DEATH CAB FOR CUTIE – KINTSUGI

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La disolución de un matrimonio y la partida de uno de sus miembros fundadores, son dos eventos seminales que han dado forma al sonido e intensión de la producción más reciente de Death Cab For Cutie, Kintsugi. El nombre de este álbum (Kintsugi); que literalmente significa “reparar las cosas”, queda de maravilla para una banda que recientemente ha sido expuesta a la necesidad de cambiar la manera en la que trabaja y evoluciona.

Es claro que el divorcio de Ben Gibbard y la salida de Chris Walla de la agrupación, una vez concluida su participación en el disco, le han dado una tónica diferente al ahora trío originario de Washington, quien en este disco logra desarrollar una exploración por sonidos ochenteros que dan un resultado cálido y lleno de melancolía pop.

Tal vez “Little Wanderer” sea una de las canciones más fundamentales de Kintsugi. Es tan altamente detallada que es imposible no encontrar un tono autobiográfico en su letra. Por otro lado “You’ve Haunted Me All Your Life” es un tema que resonará una y otra vez en el colectivo emocional de los seguidores de la banda. Un clásico instantáneo.

Las canciones más tranquilas del disco son un respiro, una pausa para continuar con un álbum que parece desmoronar el alma de Gibbard en cada una de las palabras que recita en cada track que conforma a Kintsugi. A pesar de ello, encontramos en “El Dorado” y en “Ingenue” temas más brillantes y alegres, que aunque cuentan con un elemento agridulce, pintan un mejor porvenir. Aquí es donde el sentido del embellecimiento artístico de Kintsugi se cierne sobre toda la banda y su detallada producción que les ha provocado resaltar sobre la escena del rock y del indie, estableciéndose como una banda de culto que se reinventa (más a fuerza que con ganas) en esta, su más reciente placa.

El gran legado de Death Cab For Cutie depende, en gran medida, a la cantidad de historia personal que sus oyentes han impreso en cada una de sus producciones discográficas. Finalmente Kintsugi puede o no encajar con el concepto de lo que, para los fans, la banda debe ser, pero los méritos del grupo son avalados por su aportación tanto emocional cómo musical a una escena agónica, cada vez más sobresaturada de llantos sin sentido y emociones inventadas para vender discos y llenar foros.

GRAND BLANC

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París, ahí donde la alta moda y la elegancia se fabrica, donde grandes recetas se preparan para iluminar los escaparates culinarios; París, cuna de grandes literatos y genios del arte… París, una ciudad de contrastes y colores que alguna vez se tiñeron con los ritmos de Joy Division y el rock galo de Bashung, quienes sin saberlo, ayudaron a engendrar a Grand Blanc, banda parisina que se ha encargado de darle un nuevo sabor al post-punk dotándolo de reminiscencias de coldwave y synth-pop.

Grand Blanc es una banda atípica a su época, parecería haber sido formada en aquel París rural que buscaba empaparse de toda la cultura popular de la época, haciendo a un lado a la literatura y al arte. Su sonido es frenético, hipnótico y urge a bailar, a entregarse a danzas macabras que podrían haber salido del Batcave en Londres, mientras la voz que acompaña a cada canción es la guía para adentrarse en los momentos más oscuros del alma humana.

Sintetizadores distorsionados que asemejan a New Order y ritmos que se inspiran en The Cure son algunas de las características más relevantes del cuarteto parisino, sin embargo, logran darle un enfoque más frío a sus composiciones que se atiborran de atmósferas etéreas que parecen una droga de diseño.

Grand Blanc, hasta el momento, ha lanzado un EP que aglutina el maravilloso drama que significa su música. Con tan solo cuatro tracks, los parisinos logran alcanzar un cénit único en toda su producción. “Degré Zéro” tiene toda la idiosincrasia de Kraftwerk bajo un sonido circense que le da un toque tétrico al tema. Y más adelante encontramos una de las joyas de esta banda, “Samedi La Nuit”, un exquisito himno sonoro que inunda los oídos con un epiléptico ritmo que sólo puede comprenderse escuchándolo.

Tal vez el sonido de Grand Blanc pueda ser confundido con música “oscura”, meramente creada bajo la doctrina alemana del goth, no obstante, la banda aboga más a la melancolía interna que a la que se exterioriza adornada con terciopelo y delineador negro.

Grand Blanc es drama, es esquizofrenia y luz negra nacida en lo más profundo de las entrañas de la ciudad luz.

MAXIMILIAN HECKER – SPELLBOUD SCENES OF MY CURE

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Cuando alguien describe su música como “himnos pop a la melancolía” sabes que algo esta haciendo bien y sin duda, Maximilian Hecker, en Spellbound Scenes Of My Cure, su octavo álbum, lo describe de manera fantástica en cada uno de sus tracks… Desde su debut con Infinite Love Songs (2001), el originario de Alemania ha sabido madurar en sus sonido pero sin quitarle ese ímpetu melancólico y radiante que escenifica en cada una de las imágenes que son sus canciones.

Con Spellbound Scenes Of My Cure, Maximilian Hecker habla, a través de cada uno de los tracks del disco, de una ciudad diferente en la que ha estado. Beijing, Tokio, Taipei, Hong Kong y Nueva York, son algunas de estas ciudades que él, en sus palabras, le han servido para buscar momentos complejos llenos de inspiración mágica para retratar con sonidos pop, las delicadas formas de la esencia de cada una de estos lugares.

El glamur, el sexo y el amor se notan en la estructura del álbum, “Gangman Misery” es un tema cargado de nostalgia, neblina y un perfume sutil que aparece en sus notas, mientras que “Kastrup” lo lleva a los parajes de esa ciudad de Dinamarca que le trae salvación y liberación dentro del viaje espiritual que le ha significado Spellbound Scenes Of My Cure.

A través de esta placa, Maximilian Hecker, se libera de todos esos fantasmas del pasado que lo han atormentado, de ese odio reflejado en los ojos de sus semejantes y gracias a ese sutil sonido dream pop y shoegaze, el cantautor cambia los esquemas sociales de sus propios lastres para crear un álbum mágico y etéreo que enaltece las condiciones más humanas que pueden existir en el corazón.

LARVA – “MÁQUINA MISÁNTROPA MAGNÍFICA”

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Con los sentimientos rotos y el temple por los suelos, el acto de shock-metal Larva regresa con Máquina Misántropa Magnífica, un álbum que es un conglomerado de ira, perversión y sobre todo mucha realidad… De esa que se vive todos los días en una urbe que nos come vivos y promete destruirnos lentamente.

Larva es una de esas pocas bandas que ha sabido sobrevivir a los cambios radicales dentro del metal en México. Es una banda que ha aprendido a adaptarse a la cambiante escena a la que se acoplan otras bandas más por moda que por honestidad creativa. Si bien, Larva es una banda que no a todos encante, es una de esas bandas frontales, contestatarias y que incomodan… Con eso, tienen la mitad del camino recorrido en una escena que no da y quita, y que gracias a bandas como esta, sigue existiendo.

En Máquina Misántropa Magnífica, Peech, Baliz Jesucristo y Yoab se dieron a la tarea de vomitar cada uno de esos sentimientos oscuros para hacerlos luz sobre partituras de vida, esas que describen los momentos más atípicos que nos hacen sonreír o llorar. Un Peech más enojado y rencoroso regresa, más áspero y resentido, dejando ese sonido melódico que supo entregar en El Día De La Peste (2012) para, en Máquina Misántropa Magnífica, transformarse en esa bestia que lo consume todo. “Odio Todo” es ejemplo de lo que este álbum entrega, un énfasis negativo que sirve de catarsis para cualquiera y de paso se adorna con la presencia de Erk Aicrag; vocalista de Hocico, dándole un toque más agresivo e impactante a este track.

Después de un camino áspero y ríspido al escuchar “Ustedes Dos” y “H.O.P.E”; llegamos a “Superhéroe”, un quiebre sonoro y emocional en el que toda la estructura musical de la canción vuelve a esas raíces melódicas de la banda, dando un respiro de toda esa agresividad y busca esa melancolía que cura, a medias, las heridas más profundas.

A simple vista, Máquina Misántropa Magnífica, puede percibirse como un álbum, provocador, incomodo y poderoso; pero en realidad, es un álbum mucho más personal en el que la banda encontró momentos de fragilidad, de debilidad y los supo utilizar para crear una increíble placa que se destaca por su sonido y su producción casera que no le pide nada a ninguna banda con enorme presupuesto.

“Regreso Derrotado” es otro de esos temas clave dentro de Máquina Misántropa Magnífica, en esta canción no sólo converge todo lo que Larva a aprendido a través de su larga carrera, también es apadrinada por Rick Loera, voz en Legions Of Etheria, lo que le da un toque diferente que la hace resaltar dentro del álbum.

Finalmente el disco cierra con “La Razón de Lo Que Soy”, un himno que sirve para cerrar ciclos, una canción que duele, que cala y que edifica las emociones más frágiles, esas que a momentos escondemos detrás del dolor y del enojo para; a ojos de todos, parecer fuertes y soberbios cuando en realidad el mundo a nuestro alrededor poco a poco se desmorona.

Máquina Misántropa Magnífica… La epítome de Larva.

ERASE ERRATA – “LOST WEEKEND”

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Tuvieron que pasar 9 años para que Erase Errata regresara con un nuevo LP en el que reescribe la manera en la que el Riot Grrrl debe sonar y debe agredir. En Lost Weekend, el trio originario de San Francisco, California, ha vuelto a rugirle a la vida con composiciones más complejas y una producción que suena a esa que sea hacía a mediados de los 90s.

Con Lost Weekend, Erase Errata ha encontrado un enriquecimiento personal y musical que se nota a lo largo del álbum. Hay momentos realmente estridentes que se acompañan de una estructura musical que hace énfasis a la naturaleza del punk y el post-punk, sin embargo, la banda logra acercarse más a sus raíces experimentales que les valieron ayudar a cambiar la escena del rock en aquella época.

Sorprendentemente y con un gran resultado, Lost Weekend fue grabado durante tres días de entrega a la música, ya que las integrantes de la banda, compuesta por Jenny Hoyston, Bianca Sparta y Ellie Erickson, no viven cerca una de la otra.

El álbum, en general, tiene un sonido brillante que a momentos se inunda de distorsiones y golpes funk que le dan un sabor especial a esta producción. Retablos de jazz y de grunge son fáciles de percibir en su estructura, dando como resultado un conglomerado de sonidos que demuestran que la banda no sólo ha mejorado, si no también, madurado.

“My Life In Shadows” tiene un drive interesante y su línea de bajo se acerca a las raíces negras del R&B, mientras que la guitarra le da un tempo al track que podría bien haber sido creado en los 60s. “Watch Your Language” mantiene distorsiones saturadas de fuzz que le dan una característica casi stoner a este esfuerzo reinterpretativo del Riot Grrrl.

Así, con esta cuarta producción, Erase Errata ha aprendido a medir su calidad musical y sobretodo a plantearse fronteras personales que simbolizan un reto creativo que las ha empujado a reinventar su sonido sin perder su esencia.

DOLORES (DE HUEVOS)

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Si a Groucho Marx, Henry Rollins le hubiera propinado una golpiza, seguramente tocaría en Dolores (De Huevos). Este esfuerzo musical originario del Distrito Federal, reúne los esfuerzos de Manolo Ávila, Conrado del Campo, Christian Spuma y Manuel Rubio en un conglomerado de letras que parecen haber salido de un poemario de Chuck Phalaniuk y ritmos que viajan entre el hardcore, el punk y el post-hardcore.

Cada uno de los integrantes ha tenido estancia (o tiene) en otras bandas, sin embargo en Dolores (De Huevos), logran quitarse la camiseta de sus otras vertientes musicales para entregar un sonido que viene desde la médula, es agresivo, potente y sobretodo contestatario.

Ya lo dijo en algún momento Manolo Ávila al que se le conoce por haber formado parte de Allison – “Ahora toco a mi manera” – y vaya que su manera de tocar y crear música en la actualidad es impresionante. Él y compañía entregan en cada presentación dinamismo, energía, agresividad y una ejecución que pocas bandas en la actualidad tienen… Digámoslo así, ellos tienen calidad y cantidad… Y muchos huevos.

Su primera producción, El sueño de la razón produce monstros (2013), tal vez llamado así por el grabado del mismo nombre del autor Francisco de Goya, mezcla un sonido visceral y por momentos romántico; cómo si Johnny Cash hiciera un dueto con Sid Vicious. Al mismo tiempo, en este EP, encontramos sonidos muy clásicos del punk de la vieja guardia. Por ahí se esconde Black Flag o Bad Brains, pero reinterpretados desde una perspectiva algo nacionalista, cómica, teatral y muy enérgica.

En La Naturaleza Incoherente del Ser (2014), su segunda producción, Dolores (de Huevos) se acerca a un sonido más complejo y todavía mejor producido. Mientras se recorren los tracks del álbum, se nota una mutación del punk al post-hardcore y es notorio que este cuarteto no se encasilla en ningún género y propone. Claro, mantiene su esencia punk, pero rompen el molde al salir de lo común para entregar sonidos que sólo se aprenden atascando los oídos de música y los ojos con lecturas que cambien la mente.

No cabe duda que Dolores (De Huevos) es una banda que esta cambiando esquemas, formas y maneras en las que se crea y produce la música en México. Ellos logran entregar todo lo que a un adolescente mueve pero desde una perspectiva más adulta, mas satírica y sobretodo con actitud.