria Factory Records, y si a esto le sumamos la oscuridad y sexualidad del witch house, tenemos un acto que resalta por su producción, su sonido y su peculiaridad.

Pero Prayers no sólo es un movimiento musical, también, es un movimiento artístico que nace de las entrañas de Rafael Reyes quien basa su arte en iconografía religiosa que a menudo ha sido tergiversada para darle otro significado, otro énfasis y otra razón de existir. Todo ese conjunto de ideas, de chicanismos y de latinismos han transformado a esta expresión visual y musical en una tendencia que se ve empapada de la creatividad de Reyes.

Con un look que podría asemejarse a un Dave Gahan (Depeche Mode) cholo y gótico, Rafael Reyes se aleja de todo lo cholo que podría encontrarse en un barrio latino y reinventa la estética musical y visual de un movimiento que poco a poco agonizaba, inyectándole novedad, originalidad y frescura. Con dos EPs en su haber, SD Killwave (2014) y Gothic Summer (2014), Prayers entrega en cada track un sonido que tal vez al principio no sea del todo amigable, pero que poco a poco se transforma en un compilado de melodías amigables que se adornan de letras violentas que narran la vida de Rafael Reyes formando parte de la banda criminal Sherman Grant Hill Park 27, una de las más respetadas y peligrosas del área del sur de San Diego.

Esto es Prayers, un acto diferente, nuevo y que se aleja de todas las estéticas visuales y musicales que se conozcan y que, de verdad, esta logrando hilar un nuevo hilo negro dentro de la escena musical.

FLORENCE & THE MACHINE – “HOW BIG, HOW BLUE, HOW BEAUTIFUL”

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No cabe duda que Florence Welch ha dado un paso importante y en la dirección correcta en lo que se refiera a la forma en la que crea su música. Dejando de lado ese espíritu y ese sonido indie tan prostituido en la última década, Florence Welch demuestra en su más reciente producción, How Big, How Blue, How Beautiful, una evolución hacia un sonido más pulcro, mejor producido y que deja las melodías pop de lado para enfocarse más en un sonido que apuntala que ella, junto a su banda, son un acto que esta tomando una dirección mas clara hacia el rock.

En How Big, How Blue, How Beautiful, Florence Welch y compañía nos inundan de canciones que rozan una estética musical que parece haber salido de la clásica esencia del rock sesentero, sin dejar de lado ese esfuerzo de imprimirle mas blues a su sonido para darle un mayor ímpetu a la emotividad que envuelve a este disco.

Entre los momentos relativamente tranquilos están aquellos que derivan en explosiones sónicas llenas de grandilocuencia musical que evitan recordar esos ganchos pop tan recurrentes en pasadas producciones de Florence And The Machine. “Queen Of Peace” y “Hiding” indican el cambio que Florence Welch dio; y se nota que la interprete estuvo escuchando muchísima música. Esto ha dado un excelente resultado que se nota en la cadencia que tiene cada canción, en la producción y en la madurez que la cantautora ha tomado en este álbum.

How Big, How Blue, How Beautiful se centra principalmente en un romance condenado. El lenguaje que Welch utiliza golpea de formas muy directas al escucha, involucrándolo de una manera personal en el proceso creativo y sentimental en que ella se vio envuelta al grabar este disco. En “St. Jude” una pila de rimas se construye para reflejar los enredos de la vida personal de Welch. Y ahí no acaba la búsqueda de claridad de la cantante, pero al final de How Big, How Blue, How Beautiful, esta claro que ella ha logrado avanzar, crecer y ser más honesta consigo misma.

Al final del camino, nos damos cuenta que Florence Welch es una de esas cantautoras que con el tiempo encarnan ciertos temas que los inspiran a hacer mejor las cosas. Con How Big, How Blue, How Beautiful, Florence Welch ha añadido una cantidad considerable de sentimiento a su catálogo, y se debe a la historia personal que esta directamente ligada a su música; que ella junto a su banda, están tornando su dirección musical hacia alturas más prosperas y más creativas haciéndola una de las artistas que mantienen un equilibrio único entre emoción y creatividad.

MEW – “+/-“

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Mew siempre ha sido una banda surreal, llena de magia, dulzura y unos falsettos que hacen de la voz de Jonas Bjerre un deleite mágico al sobreponerse sobre el rock más áspero que la banda danesa puede erigir. Seis años tuvieron que transcurrir para que Mew lanzara Plus/Minus, otra fábula sonora que desdibuja las fantasías infantiles más asombrosas, llenándolas de una realidad abrumante a través de melodías etéreas y ritmos sacados de cualquier cuento de hadas.

Mientras la voz de Bjerre raya en la fragilidad, las guitarras brillantes iluminan un libro para colorear lleno de rock progresivo que caen en lo bizarro, pero sin dejar atrás la mera intención de los daneses para sorprender a través de su art rock que gradualmente se inunda de intenciones indie para darle otro tono al álbum completo.

En los 6 años que separan a No More Stories… (2006) y Plus/Minus, Mew ha pasado de un rock melódico a un territorio más orientado hacia el pop y el rock alternativo, situación que Jonas ha sabido amalgamar de una manera sorprendente. Gran parte de Plus/Minus suena a un delicado viaje a través de un libro que Bjerre va narrando, con sus giros inesperados y sus colinas escarpadas; pero al final, da un resultado orgánico y armonioso que hace pedir más.

El álbum abre con “Satellites” un tema que incluye las ya clásicas cadencias y ritmos de Mew, pero con un twist que se esconde en el ADN de la estructura de la canción, voces dulces a las que ya estamos acostumbrados pero con un sentimiento aún más edificante que otras veces. “Witness”, el siguiente track con el que tropezamos, tiene como peculiaridad que Jonas modula su voz más hacia tonos graves y adultos, dejando un poco de lado aquellos acentos infantiles y mágicos, creando una dualidad en la canción que indica que la banda va madurando pero sin olvidar sus orígenes.

Un detalle culminante dentro de Plus/Minus es el regreso de el bajista Johan Wohlert, quien se unió a la banda justo a la mitad de la producción de Plus/Minus, haciendo que la banda dejara de ser un trío, e impulsándolos a tomar nuevos ángulos y decisiones que le dan ese sonido particular a esta nueva producción.

Plus/Minus, sin duda, es un álbum para fans. Mew se encargó de escribir un detallado conglomerado de melodías que destacan por su entrega y su sonido clásico donde encontramos giros nuevos que le permiten a la banda recabar nuevos seguidores sin dejar atrás a los viejos… En cualquier caso, el nuevo álbum le sienta bien al cuarteto danés. Dentro de sus ranuras y compases rígidos se construyen elevaciones suaves y melodías atiborradas de eso que sólo Mew sabe hacer, un sentido que sólo ellos saben ejecutar.

MARRIAGES – “SALOME”

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Con la constante evolución y convergencia del post-rock con otros estilos musicales, Salome, la nueva producción de Marriages, es un álbum que parece haber llegado en un excelente momento. Si bien la etiqueta de post-rock siempre ha sido muy floja para esta banda, Marriages demuestra que en su sonido se encuentra lo más seminal de los estilos más representativos del rock de los últimos 20 años.

Sonidos de reverbs y shoegaze han plagado la corta discografía de esta banda conformada por Emma Ruth Rundle y Greg Burns (mejor conocidos por formar parte de Red Sparowes) a quienes se les unió Andrew Clinco. De esta forma nace Marriages, proyecto que con su EP Kitsune (2012) abrió una nueva vertiente musical en la que la catarsis, las tónicas largas y una métrica hipnótica eran los preámbulos para crear un sonido más complejo y maduro.

Salome es el primer LP de la banda. Así es, casi tres años después del lanzamiento de Kitsune, el trío originario de Los Angeles, finalmente ha podido completar un álbum lleno de atmósferas que nos recuerdan a esas primeras producciones de Tori Amos y que se acentúan con bordes de genialidad sonora asemejando a esas lánguidas tesituras musicales muy a lo The Cure. En Salome, la banda ha limpiado las cosas, ha pulido su estilo y su producción. Aún encontramos ese vejo de shoegazing que definió a Kitsune (2012), pero Salome tiene atmósferas más gruesas y una tendencia psicodélica que arrulla.

Sin mucho esfuerzo, Marriages ha creado un pequeño gran álbum de rock en su más reciente producción, una que guarda ese espíritu de su primer EP pero con una transición que demarca con precisión todo lo que quisieron lograr con Salome y a través de el. La voz de Emma, por primera vez, se escucha a la perfección. Ella le da un ímpetu maravilloso al disco transformándolo en casi una oda primitiva. A momentos ella logra emular la voz de Grace Slick pero de alguna manera le otorga un toque más oscuro. Mientras tanto, las guitarras tienden a ser menos opresivas y su color es más discreto.

Mientras que en Kitsune (2012), Marriages logró crear un sonido que parecía nacer de las profundidades del océano, en Salome el grupo consiguió darle más encanto a su sonido, haciendo que cada faceta de su música sea fascinante y digerible.

Salome es un disco de rock perfectamente construido, a veces hermoso y a veces espeluznante. Un debut poderoso y que seguramente dará aliento a más de uno.