ANATOMY OF THE BEAR – “ALYSU”

Lo vasto de la narrativa del post-rock, una vez mas, nos cuenta una historia individual en un solo álbum, y en esta ocasión, nuestra historia se va desarrollando a través de las bellas composiciones de Anatomy Of The Bear, banda inglesa que después de 6 años de hibernación, regresan con Alysu, nuevo álbum que marca una evolución notoria sin olvidar sus orígenes.

Como es costumbre dentro de las rutinas del post-rock, el concepto de Alysu es una pieza de narrativa cinemática que se enfoca en la historia de Alysu, un personaje que se alista para emprender un viaje en un globo aerostático que inicia con “Awakening II” – una referencia a su primer EP Awakening (2010) – y que durante tres minutos nos mantiene en tensión con notas en crescendo que van iluminando el cielo tornasol.

El comienzo de la historia – “Set Sail For Alysu” – nuestro personaje principal se lanza a la aventura acompañado de reverberaciones sonoras y elementos electrónicos que crean una sensación somnolienta y positiva, construyendo un ambiente vívido a través de las guitarras y que facilitan que la imaginación vuele al dibujar al pequeño globo despegando. Sin llevar mucho tiempo en vuelo, nuestro protagonista llega a “The Summit”. En este bosquejo se ve reflejado el cuidado con el que el álbum fue diseñado. El tema esta lleno de esperanza y un enfoque musical relajante y, al mismo tiempo, desconcertante.

Es aquí donde la encantadora forma de escribir música de la banda entra en escena. Con esos cambios circunstanciales dentro de los ritmos y notas, el dueto consigue un ligero toque cursi y maduro, logrando que la música de Anatomy Of The Bear sea una espada de doble filo, ya que progresivamente va embistiendo cada emoción de una manera casi imperceptible.

Cuando dentro de nuestro cuento la noche cae, Alysu eleva el vuelo para volar sobre las nubes. La noche es silenciosa y pacífica, millones de estrellas tintinean en el cielo y la luna las acaricia suavemente. “Cosmos” abraza al pequeño globo y a su solitario tripulante, mientras que una caja de música hace cosquillas en nuestros oídos y el tremolo de las guitarras empujan a Alysu al llegar “Glowing Morning” para alejarse más allá de lo imaginado.

Ahora, el globo y su tripulante, se encuentra sobrevolando el “Endless Sea” mientras el sol lentamente comienza a levantarse y el sonido del mar encalla en los oídos de nuestro protagonista. Este punto de inflexión en la historia lo marcan las primeras voces en Alysu. Ed Gibbs crea instantáneamente un ambiente suave, frágil y conmovedor y cálido, dotando a su sonido de una personalidad única que hace más espeso el sonido del álbum. Mientras tanto “The Winding Path” esta llena de escalas musicales que nacen de las guitarras melancólicas. Así, nuestro aventurero, tiene el mayor desafío de todo el viaje justo frente a sus ojos. A partir de ahora, Alysu, esta “So Far From Home”, más lejos que nunca. Sentimientos encontrados aparecen y el miedo y la esperanza aumentan ¿Dónde y cómo terminará este viaje?

La narración musical, entonces, comienza una vez más muy despacio. La voz de Gibbs se convierte en parte del ambiente y es casi inaudible en un comienzo. Al mismo tiempo, las letras no pueden ser identificadas, pero se mimetizan con los sintetizadores y las cuerdas que logran crear una hermosa pieza de post-rock que acumula todas esas características del género para convertirse en un clásico instantáneo. Este final crea un impulso enérgico y librea todas las emociones que a lo largo del camino se han acumulado.

Al final, Alysu es un disco que si bien ha sido elaborado de manera independiente, conjuga todas las interpretaciones musicales y personales de una banda que lleva un tiempo madurando y constituyendo su estilo. Si bien tal vez el álbum no cuenta la historia de un personaje llamado Alysu ni su aventurar en un globo aerostático, la música sirve como paleta de colores para dibujar una interpretación personal, que al final, es lo que en general se busca lograr a través de la música, y en especial, a través del post-rock. Alysu es un álbum ligero y fácil de escuchar, pero eso si, requiere paciencia y atención para incorporar sus pequeños detalles dentro de su propio imaginario.

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EMMA RUTH RUNDLE – “ON DARK HORSES”

El nuevo álbum de Emma Ruth Rundle, On Dark Horses, no pudo haber salido ni en otro año ni en otro momento más que en éste. Si bien muchas personas recurren a la música para escapar, no cabe duda de que el mundo que nos rodea se siente cada vez más amenazante y caótico; y On Dark Horses, es un intento por parte de la cantautora para describir esa sensación. El álbum es un ensayo de cómo coexistir con nuestros miedos, cosa que para Rundle, simplifica el vivir luchando de manera precisa, hermosa y destructora.

Los caballos, en forma metafórica y literal, forman parte intrínseca del disco. La dimensión visual que toman en el título del álbum y en sus letras es única. Rundle los describe a lo largo de sus canciones como bestias poderosas y hermosas, pero sin libertad. Así que “el caballo negro” (Darkhorse) trabaja de forma visual como una representación de una fuerza contenida que ganará la carrera o superará las expectativas de la sociedad y de ella misma.

On Dark Horses es demoledor y más que eso. Rundle ha construido paisajes sonoros titánicos que le permiten a sus emociones tomar todo el espacio que se merecen. Sin embargo, hay una sensación de control allí también. Estas canciones son catárticas, permiten que el miedo, la ira, y la soledad fluyan a través de ti en vez de controlarte. Mientras las canciones son meticulosamente construidas, la voz de Rundle es cruda y filosa, y ello ayuda a que sea lo que sea que hemos pasado, estemos pasando o estemos por pasar, sea más llevadero, sencillo y mucho menos explosivo.

Y así, mientras el último álbum de Emma, Marked For Death (2016) fue una pieza de arte excepcional que dictó el nivel al que la cantante quiso llegar, intentar hacer un seguimiento de un LP generacional es una tarea desafiante que muchos no logran, pero ella iguala el fervor e intensidad de ese disco con el igualmente temible pero devastadoramente hermoso On Dark Horses.

“Fever Dreams” abre el camino de la vereda del caballo oscuro. En este tema se revela la desesperanza de la mortalidad y como los sentimientos de desesperación y pérdida se transforman en una sensación de perpetua confusión. La atmósfera es austera pero apasionante, y a través de la densidad de los ritmos y las guitarras abrazadores, Rundle llora sombríamente.

Sin embargo, a diferencia de Marked For Death, Rundle no permanece estática. La mayor parte del álbum relata la inquietud de los diferentes personajes y la búsqueda constante de encontrar un escape o, como se dice en “Control”, tomar posesión de lo que se puede. Un misticismo del desierto envuelve la pista, mientras un momentum musical y guitarras reverberantes llenan el espeso y cálido aire.

Después, Rundle arroja a los oyentes a los confines del Desierto de Mojave con el agotador pero impresionante tema “Darkhorse”. En lugar de un solitario vagabundo, Rundle dibuja en esta canción a dos viajeros cansados. Son hermanas que están buscando encontrar sus piernas nuevamente y superar el “horizonte de aguas oscuras” que se traduce a buscar la salida de un pasado traumático compartido. La composición de Emma – y las imágenes que crea – es magnífica, ya que mezcla la poesía con el cine.

“Races” es la canción más solemne. Esta ofrece un leve respiro de esa sinergia del folk y goth rock convergiendo en una hermosa sintonía. Un tono inquietante que coexiste junto a la guitarra cristalina y disonante zumbando en el fondo, y al mismo tiempo, la voz de Rundle se desgarra de una manera metódica e introspectiva. La historia del tema es aquella que habla de un amor que se ahoga en la noche, un amor olvidado y antiguo entre un hombre y una mujer que hacen de sus palabras, balas.

Incluso cuando Rundle aborda un tema común, lo pone de cabeza, lo deconstruye y le da muchos significados. En “Light Song” lo hace. Una balda de amor como ninguna otra. Rundle desencadena una aventura escabrosa, cinemática y legendaria. En esta canción la vocalista se ve acompañada de Evan Patterson, frontman de Jaye Jayle, dando un contraste vivaz a una danza musical que pretende describir un baile de cortejo entre el sol y la luna.

“Apathy On The Indian Border” es un himno político que comienza con un sonido pletórico que dibuja paisajes desconocidos e angustiosos. La voz y la letra están llenas de desesperación, furia y memoria. Esta historia recuerda a las familias que fueron desmanteladas recientemente por lo agentes de ICE y les da voz, forma, color y rostro a todas esas personas que han llenado de sufrimiento su sueño de tener una vida mejor.

El álbum llega a su fin con la emotiva “You Don’t Have To Cry”. La instrumentación es ligera y delicada, con la excepción del ocasional brillo de la guitarra. El remordimiento y la reflexión llenan la voz de Rundle, mientras conmemora a todos los jóvenes que fueron tomados demasiado pronto por se diferentes. Rundle, también, es diferente. Ella está creando un arte audaz, sombrío y meditabundo, pero al mismo tiempo, hermoso. Y aún más importante, ella esta contando historias que deben ser contadas, escuchadas y visibilizadas. Incluso en los momentos más terribles y en el más oscuro de los tiempos, ella encuentra algo de lo que se puede obtener fortaleza o aprender. Ella encuentra el dolor que nos inflige a todos, pero nos alienta a no simplemente huir, sino también, ser el remedio para la imposición para creer que no solo estamos montando un caballo negro si no que somos esa bestia.

THRICE – “PALMS”

Abre tu mente y acepta las posibilidades que se encuentran fuera del espectro del blanco y negro. Abre tus brazos en un abrazo cálido y unificador, abre tus oídos en nombre de Palms, el décimo álbum de Thrice.

Thrice es una banda que, como un gran surfista, ha recorrido muchas olas a lo largo de sus veinte años de carrera. Formados durante la preparatoria, para el año 2000, estaban lanzando su álbum debut – Identity Crisis. Sin embargo fue su tercer lanzamiento, The Artist In The Ambulance (2003), que los colocó en las listas de popularidad y los hizo ser un foco de atención por si innegable talento. En 2005, Vheissu continuó consolidando su reputación musical, junto con cinco álbumes más en los próximos once años, que van desde la oferta conceptual de 2007, The Alchemy Index Vol.I & II, hasta To Be Everywhere Is To Be Nowhere (2016) que tiene un tinte político. Entre toda esa marabunta musical, hubo paréntesis, EPs, sencillos, álbumes en vivo y canciones poderosas, regalos gloriosos por parte de la banda que se ha encargado de ofrecer música de primer nivel a lo largo de toda su existencia.

Con Palms, que también marca su debut en Epitaph Records, el vocalista Dustin Kensrue, el guitarrista Teppei Teranishi, el bajista Eddie Breckenridge y el baterista Riley Breckenridge presentan una colección de 10 canciones realmente potentes y extraordinarias. Curiosamente, en esta producción, el cuarteto optó por dividir la producción; colocando los deberes vocales y percusión en manos de Eric Palmquist (Mute Math, Bad Suns), las guitarras y cuerdas ellos mismos y entregando la mezcla del álbum al ganador del Grammy, John Conlgeton (St. Vincent).

El álbum abre con sonidos de Moog ochenteros sintonizados con la voz de Kensrue, mientras la banda lanza un apasionado recordatorio de lo que significa ser humano a través de “Only us”… No importa qué tan diferente quieras hacerte, todos somos uno y lo mismo. Al igual que con todo lo que Thrice toca, hay una intensidad y una fuerza sincera en esta canción, una abrumadora profundidad de sonido y una pasión febril en su intención artística. Sin duda, no se puede cuestionar su franqueza.

A continuación explotan con “The Grey”, una canción que habla a cerca del abrazo de esa zona gris que se encuentra más allá de las divisiones sociales, mientras que con “The Dark” la guitarra de Kensrue lidera la lucha personal contra nosotros mismos por el bienestar y la conservación del planeta. En este tema se cuenta con un coro de más de mil voces, fanáticos de todo el mundo que enviaros sus propios videos para ser incluidos en la canción.

En “Just Breath” hallamos un sonido más orgánico y de penumbra que se complementa con la bella y delicada voz de fondo de la cantante y compositora Emma Ruth Rundle. Así, este pequeño gran círculo, se expande hacia niveles inesperados haciendo del track algo totalmente atípico para la banda. Un sonido poco prolijo pero no por menos asombroso. Al mismo tiempo, “Everything Belongs” es un magnífico respiro del rock que permite a la banda deleitarse con una epifanía sonora verdaderamente brillante.

Con nuestras almas reabastecidas, comenzamos el viaje serpenteante hacia “My Soul”. Aquí, Thrice, produce un sensual blues que flota sobre los tímpanos como nubes en un cielo otoñal justo antes de que amplíen su sonido y lo lleven a través de la distancia que marca “A Branch In The River”. De forma distinta “Hold Up The Light” tiene algo sucio y fangoso en sus capas musicales que invita a sacudir las caderas, hacer headbanging y a llenar estadios.

Paralelamente, la brillante acústica comienza con “Blood On Blood”, un fino vino que se desliza por el paladar con sus capas de sonido deliciosamente envejecidas. En última instancia, van por el gran final con el barrido cinematográfico de “Beyond The Pines”, un conjunto único que reúne esas guitarras maduras que brillan como diamantes junto a las escofinas filosóficas de Kensrue.

Algunas bandas disfrutan de reputaciones legendarias que nos dejan aturdidos, mientras que otras transitan ciegamente a través de distintos géneros para llamar la atención continuamente con su dominio técnico y su conocimiento sincero. Thrice se encuentra en esta última categoría ya que todo lo que tocan es digno de un estatus dorado. Palms, por lo tanto, no es diferente. Existe una vulnerabilidad espiritual en este disco y en Thrice también; una banda que posee la habilidad de poner todo en la línea lírica mientras que pone capas de musicalidad extravagante a través de su campo de vibrante unificación creativa.

Si bien en Palms no hay un grandilocuente himno al rock, el disco es una mirada limpia al espíritu de una banda que desea transmitir un mensaje de unidad en nombre de la música, de la humanidad y de ellos mismos.

ALKALINE TRIO – “IS THIS THING CURSED?”

Dejemos de lado todas las ideas preconcebidas, los prejuicios y el esnobismo indie por un minuto. En los últimos 20 años, la amalgamación impía de Jawbreaker-Misfits-The Ramones llamada Alkaline Trio, ha sido una de las voces más consistentes dentro de toda derivación del punk. Encuentren una banda contemporánea que, entre Maybe I’ll Catch Fire (2000) y Crimson (2005), haya lanzado cuatro discos que eclipsen a los otros lanzados por los oriundos de Chicago… Es imposible.

Is This Thing Cursed? Viene con el argumento de que fue un álbum escrito en el estudio, por ello las comparaciones con Maybe I’ll Catch Fire (2000) se desvanecen en un instante; no se trata de composiciones sencillas, llenas de enojo post-adolescente e instintivamente labradas en una habitación diminuta. En cambio, lo que tenemos es un retorno de la banda en toda la extensión de la palabra, además de que para el trío ha sido un paso completamente natural. Un detalle en esta nueva era que es importante resaltar es que, por primera vez la voz de Dan Andriano bajista de la banda, es más socorrida y utilizada a lo largo de todo el álbum.

“Is This Thing Cursed?” abre el disco y da nombre al álbum. Tiene un inicio con un suave piano, sencillo y que envuelve la estructura del intro de la canción antes de estrellarse con los galopes de Derek Grant y los acordes rítmicos de Matt Skiba. Al mismo tiempo, Skiba y Andriano intercambian versos y armonías de coro (una cosa nueva y rara para Alkaline Trio) y que vuelve más interesante la nueva tendencia musical que la banda esta tomando.

Esa noción de asociación es la clave de Is This Thing Cursed?: Cada músico ha tenido el tiempo necesario para construir su dirección en la producción del disco. “Demon In Division”, por ejemplo, comienza con algunos acordes de bajo por parte de Adriano que parecen haber sido escritos en los 90s y desempolvados para este disco, pero Skiba toma el core de la canción para llevarla a otro nivel. En producciones anteriores esa mecánica habría sido la regla en casi todas las canciones, pero en su lugar la banda ha funcionado como eso, repartiendo responsabilidades y siendo más abierta a la creatividad de sus propios integrantes. Esto es muy notorio al encontrar teclados sutiles, guitarras acústicas y al trío empujando las canciones a ángulos oblicuos para refrescar su ya clásico sonido. Mientras tanto, la batería de Grant, mantiene la energía en todo momento y es una presencia estimulante en todo el álbum. Que una banda de 20 años de existencia todavía encuentre nuevas formas de colaborar es inmensamente gratificante.

A lo largo de la primera década del siglo XXI, las letras de Skiba tuvo un declive, por lo que la banda se apodero de las letras de Andriano. Pero Skiba comenzó a redescubrir su toque en My Shame Is True (2013) y para cuando llegó a Is This Thing Cursed? el dominio de la creación de canciones lo regresó totalmente al vocalista. “I Can’t Believe” presenta el mejor coro que la banda ha logrado desde “Sadie” de Crimson (2005), mientras que “Sweet Vampires” y “Goodbye Fire Island” unen sus letras macabras y oscuras con un humor y comprensión de la melodía que no se escuchaba desde Good Mourning (2003).

Andriano también recurre a algunas de sus composiciones más fuertes en este disco. “Little Help” nos trae reminiscencias a Green Day y a “Im Dying Tomorrow”, canción de Alkaline Trio que describe la depresión, la apatía y la autodestrucción inducida por el alcohol y que se incluye en su álbum del 2001, From Here To Infirmary. “Worn So Thin” esta cortado de una tela similar, pero su narrador reconoce propia parte en la espiral inevitable hacia la ira. En medio de todo este nihilismo se encuentra “Stay”, su conmovedora admisión de culpa y deseo de reparación que actúa como un respiro y un recordatorio de que, el trío, ya no son las mismas personas que nos invitaron a meternos en una tina… con un radio.

En Is This Thing Cursed? No hay una disminución de calidad musical y creativa. En los 40 minutos que dura el álbum se van revelando pequeños toques que agregan profundidad a la experiencia auditiva. Desde las cuerdas del coro final en “Goodbye Fire Island” hasta los arpegios de “Heart Attacks” y la distorsión de “Throw Me To The Lions”, Is This Thing Cursed? Es una colección de temas sutilmente gratificante. Se puede argumentar que no se trata de un terreno musical nuevo, pero el estatus que Alkaline Trio ha cimentado a través de su reputación, como unos de los mejores compositores de este género, es más que evidente.

ROLO TOMASSI – “TIME WILL DIE AND LOVE WILL BURY IT”

En estos días, Rolo Tomassi, esta irreconocible. La banda, originaria de Sheffield, Inglaterra, fue precoz al explorar el terreno del mathcore y posicionarse como una promesa de la música experimental de corte duro. Liderada por los incendiarios hermanos Spence – Eva y James – la banda hizo su debut con Hysterics en el 2008. A través de ese disco, la banda, se introdujo a un submundo en el que tuvieron que salir adelante con un sonido lleno de ferocidad técnica y violencia caótica.

Desde entonces, con cada paso que han experimentado, han hecho frente al miedo para convertirse en una de las bandas más innovadoras del underground británico demostrando que con, Time Will Die and Love Will Bury It, su nueva producción, siguen explorándose y evolucionando.

Así, 10 años de progresión implacable llegaron a un punto crítico en su álbum Grievences (2015), que suavizó ese mathcore pero se intensificó la interacción dinámica entre la luz y la sombra, un truco que perfeccionaron en su tercer álbum Atrarea (2012). De esta forma, Time Will Die and Love Will Bury It se construye con esta base consumada, un testimonio de cuán lejos están las bandas del mismo género en comparación con Rolo Tomassi.

Mientras Grievances (2015) era oscuro y se podía percibir el dolor sordo de la vida que ha magullado el alma, el uso incrementado del balance entre luz y oscuridad de Time Will Die and Love Will Bury It, asegura que esto es sólo un arsenal de registros y sonidos excepcionales. “Towards Dawn” y “Aftermath” hacen una apertura inesperada. El primero es una imagen colorida de atmósferas celestiales, mientras que la segunda es un paisaje onírico de post-rock que aprovecha al máximo el lado dulce y perverso de la voz de Eva Spence.

Time Will Die and Love Will Bury It es impresionante en sus formas y matices. Hay tramos aireados, especialmente en “The Hollow Hour”, que se desenvuelve entre una atmósfera inquietante y etérea al musicalizar las pesadillas, pero incluso los momentos más ásperos tienen un lugar del tamaño de una catedral en la estructura del álbum.

“Rituals” es un ataque frenético de agresión y sinuosas señales de cómo la banda maneja los tempos que se construye en cada producción, acompañado por un ambiente premonitorio y el rugido gutural y abrazador de la garganta de Eva que viaja a través de esas suavidad aterciopelada muy a la Deafheaven, para finalmente cerrar el track con un colapso al estilo Converge.

En casi todos los aspectos, Time Will Die and Love Will Bury It, logra ser agobiante, en otros es pesado y en otros es hermoso, todo sin dejar de ser técnicamente hábil. Y es eso, la manera en la que plantean su progreso musical, evolutivo y de madurez, que hace que este nunca baje su ritmo. Hay un equilibrio entre la paz y el caos. “Balancing The Dark”, por ejemplo, es asombroso en su destreza, no únicamente por ser contundente, sino también refrescante e ingeniosa.

Hacia el final del álbum, el respiro finalmente surge con “Contretemps”, canción que abre con una balada de piano mientras construye el resto de su fortaleza alrededor de las melodías de James Spence, que casi se acerca a los niveles de belleza de Explosions In The Sky. Mientras tanto, “Risen”, canción con la que cierra el disco, muestra la otra cara de la moneda de Eva, una voz angelical, dulce e incorpórea. El clímax trae una resonancia emocional a los procedimientos creativos del grupo que confirma la impresionante capacidad del quinteto para viajar por diferentes géneros y estados de ánimo para sonar tan cerca de lo que eran hace diez años y de lo que ahora son.

Por lo tanto, para lo que algunos sonara demasiado pesado o demasiado “experimental”, para otros es un trabajo único de, tal vez, una de las bandas más subestimadas del Reino Unido. Sin embargo, Rolo Tomassi, como muchas otras bandas, han demostrado que existe un mercado para la convergencia entre el metal extremo y otras disciplinas musicales. En cualquier caso, es una alegría tener a una banda como esta que se encarga de seguir explorando la belleza en la brutalidad.

DEATH CAB FOR CUTIE – “THANK YOU FOR TODAY”

En “Gold Rush”, el primer sencillo de Thank You For Today, Ben Gibbard habla sobra las muchas formas en las que su natal Seattle ha cambiado en las últimas dos décadas, llorando recuerdos de edificios antiguos y momentos íntimos bajo las lámparas antes de sollozar: “Please don’t change, stay the same…” El video que acompaña al sencillo es una reinterpretación de “Bittersweet Symphony” de The Verve en la que se presenta a Gibbard siendo golpeado por transeúntes groseros durante un paseo diurno por un vecindario encallado en la ciudad fundada en el estado de Washington, todo para terminar atrapado en un mar de peatones enchufados a sus teléfonos.

Death Cab For Cutie es una banda conocida por su empalagosa sinceridad que, muy de vez en cuando, enseña los dientes para criticar la efímera vida moderna. Recordemos los momentos finales de “Amputations”, tema incluido en su primer disco Something About Airplanes. La canción muestra un discurso que dice más o menos así: “…In this modern day, we have instant coffee and instant tea—instant disbelief, that’s the reason we will never become anything…”

Pero mientras que “Amputations” es un remanente de aquella época en la que la banda editaba sus discos bajo el sello de Barsuk, su más reciente sencillo, “Gold Rush”, es uno de los pocos momentos en los que Thank You For Today encarna la manera en la que Death Cab For Cutie decidió hacer su música en los 2010s. Construido en torno a un sampleo de “Mind Train” de Yoko Ono, la canción se siente inerte en su constante galope, mientras que la voz de Gibbard es un poco espectral y zigzagueante. Thank You For Today marca el primer álbum de la banda en ser grabado en cinta magnética desde que cambiaron a su productor de casa: Chris Walla. Sin embargo, esta producción producida por el veterano Rich Costey (Muse, Interpol), hace que los 10 tracks que conforman Thank You For Today tengan un brillo competente, único y anónimo.

Si bien es tentador culpar completamente al productor (Costey) por los momentos más vacíos del álbum, la culpa inconfundible es de Gibbard y compañía. Las fallas del álbum son un subproducto de la tendencia de Death Cab For Cutie por confundir momentos líricos con momentos sonoros que influyen en la composición de la música y de las letras de Gibbard, haciendo que se llegue a un punto incongruente en el que algunas canciones no tienen la personalidad que musicalmente – o líricamente – se les quiso dar desde el principio.

Thank You For Today no es tan uniforme como Codes & Keys (2011) que es, sin duda, el álbum más fuerte de Death Cab For Cutie de la década de 2010. En Thank You For Today hay momentos que sugieren que Gibbard y el resto de Death Cab… todavía están luchando con la falta de mojo que ha ensombrecido su trabajo más reciente. “I Dreamed We Spoke Again” sufre de un procesamiento vocal junto a melodías a la deriva y una línea de bajo muy a la New Order que más que original parece un cover. “When We Drive” posee todo el encanto de un comercial de autos mientras que “You moved Away” sofoca sus reflexiones líricas de la vida pasada y esos temas nostálgicos que recorren las venas de todo el álbum.

La canción que cierra el disco, “60 & Punk”, es posiblemente una de las canciones más mordaces que Gibbard ha escrito desde el infame “Someday You Will Be Loved” incluido en Plans (2005).

Antes de Thank You For Today, han sido escasos los logros en lo que respecta a la obra de Death Cab For Cutie en los años 2010s, así que es un alivio que este último lanzamiento ofrezca algunas de las canciones más fuertes de la banda desde Narrow Stairs (2008), joya del indie pop que recuerda los días de gloria de la banda, aunque sea solo por unos minutos.

Luego está “Your Hurricane”, posiblemente la canción más adorable de Death Cab For Cutie en mucho tiempo. Una balada disfrazada de guitarras vintage y una emotiva toma vocal de Gibbard que puede entenderse como uno de sus mejores trabajos. Cierren los ojos y tal vez suene a un clásico. De esta forma se puede comprender que Gibbard todavía es capaz de estos momentos de seda sin sentirse a la deriva. Capitular la nostalgia es a menudo una elección estilística imprudente, pero quizás Death Cab For Cutie podría mirar hacía atrás un poco más en el futuro para comprender que el pasado no siempre tiene que ser un obstáculo, pero si, un buen lugar para descansar un rato.

“DARKHORSE” by EMMA RUTH RUNDLE


Educada en los caminos de Nocturnes mientras transitaba en vuelo con Red Sparowes y terminaba de madurar en las vicisitudes de Marriages, Emma Ruth Rundle se ha posicionado como una artista multifacética que logra, a través de cualquier disciplina artística que utilice, proyectar un mensaje claro, pero que en otros momentos toma un tenor enigmático, demostrando que es en la simpleza de su trabajo donde recae su complejidad.

La Emma de Marked For Death (2015) ha muerto, y después de explorar en total solitud aquel álbum, la intérprete prepara On Dark Horses, álbum que esta por ser lanzado el próximo otoño. Mientras tanto, la cantante nos deja una pequeña muestra de su próxima producción y que lleva por título “Darkhorse”.

En la canción, la cantante de construye su sonido anterior optando por brindarle a su sonido folk una oscuridad que desde sus inicios la ha caracterizado; sin embargo, es hasta la construcción de este nuevo álbum que esta característica circunda por toda la columna vertebral del disco.

“Darkhorse” cuenta con esa parte reflexiva e introspectiva de la oscuridad personal. La canción actúa sobre acordes menores simplistas y corrientes eléctricas que enlazan la suntuosa voz de Emma con un peso emocional que se percibe a lo largo de toda la canción. Al mismo tiempo, esta toca el tema de la superación, el cómo y el porqué comprender y abrazar las situaciones paralizantes que nos hacen ir más allá o retroceder a un espacio personal alienado, introspectivo y aislado en el transitar de superarse… O hundirse un poco más.

La letra es una dimensión visual que se torna un himno vigoroso y divino, aunque no necesariamente enalteciendo la libertad que cualquier persona podría – o debería – ostentar. De esta forma, “Darkhorse”, es una manera visual de representar la fuerza contenida que implica la presión de superar la expectativa de la sociedad.

Por otro lado, el sonido de “Darkhorse” se inclina hacia el aspecto del post-rock, insistiendo en la parte cinemática de su sonido al capturar la esencia más personal de la intérprete y proyectándola a lo largo de sus notas, extrapolándolas con una ominosa batería que se transforma en un muro alrededor de la voz de Rundle, que en vez de aprisionarla, le da más brillo. El sonido resultante es el de un rico esplendor “gótico” que viaja por atmósferas desconocidas para, una vez más, demostrar que Emma Ruth Rundle es muy buena en lo que crea e inventa.